Un cumpleaños en tiempos de pandemia

Celebrar el cumpleaños de alguien de la familia siempre es emocionante. Mucho más, cuando el que cumple es tu hijo. Muchas de nosotras nos preparamos con anticipación para celebrarlo. Algunas hacen una gran fiesta; otras invitan a los amiguitos a la casa; algunas llevan pastel al colegio y otras salen a comer con toda la familia. Sea como sea el festejo, la intensión es que no pase desapercibido. 

Nosotros todos los años invitamos a 3 amiguitos a la casa para un playdate; se quedan a merendar y después con un pastel cantamos Happy Birthday. Es algo lindo, sobretodo porque la fiesta la hacemos varias semanas después por cuestión de disponibilidad en los salones. 

Este año no fue la excepción. Con un mes de anticipación, les avisé a las mamás de los amiguitos que mi hija quería invitar a la casa; separé el lugar donde iba a ser la fiesta; envié las invitaciones; mandé pedir el pastel y me organicé para comprar los regalos que le íbamos a dar.

Poco (o nada) pensaba que este festejo no se iba a poder llevar a cabo en lo absoluto.

Habíamos escuchado de un virus en China que estaba atacando a toda la población. Muy surreal pero como era en un país tan lejos, nunca pensamos que iba a cruzar continentes. Luego que llega a Italia, España y todo se vuelve más cercano.

Los rumores empiezan a circular, la gente empieza a hacer copras de pánico; y en menos de lo que nos damos cuenta, el Primer Ministro de Inglaterra, da la orden de que se cierren las escuelas, trabajar desde casa y no salir si no es necesario; y es ahí donde a todas nos cae el 20 de lo que realmente estaba pasando. 

Las madres de la escuela preocupadas, cancelaron el playdate. Todos los restaurantes, cafeterías, zonas de juegos comenzaron a cerrar. Los supermercados no se daban abasto con productos y sus entregas estaban hasta el tope. Las pastelerías ya no entregaban pasteles, los centros comerciales y las jugueterías cerraban sus puertas también.

¿Qué hacer cuando un cumpleaños es en medio de una pandemia?

Creo que como madres nos duele mucho. No es lo que esperábamos obviamente. Los niños están decepcionados porque no van a poder festejarlo con sus familiares y amigos. La fiesta que tanta ilusión tenían tendrá que posponerse hasta nuevo aviso. No pueden recibir regalos del exterior y en algunas ciudades, hasta salir a caminar alrededor de la cuadra está prohibido. 

Jamás nos imaginamos vivir una pandemia. Pero estoy segura que como madres, siempre nos las ingeniaremos para hacer de un cumpleaños algo especial

Improvisaremos el pastel más delicioso que podamos hornear. Haremos una comida familiar que normalmente no hacemos, ya sea un picnic en el patio, unas hamburguesas al asador, un buffet de nieve con chispas de colores y demás. Nos saldrá nuestro lado creativo y envolveremos los regalos con lo que tengamos en casa, periódico, papel reciclado, hojas blancas decoradas con mensajitos y etc. 

Encontraremos algún globo viejo y con un letrero grande escribiremos Feliz Cumpleaños.

Colorearemos una tarjeta especial y cada miembro de la familia podrá escribir su mensaje.

Y así viviremos un cumpleaños diferente.

Nadie previene este tipo de eventos. Nadie estamos preparados. Ni nadie nos enseña a saber actuar y todas lo hacemos lo mejor que podemos.

Hoy más que nunca celebramos la VIDA de nuestros seres queridos. Hoy más que nunca celebramos su SALUD, que es lo más importante. En un futuro podremos contarles a nuestros hijos y a nuestros nietos, todo lo que hicimos para hacer de estos momentos, lo más normal que se puede con lo que se tenía a la mano.

Vamos a salir de esta van a ver. Sólo cuídense.

Y esperemos que un futuro no muy lejano, podamos celebrar este y muchos cumpleaños más.

M.

Las amigas que todas deberíamos de tener

Poquito antes de que mi primera hija naciera, me propuse conocer mujeres que estuvieran en la misma situación que yo.
Iba a clases prenatales, quedábamos para ir a tomar cafés y demás. Mi idea era construir poco a poco mi comunidad, conocer a mi tribu.
La verdad es que al principio no tuve mucho éxito. Tenía amigas mexicanas, pero vivían en otra parte de la ciudad; las que vivían cerca de mi eran un poco cerradas y sólo logré conocer a una latina, que después tener a su bebé  sufrió de depresión post parto muy severa y lamentablemente no la podía ver tan seguido.

Siempre he sido una persona muy extrovertida, pero llegó el momento en mi vida en donde se me complicó hacer amigas fácilmente. Ahora que lo escribo se puede escuchar como una ñoñada, pero cuando te conviertes en madre, es muy fácil sentirse sola, olvidada, incomprendida y así me sentía yo.
Recuerdo en esas épocas una conocida me dijo, que una vez que mis hijos comenzaran la escuela, iba a ser más fácil conectar con mamás; porque las iba a ver seguido, seguramente iban a vivir cerca de mi y así llegaría a conocerlas y formar mi grupo. Pues nada. Cada una anda con sus rollos que a veces es difícil hacerlo.

Durante mi maternidad (y antes de ella también) he aprendido que en esta vida, es bueno tener amigas de todo tipo. Aunque nosotros pasamos casi todo el tiempo como mamás, no solamente somos eso. Ciertamente tener amigas mamás nos ayuda a platicar con alguien con las que tal vez nos podamos sentir identificadas, pero yo también te recomendaría que tuvieras un grupo mixto. ¿Por qué?  Porque todas somos una mezcla de todo.

Estas son las amigas que todas deberíamos de tener.

Las amigas desde la infancia. Ellas te conocen todo; te han visto crecer y madurar. Tienen una historia juntas.

Amigas mamás que tengan hijos de la misma edad. Así se echan la mano con situaciones similares, aprenden juntas. Saben por lo que están pasando y puedes tener a alguien empática a tu lado.

Amigas que tengan hijos más grandes que los tuyos. Así puedes aprender de la voz de la experiencia y tal vez no meter la pata tan seguido experimentando. Al final de todo han sobrevivido ¿no?

Amigas que NO TENGAN HIJOS. Para que saquen a la mujer que hay en ti. En donde tengan pláticas fuera de la maternidad. Salgan hasta tarde.

Amigas que sean profesionalmente activas. Que hagan tu cabeza trabajar. Es super fácil perderse en el mundo de la maternidad, que a veces hasta sumar no podemos hacerlo tan rápido como antes.

Mamás que saben que aunque los hijos te absorben cada parte de tu ser, están dispuestas a salir, pasar un tiempo a solas con amigas y tener tiempo para ti.

Las mamás con las que no te sientas juzgada. Con la que no tengas que disculparte porque tu casa esté hecha un desmadre. Esas son de las mías.

Las mamás que son cero drama. Porque quién necesita drama en la vida. Bastante tenemos con el nuestro.

Las amigas mamás con las que no has hablado en un buen tiempo, pero cuando las vuelves a ver es como si no hubiese pasado tanto.

Las mamás aventureras. Las que no se pueden quedar quietas y andan de arriba para abajo. Las que te sacan de tu zona de confort y te invitan a probar cosas nuevas.

Las mamás que te cuidan a ti también. No es que no podamos cuidarnos nosotras mismas; pero siempre es reconfortante sentir que alguien se preocupa por ti y está al pendiente cuando lo necesitas.

Y tu ¿Qué otro tipo de amigas agregarías?
M.


Tal vez también te puede interesar → Por qué hacer amigas me regresó a mi época de secundaria.

 

¿La última Navidad de Santa Claus?

Una de las cosas que más me gusta de la infancia es la inocencia.
Es increíble ver el alcance que tiene la magia y todo lo que los niños creen cuando no ven. La ignorancia a veces es la mejor aliada, sobretodo cuando de mantener la inocencia se trata.

Yo crecí creyendo en Santa Claus, el Ratón de los dientes, la Coneja de Pascua, los Reyes Magos y todo lo mágico en que se pueda creer. Ignoro cuándo me di cuenta de la realidad, pero en mi corazón no tengo ningún sentimiento de engaño, enojo o cualquier otro sentimiento negativo por conocerla.
Por el otro lado de la moneda, está mi esposo que jamás creyó en ninguno de estos personajes. En su casa jamás llegó nadie, ni dejó nada bajo el árbol, almohada u otro lugar. Y sabes qué, él tuvo una infancia feliz. Aunque para mi esto es inconcebible; primero, porque me pregunto qué pensaba cuando sus amigos/compañeros le decían lo que recibieron y de quién venía; segundo, porque para un niño a esa edad, es difícil comprender por qué a alguien más si le dieron regalos (o dinero) así y a el no; y tercero, ¿Cómo se pudo mantener ese secreto para no arruinarles la magia a todos los demás?

Bueno, el que los niños descubran la verdad, es una realidad que a todos nos va a llegar tarde que temprano.

En nuestra casa por ejemplo llega el Hada de los dientes. Todas las veces que alguno de nuestros hijos pierde un diente, aparece una puerta a lado de su cama y para cuando ellos despiertan, esta ya desapareció y debajo de su almohada hay una moneda y la respuesta escrita a mano a una carta que le dejaron.
La puerta me la dio la mamá de una compañera de Luciana  (la mayor) hace como 3 años; es hecha a mano muy linda de madera con musgo y un pequeño honguito a un lado. (Muy a pesar de que mi marido no estaba tan de acuerdo) Decidí usarla a la caída del primer diente en casa y de ahí tuvimos que continuar con los demás dientes de todos mis hijos.
Este año cuando a Leo (el menor) se le cayó su primer diente, para cuando subió a su cuarto la puerta del hada ya estaba a lado de su cama. Todos nos emocionamos, pero Luciana discretamente me tomó del brazo y me pidió hablar en mi cuarto. Me dijo que ella creía que el Hada de los dientes era yo; obvio me helé y esperé lo peor. Me dijo que la puerta se veía como una manualidad que yo haría, que la letra de las cartas se parece a la mía o a la de papá (aún y cuando usamos diferente caligrafía a la habitual) y que era imposible que un hada tan pequeña, se metiera debajo de una almohada y trajera una moneda. Terminé en shock. Ella tiene 8 años.

Siento y me duele pensar que algo similar pueda pasar con la  magia de Navidad.
Este año creo que la hemos librado.

Nosotros siempre les hemos inculcado el significado de esta fecha. Les hemos inculcado también que lo importante no es qué y cuánto recibimos. Por eso ellos siempre han confiado que aunque sea un regalo, Santa Claus les va a traer el que quieren con todo su corazón (nuevamente calidad no cantidad). También el niño Dios les trae regalos para que ellos lleven a niños que viven en la calle y que no tienen una casa en dónde dejarlos.

Los niños de hoy están demasiado despiertos, demasiado alerta, demasiado intuitivos y poco inocentes. El contacto constante con temas de adultos, la era digital y la falta de empatía, hacen que la magia tenga un tiempo de vida muy corto. La mezcla de pensamientos y creencias es inevitable y todos pelean la libertad de expresión y defenderse.
Todo eso lo entiendo. En la escuela los compañeros hablan; no todos creen en lo mismo; no todos tienen las mismas posibilidades económicas; para algunos mucho, es mejor, etc. Todo eso lo sé.
Pero yo quiero que mis hijos sigan creyendo en la magia por mucho tiempo más.
Sé que van a tener sus dudas, sé que van a intuir, sé que van a relacionar, sé que van a atar cabos, sé que van a preguntar. Todo eso lo sé.
Lo que no quiero es que alguien más venga y les quite la magia. Para mi eso no es aceptable.

Así que hoy a ti mamá te pido lo siguiente. Si en tu casa no creen en estos personajes ya sea por edad, religión, creencias o sólo por que no, recuerda que hay niños en otros hogares en los que si creen y que no hay ninguna razón ni objetivo de decir lo contrario.  Creer en la magia no le hace daño a nadie y todos en algún momento de la vida van a saber la verdad. ¿Te preocupa que luego se sientan engañados y después no vayan a confiar en ti? ¿A quién le va a molestar que lo “engañaran” con regalos y años de felicidad pura? No te preocupes por eso
Platica con tus hijos. Enséñales a ser empáticos. Enséñales que en sus manos está seguir con esa mágica ilusión. Enséñales que si no hay nada positivo qué decir, no digan nada.  Enséñales que una vez que dicen algo, no pueden retractarse y esa persona no vuelve a “no saber”. Y LO MÁS IMPORTANTE es enseñarles que la única intensión de todos estos personajes y la Navidad es el objetivo de dar y hacer feliz a los demás.

Tengo celos del papá de mis hijos

Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que soy una mamá en el extranjero sin familia cerca con quien contar cuando se necesita (o al menos no al último minuto). Por lo tanto mi esposo y yo sólo nos tenemos el uno al otro y nos aventamos toda la carga familiar entre los dos.

Debo confesar que he sido muy afortunada, porque mi esposo siempre ha ejercido su paternidad de una manera excepcional. No me malinterpretes, no es perfecto, si tiene sus cosas como todos; pero la verdad es que mejor papá, mis hijos no podrían tener.

Como sabes, hace un par de meses, tuve la oportunidad de viajar por 10 días yo sola. De entrada fue algo estresante. En mi cabeza sentía que debía de dejar absolutamente todo listo y como quien dice en “bandeja de plata”. Una sabe la friega que se lleva en el hogar y no se la quería dejar a mi esposo cuando encima, tiene que ir a trabajar. Pero la realidad, es que papá sabe exactamente lo que se tiene que hacer y si no, se las arregla.

Verás, yo no conozco lo que es que mis hijos pasen por encima de su papá para preguntarme o pedirme algo. NO. De hecho cuando estamos los dos, primero se dirigen a él para preguntarle o pedirle cualquier cosa. La verdad es que me cala Y MUCHO.
Hemos crecido con la idea de que la madre es la principal en la familia. Porque el padre trabaja, llega tarde, a veces no se involucra mucho con los hijos, etc. Y si, hay muchos casos así…tal vez más de los que me gustaría aceptar. Pero hay el otro lado de la moneda, en donde el papá lleva un rol muy importante en la familia, que no solamente es el de aportar económicamente.

Cuando un padre ejerce su responsabilidad para con sus hijos, no solo está formando parte de un equipo, sino que también está haciendo un vínculo de confianza con sus hijos.
Hoy en día los Roles en la sociedad ya están muy mezclados. El que los hombres lleven una paternidad más activa, no es símbolo de debilidad. ¡Y eso me encanta!

Hace tiempo platicaba con una amiga que está separada del papá de su hijo y lo tanto que le afectaba que su hijo no quisiera irse de estar con su papá, o lo llamara seguido y demás. La entendía perfectamente, porque a pesar de que papá y yo vivimos juntos, cuando él llega, se olvidan de mi. Literal no existo y aunque trato de verlo de una forma fría, no deja de lastimar mi corazoncito.
Y todos esos sentimientos son normales. Una se la parte durante todo el día, para que llegue papá al que no ven y todo su mundo se centre en él.

Pero saben qué, a pesar de que me ha costado tantas veces pensar en el tema y hablarlo con mi terapeuta, he hecho las paces con ese demonio. Porque pienso en todas esas familias en donde el padre sólo cohabita en el hogar. Que no tiene ninguna relación con sus hijos y no los conoce. Piensa en él y solo en él. Y la verdad, es que me siento afortunada de que papá sea un excelente papá (aunque a veces tenga celos de él)

Así que un aplauso para esos padres que están con nosotras. Hacen equipo, salen al encuentro de sus hijos en llanto, los limpian, los bañan, los pasean. Los apapachan y les llaman la atención con amor. Gracias por ser unos buenos padres para ellos.

Por qué ser tía es lo máximo

Convertirse en madre es una de las experiencias más  gratificantes en la vida. No me lo tomes a mal, pero también es el rol más difícil que he llevado a cabo en mis 36 años.
Te enamoras en el momento en que sabes que está dentro de ti y el día en que nace y lo conoces en persona, sientes que tu corazón va a explotar de amor. No te imaginas sentir lo mismo por otro ser.

Soy la mayor en mi familia. Fui la primera en tener hijos y a pesar de tener sobrinos de parte de la familia de mi esposo, no los conocí de recién nacidos y además viven lejos de nosotros.  Así que no he tenido la oportunidad de disfrutar de mi rol de tía como se debe.
Nunca había estado involucrada en un embarazo de algún familiar cercano, sino hasta ahora. Mi hermana hace poco, me dió el regalo más grande que es el de convertirme en tía.

Verás, tener hijos es lo más maravilloso que me ha pasado. Pero tener sobrinos es lo máximo. ¿Por qué digo esto? Pues porque nunca me imaginé poder amar tanto a alguien que no es mío.

¿Te acuerdas de tus tías? Yo tengo varios recuerdos, pero los más importantes, son en los que yo era como una hija para ellas y me traían de arriba abajo como su muñeca. Me invitaban a pijamadas, se hacían de la vista gorda cuando hacía algo indebido, me dejaban probar su ropa cool y lo que hoy recuerdo, es que me encantaba estar con ellas. Así que la relación que tengo con ellas es muy buena.
Bueno, ahora me toca estar del lado de ellas y no sabes la emoción que me da.
Desde que te dan la noticia, el sentimiento de emoción, esperanza y anticipación te llena por completo. No puedes esperar a que ese pequeñito ser ya salga y conocerlo por fin.

Hace unas semanas estuvo mi hermana de visita con el bebé y haberlo disfrutado junto con mis hijos, fue lo máximo. No sabes cómo tenía mi corazón.

Si ciertamente una de las mejores cosas de ser tía, es que los disfrutas en su mejor estado y luego lo regresas a su mamá cuando se ponen necios; o no te toca disciplinarlos del todo y demás. Pero ser tía va más allá de estos beneficios.

Para empezar, cambian los ojos con los que ves a tus hermanos. Ya no son los hermanitos pequeños con los que jugabas o te peleabas. Son adultos que están por cambiar su vida por completo y una nueva admiración hacia ellos crece en ti.

Una bonita amistad con alguien de tu familia. Ya que los tíos pueden llegar a ser confidentes y aliados de sus sobrinos.

Cuando el sentimiento de amor hacia tus sobrinos es recíproco, es un sentimiento difícil de explicar.

Te permite descubrir una forma diferente de crianza. Es curioso, pero a pesar de que tus hermanos y tu fueron criados en el mismo hogar, la percepción de crianza es diferente; no solamente porque son personas diferentes, sino que  también es una mezcla de ideales de crianza con la otra mitad.

Ser tía es un rol que no todos tienen la fortuna de llevar a cabo. Viene con una responsabilidad oculta, porque somos los siguientes adultos de llevarlos por un buen camino.  ¡Disfrutémoslos! (Y si quieres los puedes regresar a sus papás al final del día)

 

 

 

 

 

 

¿Por qué nos invade la culpa?

En el momento que nos convertimos en madres, nunca más dejamos de estar solas.
Muchas veces nos vemos rebasadas con todo el trabajo del hogar y la maternidad. Para muchas eso no es lo único, puesto que trabajan fuera de casa también.

Es normal sentir que a veces queremos tirar la toalla; nos vemos abrumadas y no pensamos bien. Fantaseamos con esos minutos a solas, dormir hasta tarde, tener una tarde libre, alguien que nos ayude con la limpieza y muchas cosas más.
Pero qué pasa cuando llega el momento en que tenemos esos minutos a solas, o la oportunidad de dormir hasta tarde, una tarde (o día/s) libres, alguien que nos ayuda en casa, etc. NO me lo vas a creer pero muchas se siente culpables por querer y necesitar eso.
Nos han metido en la cabeza (o hemos crecido con la idea) que la maternidad lo es todo. Y para algunas mujeres si lo es. Eso no significa que sea cansado y que todos los días lo disfruten al 100%; pero para otras, ser madres no lo es todo.

Recuerdo hace algunos años que decidí ir a terapia, la psicóloga me dijo que algo que tenía que aceptar, era que para mi la maternidad no lo era todo. No sabes cómo me angustiaba hacer una afirmación como esa. Siempre había pensado que una vez que me convirtiera en madre, a eso me iba a dedicar. Era una decisión que yo había tomado y no se me hacía lógico querer estar lejos de mis hijos y de mi familia.
Gracias a Dios tuve la oportunidad de dedicarme al 100% a mis hijos. Sin embargo, cada vez me sentía más absorbida y perdida en mi identidad.

Luego cambié de psicóloga y la nueva me dio un cambio de perspectiva radical. Era una profesionista con una hija adulta. Y una de las primeras cosas que me dijo respecto a su maternidad, fue que ella jamás cargó con la culpa de separarse de vez en cuando de su hija, marido, hogar y darse un tiempo para ella. Al menos dos veces al año se iba de viaje ella sola o con amigas. Y que ella lo encontraba lo más sano personalmente.
¡PUM! Eso me movió el plato.
Lo razonaba mucho porque venía de una Europea, que por lo que yo he observado, no son tan apegadas maternalmente como nosotras las latinas. Sin embargo si sembró esa semilla en mi y dos años después hice mi primer viaje sola ¡y a México!

Tres años después lo vuelvo a hacer. Te escribo mientras voy de camino a México, pero esta vez me voy por más tiempo y no sabes la culpa que me cargo.
Sé todo el trabajo que ser madre implica  y luego todavía enjaretársela a mi marido que tiene que trabajar en horario de oficina uff, me tiene mortificada, pero a él no.
Curiosamente a pesar de saber la friega que es en el hogar, para él su ME TIME es estar en la casa.
Yo me pongo a pensar que seguramente lo equivalente para él de sentirse abrumado, ha de ser en el trabajo; por eso tener un tiempo fuera de lo que es abrumador, es siempre bueno.

Así nosotras. Un tiempo lejos de lo que nos sobrepasa. Y eso hice.
Recargas energías, descansas, aclaras tu mente y muchas cosas más.

NO está mal necesitar ese tiempo. No está mal querer estar unos días lejos de tu casa, de tu pareja e hijos. No está mal querer ser madre y querer ser tu.
No tienes por qué elegir, puedes ser las dos.

Yo te recomiendo que busques esos momentos. Donde reflexiones, donde hagas una conexión contigo misma, donde platiques de cosas triviales o donde te rías de cosas de adultos. No tiene por que ser por un largo tiempo, pero si el suficiente para re-encontrarte. Vas a ver que lo vas a disfrutar y cada que regreses vas a tener una percepción nueva y diferente de tu maternidad.

 

Por qué tiempo de calidad y no cantidad

¿Te ha pasado que a veces te sientes abrumada por querer darle a tus hijos el tiempo que merecen, pero te hacen falta más horas al día?
Es normal. En la rutina diaria se lleva mucho tiempo. A mi me gustaría hasta que hubieran más días en la semana.

Con los hijos es igual. Todos tienen necesidades diferentes, pero a veces es muy difícil darle el tiempo necesario a todos.  Si con la escuela y actividades extra escolares se va toda la tarde y a veces parte del fin de semana,  lamento decirte que ellos no son solamente eso y necesitan apoyo emocional y atención en sus problemas personales.
Cada momento es importante e irrepetible y aunque no podemos estar pegados todo el tiempo, si podemos hacer que algunos momentos sean de calidad.

Una técnica que yo llevo a cabo y que hasta la fecha siento que me ha funcionado, es el de tener citas con ellos. De preferencia por separado.
No importa el tipo de crianza que lleves con tus hijos. El simple hecho de tener un tiempo a solas con ellos y de calidad, es mucho más importante que estar todo el tiempo juntos.
No tienes idea de la emoción que eso les causa cuando les digo que vamos a tener una salida solamente ellos y yo.

¿Sabes por qué para ellos es importante?

Les da un sentido de importancia. Y aunque para ti sea algo muy sencillo, cuando son tantos miembros en la familia, para ellos el ver que tu haces a un lado tus cosas y te separas un poco de los demás por ellos, es algo que tiene mucho valor.

Pasar tiempo de calidad no implica necesariamente llevarlos a sitios caros o gastar dinero. Cosas tan sencillas como ir al parque, salir en bicicleta o ir por una nieve. Déjalos que ellos escojan algo que a ellos les interese; vas a ver el impacto positivo que esto tiene.

Involúcrate. Platica con ellos de lo que sea, pero también escúchalos. Muchas veces en las conversaciones más aleatorias, sale información muy importante.

Otra situación en donde nosotros vimos que se necesitaba tiempo de calidad entre miembros de la familia, fue con nuestras dos hijas. Ya llevan tiempo peleándose entre ellas y la verdad es que la dinámica familiar se vuelve muy tensa. Ciertamente las dos son muy diferentes, pero algo tienen en común; así que tomé ese común denominador y lo use para con las dos. Me las llevé a pintar cerámica, que les gusta, les ayuda a concentrarse y luego las hace sentir muy orgullosas de sus creaciones.

Lo pasamos muy bien y entre ellas también lo disfrutaron. Es lindo ver cuando los hermanos se llevan bien.

Una buena relación con tus hijos, es un lazo de por vida. Cuando nuestros hijos están pequeños, es cuando tenemos la oportunidad de construirla.

 

 

Confieso, yo he sido una mamá que juzga.

Siempre he dicho que la maternidad saca las inseguridades de todas.  Es nuestra etapa más vulnerable, estamos a la defensiva y muchas veces nos encontramos dudando si lo que hicimos está bien o si debimos hacer más/menos.

Queda claro que nadie nace sabiendo maternar y TODAS lo hacemos diferente. Pero qué pasa cuando nuestro demonio escondido y egocéntrico aparece e inconscientemente pensamos que nosotras lo podemos hacer mejor.

No hay persona en esta vida que no haya juzgado al menos una vez CRÉEME.
Tú y yo hemos juzgado y nos han juzgado, de eso nadie se libra.

¿Pero por qué juzgamos?
Porque no conocemos bien a la persona o porque no creemos en lo que esa persona cree, por nuestras inseguridades, porque nos sentimos amenazados o simplemente porque se nos da la gana.
Es algo muy incómodo la verdad. Pero es una debilidad del ser humano.

Ahora, lo interesante es cuando lo hacemos ya siendo madres.
Nosotras madres juzgamos por todo. Juzgamos a la madre que decidió evitarse el trabajo de parto y tuvo cesárea. Juzgamos a la madre que no lacta y siempre la vemos dando el biberón. Juzgamos a la madre que usa miles de pañales y que no está cuidando al medio ambiente. Juzgamos a la madre que se va a trabajar y deja a sus hijos al cuidado de alguien más. Juzgamos a la mamá que sobreprotege a sus hijos. Juzgamos a la mamá que deja a sus hijos libres en el parque. Juzgamos a la mamá que no juega con sus hijos. Juzgamos a la mamá que es autoritaria o a la mamá que es permisiva.  Juzgamos a la mamá que no le importa si sus hijos están todos sucios y descuidados. Juzgamos a la mamá que es comunista. Juzgamos a la mamá que  lleva a sus hijos a restaurantes de comida rápida. Juzgamos a la mamá  que le da a sus hijos muchos dulces. Juzgamos a la mamá que no socializa con nadie. Juzgamos a la mamá cuyos hijos siguen despiertos a altas horas de la noche. Juzgamos a la mamá que le da refrescos a sus hijos. Juzgamos a la mamá que deja que sus hijos vean la tv o dispositivos sin límite de tiempo. Juzgamos.

¡Vaya que podemos ser bullies a veces! Y es que no es necesario decir las cosas con palabras, muchas veces con la mirada es más que suficiente.

Ser madre es un trabajo muy difícil y lo que debemos de hacer es apoyarnos entre todas.

Y metámoslo en nuestra cabeza tanto que se haga un tatuaje interno en donde pensemos que “Tal vez no esté de acuerdo contigo en tus decisiones y tu tampoco con las mías, pero vamos a respetarnos y aceptar que estamos haciendo lo mejor que podemos”

Así que a la próxima que veas a una mamá con su hijo llorando en un lugar público, en vez de pensar en por qué su hijo chiflado no se calla, ofrécele tu ayuda. NO sabes el impacto positivo que eso pueda causar.

M.

 

 

 

 

 

Cómo es una fiesta infantil en Inglaterra

No cabe duda que los mexicanos tenemos la fiesta en la sangre.
Nos encanta invitar hasta el primo lejano del sobrino de nuestro mejor amigo. Duran horas primero porque se quedan hasta que se pueda, pero también porque somos muy impuntuales y llegamos bien tarde. Se piensa en todo y en todos y a veces hasta echamos la casa por la ventana. Hay comida hasta decir ya basta y aparte de contar platillo para cada invitado, contratamos extras y tenemos mesa de postres y botanas.
Para nosotros los mexicanos, el primer cumpleaños, 2do,3ro,4to…..100 es de igual importancia y a veces las festividades duran hasta una semana (sino que todo el mes).

Yo como buena mexicana obvio traigo en la piel esa forma de festejar. Me gusta y lo disfruto y se me da.

Ciertamente cuando te mudas a otro país, descubres una cultura nueva y en algunas cosas totalmente diferente. La forma en que los padres organizan una fiesta infantil aquí en Inglaterra no es la excepción.

Al principio no te das cuenta de lo que sucede detrás de la fiesta. Tu te presentas como invitada con tu regalo y dispuesta a disfrutar. Pero tan pronto como empieza a tomar forma la fiesta, ya es hora de comer, soplar las velas del pastel y san se acabó.
No es sino que hasta que tu organizas una fiesta, que todo comienza a tener sentido. Y entiendes por qué las fiestas duran entre 1:30-2:00 horas.

Comienzo con el tempo de anticipación en el que se envían las invitaciones. Este puede ser de 1 mes hasta mes y medio antes de la fiesta. Se pone fecha límite para confirmar y si alguien no ha confirmado, se le contacta o se da por hecho que no va a asistir.

Como bien sabemos, las familias aquí en Europa son muy pequeñas, 1-2 hijos. Entonces la verdad es que no se tienen que preocupar por invitar a toda la familia y con eso llenar la fiesta. Además que en muchísimos casos, el valor de la familia no es tan especial como lo es en Latinoamérica.
Los niños comienzan a ir a la escuelita a partir de los 3 años. Antes solo están con la mamá y los que van a la guardería privada, raramente los papás que trabajan, conviven con los demás; así que no hay el compromiso de invitar a extraños.

El máximo de invitados en los sitios de juegos, son de 25 personas. Los salones de los colegios son de 30 alumnos, así que es imposible invitar a todo el salón (y menos a los amigos de fuera). Así que sólo invitas a los VIP o a los favoritos. Al principio eso me mortificaba porque no quería herir los sentimientos de algún compañero, pero los padres aquí lo saben y entienden que no es nada personal.

Si quieres invitar a más gente, tienes que rentar los famosos Halls, que básicamente son salones de eventos, los cuales te los dan con sillas y mesas, pero tu tienes que armar todo, traer tu propia comida, decoración, desechables y todo lo necesario para tener una fiesta.
Estos Halls los rentan por hora; son relativamente baratos. Normalmente pagas 1hr extra antes del evento para decorar y alistar todo y 1hr después para poder limpiar y entregarlo como lo encontraste. En algunos no se permite pegar sobre las paredes y si decides decorar, te las tienes que ingeniar.
Cabe mencionar que, entre más grandes de edad son los cumpleañeros, las fiestas van disminuyendo en tamaño y se vuelven mas VIP.

La comida de los niños es muy básicay te vas a sorprender. Todo lo ponen en charolas en el centro de las mesas y cada niño y/o papá se encarga de servir.
Entre la comida y bebidas puedes encontrar

  • Sándwiches de ya sea mantequilla con jamón, mantequilla con queso o mantequilla con mermelada de fresa.
  • Salchichas cockteleras.
  • Cuadritos de pizza margarita
  • Galletas
  • Papitas
  • Nuggets de queso
  • Uvas y Fresas
  • Palitos de zanahoria y pepino
  • Jugo de concentrado de naranja o grosella negra y agua.

Y los papás no están contemplados. Así que si no te comes las sobras de tus hijos, puede que te mueras de hambre durante la fiesta.

En cuestión de entretenimiento, si la fiesta no se lleva a cabo en una zona de juegos, lo más común es que se contraten magos, disco móvil, animadores temáticos o maestros de futbol o baile para que les organicen a los niños partidos o coreografías. Los contratas por 2 horas, pero ellos descansan mientras los niños están comiendo.

El pastel es otro tema importante. Son muy caros y meramente decorativos en la fiesta. Mucha gente prefiere hacerlos ellos mismos. Aquí después de cantar las “Mañanitas” y soplarle a las velas, se lo llevan a partirlo, pero no te lo dan sino hasta el final dentro de la bolsita de dulces, cuando te vas

Los dulces. Aquí no se acostumbra a dar tantos dulces. Están traumados con el azúcar. Obviamente no rompen piñatas y cuando alguna fiesta hace esta tradición tan mexicana, nadie sabe qué hacer. No se saben la canción, no tiene sentido del peligro con el palo, no saben que hacer cuando se rompe y caen todos los dulces al piso y obviamente no se los pueden comer todos en ese instante.
En la bolsita te dan 2-3 dulces y nunca vas a ver una mesa de dulces.
Sobre las bolsitas que se dan al final, aparte de la rebanada de pastel, es común que te den juguetitos como pequeños rompecabezas, hombres elásticos, avioncitos de papel, pulseritas, pelotas que rebotan, libros pequeños para colorear o artículos temáticos según la fiesta. Honestamente, juguetes que terminan en la basura al día siguiente.

Los regalos como todo, depende de quién te lo de. Aquí las clases sociales están mezcladas. Así que te puedes encontrar desde algo muy sencillo, el juguete más caro, dinero o vouchers. Sea cual sea el invitado, se envían tarjetas de agradecimiento personalizadas mencionando el regalo y cuánto te gustó.

Bueno, ahora entienden por qué organizar una fiesta infantil puede ser un dolor de cabeza. La cultura aquí no es de echar la casa por la ventana y para los padres, rara vez hay alguna fiesta que haya sido LA FIESTA.

Aún así creo que estos eventos, nuestros hijos llegan a tener mejor vida social que nosotros; así que mejor a disfrutarlos.

M.

 

 

 

Cuando una amistad llega a su fin

Hoy escribo esto abriéndote mi corazón, porque es algo por lo que estoy pasando en este momento y quiero compartirlo contigo.

Terminar una relación nunca es fácil. Uno pasa por muchas emociones que a veces es difícil descifrarlas.
A nuestra edad, nosotros debemos de poder decidir qué queremos en nuestra vida y a eso incluye a quién también.

Hace 2-3 años yo comencé una relación con una madre del colegio. La verdad es que fue una relación que comenzó muy…extraña.
Ella estaba pasando por una etapa muy difícil de su vida y decidió recurrir a mi para ayudarla. ¿Cómo decir que no? Si desde que somos pequeños nos enseñan a ayudar y ser buenos con el prójimo.
Debo confesar que yo siempre tuve mis reservas en nuestra amistad. La verdad es que nunca había sentido un click entre nosotras, sin embargo algo me mantenía ahí y ahí seguí por los siguientes años.

No voy a aburrirte con toda la historia, solamente quiero contarte que llegó un momento en que la relación me causó mucha ansiedad. Mi “amiga” tenía muchas complicaciones e irregularidades en su vida que no sabía ni cómo ayudarla. Cada vez era algo diferente y eso me preocupaba y me estresaba mucho a la vez.
Así que tomé la decisión de alejarme poco a poco a de ella. Inocentemente pensé que iba a ser fácil puesto que nunca nos veníamos ella y yo a solas y además nuestras hijas nunca jugaban juntas tampoco.
Pero en vez de hacerlo fácil, solo lo empeoró porque constantemente me buscaba y yo ya no sabía cómo decirle que no. El hecho de sacarle la vuelta me provocaba de nuevo mucha ansiedad.

Por supuesto que con el tiempo ella lo notó y me enfrentó. Así que me armé de valor y le dije todo lo que yo sentía y el por qué me estaba alejando.

A veces tenemos que tomar medidas drásticas cuando sentimos que una amistad no es para nosotros.
No te miento, sentí como que estaba cortando a mi novio en la preparatoria “No eres tu, soy yo, bla bla bla” Pero creo que para mi es lo mejor.

Una relación que no fluye, que no se siente bien y en donde no te sientes segura es una relación tóxica y debes deshacerte de ella cuanto antes. Y la verdad es, que lo más seguro es que tu termines siendo la mala de todas formas y lamentablemente llegues a lastimar a la otra persona; pero como dije al principio, a esta edad, debemos de estar con alguien con quien nos sintamos bien.

Así que si tu también estás en una relación donde no te sientes feliz, yo te recomiendo que la evalúes y tomes la mejor decisión. Piensa en ti, en lo que quieres para tu vida y cómo quieres sentirte. La vida es tan corta para pasarla con gente con la que no lo pasamos bien.

M.