Por qué les digo a mis hijas que son hermosas?

Alguna vez te dijeron mientras estabas embarazada que te veías radiante?  Estoy segurísima que si, digo, después del primer trimestre que ya no tenemos tantas náuseas y antes de la recta final que no tenemos ojeras por no poder dormir de la incomodidad, ni estamos a punto de reventar jeje.
Bueno pues te voy a decir por qué te decían eso y es que en tu cara no se veía más que felicidad.
Así es; cuando la gente es feliz la verdad no se cómo explicarlo, pero hay algo que cambia en la cara, en las expresiones y en los ojos. Un brillo especial que transmite…felicidad!
Ahora a eso, llevémoslo a un nivel de inocencia, pureza y honestidad...a qué te lleva? a un niño y no hay ser más hermoso que un niño feliz. No se tu pero yo no puedo dejar de ver a mis hijos cuando están jugando, sus sonrisas pícaras, sus carcajadas contagiantes y el brillo de sus ojos delata que se están divirtiendo y son felices; eso obviamente me hace feliz a mi también. Y no nada más yo lo veo; gracias a Dios es algo que le transmiten a la gente también y obviamente cuando me lo dicen yo me pongo como mamá pavorreal jaja.
Ojo, esto no tiene nada que ver con sus apariencias. No estoy refiriéndome sobre lo que visten o lo que traen puesto. Ciertamente a las niñas les gusta que les digan que se ven bonitas y demás y a los niños ni se diga cuando les dices que son muy guapos, digo, a quién no le gusta que le digan de vez en cuando que bien se ve? No es un crimen! pero todo esto realmente va enfocado a cómo se sienten, a la actitud y acciones que tienen, por que eso es lo que van a transmitir.
Lamentablemente este tema puede ser un arma de dos filos. Tanta presión social recae sobre las mujeres que el verse hermosas muchas veces no es más que verse bien en el exterior. Estudios depuestran que la autoestima de las mujeres ha disminuído considerablemente desde los años ‘70’s y eso es alarmante, al menos para mi puesto que tengo dos niñas en casa.
Con los niños es diferente; no es tan común que la gente le diga a uno “ay, que bonito estás” o “que bien te ves con esa ropa” etc, de ellos se espera inconsientemente la fuerza, la rudesa, me explico?
Pero cómo podemos decirles a nuestras hij@s que tan hermosos son? No te agobies! Claro que puedes decirle a tus hij@s que son hermosos todo el tiempo, pero también hay varias alternativas que te ayudarán a expresar otras actitudes que ellos tienen.
“ Wow me encanta la pintura (o lo que sea) hiciste, eres incredible”
“Gracias por disculparte con tu hermana, eres muy bondadosa/amable”
“Eso que dijiste/hiciste fue muy divertido”
“Tienes razón”
“Mi amor me ayudas por favor? Tu eres muy fuerte y necesito una mano extra”
“Fuiste muy valiente al ir a tu cuarto por lo que te pedí (por eso de que le tenga miedo a ir sola o a la obscuridad)”
“Que buena memoria tienes!”
Aunque muchos autores/psicólogos/educadores/padres estén determinados a cambiar el paradigma sobre decirle a nuestros hijos que son hermosos, yo quisiera alentarlos a que lo sigan haciendo pero de una manera que no resalte lo estético. Los niños no tienen control de cómo lucen físicamente, pero si de las actitudes que puedan tomar ante ciertas situaciones.  La forma en la que se deben de cuidar y quererse es algo que nosotros como padres les debemos de enseñar y guiar. Hace algunos meses uno de los artículos que escribí era sobre cómo mi hija comenzó a asociar el verse bonita con lo que vestía y fue algo que en ese momento tome acción en cambiar, da click aquí para poderlo leer. Así que definitivamente no está en mi agenda dejar de complementar su belleza.
Yo estoy determinada a hacerles saber a mis hijos lo hermosos que son por dentro y por fuera. Enseñarles a reaccionar y accionar de una forma bondadosa y humilde de manera que les ayuden a ellos y al prójimo.  Todos nos sentimos bien cuando hacemos algo bien no?
Les voy a hacer un cumplido cuando algo les sienta bien? Claro! A todos nos gusta escucharlos de vez en cuando, no tiene nada de malo, cuando nos vemos bien nos sentimos bien no? sólo no lo voy a hacer todo el tiempo y como todo, cuidando de que se entienda el mensaje.

 

 

 

 

 

M.


Respira y cuenta hasta 10

Cuando nació nuestra primera hija, tuvimos una ola de sentimientos encontrados que, estoy segura que todo padre  la experimenta también; primero que nada emoción y un amor incomparable e indescriptible, seguido por un miedo e inseguridad al cuidado de una persona tan pequeñita e indefensa, pero el sentimiento que más me acuerdo es el de inconscientemente esperar al fin de semana con la esperanza de que alguien iba a llegar por ella, se la iban a llevar y nos iban a dejar descansar un poco jajajaja, nuestro modo zombie nos llevaba a alucinar, sobretodo porque literal estábamos solos en una ciudad y país que no era el de nosotros y toda la carga de casa y familia nueva, la llevábamos nosotros.
Cuando llegaron nuestra segunda y tercer hijo, digamos que ya sabíamos lo que no esperaba y bueno, a darle para adelante, no hay de otra no?

Conforme avanzan los días y los años, voy cayendo en cuenta de toda la responsabilidad que tiene el ser padres. Amo a mis hijos de una manera que no lo puedo describir y todos los días hago mi mayor esfuerzo para que sean buenas personitas; sin embargo, como todas ya lo sabemos es un trabajo exhaustivo! De verdad que aunque se que estoy haciendo las cosas bien, constantemente me pregunto si la maternidad es para mi, te pasa? Finalmente son personas, irracionales jajaj pero que tienen emociones, sentimientos, preferencias, gustos y todo lo mismo que nosotros, pero sumado a la N potencia porque están descubriendo miles de millones de cosas nuevas y la verdad es que eso muchas veces me abruma.

Como adultos es muy fácil ir por la vida haciendo y deshaciendo a como se nos place, sabemos las consecuencias de nuestros actos y lo que nos limita la mayoría de las veces es la sociedad. Con los niños eso no funciona así, ellos necesitan de un maestro, de un guía para que aprendan. Es muy difícil la verdad ser esta guía, se necesita de una inteligencia emocional increíble y para aquellos que somos muy emocionales, el tomar decisiones y acciones es una constante lucha para que las emociones no se interpongan con la razón.

Ahora estoy pasando por una etapa clave con mis tres hijos. Mi hija la mayor recién comenzó la escuela y está experimentando nuevas emociones y sentimientos. A veces actúa de manera explosiva cuando algo no se hace como ella quisiera y a mí me da algo explosivo también. La diferencia con mi segunda hija, es que ella ya se da cuenta de la forma en la que reacciona y ahora está conociendo la culpa, el avergonzarse y el acercarse a nosotros para disculparse y reconocer (aunque le cause mucho trabajo) que algo hizo mal. La segunda es una pinga, traviesa y muy simpática, pero dentro de sus travesuras, muchas veces nos lleva a momentos en donde debe de haber una consecuencia con sus actos. Y mi hijo, aunque es muy pequeño, ya comienza a entender cuando está haciendo algo mal y a veces hasta nos “reta” haciendo algo indebido y viendo la forma en la que reaccionamos a sus actos. Los dos entienden más de lo que pueden demostrar.

Por qué te cuento esto? Bueno, así como mencioné antes, yo soy muy emocional y he tenído que aprender a que no me de algo explosivo a mi también.

A lo largo de mi vida como madre he aprendido diferentes estrategias. Algo que me ha costado aprender y controlar y que es de suma importancia es la forma en como reacciono yo cuando mis hijos hacen algo malo.  La verdad es que antes de convertirme en madre, jamás pensé en el impacto que mi reacción pudiera tener en mis hijos. Mis palabras, mis actos, inclusive mi lenguaje no verbal TODO lo sienten, interpretan e imitan. Me he visto en situaciones donde me salgo de control y termino llorando con mis hijos en el piso. He hecho cosas de las me arrepiento y que me hace sentir mal al final del día. Me hacen sentir que fallé pero me da la oportunidad de mejorar al día siguiente porque ya sé qué me funcionó y qué no.

Como en cualquier situación estresante, convivir con niños no es la excepción. Te comparto algunas de estrategias para que sobrevivas esos momentos de locura:


Lleva un diario: Este te ayuda a identificar cuáles son los momentos que disparan el estrés. Lleva  bitácora de estos y así conforme avanza el tiempo, podrás identificar patrones.  Contesta preguntas como, que causo tu estrés, como te sentiste física y emocionalmente, como actuaste al respecto y que hiciste para sentirte mejor. Un ejemplo muy común entre nosotros los padres, es escuchar a uno de nuestros hijos llorar o quejarse constantemente.

Ten un hobby: Ya sé que lo menos que tenemos es tiempo, pero ya sea cocinar, una manualidad o inclusive hacer ejercicio, tener algo que nos guste y nos distraiga, va a ayudar a que nuestra mente se despeje. Un poco de tiempo al día o a la semana, ayudara a nuestro cuerpo a quemar ese enojo, tensión y frustración.

Conecta socialmente: Sal, toma un café con una amiga aunque sea de vez en cuando. Ve al cine o a algún lugar donde no tengas que platicar mucho y que distraiga tu mente, sal a caminar o únete algún grupo o club. El conectar socialmente es la forma más rápida y eficiente para controlar el estrés y evitar sobre reaccionar de forma interna y externa a eventos que tu percibes como amenazadores. No hay mejor forma para calmar los nervios que comunicarte con alguien que te haga hacer sentir seguro y comprendido. Un poco de humor siempre nos hace sentir mejor! Sabias que no te puedes sentir estresado o ansioso mientras estas contento?

Evita situaciones estresantes: Cuando tienes identificadas esas situaciones que te estresan es mucho más fácil cambiarlas o cambiar tu forma de reaccionar ante ellas. A mí por ejemplo algo que me estresaba mucho y hacía que empezara mi día de muy mal humor, era hacer un desayuno muy elaborado y que mis hijos no se lo comieran. Dejé de hacerlo, seguí con lo tradicional y todos felices y contentos. O peinar a mis hijas de forma elaborada, sobretodo en fines de semana donde no tenemos que ir a un lugar en específico y sólo me estresaba y terminábamos molestas, dejé de hacerlo también y sólo les hago una coleta rápida. Entiendes el punto?

Escoge tus batallas: Muchas veces hay cosas que no podemos cambiar u otras que no son necesarias cambiar. Enfócate en lo que es esencial. Establece metas realistas durante el día. Planea, haz rutinas.

Aléjate: Si crees que estás perdiendo el control, aléjate de tus hijos por 5 minutos. Ve a un lugar sola, llora todo lo que puedas (o grita, lo que te sirva), respira, tranquilízate y regresa con tus hijos. No te digo que ocultes tus sentimientos con ellos, de hecho ellos necesitan conocerlos, pero cuando reaccionamos de una forma explosiva con ellos, lo único que logramos es que se asusten y no entiendan el mensaje. 

Si el estrés continua, no estaría de más platicar con un especialista. Alguien que te ayude a manejar el estrés. Muchas veces el simple hecho de platicar con una persona neutral ayuda mucho! Te lo digo porque yo desde hace un tiempo comencé a visitar a una terapeuta. Con ella platico de todo y me ayuda a encontrar un punto de balance cuando siento que lo estoy perdiendo.

La crianza de nuestros hijos no es un proyecto a corto plazo. Y así como dice una frase muy conocida “Respira, vas a ser madre toda la vida”.
Te dejo esta escena de una de mis series favoritas con la cual me relacioné al 100% claro, nunca con ropa de diseñador y no me escondí en la alacena, pero algo muy parecido...

M. 




Nuestra Tradición Familiar

En el 2012 decidí comenzar una tradición con mis hijas en Navidad. La razón, enseñarles el verdadero significado de la fecha y dar gracias.
En aquella ocasión nos tocó pasar la navidad con mi familia; llegamos a la ciudad con tiempo y con nosotros llevábamos una muñeca que iba a ser exclusivamente para alguna niña que no tuviera los recursos ni los medios para tenerla.

Un día afuera de un supermercado vi a una señora de muy bajos recursos vendiendo cosas artesanales y con ella iba su hija, casi creo que de la misma edad que la mía o sino un año mayor. Al día siguiente regresamos al mismo lugar con la determinación de encontrarla y regalarle la muñeca a la niña y así fue como comenzó esta tradición. ¡Su cara no tiene precio! Si te emociona ver la cara de tus hijos cuando les regalas algo que no esperan, la cara de esta niña nos alegró aún más el día. 


Al año siguiente hicimos una visita a los bomberos. Nosotras les llevamos cupcakes, mis amigas hicieron unas galletas y pasamos la tarde con ellos conociendo esta admirable profesión.
Los niños lo disfrutaron mucho y pudimos agradecerles todas las cosas que hacen por la comunidad. Para los que no sepan, ellos tienen un valor importante para mi puesto que, hace poco menos de 10 años mi casa se incendió estando yo sola adentro y a pesar de que fueron sólo pérdidas materiales, el susto y la valentía se hicieron presentes.



En el 2014 continuamos con la tradición pero esta vez, nuestro objetivo fue darle las gracias a los señores que recolectan la basura en nuestra área. Todos los viernes a las 7:45 am ellos silenciosamente pasan con su camión enorme a recoger la basura de todos los vecinos. Visten chamarras grandes amarillo brillante y se regresan corriendo al camión.

Horneamos galletas de mantequilla, les hicimos una tarjeta y a las 7:45 muy puntuales ya estábamos afuera esperándolos.

Proyecto Galletas 2014

 

 

El año pasado decidimos hacer lo mismo. Probamos una nueva receta de Galletas Navideñas y nuevamente a las 7:45 muy puntuales (después de despertar, levantar, vestir y arreglar a mis hijas uff!), ya estábamos platicando con ellos.

 

 

 

 

Este año mi hijo ahora ya formó parte de esta tradición. Hicimos unos cuadritos de galletas de mantequilla y en la madrugada del viernes, es decir 6:30 am jeje ya estábamos esperando al camión de la basura.

 

 

Nuestra dicha está en el dar y agradecer. Son tantas las personas que hay en este mundo que dan servicio a la comunidad que nunca terminaríamos, pero si podemos empezar con las de nuestra área con eso ya ponemos nuestro granito de arena.

Se que en este mundo hay mucha gente buena y agradecida. Me encantaría ser una pieza de un movimiento de consciencia y animar a todas las mamás a plantar la semilla en nuestros hijos que aunque se lea cursi, son el futuro de nuestro mundo.
Pruébalo, es un sentimiento incomparable 🙂

M.

Tiempo fuera

Cuando mi hija la mayor llegó a una etapa donde ya entendía la causa y efecto de las cosas, nos vimos enfrentados a un problema común en esto de la paternidad: poner límites y asumir las consecuencias cuando estos no se respetaban.
Con ella la verdad es que no sufrimos la etapa de los terribles dos, pero definitivamente los temibles tres se hicieron presentes y a la triple potencia.
Yo no puedo hablar por mi esposo, pero si por mi y honestamente fue una etapa super frustante para mi, porque como buena madre primeriza NO SABIA COMO ACTUAR.
Cuando algo así pasaba, sólo sentía como la sangre empezaba a calentarse y dentro de mi cabeza gritaba hasta lo que no. Trataba de respirar profundo, pensar y contestar de la forma más coherente que Dios me daba a entender en ese momento. Mi hija la verdad es que no entendía razones y tampoco es como que mi mejor respuesta era “porque lo digo yo” porque se quedaba en blanco igual. Hubo un par de veces en donde las dos terminamos en el piso llorando, ella por que no entendía y yo por que no sabía qué hacer. La pobre le tocó la madlición de la hermana mayor, donde nosotros los padres vamos aprendiendo con ella a prueba y error.
Con la segunda todo es diferente, ella aprende más rápido porque ve a su hermana mayor. De cierta forma, nos conoce un poco más porque todo ya lo tiene adelantado y bueno, digamos que con ella todo vino multiplicado. Con ella si que estamos viviendo los terribles dos y aunque quiero ser positiva, ya veo los temibles tres y los espantosos cuatro y así…y con mi hijo ni se diga su "no" y el típico pie al piso a sus 17 meses ya está aquí.

Cómo te explico la cantidad de artículos que hemos leido, gurus de todo lo de Paternidad Positiva, la super Nanny, Psicólogos Infantiles y demás. Yo no se tu, pero yo a veces me siento muy abrumada con todo lo que leo.
Es muy fácil caer en todo y a veces uno ya ni sabe a qué hacerle caso. En nuestra casa tanto mi marido y yo, hemos crecido en un ambiente “controlado” con dos tipos de crianza muy diferentes pero que de alguna manera resultaron buenas al final jejej. Los dos sabemos estamos de acuerdo en lo que resultó bueno y malo de nuestros padres y tratamos de sacar la mejor versión de eso.
Cuando mis hijas por alguna razón sobrepasan los límites de la casa, no te voy a mentir, usamos el tiempo fuera. Es algo que nosotros creíamos que nos sirve pero no fue fácil comenzar con él. Mi hija la mayor se ponía muy mal cuando la llevábamos al escalón, gritaba y además le daba mucho miedo quedarse ahí por más luz que hubiera en el día. 
El escalón estaba junto a la entrada de la casa y jamás me iba lejos para poder estar ahí supervisándola. El lugar de tiempo fuera se convirtió en algún lugar que estuviera separado de los demás y que pudiera recapacitar en lo que había hecho mal. No me malinterpretes, no la dejábamos ahí las horas, no! un minuto por cada año que tiene y lo mismo con su hermana. Ha pasado a tal asunto que yo puedo ver la frustración y miedo en su cara, la forma en que ella necesita expresarse explota y ha sido ese momento en donde hace un click en mi cabeza, me siento en el piso con ella y comenzamos a hablar de lo que pasó. Todo mi enojo pasa a segundo plano y sólo mi empatía se hace presente. Ella me dice lo que siente y piensa y yo de igual manera. No han sido muchas veces para serte honesta, soy una persona muy emocional y a veces cero racional, pero cuando el momento me da una cachetada y me hace reaccionar, esto es lo que ha pasado.
Ciertamente cuando algo sale mal, en realidad no es que ellos te quieran hacer daño con sus palabras o acciones. Algo que he aprendido es que es su forma de expresar su frustación y pedir tu atención. Nosotros como padres y como humanos, lo tomamos muy personal, pero es algo que con mucho trabajo y esfuerzo e aprendido conforme pasa el tiempo.
Últimamente he leído mucho sobre la crianza positiva. Es algo que cada día me gusta más y que trato de aplicarla cuando puedo. Ciertamente el “tiempo fuera” o cualquier otro tipo de castigo es un remedio instantáneo pero tendrá algún efecto a largo plazo? Honestamente yo creo que lo único que fomenta es el miedo, qué piensas tu? Yo no quiero que mis hijos crezcan con miedo, lo que si quiero es que ellos aprendan que cuando se comportan de una manera inaceptable aprendan a remediarlo, cómo?
Deten y Explica. No corrijas el comportamiento a larga distancia, acércate al niño y explícale lo que está sucediendo.  Trata de usar una voz tranquila y tacto ligero. Yo se que es muy difícil que entiendan cuando son muy pequeños, pero trata de explicar por qué lo que están haciendo no está bien. Simple y claro.
Evita pedir explicaciones de por qué hicieron o dijeron algo. En vez de eso podrías usar alternativas como, Podrías decirme qué tratabas de hacer? O Podrías decirtme qué querías decir? Tal vez muchas veces nos quedemos sin respuesta, al fin y al cabo los niños están experimentando acciones y emociones, así es como ellos aprenden.
Ofrece una alternativa. Esto aplica perfecto cuando están con el dilemma de compartir. Mis hijos (aún la de 5 años) están pasando por esa etapa y siempre pasa que quieren lo que alguien más tiene o no quieren prestarle a alguien más con lo que ellos están jugando y de ahí puede pasar al pleito. En esas circunstancias, podemos ofrecerle a cualquiera de los dos otro juguete, un libro o simplemente retirarlo del lugar. Podemos explicarle que está bien que juegue con el juguete pero que se tienen que tomar turnos para que todos lo puedan aprovechar y bueno, seguramente habrá drama después también pero esta acción se tiene que repetir varias veces para que ellos la puedan comprender.

No utilizar golpes. La violencia física no tiene ningún resultado. Es incoherente darles un golpe y decirles "no se pega" verdad?. Cualquier maltrato infantil está fuera de los límites de crianza. Yo crecí con la generación de "la chancla" y mis padres con la de "la regla" y nada de eso resulta bueno. No queremos fomentar el miedo.
Mi idea y sugerencia es continuar con un área donde ellos puedan ir, tranquilizarse antes de que la situación se vuelva más complicada. Los niños se abruman con todo lo que sienten y en esos momentos la frustación, enojo o tristeza puede manifestarse de una manera que nadie espera (o quiere). Podríamos llamarle la zona de pensar o la zona de meditación, ahí pueden haber varios objetos que les pueden ayudar como libros, cuadernos para colorear, música u objetos sensoriales (como la pelota antiestres). Una vez que ya se hayan tranquilizado, es más fácil hablar con ellos. 
Ojo, esto se lleva tiempo en construir y si en tu casa tus hijos y tu ya están ciclados, es hora de tomar acción. Los gritos sólo son ruido y no se entiende el mensaje. Como cualquier relación, la relación padre-hijo se tiene que alimentar en base al respeto, comunicación, empatía y amor.
Como todas, estoy aprendiendo a ser madre y todos los días son diferentes, algunos buenos y otros no tanto. Te prometo que todos los días respiro y antes de dormir mi último pensamiento es “Mañana lo voy a hacer mejor”; eso no significa que hoy no lo hice, pero todo es un constante aprendizaje, y no todo funciona para todos, cada niño tiene una personalidad y una forma de captar la vida de una forma diferente y la crianza no puede ser igual.
Por lo pronto, yo me voy a un tiempo fuera tan pronto ellos se vayan a dormir J
Melissa


Y tu…cuál mamá eres?

A lo largo de mis 4 añotes de ser mamá me he topado con un sin fin de personalidades maternas.
Ahora que mi hija la mayor comenzó la escuela, poco a poco voy identificando más y a veces es muy divertido ver como todas son tan diferentes pero con un mismo sentimiento, el amor incondicional e infinito por nuestros hijos.
Las amas y las odias al mismo tiempo, pero hay que reconocer que todas hacen su mejor esfuerzo.

Creo que todas tenemos un poquito (aunque sea guardado en lo profundo) de cada una de ellas.
Un poquito de humor para este fin de semana…
Con cuál te identificas tu?
M. 
La mamá Pinterest: Es amante de todos los proyectos hechos en casa. Envía a sus hijos con regalitos para los compañeritos y maestros hechos por ellos (o en realidad por ella) Su casa está decorada con cosas del bosque o cosas recicladas que convirtió en decoración de diseñador costoso. Su perfil de las redes sociales parece sacado de una revista. Desde disfraces de Halloween, platillos gourmet, tarjetas hechas a mano y un picnic de envidia, esta mamá hace todo a la perfección. Ella es la más felíz en Pinterest pero no se le olvidará publicar sus creaciones en las redes sociales…ah y te lo hará saber.
En realidad no nos gusta, pero la queremos por que secretamente nos reta a ponerle más empeño a las cosas que hacemos.
La voz de la experiencia: Cómo es que esta mamá ha tenido tantos hijos? No lo sabemos, lo que si sabemos es que no hay cosa que digas, pienses o hagas que no lo haya hecho ella ya y lo haga bien.
Casi nunca comienza las historias personales, pero siempre que alguien lo hace comenta comenzando con un “Como madre de N numero de hijos) yo se…
Sus comentarios y esa actitud de saberlo todo enfurece, pero no hay que negar que su experiencia ya tiene un trayecto y aunque la ames/odies la respetas.
La muda: una imagen dice más que 100 palabras, pero a esta mamá realmente es muy difícil sacarle alguna. Si la tienes en facebook verás que se la pasa publicando puras frases motivacionales o fotos adorables, pero en persona es difícil tener una conversación de dos. Todo mundo ama a esta mamá! Porqué? Porque hace todo el trabajo de buscar cosas divertidas las cuales le podemos copiar después.
La Hippie: Todo es hermoso y la vida está llena de arcoiris y gatitos. Se la pasa parafraseando a Gandhi, es amante del yoga y es pro de todo lo que contenga información sobre los peligros de todo en tu cuerpo y en el planeta tierra.
Es amante de los jugos y comida vegana cruda. El lunch para sus hijos viene envuelto en una bolsa reciclada y siempre buscará una excusa para darte sus consejos sobre cómo mejorar el planeta. La queremos por que es una persona preocupada por los demás y su bienestar, pero a veces mucho es demasiado.

La mamá experta, pero que aún no es mamá: Todos tenemos una amiga o conocida que es buenísima para dar consejos sobre la maternidad. Todo lo que te dice hace sentido por que es tía o muy cerca a personas que realmente tienen hijos. Sus futuros hijos serán adorables, bien portados y prácticamente perfectos en todos los sentidos…hasta que los tenga, verdad?!
Ella te dará su punto de vista hasta que tenga a alguien vomitando a las 3 am o hasta que su perfecto hijo no pare de llorar en el avión por una infección en el oido o porque no puede tener en orden su casa. Hasta ese momento lo entenderá.
La sexy: Nunca falta aquella mamá que hace voltear a todos (mamás y papás juntos) Con sus blusas coloridas y pantalones ajustados para verse bien con su bronceado artificial.
La queremos por que nos forza a evitar esa dona y a ejercitarnos –de vez en cuando- jajajaj aunque nos duela admitirlo, la envidiamos (bueno, su cuerpo)
La emprendedora: Nuestras vidas serían perfectas, nuestras carteras llenas, nuestro cabello largo y abundante y nuestros cuerpos libres de grasas si tan solo compráramos cada producto que ella nos presenta. Ella hace que hasta el hielo se vuelva irresistible hasta para el esquimal. Apreciamos su amor por la vida (y por sus productos) pero no todo es para todos y la verdad es que a veces te sientes mal por no apoyarla y terminas comprando algo que jamás vas a usar.
La nueva: Tarde o temprano será alguna de las otras mamás, pero por lo pronto hay que dejarla que siga con su brillo natural, sus senos llenos y ese olor a bebé tan especial. La queremos por que nos recuerda ese momento de felicidad, de simplicidad, cuando hablarle al bebé no tenía respuesta de vuelta, la popo era adorable y la gente iba a verte para verlo a él también.
La que parece que acaba de levantarse de la cama:  Esa mamá que salió de su casa a dejar a sus hijos con lo mismo que vistió para dormir. Pantalones sueltos, alguna playera manchada y despeinada (o a medio peinar). O tal vez hace el esfuerzo para cambiarse para dejarlos en la escuela, pero tan pronto regresa a su casa se vuelve a cambiar a la ropa habitual.
La voluntaria: Se la vive en la escuela. Todas las veces que vas ahí por una u otra razón la encuentras. Desde cambiando el pizarrón de las noticias, en los paseos fuera de la escuela, hasta sirviendo el lunch en el comedor. Siempre se hace amiga de las maestras, discute calificaciones con ellas y cuándo va a ser el próximo evento. Esta mamá le encanta estar cerca de sus hijos e involucrarse en la vida escolar de ellos. 
La perfeccionista: Cuando la ves llegar, viste impecablemente a la moda, con su maquillaje terso y unas pestañas de envidia. Unas manos suaves y un manicure perfecto. Su coche está recién lavado y todo lo que de sus hijos está perfectamente marcado con sus nombres. Tiene un horario organizado para todos los días del año (clases de música, de idiomas, tennis, etc) y la ves así todo le tiempo (que me enseñe cómo le hace por favor!).
La mamá llena de cafeína: Siempre se encuentra con una taza térmica llena de café. La ves toda imperactiva de un lado para el otro, con la maestra, el director, la voluntaria y nunca se queda quieta.
La que siempre va tarde: Llega con con paso acelerado, apenas puede darle todo al hijo y lo mete a prisa por la entrada justo antes de que toque la campana.
La especialista en el chisme/cotilleo: Se la vive platicando con todos; normalmente inspira confianza y siempre tiene tema de conversación. Saluda a todos y se sabe todo de todos (...y a quién no le gusta el chisme de vez en cuando?)
La despreocupada: Deja a sus hijos libres como el viento. Se suben y bajan de los juegos y ella está sentada en el jardín, mientras ellos corren el riesgo de caerse y lastimarse o de comerse toda la arena. Se cruzan la calle por aquí y por allá y al final ahí está una con el Jesús en la boca y te preocupas más por sus hijos que por los tuyos.
La tecnológica: La puedes encontrar siempre pegada ya sea a su teléfono, iPad y demás y todo lo tiene actualizado. Siempre encuentra el momento para mantenerse al día con correos, llamadas, noticias y demás. Le preguntas algo y lo primero que hace es consultar sus equipos.
La madre alimenticia: Esta mamá se preocupa mucho por lo que comen sus hijos. La ves persiguiéndolos con el bocado para dárselos, con el jugo para que lo beban o las bolsitas con los snacks. Lo primero que les pregunta cuando los ve es “cómo comiste?” y lo segundo es ofrecerles un snack, a lo cual jura y perjura que se lo piden porque no comieron nada en todo el día. Excusa a sus hijos de que tienen hambre, cuando estos hacen un berrinche o están de mal humor. Si mis hijos algún día tienen hambre, les diré que le pidan algo a ellos jaja.
La competitiva: Siempre sus hijos serán mejores que el tuyo y ella te lo hará saber una y otra vez. Cuéntale que tu hijo tuvo un logro especial en el día y ella te abarcará con historias de cómo su hijo lo hizo también y no sólo una vez sino varias. Evita evita evita este tipo de mamás.
La niñera: A veces es difícil diferencia quién es el niño y quién es el adulto. Se la pasa jugando con él, corriendo, escondiéndose, saltando. Es la mamá con la que todos los niños quieren jugar porque es muy divertida.

La maestra: No sabemos de dónde saca la energía, pero esta mamá hace de todo un aprendizaje (hasta en los pasillos del super!) Pone a contar a los hijos, les hace adivinanzas, sumas, restas y todo mientras van caminando/manejando de regreso a casa.

La mamá olvidadiza: (me identifico un poco) No puede mantener su cabeza en orden. Está tan abrumada con todo lo que hay que hacer durante el día que todo se le olvida.

La mamá deportiva: Es la mamá que siempre le echa porras a su hijo y al equipo de la escuela de su hijo. Viste los colores de la escuela en los partidos y hasta se inventa porras que después todos terminamos cantando.

La popular: Es amiga de todos, siempre está invitando a las compañeritos de sus hijos a jugar en casa y de pasada también a las mamás. O siempre la invitan a todas las reuniones. Es muy cool y todas queremos ser su amiga.


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¿Qué es un objeto de apego o de transición?

 
 
 
Practicamente desde que nacieron mis hijas, han estado muy apegadas a sus animalitos afelpados.
Mi primera hija tiene un Teddy rosa y la segunda tiene un conejito blanco que nosotros le llamamos Bunny –que creativos todos- pero que ella por su hermana le llama Teddy también.
Son parte de la familia y si no están al alcance durante momentos críticos –digamos, cuando tienen sueño y ellas no se aguantan ni solas, a la hora de dormir, cuando tienen miedo,etc- nuestra sanidad mental está en juicio.
Antes de convertirme en madre, este apego no lo entendía para nada; para mi la solución perfecta era que si los padres de la criatura no lo encontraban, esta entendería que se buscó, no se encontró y ya aparecerá o encontrará otro con que reemplazarlo…ERROR!!!! Melissa ilusa…
En fin, hace un par de días leí en un artículo de una mamá bloggera como yo, que ella sentía que su hija la había reemplazado con un muñeco afelpado y yo me quedé….bueno para qué te cuento que a mi me cayó una cubeta con agua helada! Y qué tal si a mi también? A mi hija la mayor, por poco más de dos años le toco toda mi atención, mimos, clases y demás. Ciertamente como te lo comenté en algún otro post, varias veces me fui por los consejos “negativos” de no cargarla tanto para que no se embracilara y demás, pero no creo que eso fuera un detonante para que ella buscara en otra parte más amor.
Con mi segunda…al principio yo creo que se lo impusimos, por que Bunny estaba todo suavecito y bueno…la mayor lo tenía y las dos ahí bien tiernas con sus peluches..
Además, de cierta manera la destronamos, de ser la bebé bien pequeña y ahora ¡No hay poder humano que se lo quite!
Cuando se pega, le llamamos la atención, está aburrida o simplemente por que si, lo llama a gritos.
Entonces me metí a investigar qué demonios podíamos hacer porque el que los tengan aparte de ser estresante cuando no los encontramos, conlleva a una eternal discusión de que si los pueden llevar con ellas fuera de la casa y también que se chupen sus deditos.
Aprendí que a veces los niños de entre 6 meses a 1 año empiezan a experimentar el proceso de dependencia a independencia y con ello el estado de ansiedad al momento de la separación de sus padres.
Para eso muchos recurren a algún  objeto trancicional o de seguridad. Puede ser un peluche, una mantita, un trapo o a veces cosas inusuales como el cordón con el que se amarra la bata de baño.
Es suavecito, huele a ellos y les recuerda su estado de confort y por lo tanto al hogar.
Les hacen sentir que todo va a estar bien y dentro de su pequeña cabecita llena de imaginación, ellos son sus amigos y fieles compañeros.
Aprendí también que no es malo que lo tengan. Yo de loca, llegué a pensar que era por que no satisfacía su necesidad de amor jeje pero en realidad es todo lo contrario; George Askews Pediatra del Hospital Zero to Three en Washington menciona que “un niño que busca confort en un objeto de seguridad, es aquel que su necesidad de atención y amor ha sido complacida constantemente por sus padres”
En fin, hay alguna serie de recomendaciones por si tus hijos se ven en esta situación:
Escoge juguetes u objetos que sean seguros, no vaya a ser que tengan accesorios que se les caigan y que luego los curiosos se los lleven a la boca y suceda una fatalidad
Busca un doble de ser posible. Cámbialo de vez en cuando para que no se quede nuevo nuevo. A veces a algunos niños lo que les gusta es el olor y la textura del objeto.
Define límites. En dónde si y en dónde no puede tener al objeto. En el caso de mis hijas, NO PUEDEN salir de la casa con ellos. En teoría solo es para dormir, pero hemos batallado mucho para que no los saquen de su cuarto. Cuando viajamos largas distancias me los llevo por si acaso el asunto se pone complicado y necesito calmarlas y arrullarlas.
No te preocupes. Aunque yo aún no domino esto, y me parece que mientras más grandes son más se apegan a sus muñecos, para cuando llegan a los 4-5 años, los niños tienen tantos compromisos sociales que poco a poco van dejando a un lado su apego a un objeto. También la presión social de que los vean con un juguete o chupándose los dedos los orillarán a dejarlo, ellos imitan lo que los demás hacen y si los demás no traen a sus muñecos, ellos tampoco.
Recuerda, no hay mal que dure cien años y esta etapa terminará en menos de lo que nos damos cuenta, la verdad es que va de la mano con su crecimiento. No forces a tu hijo a dejarlo, eso lo estresará más y será más difícil dejarlo, mejor que lo deje cuando ya esté listo.
Yo se que esos amiguitos las hacen sentir mejor y mi intensión no es quitarles esa tranquilidad, sólo trataremos de tener cuidado para que la transición sea lo más sutil posible.
M.

No llore mi niño

Cuántas veces no nos hemos topado con gente que te dice "déjalo llorar para que aprenda"o "déjalo llorar hasta que se canse y se duerma"? bueno pues muchas no? a la gente siempre nos gusta dar nuestra opinión jejejej.

Es un tema muy controversial puesto que hay muchas opiniones divididas.

No se por qué pero últimamente me he topado con muchas discusiones en las redes sociales sobre este tema.
Como bien es sabido, hablar sobre los estilos de crianza es como hablar de política, religión y economía, todos tienen sus puntos de vista y métodos y es imposible llegar a un acuerdo. Es difícil no juzgar y las comparaciones son inevitables.

Te voy a ser sincera yo si he dejado llorar a mis hijos.

Deborah Lin-Dyken, Experta en problemas para dormir en niños, menciona que es muy difícil enseñarlos a calmarse, pero ciertamente podemos darles la oportunidad para enseñarse solos. "Es como cuando quieres que aprendan a gatear, no tienen la oportunidad de aprender si siempre los cargas"

Recuerdo cuando cosita no.1 estaba bebé y la dejábamos llorar un poco. Estaba alimentada, repetida, cambiada, no le faltaba nada y aún así lloraba. Teníamos la regla de los 3 minutos y la mayoría de las veces se calmaba sola, sino cualquiera de los dos la cargaba hasta tranquilizarla. Con cosita no.2 fue diferente porque al parecer sufría de un poco de reflujo y yo le atribuía a eso, entonces la cargaba más seguido para calmarla. Con cosita no.3....bueno digamos que salió suertudo el canijo y la verdad es que como lloraba mucho lo menos que quería era 2 niñas y un bebe llorando verdad?!, lo cargaba para todo hasta tranquilizarlo.
Mi esposo siempre me recordaba lo que aplicábamos con la primera y la verdad es que era muy fácil porque casi ni lloraba, desde pequeña no ha sido nada complicada, pero con los otros dos...simplemente no podía dejarlos llorar. Por conveniencia, por complacencia, por seguridad, por lo que sea.
Honestamente con la primera me fui mucho por los consejos del "desapego" que no los cargues tanto por que se embracilan, no la arrulles hasta que se duerma, que no se duerma en tu cama y demás. Hoy después de tres ME ARREPIENTO de no haberlo hecho con ella y a veces me pregunto si por eso es tan desapegada a mi 🙁

Cuando los hijos son bebés, digamos...antes de los 4 meses, es imposible malcriarlos; eso de que luego te "toman la medida" y demás es puro mito. A esa edad lo que ellos buscan es seguridad y quién más que nosotros para dárselas. Pero qué pasa cuando son un poquitín más grandes y se dan cuenta que a su llanto tu reaccionas? son muy listos los condenados y pueden llegar a utilizar el llanto  como manipulación.
Me consta que lo hacen! jajajajaja lo he comprobado con cosita no.3; han habido veces en donde empieza a llorar, lo cargo, lo consuelo y lo calmo, lo vuelvo a dejar ya sea en el piso o en su cama y vuelve el llanto loco. Claro, lo que quiere son mis brazos y mimos de mamá, pero tu entenderás que muuuuuuuchas veces es imposible cargarlos todo el tiempo, entre otras cosas que hacer y tu espalda...

El otro día le estaba dando su lechita, lo acosté en su cama por que ya estaba haciendo biscos para quedarse dormido, de hecho ya casi se estaba durmiendo cuando....se termino la leche!! bueno cómo te explico el llanto que se aventó. Con nada lo calmaba, lo cargaba no quería, lo acostaba no quería, le hacía masajito para que se relajara me aventaba la mano; no había poder humano que lo tranquilizara (y ya se estaba durmiendo ok?!) en fin lo único que pude hacer fue dejarlo llorar y ver con todo el dolor de mi corazón como lloraba. Para mi fue una eternidad, pero en realidad duró menos de 5min y perfectamente solito se calmó y que dejó dormido.

Es MUY difícil, pero creo que como padres es algo que también podemos ayudarles a aprender. No te digo que los dejes llorando en su cuarto y no te tomes la molestia de ver qué pasa, créeme yo soy la primera en ir a verlos, pero como todo es un estira y afloja. Poco a poco vamos reconociendo sus llantos y las cosas se van haciendo más fáciles...no?

Por lo pronto te paso este video que la verdad es que esta bien chistoso y al menos te va a sacar una sonrisa. No todos los llantos son malos jejeje

M.

Yo soy esa mamá

Yo soy esa mamá que tiene que salir a las 9:00 am y empieza a salir desde las 8:30 para terminar saliendo a las 9:10
Yo soy esa mamá que deja a su hijos viendo la tele mientras desayuna, come, hace tareas de la casa o simplemente tiene un descanso de 10min.
Yo soy esa mamá que en un lugar público se le mete una palomilla a la blusa y
hace un escándalo, levantándose la blusa como loca por que no puede ir al baño con sus tres hijos para sacársela.
Yo soy esa mamá que se hace de comer super rico para ella (después de cocinarles super rico a sus hijos), para después tener que compartir más de la mitad (o todo) con ellos y terminar comiéndose solamente la galleta con lo que la iba acompañar.
Yo soy esa mamá que sale corriendo del cuarto de sus hijos tan pronto los acuesta a dormir.
Yo soy esa mamá que busca y hace todo lo que está en sus manos para que sus hijas sean unas superheroes en la fiesta de alguien que ni conoce.
Yo soy esa mamá que termina tan agotada del día que cuando pone su cabeza en la almohada, no escucha ruido alguno hasta el día siguiente (pobre el marido que si lo escucha en la noche y se tiene que levantar)
Yo soy esa mamá que luchó por amamantar a sus hijos lo mas que pudo, hasta reconocer que todo iba a ser más saludable si les daba fórmula y mejor disfrutaba esos momentos de conexión.
Yo soy esa mamá que se emociona cuando escucha el carrito de los helados y sale corriendo a perseguirlo para conseguirles uno a sus hijos.
Yo soy esa mamá que anda trepada en los juegos del parque para jugar con sus hijos, a pesar de que todos se le queden viendo.
Yo soy esa mamá que intenta irse de un lugar público y tarda mil horas por que en lo que logra preparar a uno para salir, ya otro se le fue y así…
Yo soy esa mamá que le gusta cocinar y lo hace en esos tiempos libres para congelárselas a sus hijos.
Yo soy esa mamá que juega una y otra vez a mamás y bebés a pesar de que siempre es la misma historia…
Yo soy esa mamá que se escapa un segundo para revisar su teléfono y actualizarse con la vida en el exterior.
Yo soy esa mamá que ve el reloj y siempre son 5 minutos más.
Yo soy esa mamá que sale de la puerta de su casa y se regresa 100mil veces por algo que no es ni siquiera para ella.
Yo soy esa mamá cuya ropa siempre esta manchada de comida, mocos, leche, tierra o alguna sustancia de dudosa procedencia.
Yo soy esa mamá que se toma varias tazas de café para poder seguirle el paso a sus hijos durante el día.
Yo soy esa mamá que los mece hasta quedarse dormidos.
Yo soy esa mamá que se sienta afuera del baño porque esta “obscuro” y da miedo.
Yo soy esa mamá que lava lava lava y parece que la ropa sucia se reproduce incontrolablemente
Yo soy esa mamá que grita y a veces no tiene una sonrisa que compartir con los demás.
Yo soy esa mamá que llora en un rincón y que cuenta hasta 10 para limpiarse las lagrimas y seguir con el día.
Yo soy esa mamá que salta en el trampolín a pesar de que su pelvis aun no se recupere de los tres partos en 4 años (y no lo disfruta jaja pero sus hijos si).
Yo soy esa mamá que come de ansiedad y está más pesada que cuando recién dio a luz.
Yo soy esa mamá que extraña sus días de profesionista y se pregunta qué hubiera sido si siguiese trabajando.
Yo soy esa mamá que da vueltas sin parar con el propósito de escuchar la risa de sus hijos al “caerse”
Yo soy esa mamá que se pone de mal humor porque no le salió el desayuno creativo que quería hacerle a sus hijos.
Yo soy esa mamá exigente y estricta.
Yo soy esa mamá blanda y de vista ciega.
Yo soy esa mamá que corrige trompetillas y que regaña cuando no comparten.
Yo soy esa mamá que echa porras cuando las cosas salen bien y dice “no pasa nada, lo volvemos a intentar” cuando no.
Yo soy esa mamá que le gusta hacer manualidades, no para sus hijos ni para presumir, sino para ella misma.
Yo soy esa mamá que se le olvida su cita con el medico (agendada desde hace un mes) y se da cuenta 5 minutos antes (por que se acordó de ver su agenda).
Yo soy esa mamá que le da su teléfono a sus hijos para que se entretengan con los juegos mientras ella esta con el médico.
Yo soy esa mamá que llega a un lugar público y todos se le quedan viendo porque va cargando hasta con el perico
Yo soy esa mamá que piensa “por qué nada mas me pasa a mi?”
Yo soy esa mamá que se queda dormida 5 minutos en el piso mientras sus hijos juegan alrededor de ella.
Yo soy esa mamá que le gusta consentir a todo el mundo, pero que también le gusta que la consientan a ella.
Yo soy esa mamá que escribe y comparte sus experiencias, no por que se crea mejor que otras sino porque quiere sentirse identificada con más mamás como ella.
Yo soy esa mamá que alienta a sus hijos a probar/hacer de todo (aunque no siempre tenga éxito)
Yo soy esa mamá que busca hacer cita de juegos con otras mamás para que los hijos jueguen y ellas al menos puedan platicar 5-10 min (por que ellos siempre regresan con una para jugar)
Yo soy esa mamá que diario se ve reflejada en los ojos, las palabras y las acciones de sus hijos.


Yo soy esa mamá.



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Mami…me veo bonita?

Ultimamente yo no se qué le picó a mi hija la mayor, que sólo quiere ponerse vestidos y que todo sea de color de rosa.
No me malinterpreten, el rosa me gusta, pero creo todos los colores tienen el mismo derecho a ser usados 😉 pero en su cabecita, ella cree que eso es lo que la hace bonita.


La selección que la hace ver como fotografía :s

 

Para las que tienen hijas, creo que todas se podrán identificar conmigo y se preguntarán lo mismo que yo: de dónde demonios aprende el concepto de bonito?!

Las mujeres (no importa la edad) somos muy perceptivas y muy observadoras. Para serte sincera, últimamente son pocas las veces en las que me arreglo, maquillaje, ropa linda, zapato de tacón y demás. Mi hija con esas pocas veces, se ha visto influenciada por ese mínimo arreglo. Ahora todo el tiempo que se pone un vestido, un lazo o simplemente que traiga un collar de juguete ya me pregunta si se ve bonita? De dónde demonios lo saca? No es como que yo cuando termino de arreglarme digo “que bonita me veo” y si lo hago, me arreglo para mi, para sentirme bien y aunque sea cada mil…ver de nuevo a la Melissa de antes (claro, con algunos kilos de más, ojeras, cabello sin forma y demás).

Cosita no.1 es muy femenina; aunque ya no se si le gustan los lazos por que yo se los ponía o ella misma les agarro el gusto, pero le gusta que se los ponga y hasta ella misma los escoge (a veces hay que enseñarle un poquito de combinación jeje) 

Aquí literal estaba viendo cuál le quedaba mejor :s

 

Lazos por aquí y lazos por allá

 

Mi esposo y yo hemos hecho un esfuerzo para explicarle de manera indirecta que bonita ella ya lo es, que si mamá la peina o le pone ropa linda de salir, es para que se vea arreglada, pero ella simplemente nos dice un “ok” y a la siguiente ocasión nos vuelve a preguntar lo mismo. Nos ha llegado a decir que si se despeina o se ensucia ya no se va a ver bonita y ya no la van a querer…¡¿COMO ES ESO?!

Hoy en día las niñas tienen más posibilidades y opciones. Pueden desarrolar sus talentos, seguir su corazón, tener metas, planear su futuro y mucho más. Hoy YA NO debería ser solo la apariencia.

En esta ocasión lo estoy enfocando más a las niñas por que tengo dos y bien femeninas!, pero va dirigido a todos los niños en general.

Creo que nuestro papel como padres es direccionar esa vanidad a cuidarse, quererse y sentirse bien, a elevarles su autoestima, sin llegar a la arrogancia. Comer bien, asearse, arreglarse, entre muchas cosas más para complaserse a una misma, no a los demás.

Es muy difícil puesto que la sociedad en los últimos años nos ha impuesto una figura de belleza muy por debajo de la mayoría de la población mundial y tal vez la necesidad humana de “encajar” nos orilla a vernos/sentirnos/actuar de cierta manera sin embargo, creo que con un esfuerzo lo podemos lograr. Y ni que mencionemos lo que antes era una mujer! es triste saber que hay países en donde la mujer aún la hacen a un lado, tan inteligentes y tanto que pueden ofrecer al mundo...pero ese es otro tema..

Leyendo sobre el tema, di con muchos artículos que me enseñaron un sin fin de cosas, pero dentro de todo ese aprendizaje te comparto lo que para mi sería lo más importante y que deberíamos dejarle a nuestros hijos:

  • Nunca critiques tu físico ni tu persona enfrente de tus hijos.
  • Haz ejercicio, mantente activa, cuida tu salud. Enséñales a apreciar lo que su cuerpo hace por ellos (bailar, correr, jugar, etc) y que hay que cuidarlo sanamente.
  • Halágalos, a ellos les gusta saber qué es lo que te gusta de ellos. Que si hace algo bueno para con sus hermanos, que si te ayudo en algo, etc.
  • Dedícales tiempo. Calidad no cantidad. Tienes una hr? bueno enfócate en ellos, ellos apreciarán el valor que les das.
  • Incúlcales que ellos pueden hacer muchas cosas si se lo proponen.
  • Enséñales a hablar de sus sentimientos, no todo en esta vida es rosa.
  • Enséñales el respeto, hacia uno mismo y hacia los demás.
  • Enseñémosles el valor que tienen y a defenderlo.
  • Enseñémosles a que habrán veces que no todo va a salir como esperamos, pero con esfuerzo y dedicación podrán salir adelante.
  • Ayudémosles a ver lo positivo en situaciones negativas.

Amo a mis hijos, para mi son perfectos. Son bellos por fuera y por dentro. Sus carcajadas, sus juegos y su inocencia es inigualable y amo cada parte de ellos. Sus alegrías y sus penas son mías también y lo único que quiero es que sean felices y buenas personas.

Yo como tu, quiero lo mejor para ellos y está en nuestras manos hacerlo. Poco a poco (lleva tiempo eh!) no sabes el impacto que tienen nuestras palabras y nuestras acciones.

M.

1,2,3…Adios al pañal!!!

Ok, en sus marcas, listos  (verano -bueno casi- sandalias, ropa ligera y mucho con qué limpiar) fuera! A empezar con la aventura de entrenar a la cosita no.2 para dejar el pañal e ir al baño como niña grande.
Es un proceso básico en la vida de padres e hijos. Todos te cuentan su historia, para algunos fue muy fácil y para otros una pesadilla. Para algunos su hij@ lo hizo en una semana y otros tardaron meses.
Mi experiencia la verdad es que fue muy flexible. Cosita no.1 empezó con todas las señales, era de las más pequeñas de su salón cuando empezamos a hacerlo y como a sus compañeros ya los llevaban al baño, les pedí a las maestras que le ofrecieran a ella también, así ella copiaba. Después en pleno proceso le dió a la pobre varicella entonces fueron dos semanas “encerradas” en la casa, con lo mínimo de ropa y una tacita para hacer las necesidades muy al alcance. Para terminar me prestaron varios libros con protagonistas que estaban aprendiendo también y nos lo llevamos tranquilo, compramos esos pañales fáciles de subir y bajar entonces cuando ella tenía la necesidad la llevaba y si no alcanzaba, no había el estrés de que se mojara toda.
Cómo sabes si tu hij@ está list@?
Normalmente es un proceso que empieza cuando ellos tienen de entre 18-24 meses, claro que puede empezar más tarde! Sobretodo si no tienes prisa. Me acuerdo poquito después del año, una amiga me dijo que su hijo de aprox 14 meses ya empezaba con señales y yo…pensé que estaba loca! Jajaja, tampoco hay que abusar.
  • Yo pienso que lo principal es que tu empieces a notar que al/a niñ@ le incomoda estar mojado y oloroso jeje,
  • Se mantiene seco por más horas al día,
  • Quiere copiar cuando alguien más va al baño,
  • Su digestión ocurre a horas específicas del día y cuando evacúa hace ciertos sonidos,
  • Puede bajarse y subirse los pantalones solit@,
  • Es más independiente. 

Aquí te comparto algunos tips que yo apliqué con cosita no.1 y planeo hacerlo con cosita no.2
Prepárate: Hay varias cosas que son necesarias para empezar. Involucra a tu hij@ en la búsqueda de:
  1. Una tacita/orinal de piso: es muy práctica por que es más fácil subirse y bajarse de ella; aunque también puedes encontrar los asientos que se colocan encima de la taza del baño, solo que para ese necesitarás un escalón para que tu pequeñ@ pueda alcanzar. 
  2. Ropa interior: que el/ella escoja los que quiere usar. Hay ropa interior de entrenamiento, que es más absorbente o los típicos pañales entrenadores que se suben y se bajan.

Se consistente: Comienza lento, esto no sucede a la fuerza. Empieza por sugerirle que se siente en el baño una o dos veces al día. Tal vez en la mañana al cambio del pañal y en la tarde antes de bañarse.
Hazlo una rutina.

Enséñale cómo hacerlo: Explícale cómo se siente cuando quieres ir al baño, siéntate, límpiate, jálale y lávate las manos. Ellos copian todo! Si acaba de evacuar, siéntalo vaciando el contenido en el baño para que asocie dónde va que lo que acaba de hacer.

El que persevere alcanza: Ofrécele usar el baño; si es verano donde toman muchos líquidos hazlo cada par de horas. Que vea que es algo normal del diario (y que a veces lo hacemos muy seguido) Si no tienes problemas que esté descubiert@ de la parte de abajo, déjal@ que ande así y mantén un baño portátil al alcance. Usa palabras claves y siempre usa las mismas.

Prémialo: Yo uso una tabla donde cada vez que va al baño y lo hace bien, le doy una estrella, así cuando tenga varias puedes darle un premio (ojo, algo pequeño).



Accidentes pasan:  De eso no estamos excentos y es muy frustante. No te enojes con ellos, en vez de eso mejor vuelve a sugerir que te avisen y lléval@ al bañito para que reforces en dónde debe de ir la pipi y la popo. Si los accidentes son constantes y ves que no avanzas, tal vez tu hij@ no está listo aún y es mejor aplazar el entrenamiento por un par de meses. Yo sugiero tener bañitos de piso o asientos para las tazas de todos los baños en la casa, por que donde te toca te toca.

añitos y asientos por toda la casa
Cambios de ropa para llevar: Yo se que son muy voluminosos y una lata llevarlos a todas partes pero, de verdad que te salvan la vida cuando tienen accidentes fuera de casa; es mejor cambiarlos ahí que tener que irte corriendo de vuelta a la casa.

La noche NO es igual al día: Como los niños no están consientes cuando están dormidos, es menos probable que contengan las ganas de hacer pipi/popo en la noche; esto puede tardar mucho más que el entrenamiento de día. Yo sugiero que sigan con los pañales hasta que veas por al menos un par de semanas que amanecen secos completamente. Puedes dejar la luz del baño prendida para que vaya sin miedo o dejar el bañito portatil en su cuarto.

Recuerda:
  • Es más conveniente empezar el entrenamiento durante el verano, así visten menos ropa y menos que lavar y secar. Además puedes usar el bañito en el patio/jardín de tu casa sin tener la mortificación de ensuciar adentro.
  • Lleva un control de los premios, que sea algo pequeño y que sepas que ellos puedan valorarlo, tal vez algún dulce, un juguete "desechables" (de esos de las maquinitas afuera de los supers) etc. Cuando ya domine el ir al baño solita@ reduce los premios poco a poco hasta que ya no des ninguno.
  • Si tu hij@ va a la guardería o se queda en casa de algún familiar, informales del inicio del entrenamiento, de las palabras claves que usas y la técnica.
  • Si tu hij@ ya dejó el pañal durante el día y quieres intentar quitárselo durante la noche, asegúrate de que vaya al baño antes de dormir, que no tome agua antes y que tenga claro que te puede llamar para que le ayudes a ir al baño.
  • Si estás en la etapa de entrenamiento y sales de casa, lleva este baño portátil (de mis indispensables) que es infalible. Viene con bolsas para tirar a la basura cuando es sólido y las patitas se doblan para ponerlo encima de la taza de baño tradicional.

  • Cubre la cama de tu hij@ por debajo de la sábana, con un protector contra agua, así no llegará al colchón.
  • Compra libros donde los protagonistas estén en el mismo entrenamiento. Así sabrá que no solo el/ella pasa por ese proceso.
Buena suerte!!
M.
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