Las amigas que todas deberíamos de tener

Poquito antes de que mi primera hija naciera, me propuse conocer mujeres que estuvieran en la misma situación que yo.
Iba a clases prenatales, quedábamos para ir a tomar cafés y demás. Mi idea era construir poco a poco mi comunidad, conocer a mi tribu.
La verdad es que al principio no tuve mucho éxito. Tenía amigas mexicanas, pero vivían en otra parte de la ciudad; las que vivían cerca de mi eran un poco cerradas y sólo logré conocer a una latina, que después tener a su bebé  sufrió de depresión post parto muy severa y lamentablemente no la podía ver tan seguido.

Siempre he sido una persona muy extrovertida, pero llegó el momento en mi vida en donde se me complicó hacer amigas fácilmente. Ahora que lo escribo se puede escuchar como una ñoñada, pero cuando te conviertes en madre, es muy fácil sentirse sola, olvidada, incomprendida y así me sentía yo.
Recuerdo en esas épocas una conocida me dijo, que una vez que mis hijos comenzaran la escuela, iba a ser más fácil conectar con mamás; porque las iba a ver seguido, seguramente iban a vivir cerca de mi y así llegaría a conocerlas y formar mi grupo. Pues nada. Cada una anda con sus rollos que a veces es difícil hacerlo.

Durante mi maternidad (y antes de ella también) he aprendido que en esta vida, es bueno tener amigas de todo tipo. Aunque nosotros pasamos casi todo el tiempo como mamás, no solamente somos eso. Ciertamente tener amigas mamás nos ayuda a platicar con alguien con las que tal vez nos podamos sentir identificadas, pero yo también te recomendaría que tuvieras un grupo mixto. ¿Por qué?  Porque todas somos una mezcla de todo.

Estas son las amigas que todas deberíamos de tener.

Las amigas desde la infancia. Ellas te conocen todo; te han visto crecer y madurar. Tienen una historia juntas.

Amigas mamás que tengan hijos de la misma edad. Así se echan la mano con situaciones similares, aprenden juntas. Saben por lo que están pasando y puedes tener a alguien empática a tu lado.

Amigas que tengan hijos más grandes que los tuyos. Así puedes aprender de la voz de la experiencia y tal vez no meter la pata tan seguido experimentando. Al final de todo han sobrevivido ¿no?

Amigas que NO TENGAN HIJOS. Para que saquen a la mujer que hay en ti. En donde tengan pláticas fuera de la maternidad. Salgan hasta tarde.

Amigas que sean profesionalmente activas. Que hagan tu cabeza trabajar. Es super fácil perderse en el mundo de la maternidad, que a veces hasta sumar no podemos hacerlo tan rápido como antes.

Mamás que saben que aunque los hijos te absorben cada parte de tu ser, están dispuestas a salir, pasar un tiempo a solas con amigas y tener tiempo para ti.

Las mamás con las que no te sientas juzgada. Con la que no tengas que disculparte porque tu casa esté hecha un desmadre. Esas son de las mías.

Las mamás que son cero drama. Porque quién necesita drama en la vida. Bastante tenemos con el nuestro.

Las amigas mamás con las que no has hablado en un buen tiempo, pero cuando las vuelves a ver es como si no hubiese pasado tanto.

Las mamás aventureras. Las que no se pueden quedar quietas y andan de arriba para abajo. Las que te sacan de tu zona de confort y te invitan a probar cosas nuevas.

Las mamás que te cuidan a ti también. No es que no podamos cuidarnos nosotras mismas; pero siempre es reconfortante sentir que alguien se preocupa por ti y está al pendiente cuando lo necesitas.

Y tu ¿Qué otro tipo de amigas agregarías?
M.


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¿Por qué nos invade la culpa?

En el momento que nos convertimos en madres, nunca más dejamos de estar solas.
Muchas veces nos vemos rebasadas con todo el trabajo del hogar y la maternidad. Para muchas eso no es lo único, puesto que trabajan fuera de casa también.

Es normal sentir que a veces queremos tirar la toalla; nos vemos abrumadas y no pensamos bien. Fantaseamos con esos minutos a solas, dormir hasta tarde, tener una tarde libre, alguien que nos ayude con la limpieza y muchas cosas más.
Pero qué pasa cuando llega el momento en que tenemos esos minutos a solas, o la oportunidad de dormir hasta tarde, una tarde (o día/s) libres, alguien que nos ayuda en casa, etc. NO me lo vas a creer pero muchas se siente culpables por querer y necesitar eso.
Nos han metido en la cabeza (o hemos crecido con la idea) que la maternidad lo es todo. Y para algunas mujeres si lo es. Eso no significa que sea cansado y que todos los días lo disfruten al 100%; pero para otras, ser madres no lo es todo.

Recuerdo hace algunos años que decidí ir a terapia, la psicóloga me dijo que algo que tenía que aceptar, era que para mi la maternidad no lo era todo. No sabes cómo me angustiaba hacer una afirmación como esa. Siempre había pensado que una vez que me convirtiera en madre, a eso me iba a dedicar. Era una decisión que yo había tomado y no se me hacía lógico querer estar lejos de mis hijos y de mi familia.
Gracias a Dios tuve la oportunidad de dedicarme al 100% a mis hijos. Sin embargo, cada vez me sentía más absorbida y perdida en mi identidad.

Luego cambié de psicóloga y la nueva me dio un cambio de perspectiva radical. Era una profesionista con una hija adulta. Y una de las primeras cosas que me dijo respecto a su maternidad, fue que ella jamás cargó con la culpa de separarse de vez en cuando de su hija, marido, hogar y darse un tiempo para ella. Al menos dos veces al año se iba de viaje ella sola o con amigas. Y que ella lo encontraba lo más sano personalmente.
¡PUM! Eso me movió el plato.
Lo razonaba mucho porque venía de una Europea, que por lo que yo he observado, no son tan apegadas maternalmente como nosotras las latinas. Sin embargo si sembró esa semilla en mi y dos años después hice mi primer viaje sola ¡y a México!

Tres años después lo vuelvo a hacer. Te escribo mientras voy de camino a México, pero esta vez me voy por más tiempo y no sabes la culpa que me cargo.
Sé todo el trabajo que ser madre implica  y luego todavía enjaretársela a mi marido que tiene que trabajar en horario de oficina uff, me tiene mortificada, pero a él no.
Curiosamente a pesar de saber la friega que es en el hogar, para él su ME TIME es estar en la casa.
Yo me pongo a pensar que seguramente lo equivalente para él de sentirse abrumado, ha de ser en el trabajo; por eso tener un tiempo fuera de lo que es abrumador, es siempre bueno.

Así nosotras. Un tiempo lejos de lo que nos sobrepasa. Y eso hice.
Recargas energías, descansas, aclaras tu mente y muchas cosas más.

NO está mal necesitar ese tiempo. No está mal querer estar unos días lejos de tu casa, de tu pareja e hijos. No está mal querer ser madre y querer ser tu.
No tienes por qué elegir, puedes ser las dos.

Yo te recomiendo que busques esos momentos. Donde reflexiones, donde hagas una conexión contigo misma, donde platiques de cosas triviales o donde te rías de cosas de adultos. No tiene por que ser por un largo tiempo, pero si el suficiente para re-encontrarte. Vas a ver que lo vas a disfrutar y cada que regreses vas a tener una percepción nueva y diferente de tu maternidad.

 

Por qué tiempo de calidad y no cantidad

¿Te ha pasado que a veces te sientes abrumada por querer darle a tus hijos el tiempo que merecen, pero te hacen falta más horas al día?
Es normal. En la rutina diaria se lleva mucho tiempo. A mi me gustaría hasta que hubieran más días en la semana.

Con los hijos es igual. Todos tienen necesidades diferentes, pero a veces es muy difícil darle el tiempo necesario a todos.  Si con la escuela y actividades extra escolares se va toda la tarde y a veces parte del fin de semana,  lamento decirte que ellos no son solamente eso y necesitan apoyo emocional y atención en sus problemas personales.
Cada momento es importante e irrepetible y aunque no podemos estar pegados todo el tiempo, si podemos hacer que algunos momentos sean de calidad.

Una técnica que yo llevo a cabo y que hasta la fecha siento que me ha funcionado, es el de tener citas con ellos. De preferencia por separado.
No importa el tipo de crianza que lleves con tus hijos. El simple hecho de tener un tiempo a solas con ellos y de calidad, es mucho más importante que estar todo el tiempo juntos.
No tienes idea de la emoción que eso les causa cuando les digo que vamos a tener una salida solamente ellos y yo.

¿Sabes por qué para ellos es importante?

Les da un sentido de importancia. Y aunque para ti sea algo muy sencillo, cuando son tantos miembros en la familia, para ellos el ver que tu haces a un lado tus cosas y te separas un poco de los demás por ellos, es algo que tiene mucho valor.

Pasar tiempo de calidad no implica necesariamente llevarlos a sitios caros o gastar dinero. Cosas tan sencillas como ir al parque, salir en bicicleta o ir por una nieve. Déjalos que ellos escojan algo que a ellos les interese; vas a ver el impacto positivo que esto tiene.

Involúcrate. Platica con ellos de lo que sea, pero también escúchalos. Muchas veces en las conversaciones más aleatorias, sale información muy importante.

Otra situación en donde nosotros vimos que se necesitaba tiempo de calidad entre miembros de la familia, fue con nuestras dos hijas. Ya llevan tiempo peleándose entre ellas y la verdad es que la dinámica familiar se vuelve muy tensa. Ciertamente las dos son muy diferentes, pero algo tienen en común; así que tomé ese común denominador y lo use para con las dos. Me las llevé a pintar cerámica, que les gusta, les ayuda a concentrarse y luego las hace sentir muy orgullosas de sus creaciones.

Lo pasamos muy bien y entre ellas también lo disfrutaron. Es lindo ver cuando los hermanos se llevan bien.

Una buena relación con tus hijos, es un lazo de por vida. Cuando nuestros hijos están pequeños, es cuando tenemos la oportunidad de construirla.

 

 

Confieso, yo he sido una mamá que juzga.

Siempre he dicho que la maternidad saca las inseguridades de todas.  Es nuestra etapa más vulnerable, estamos a la defensiva y muchas veces nos encontramos dudando si lo que hicimos está bien o si debimos hacer más/menos.

Queda claro que nadie nace sabiendo maternar y TODAS lo hacemos diferente. Pero qué pasa cuando nuestro demonio escondido y egocéntrico aparece e inconscientemente pensamos que nosotras lo podemos hacer mejor.

No hay persona en esta vida que no haya juzgado al menos una vez CRÉEME.
Tú y yo hemos juzgado y nos han juzgado, de eso nadie se libra.

¿Pero por qué juzgamos?
Porque no conocemos bien a la persona o porque no creemos en lo que esa persona cree, por nuestras inseguridades, porque nos sentimos amenazados o simplemente porque se nos da la gana.
Es algo muy incómodo la verdad. Pero es una debilidad del ser humano.

Ahora, lo interesante es cuando lo hacemos ya siendo madres.
Nosotras madres juzgamos por todo. Juzgamos a la madre que decidió evitarse el trabajo de parto y tuvo cesárea. Juzgamos a la madre que no lacta y siempre la vemos dando el biberón. Juzgamos a la madre que usa miles de pañales y que no está cuidando al medio ambiente. Juzgamos a la madre que se va a trabajar y deja a sus hijos al cuidado de alguien más. Juzgamos a la mamá que sobreprotege a sus hijos. Juzgamos a la mamá que deja a sus hijos libres en el parque. Juzgamos a la mamá que no juega con sus hijos. Juzgamos a la mamá que es autoritaria o a la mamá que es permisiva.  Juzgamos a la mamá que no le importa si sus hijos están todos sucios y descuidados. Juzgamos a la mamá que es comunista. Juzgamos a la mamá que  lleva a sus hijos a restaurantes de comida rápida. Juzgamos a la mamá  que le da a sus hijos muchos dulces. Juzgamos a la mamá que no socializa con nadie. Juzgamos a la mamá cuyos hijos siguen despiertos a altas horas de la noche. Juzgamos a la mamá que le da refrescos a sus hijos. Juzgamos a la mamá que deja que sus hijos vean la tv o dispositivos sin límite de tiempo. Juzgamos.

¡Vaya que podemos ser bullies a veces! Y es que no es necesario decir las cosas con palabras, muchas veces con la mirada es más que suficiente.

Ser madre es un trabajo muy difícil y lo que debemos de hacer es apoyarnos entre todas.

Y metámoslo en nuestra cabeza tanto que se haga un tatuaje interno en donde pensemos que “Tal vez no esté de acuerdo contigo en tus decisiones y tu tampoco con las mías, pero vamos a respetarnos y aceptar que estamos haciendo lo mejor que podemos”

Así que a la próxima que veas a una mamá con su hijo llorando en un lugar público, en vez de pensar en por qué su hijo chiflado no se calla, ofrécele tu ayuda. NO sabes el impacto positivo que eso pueda causar.

M.

 

 

 

 

 

Qué significa ser el hermano mayor

Hoy escribo esto fresquito de una situación que acaba de pasar con mis hijos.

Mis hijos la mayoría de las veces, deciden que antes de salir a cualquier lugar, lo más divertido es comportarse como loquitos. Así es, se persiguen, se patean, se ríen como desquiciados y demás. ¿Ya te hiciste la imagen?
Bueno, normalmente soy yo la que tengo que estar atrás de ellos para solucionar las cosas. Hacerla de réferi cuando se pelean, negociadora y demás. Pero últimamente mi hija la mayor, ha salido al quite y está tomando un papel muy de mamá.

Muchas veces tengo que recordarle que YO SOY la mamá, que ella debe de disfrutar su infancia y ser cómplice de sus hermanos; pero no puedo evitar identificarme con ella.

Yo soy la mayor de tres hijas y tengo que decirte que ser la primera si tiene sus beneficios, como mangonear a tus hermanos menores, tener la atención de tus papás por cierto tiempo, tal vez el cuarto sola y más cosas. Pero por otro lado, no siempre es miel sobre hojuelas.

Si tu eres la mayor de tu casa, me vas a entender perfecto.

Eres la hija de prueba y error con tus padres. Cómo te explico las veces que me dijeron que no a tantas cosas. Me pedían que estuviera en casa a cierta hora y muchas otras cosas más. Nuestros papás aprendieron a ser papás con nosotras y digamos que en muchas cosas lo lograron, pero en otra la regaron también.

Tienes que esconder todas tus cosas de tus hermanos. Me acuerdo que una de mis hermanas SIEMPRE quería usar mi ropa y me enojaba bastante cuando se robaba ropa que ni siquiera yo había estrenado. Ahora a mi hija le abren su diario y usan sus joyitas. ¡Uff como arde! Y ahí si no le puedo decir que comparta ¿verdad?.

Esperan que seas la más responsable y el modelo a seguir. A quién no le dijeron “Pórtate bien porque tu eres la hermana mayor” O “Tu hermana lo aprendió de ti”. Es frustrante tener esa responsabilidad y pensar que no puedes cometer ningún error porque eres la hermana mayor.

Eres la “bossy” por andar mangoneando y ordenando  a los menores. Una vez hasta me dijeron “La generala” (mi mamá incluida) y aunque se siente muy bien que los demás hagan las cosas por ti, no se siente tanto que te pongan este tipo de apodos.

Eres la reina de la casa, pero una vez que llegan tus hermanos menores empiezan los celos, las pesadillas, el no querer compartir tus cosas (o la atención de mamá), etc. Yo no recuerdo nada porque tenía dos años, pero mi mamá dice que lo pasé muy muy mal.

Tus hermanos menores te persigue por todas partes. Se visten como tu, actúan como tu y toman tus cosas porque quieren ser como tu. Digamos que somos sus modelos a seguir (en lo que les conviene) y a pesar de que a veces es halagador, también hay un momento donde ya quieres que lo dejen de hacer.

Eres LA persona a la que recurren cuando están peleados entre ellos o con sus papás.

Llega un momento en la vida en donde no eres lo suficientemente mayor para sentarte en la mesa de los “grandes” pero tampoco eres tan joven para sentarte con tus hermanos y los demás niños.

A veces puede ser agotador ser la hermana mayor. Tener esa  responsabilidad sobre tus hombros puede generar inconscientemente mucha presión.
Pero no todo es malo. Tu eres y siempre serás la primera en tu familia. Digamos que tu estrenaste a tus papás.

Así que estoy segura que ustedes van a concordar conmigo, amamos a nuestros hermanos pequeños y a pesar de alguna vez haber querido no ser la mayor, serlo es algo que jamás cambiaría por nada del mundo.

¿Que otros pros y contras tienes tu de ser la mayor y que no están en la lista?

M.

 

 

 

 

 

 

Amor de hermanos

Yo soy la mayor de tres hijas. Entre ellas y yo nos llevamos dos años de diferencia. ¿Ellas? Si, son gemelas no idénticas y aunque las dos son completamente diferentes, las ha unido su nacimiento.
Dos años puede no ser mucho, pero cuando el ser humano está en sus primeros años de vida, dos años son dos mundos totalmente diferentes.

Y así estábamos mis hermanas y yo. Desde siempre estuvimos en dos mundos diferentes. En habitaciones diferentes, en el colegio en edificios diferentes, con horas de jugar diferentes y bueno, no se te hará raro que crecimos “separadas”.
Por la naturaleza de su nacimiento, ellas siempre fueron muy unidas, además yo por ser la mayor y por mi eterna personalidad “madre”, me hizo tomar un rol que no dejaba que las tres fuéramos tan unidas.
Así que podría decirse que en nuestro caso, en nuestros años de infancia no éramos amigas. De hecho, no lo fuimos sino hasta que crecimos y cada quien tomó su camino. Creo que maduramos de alguna forma y nos enfocamos en lo bueno nada más.

Hoy que soy madre de tres hijos, me he dado cuenta de la cercanía que un hijo puede tener con sus hermanos. Y el amor que crece entre ellos.

Así que aprovechando que pronto celebraremos el Día de San Valentín, en vez de hablar lo que es el amor de pareja o el amor entre amigos, me gustaría hablar sobre el amor que hay entre hermanos y que para ser sincera, nunca le damos el mérito que merece.

Depende mucho la edad en la que se encuentren tus hijos, pero un hermano es el primer compañero que va a tener tu hijo.
Aunque no creas, le permite desarrollar muchas habilidades sociales que no aprendería tan fácilmente afuera del hogar; como la empatía, el compartir, entre otros.

Mis hijos leen juntos, juegan juntos, se ayudan cuando lo necesitan, cantan y bailan juntos, hacen batallas juntos, se acurrucan juntos cuando es tarde de películas, quieren compartir cuarto porque juntos se cuidan entre ellos, son los compañeros de juegos en el parque, no necesitamos invitar a alguien más a la casa para que ellos tengan con quién jugar, se tienen el uno al otro. (ojo, no por eso tuvimos tantos hijos jeje)
Claro que no siempre es miel sobre hojuelas, y pelean (MUCHO), pero estoy segura que de faltar alguien nuestra vida familiar no sería igual.

Nosotros podemos alentar que nuestros hijos lleven una sana relación.

  • Resalta la importancia de una unión familiar.
  • No los compares.
  • Ayúdales a apreciar las virtudes de los demás.
  • Aliéntalos a hacer actividades en equipo.
  • Cuando peleen, platica con ellos sobre cómo nuestras actitudes pueden hacer sentir a los demás.
  • Hagan actividades en familia.

Yo se que a veces como hijos no vemos claro lo tanto que aprendemos de nuestros hermanos. Pero nosotros como padres, si podemos ayudarles a nuestros hijos a valorar a sus hermanos.

¿Y tu tienes hermanos? ¿Cómo te llevas con ellos? ¿Cómo se llevan tus hijos?

 

 

 

¿Cómo puedo enseñarle a mis hijos a ser agradecidos?

Mi hija practica equitación desde hace 3 meses. Ahí, para los principiantes, tienen la opción de rentar un casco y no tener un gasto extra en caso de que las clases no les gusten.
Para Navidad, se me hizo una excelente idea que mis papás le regalaran su propio casco para no tener que usar el de alguien más.
Yo personalmente lo escogí de su color favorito y me aseguré que la talla fuera la perfecta.

Así que en Navidad lo abrió con mucha ilusión y fue la niña más feliz.
Lo trajimos cargando desde México y cuando llegó el día de su clase… ¡Oh sorpresa! no la dejaron usarlo, porque no tenía el código de seguridad que la asociación de equitación exigía en los cascos.
Ya te imaginarás el dilema y yo como su mamá, traté de alivianar lo más que se pudiera la decepción y fui al día siguiente a cambiarlo por uno con el código (aunque tuviera que pagar un poco más).

Bueno para no hacerte el cuento largo, a mi hija no le gustó. Dijo que lo odiaba y que ni siquiera quería seguir en sus clases de equitación.
Obvio la entendía, y más que molesta en mi interior me sentía decepcionada porque a pesar de no ser su color favorito, iba a tener su propio casco para algo que ella había pedido por muchos meses ya.
Sentí que fue malagradecida. Pero la realidad no fue así.
Después de pensar mucho, entendí que el ser agradecida es una actitud y un sentimiento que toma tiempo desarrollar y a esa edad, todavía es muy inmaduro.

Seguro tu también te has visto mortificada cuando alguien le regala algo a tus hijos y estos no les dan las gracias o tienen algún buen gesto para con ellos y no te queda más que dar (en voz alta para que lo repitan) las gracias por ellos ¿NO?
O qué tal después de haber hecho mil actividades divertidas, comido su comida favorita o  haber visto su programa preferido y luego, pasa algún incidente y en vez de agradecer se quejan. Frustración y decepción ¿no?Además, cómo molesta que te digan que tus hijos son unos malagradecidos.

La verdad es que a esa edad aún no entienden muchas cosas, no han desarrollado la empatía y a veces nosotros esperamos que ellos piensen o sientan cosas que aún en su poca madurez, es difícil alcanzar; por eso nos sentimos decepcionados.
Pero CALMA PUEBLO nosotros podemos inculcarles el ser agradecidos.

 La clave es fomentar en ellos el sentimiento.

Ser agradecidos no es un estado de ánimo, es una actitud positiva.

Comienza por platicar con tus hijos sobre lo que les gusta (personas, objetos, comida, etc.) y cómo lo obtuvieron.

Haz una lista con ellos de lo que estén agradecidos y todas las personas que estuvieron involucrados en ello.

Pregunta por qué están agradecidos por eso.

Enséñales a apreciar los miembros de la familia. Las virtudes y lo que contribuyen al hogar.

Se tu también agradecida y házselos saber. “Gracias por recoger tu cuarto, que lindo se ve” “Gracias por poner las cosas en su lugar, se ve más ordenado” “Gracias por ayudarme a cortar la verdura, voy a terminar más rápido”

Agradezcan a las personas que les den un servicio. A los de la basura, a los de la recepción del colegio y platiquen el por qué están agradecidos con ellos.

Se paciente. A veces no obtendrás la actitud adecuada, pero con paciencia y amor verás que poco a poco la semilla de la gratitud se irá implantando y se convertirá en un modo de vida.

Ahora si, si alguien te dice que tus hijos son malagradecidos, mándalos a leer este post para que vean que no funciona así.

M.

Me rehúso a criar hijos inútiles.

Cuando comenzó el invierno el año pasado, toda la logística de las chamarras, guantes, gorros, mochilas, loncheras, termos y demás se volvió muy complicada a la salida de mis hijos de la escuela.
Saliendo del salón, siempre me daban todas sus cosas para poder abrir su snack y comérselo mientras caminamos para recoger a todos los demás.

Al final ya te puedes imaginar cómo estaba yo y todo eso, mientras parecía un enorme hombre de malvavisco por mi chamarra de casi cuerpo completo que tengo que usar para no morir de frío.
Lo que más coraje me daba era verlos a ellos frescos corriendo, mientras yo batallaba para caminar sin perder el balance con todas las cosas que llevaba encima.

Otro ejemplo que me desgastaba, era que siempre tenía que estar persiguiendo a mi hija la mayor para que hiciera AB SO LU TA MEN TE todo. Inclusive levantarla y vestirla en las mañanas porque de plano batalla mucho para despertar. Ya se, no me juzgues, era eso o que llegara tarde. Pero digamos que me cansé de cargar un saco dormido de 7 años.

Como esos ejemplos varios, hasta que dije ya basta.
                                        Me rehuso a criar hijos inútiles
Que escandaloso suena eso ¿No? Por eso me propuse que este año, ellos iban a ser responsables de sus cosas. Pero no solamente con la escuela, sino en todo momento.

No te voy a mentir, va a ser difícil, puesto que creo que aún están pequeños para muchas cosas. Seguramente van haber algunos retardos en la escuela, algunas mañanas sin desayunar, algunas prendas olvidadas, etc. Pero creo que ahorita es el momento clave para que lo aprendan, quieran o no. Sobretodo porque sólo nos tienen a mi y a su papá, sin nadie más que ayude en la casa.
Claro que siempre con nuestra ayuda. Porque eso les va a ayudar por el resto de sus vidas.

¿Pero cómo lo podemos hacer?

Te voy a compartir lo que nosotros estamos haciendo y que nos está funcionando.

Predica con el ejemplo. Juntos hagan un par de veces los deberes, para que ellos sepan qué hacer y luego ya lo puedan hacer ellos solos.

Adapta los espacios para que ellos puedan hacer las cosas. Ten a la mano banquitos, la ropa a un nivel que ellos alcancen, herramientas que ellos puedan usar, etc.

Dejen el uniforme/outfit listo en sus camas una noche anterior. Así no pierden tiempo en sacarlo a la mera hora.

Comienza el día 20-30 min antes. Eso te dará un colchón de tiempo extra a ti y a tus hijos para hacer lo que necesitan.

Dales opciones, pero que todas te lleven al mismo resultado. De esa forma, ellos sienten que tienen un poco de control.

Lleva a cabo un pizarrón de responsabilidades.

Olvida la perfección. Si no te sirve una técnica, prueba otra que alcance el objetivo.

Felicita.

Repite, repite y repite. Los niños aprenden por constancia. Si siempre se hace lo mismo, se convierte en un hábito.

Se realista. Actúa con responsabilidades de acuerdo a la edad.

Persevera.

Recuerda que nos cambios y el aprendizaje llevan tiempo. Hay días en donde tengo que recordarles hacer muchas cosas y otros en los que ellos las hacen en automático. Lo importante es que sembremos la semillita para que ellos continúen haciéndolo.

¡Buena suerte!

M.

 

 

 

 

 

 

¿Por qué papá es más divertido?

¿Te ha pasado que cuando están en casa y papá llega después de trabajar, tus hijos se olvidan de todo (hasta de ti) y se van directo a colgarse cual changos de él?
Bueno a mi si, todo los días desde que me convertí en mamá.

Y bueno aquí entre nos, no se tu pero yo tengo que confesar que a veces siento un poco de envidia. No se si sea mi memoria, pero la verdad es que no recuerdo algún momento en donde yo me haya ido todo un día y al regresar, mis hijos se peleen por treparse en mi y abrazarme.

Bueno ya de sensibilidades. Creo que este tema nos pasa a todas y es normal.

Hay que aceptarlo y es que la verdad es que papá es más divertido.

Es triste pero es la realidad y te voy a contar por qué.

Nosotros pasamos con ellos la mayor parte del día. Somos la persona que está a cargo de todo lo que sucede en su vida y eso es realmente cansado. Desde que se levantan hasta que se acuestan, no paramos y seamos honestas, por ahí de las 5-6 de la tarde solo esperamos el momento en el que se vayan a dormir.
No se de dónde, pero mi marido parece tener la energía del mundo. Yo se que está cansado, pero es rara la vez que les dice que no quiere jugar porque está cansado.

No todas somos mamás helicóptero, pero si somos las que estamos atrás de ellos cuidándolos, cargando sus cosas, organizando cuándo van a comer, que si van a tener sed, que si están jugando un poco tosco con otros niños, que si se van a lastimar, etc. Nos preocupamos por ellos y eso a veces nos limita a soltarnos y ser más “Valemadres”

A algunas no se nos da jugar. Este es un tema un poco sensible para mi porque en a mi no me gusta jugar con los niños. No me lo tomes a mal, es que en realidad no se cómo. Mi marido siempre me dice que juegue como si yo fuera niña otra vez y es que cuando yo jugaba de pequeña, era a ser madre. Y ahora ¡Ya lo soy!, así que prefiero hacer otras cosas con ellos como hornear, cocinar, hacer manualidades y cosas que yo también pueda disfrutar con ellos y no morir en el intento. No tengo creatividad e imaginación para hacer cosas de niños y realmente me cuesta mucho trabajo.

Papá cuando llega a la casa de alguna u otra forma, trata de compensar el tiempo que no ha pasado con sus hijos. Normalmente para esa hora, los niños ya hicieron sus deberes y no están ocupados. Así que es hora de jugar. Además aceptémoslo, los hombres a veces son niños atrapados en cuerpos de adultos 😉

¿Qué pasa cuando una sale de casa y los hijos se quedan con su papá? Todo es ja ja ja, ji ji ji, maravilla, comen super bien y para la hora que regresas, ya están dormidos. El día perfecto. TIPICO

Nosotras nos llevamos el trabajo pesado la verdad, por eso no es sólo físicamente sino emocionalmente que estamos cansadas.
Pero los amamos y por eso, siempre estamos buscando su bienestar, su felicidad, haciendo de todo. Y a pesar de que en un futuro cuando ellos sean grandes y recuerden que papá siempre jugaba con ellos y era muy divertido, espero que recuerden también que jamás les falto nada en este hogar y mamá fue la que se encargó la mayor parte del tiempo de ello.

M.

 

 

 

 

 

 

El segundo hijo…el de en medio.

Ya lo he dicho como un millón quinientas mil veces, la maternidad es un Rol muy divertido y cansado a la vez.
Convertirse en madre es una de las cosas más importantes en nuestra vida y llega a cambiar absolutamente todo.
Y justo cuando pensabas que ya lo “dominabas todo o lo tenías bajo control” , te enteras que otra diminuta cosita va a llegar a tu vida otra vez.

La llegada del segundo bebé a veces puede ser aterradora. Yo creo que lo primero que llega a la mente es “¿Cómo voy a llegar a querer a alguien tanto, como quiero a mi primer hijo?” Pero cuando llega, te das cuenta que el amor es tan grande que no tiene límites ni de personas, ni en tu corazón.

Recuerdo perfectamente a mi mamá cuando me dijo que lo principal que tenía que pensar, era cómo iba a hacerle para que Luciana (mi primera) no se sintiera desplazada. Mi pequeña a penas tenía 2 años y era todavía una bebé.
No te voy a mentir, fue MUY difícil. De momento podíamos lograrlo porque éramos dos adultos para dos bebés.

Con un segundo hijo a pesar de que sabes a lo que vas, es volver a empezar porque es un ser humano nuevo y completamente distinto.  Aprender de nuevo porque aunque no lo creas, el cerebro tiene memoria selectiva. Te lo digo yo que mis últimos dos hijos se llevan 14 meses y hubieron muchas cosas que volví a consultar.

Pero ¿Qué pasa cuando el segundo hijo se convierte en el de en medio? Al menos yo, tuve un mini paro cardiaco.
Mi Lottie si era una bebé de 5 meses cuando nos enteramos que Leo venía en camino. Me costó mucho trabajo asimilarlo y la verdad es que me preocupé mucho de cómo le iba a hacer.
Siempre había dicho que iba a hacer lo imposible para que cada uno tuviera su tiempo, pero ahora lo veía realmente imposible.

Ahora ya las teníamos todas de perder, 3 niños para 2 papás.

Pero siendo sinceros, creo que los padres nos PREocupamos de más en el caso del niño “Sandwich” Nos han metido en la cabeza que el Síndrome del Hijo de En Medio, es algo negativo. Mi hija de en medio me ha enseñado todo lo contrario.

Aunque los padres naturalmente le ponemos mucha atención al primero por ser bueno….el primero y al tercero por ser el bebé, ciertamente si influye a la forma en la que el segundo se desarrolla.

Tiene que buscar su lugar en la familia. Trabaja un poco más y eso le hace llamar la atención. Es nuestro trabajo, que al llamar la atención lo haga de forma positiva, por eso llegan a ser excelentes líderes. Son muy amigueros y se desenvuelven con mucha naturalidad.

Son los que te hacen ver el lado “comunista” en la familia, porque siempre querrán que todos tengan lo mismo (o al menos, te obligan hacerlo para evitar el “por qué ella si y yo no”) Te abren los ojos a la justicia en la familia.

Son muy simpáticos y eso les ayuda cuando comenten alguna falta. Son más empáticos y aunque no lo creas más maternales. Tienen el beneficio de ser la hermana mayor y la hermana menor.

Como les toca esperar, se vuelven más pacientes  y a la vez más arriesgados, porque muchas veces tienen que hacer las cosas por si mismos.  Aprenden a negociar para sacar provecho de la hermana mayor y ganarle al hermano menor.

Una vez leí que el hijo de en medio es como el tipo de sangre O, se llevan bien con todo el mundo. Y si es verdad, tiene una habilidad social más despierta que los otros dos. Desde el principio se pone a platicar con todos y juega con todos.

En nuestro caso, a pesar de que Lottie es la de en medio es la más apegada a mi; pero normalmente, el hijo de en medio es más desapegado de los padres y para cualquier situación, recurre primero a sus hermanos.

Algo muy importante y que hay que tomar en cuenta, es que hay que trabajar en su autoestima. Muchos pensarían que el hijo de en medio resiente mucho más las cosas que los demás, pero como cualquier niño, es importante que tenga un entendimiento de su valor y de su autoestima. Que sea alta no significa que sea fuerte y que entiendan la importancia de su vida y su lugar en la vida de los demás.

Yo creo que ser el hijo de en medio debe de ser divertido y retador a la vez. La personalidad de mi hija es un 99.9% la del hijo “Sandwich” ¡Y me encanta! Me vuelve loca porque siento que a veces empuja de más, pero con ella he aprendido a desarrollar aún más mi paciencia y darme cuenta que si hay mamá para todos.

¿Tu tienes dos hijos o más? ¿Cómo son? ¿Concuerdas con algo de lo que yo he aprendido del hijo de en medio?

Cuéntanos tus experiencias.
M.