Mamá, olvídate de cómo luces en traje de baño.

Hablar de nuestra complexión física, es para muchas mujeres un tema sensible.

Ahora que comienza el verano, muchas de nosotras nos vemos entre la espada y la pared.
Por una parte, queremos llevar a nuestros hijos a todos esos sitios de agua en donde estás debajo del sol muriéndote de calor, pero por otra, no te sientes con la suficiente confianza para ir con ropa diminuta, fresca, si no es que hasta en traje de baño.

Hace un par de días, la naturaleza nos regaló una semana completa de un clima maravilloso.

Llevé a mis hijos a un pequeño parque de agua en donde podían correr, mojarse, jugar con otros niños y yo…poder despejarme un poquito…

NO PUDE

¡Estaba que moría de calor!
Ya se que siempre me quejo de que no soporto el frio y el viento que hace en este país; pero cuando aquí hace calor…HACE CALOR.

Me encanta, lo amo y él y yo somos uno mismo, pero no iba preparada, ni física ni mentalmente para disfrutar el momento en el agua.

Desde que me convertí en madre, algo de lo mucho que cambió fue mi cuerpo.
Con el tiempo, me he visto con pocas oportunidades para sentarme a comer, cambiar mis comidas preparadas por las sobras de las de mis hijos y llenarme de comida chatarra durante mis momentos de ansiedad.
Me falta la motivación para hacer ejercicio y lo único que quiero hacer por las noches es dormir.
Eso se refleja en mi cuerpo

Pero, cuando estoy con mis hijos en la playa o en las albercas, ellos NO VEN mi cuerpo. Ellos ven a la mamá que juega con ellos aquí y allá y quieren hacerlo en el agua también.
Ellos no le dan importancias a las “rayitas” que tengo por todo el cuerpo y tampoco si se me ve bien el traje de baño o no.

Mi pena, mis complejos y todo eso, se queda atrás cuando veo en sus caras la emoción de que mamá vaya a jugar con ellos en el agua.

Cuando me siento con ellos a cavar un pozo en la arena.
Cuando corremos entre las fuentes esquivando los chorros de agua.
Cuando la hacemos de sirenas o tiburón por toda la alberca.
O simplemente estar ahí, frescos, tirados descansando sin importar qué llevemos puesto.

Nadie se va a fijar en ti ni tu en ellos, te lo digo porque estamos tan enfocados en nuestros hijos, que nadie tiene tiempo para ver a los demás.
Todo lo demás va a pasar a segundo plano o va a importar menos en comparación con lo que de verdad importa y es pasar esos momentos divertidos con nuestros hijos.

Yo voy a seguir con mis imperfecciones al menos por un buen rato y no quiero que eso limite el pasar un tiempo diferente ellos.
Ya vendrán días en los que pueda cocinar de manera completa, sentarme a comer por más de 15 minutos e irme al gimnasio y tener un cuerpo más saludable.

Por el momento tengo a mis hijos pequeños, con los brazos abiertos y dispuestos a jugar hasta cansarse debajo del agua con mamá.

Tal vez te pueda interesar este texto ⇒ Por qué me cuesta tanto aceptar mi cuerpo

Melissa

 

No hay comentarios

Agregar comentario