La última Navidad de Santa Claus

Cuando la magia de la Navidad llega a nuestras casas y la ilusión de los regalos de Santa Claus alcanza a nuestros hijos, para nosotros como papás es algo inexplicable.

Recuerdo la primera Navidad que Luciana tuvo la visita de Santa y ella se dio cuenta, la verdad es que si fue mágico y esa magia fue creciendo, conforme llegaron Lottie y Leo.

Para nosotros la Navidad siempre es complicada. Viviendo del otro lado del mundo, viajar para estar con nuestra familia es estresante y a eso, agrégale que tenemos que llevarnos todos los regalos, lo hace aún más.
En mi ahora familia, el tema de los regalos siempre ha sido un tema. Papá y yo crecimos muy diferente, él no recibía regalos de Santa, sólo de la familia y a mi, mis papás me llevaban a la juguetería cuando comenzaba la época navideña, para que tuviera una idea de lo que quería pedirle a Santa. Así que nos encontramos a la mitad y decidimos que nuestros hijos iban a recibir un solo regalo; eso si, tenía que ser algo bueno y que quisieran con todo el corazón.

Como te contaba antes, viajar con todos los regalos siempre ha sido complicado. Los mega envolvemos con bolsas negras, los metemos en una maleta y esa maleta no se vuelve a abrir hasta que los niños estén dormidos en Noche Buena.
Somos una mezcla de todo. Para con mi esposo y su familia siempre han sido el niño Jesús, para mi Santa Claus y aquí en Inglaterra es Father Christmas (Papá Navidad). Así que acordamos que los regalos “materiales” los trae Santa aquí en  nuestra casa y el niño Jesús les trae algo más significativo, ya sean libros, algún juego de mesa para toda la familia o ropa. Así han sido todos los años….hasta ahora Diciembre del 2021.

La magia de todos los personajes ficticios que les hacemos creer a nuestros hijos, la verdad es que es divertida y hermosa. Jamás van a volver a tener esa inocencia. Sus caras de emoción NO TIENEN precio.
Hoy en día he escuchado muchísimos papás que no están de acuerdo con esa magia y nos acusan de mentirles a nuestros hijos. “Les dices que no echen mentiras y tu TODOS los años los tienes con una mentira muy grande” he llegado a escuchar. Pero sabes qué, nadie te va a reclamar el haber sido muy feliz y haber recibido regalos nada más por que si por 8,9,10 o más años ¿o si?

Este año para nosotros (o al menos para mi) ha sido especial. Tuve LA CONVERSACIÓN con mi hija mayor. Tiene 10 años y así como la ves de distraída, la verdad es que es muy observadora y muy curiosa. Todo comenzó con la famosa puerta del Hada de los dientes. Esa puerta que a mi nadie me dijo de ponerla, pero que me la dieron y se me hizo buena idea. La usé varios años hasta que un día ella me dijo, que la decoración de la puerta era algo que yo haría de decoración (¡o sea!) y que por eso creía que era yo. Le di largas. Luego cambiamos la puerta a una más estándar, pero de igual manera la descubrió y volvió a preguntar; yo lo único que podía decirle era que si no creía, no iba a existir.

Ahora viene lo bueno. Un día a principios de Octubre, estábamos en el cuarto y platicando de la nada volvió a sacar el tema del hada de los dientes. Me dio todos sus argumentos de por qué pensaba que era yo y con eso, ya no pude negarme. Entonces llegó el turno de Santa y ahí en ese momento (que pasó extremadamente rápido) ella se convirtió en los que hacen la magia realidad.
La verdad es que no recuerdo muy bien cómo se lo dije, pero pudo haber sido algo así: Santa como tal no existe, pero alguna vez alguien que daba muchos regalos para festejar el nacimiento de Jesús, si. De ahí es que damos los regalos y así como cuando ustedes cumplen años y les damos algún regalo a tus amigos por venir a festejarte, así lo hacemos con Jesús. La magia sólo existe si crees en ella y todos los niños tienen derecho a ella, por eso papá y yo la hacemos en la casa. Es por eso no reciben miles de regalos que realmente no van a usar, sino uno que quieran con todo su corazón. Ah y por favor no le digas a tus hermanos ni a nadie, hasta que ellos lo descubran solos.

Esto es un gran momento para cualquier padre. Yo honestamente no me acuerdo de cómo me dijeron mis papás, pero eso si, jamás les echaría en cara que me mintieron y agradezco infinitamente, el haberse partido la cabeza para averiguar lo que queríamos y aguantarse la tristeza cuando abríamos los regalos y no era lo que esperábamos.

No te voy a mentir, la verdad es que si me da un poquito de tristeza que Luciana separa la verdad, no porque ya no crea en la magia, sino porque está creciendo y eso para cualquier madre es duro.
Luciana ahora hace magia con los duendes de Navidad que tenemos y hasta escribió su carta a Santa Claus.

En este hogar la magia de Navidad seguirá hasta que papá y yo no existamos y aún así, espero que nuestros hijos la continúen con sus hijos.

¿Tus hijos ya saben? ¿Cómo se los dijiste?

M.

 

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