A ti madre, que luchas contra la enfermedad de tu hijo.

Hace un par de semanas, estuvimos en el hospital porque mi hijo tenía programados unos estudios de sangre.
Estuvimos ahí toda la mañana. Mi pequeño no podía comer desde una noche antes y la verdad es que fue todo un valiente. Lo canalizaron al llegar y de ahí en adelante, le sacaban sangre cada 30 minutos.

Ahora que todo ya pasó, puedo decir que me siento relajada y tranquila. Aunque seguimos en la espera de los resultados y a la expectativa de lo que va a seguir a continuación, nuestro hijo gracias a Dios está sano y es perfecto para su dos años y medio (al menos a nuestros ojos).

Pero…¿Qué pasa cuando los hijos tienen que pasar más de una mañana en el hospital?

En nuestra estancia vimos varias familias llegar, otras que ya estaban ahí y algunas que a primera vista visitan el hospital seguido.
No puedo describir la cara de los padres; fuerte, segura y sonriente para sus hijos. Algo que a mi parecer es digno de admiración. Y a pesar de que muchas veces pasó por mi pensamiento “yo no podría sobrellevar la enfermedad de mi hijo” estoy segura que ellos lo pensarían igual si estuvieran en mi lugar, digo…¿quién pensaría que sus hijos en algún punto de la vida tienen que pasar por una enfermedad seria? Pero esta vida no te da opción y cuando quieres lo mejor para tus hijos, las fuerzas y las ganas de salir adelante, las encuentras en donde menos lo piensas.

Una vez leí que cuando los hijos tienen que pelear contra enfermedades graves, ciertamente los doctores tienen un papel importante en esa pelea; ellos hacen las piedras con la que los niños se van a defender del “monstruo”, pero es la madre la que les ayuda a cargarlas, se mantiene a su lado y hace todo lo que está en sus manos para darle confort a sus hijos

Esta heroína los acompaña, vive su dolor y celebra sus alegrías. Les detiene el cabello cuando tienen que vomitar y los cambian cuando ya se ensuciaron.

Tienen muy claro lo que es verdaderamente importante para ellas y tratan de disfrutar el mayor tiempo posible con sus hijos. Pasan días buenos en donde todo parece “normal” y hasta olvidan por momentos la enfermedad que los rodea; pero también pasan días malos en donde la única solución que encuentran es rezar.

Experimentan un tipo de “pérdida” de lo que soñaban y deseaban para sus hijos. Sin embargo, a sus ojos, los hijos son superestrellas por luchar contra tantos obstáculos.

Se sienten solas y por más que tengan intenciones de socializar, prefieren evitar aquellas miradas compasivas. Aún así, necesitan alguien que las obligue salir de casa y distraerse, que las acompañen y platiquen de cosas tontas e irrelevantes.

Pero esas madres no tienen super poderes, ni habilidades especiales. Es el amor incondicional que tienen por sus hijos lo que las hace más fuertes.

Si conoces a alguna mamá cuyo hijo tenga una enfermedad o esté en el hospital, la mejor manera de reconfortarla es estar ahí, escucharla, platicar con ella y seguir con la vida, porque esta...no para.

M.

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