¿Por qué nos invade la culpa?

En el momento que nos convertimos en madres, nunca más dejamos de estar solas.
Muchas veces nos vemos rebasadas con todo el trabajo del hogar y la maternidad. Para muchas eso no es lo único, puesto que trabajan fuera de casa también.

Es normal sentir que a veces queremos tirar la toalla; nos vemos abrumadas y no pensamos bien. Fantaseamos con esos minutos a solas, dormir hasta tarde, tener una tarde libre, alguien que nos ayude con la limpieza y muchas cosas más.
Pero qué pasa cuando llega el momento en que tenemos esos minutos a solas, o la oportunidad de dormir hasta tarde, una tarde (o día/s) libres, alguien que nos ayuda en casa, etc. NO me lo vas a creer pero muchas se siente culpables por querer y necesitar eso.
Nos han metido en la cabeza (o hemos crecido con la idea) que la maternidad lo es todo. Y para algunas mujeres si lo es. Eso no significa que sea cansado y que todos los días lo disfruten al 100%; pero para otras, ser madres no lo es todo.

Recuerdo hace algunos años que decidí ir a terapia, la psicóloga me dijo que algo que tenía que aceptar, era que para mi la maternidad no lo era todo. No sabes cómo me angustiaba hacer una afirmación como esa. Siempre había pensado que una vez que me convirtiera en madre, a eso me iba a dedicar. Era una decisión que yo había tomado y no se me hacía lógico querer estar lejos de mis hijos y de mi familia.
Gracias a Dios tuve la oportunidad de dedicarme al 100% a mis hijos. Sin embargo, cada vez me sentía más absorbida y perdida en mi identidad.

Luego cambié de psicóloga y la nueva me dio un cambio de perspectiva radical. Era una profesionista con una hija adulta. Y una de las primeras cosas que me dijo respecto a su maternidad, fue que ella jamás cargó con la culpa de separarse de vez en cuando de su hija, marido, hogar y darse un tiempo para ella. Al menos dos veces al año se iba de viaje ella sola o con amigas. Y que ella lo encontraba lo más sano personalmente.
¡PUM! Eso me movió el plato.
Lo razonaba mucho porque venía de una Europea, que por lo que yo he observado, no son tan apegadas maternalmente como nosotras las latinas. Sin embargo si sembró esa semilla en mi y dos años después hice mi primer viaje sola ¡y a México!

Tres años después lo vuelvo a hacer. Te escribo mientras voy de camino a México, pero esta vez me voy por más tiempo y no sabes la culpa que me cargo.
Sé todo el trabajo que ser madre implica  y luego todavía enjaretársela a mi marido que tiene que trabajar en horario de oficina uff, me tiene mortificada, pero a él no.
Curiosamente a pesar de saber la friega que es en el hogar, para él su ME TIME es estar en la casa.
Yo me pongo a pensar que seguramente lo equivalente para él de sentirse abrumado, ha de ser en el trabajo; por eso tener un tiempo fuera de lo que es abrumador, es siempre bueno.

Así nosotras. Un tiempo lejos de lo que nos sobrepasa. Y eso hice.
Recargas energías, descansas, aclaras tu mente y muchas cosas más.

NO está mal necesitar ese tiempo. No está mal querer estar unos días lejos de tu casa, de tu pareja e hijos. No está mal querer ser madre y querer ser tu.
No tienes por qué elegir, puedes ser las dos.

Yo te recomiendo que busques esos momentos. Donde reflexiones, donde hagas una conexión contigo misma, donde platiques de cosas triviales o donde te rías de cosas de adultos. No tiene por que ser por un largo tiempo, pero si el suficiente para re-encontrarte. Vas a ver que lo vas a disfrutar y cada que regreses vas a tener una percepción nueva y diferente de tu maternidad.

 

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