Más por favor!

Quién no se ha visto digamos…un poco frustrada a la hora del desayuno/comida/merienda de sus hijos? Bueno pues este es mi talón de Aquiles. Mi hija la mayor es medio complicada con la comida, un día le gusta una cosa y al día siguiente ya no la quiere y dice "wiak", la huele y si no le gusta no hay poder humano que la haga abrir la boca (aunque este delicioso el mentado platillo!).

Los menús de la guardería se escuchan deliciosos (y no me queda duda que no lo estén) y me quiero hacer ilusiones de que se lo comió todo (y hasta repitió como lo hace mi hija la de en medio jajaj) Me causa un poco de problema ver que los hijos de conocíd@s comen hasta las piedras y en buenas cantidades y por más que intento hacerlo todo saludable, naturista y demás, sólo al final del día termino molesta, frustrada y decepcionada.

Esta situación es totalmente comprensible, adaptar al niño a horarios de comida, nuevas  texturas y sabores puede ser muy complicado y toma tiempo; además una como mamá el hecho de pasar tanto tiempo cocinando para que al final sólo logres darle un bocado y se desperdicie la comida, puede ser desesperante (bueno al final yo me lo como todo, por eso no adelgazo!)


Tratar de alimentarlo a la fuerza, sólo conllevara a que el niño sufra de ansiedad o hasta se vuelva agresivo y al final todo se vuelva un drama.

Les comparto algunos puntos que pueden ser de mucha ayuda (bueno al menos a mi me han servido):

Consumo alimenticio: Relájate!, estudios médicos prueban que los niños siempre encuentran la manera de mantener el balance necesario de nutrientes para un sano desarrollo. Si tu hijo tiende a irse por ciertos alimentos, enfócate en ellos y trata de darle una amplia variedad alrededor de ellos. No tiene nada de malo si de vez en cuando agregas algún ingrediente de incognito.



       Mantén una rutina: Una vez construida una rutina, quédate con ella. Desayuno, comida y merienda con un snack nutritivo y limitado entre comidas. Trata (de ser posible) que el/la niñ@ se siente siempre en el mismo lugar para ayudarlo a sentirse cómo@ y segur@

Ofrécele comidas sencillas y pequeñas porciones: Siempre se puede servir más.

      Aliéntal@ a que coma sol@: Seguro vas a terminar con un tiradero por todo alrededor, pero tal vez encontrarás que come más si él/ella tiene el control. Bocadillos como sándwiches, queso con galletas, dips con palitos de pan, salchichas, palitos de verdura, pedazos de fruta, dedos de pescado entre otras cosas son muy populares.




        Cocina de vez en cuando con ell@s: Puede ser muy divertido, desde que laven los ingredientes hasta agregarlos a la mezcla. Nunca sabes si mientras lo hacen, algunos pedazos se escapen a su boca.





      Evita comida chatarra: Trata de no ofrecerles este tipo de comida. Mientras no la tengan al alcance no sabrán de que se trata. Nunca los ofrezcas como premios, sobretodo a los niños con sobrepeso. Balancea, enfócate en snack nutritivos y si los puedes hacer divertidos mejor.


  

    






Intenta varias veces con la misma comida: Las probabilidades de que tus hijos acepten la comida incrementan si esta se ha ofrecido más de tres veces. Si a tu hij@ no le gusta la primera vez, ofrécele otra cosa y vuélvelo a intentar días o semanas después.

Nunca lo forces a comer: Si el/la niñ@ no quiere comer, establece un límite de tiempo en la mesa 20-30 minutos. Si no come, retira el plato de la mesa sin ningún comentario. Nunca ofrezcas premio si se termina su porción. Si lo hace, elógial@, es más probable que lo vuelva a hacer al ver que tú te pones contenta cada vez que lo hace.

Recuerda, una disciplina estando de malas no es buena disciplina. Podrás lograr que tu hij@ se lo coma en ese momento, pero no hay certeza de que en el futuro sea mejor y sólo quedará el mal sabor de boca. Es normal sentirse frustrado de vez en cuando (bueno yo me siento así muy seguido), pero es importante que aprendas a mantener la calma; respira profundo y continúa firme y consistente con tu objetivo.

Bon Appetit!

M.

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