Qué pasa cuando mamá se va de viaje sola

Hace unos meses tuve la oportunidad de viajar a México para una boda familiar.
Al principio sonaba como una buena idea. México, sola por una semana, a un buen precio y con la opción de que mi esposo trabajara desde casa y se encargara de los niños.
Lo platiqué con él y coincidimos de que era el momento ideal para que yo tuviera un momento para mi.

¡No lo podía creer! Durante mi vida he tenido la oportunidad de viajar muchísimo, pero nunca había viajado sola desde que me convertí en madre. Iba a ser toda una experiencia que ahora tenía que comenzar a planear para 6.

Estaba emocionada y junto conmigo, mi familia y amigas en México.
Aunque sólo era una semana, había tantas cosas que pensaba hacer porque ya no iba con “paquete incluido” pero ahora que lo veo bien, debí de haberme dedicado solamente a dormir (¡aha!) porque regresé cansada y lo que le sigue.

Con tiempo empecé a preparar a mis hijos a la idea de que mamá no iba a estar con ellos por un tiempo. Yo inocentemente realmente pensé que era muy sencillo, porque al final del día iban a estar con su papá 24/7.
Este proceso no fue fácil, sobretodo con mi hija de en medio. Cada vez que lo comentaba con ella, ella empezaba a llorar. Obvio por mi cabeza empezó a rondar la idea de qué necesidad había en hacer sentir mal a mis hijos. Ellos todavía son pequeños y aunque papá iba a estar con ellos, mamá es la que siempre está ahí.

Planee todo lo que iba a dejar en la casa. Ropa limpia, comidas congeladas para cada día de la semana. Actividades programadas, escuela avisada y todo para que mi falta no se sintiera tanto.
Aún y con toda mi mega preparación, siempre salía algo nuevo, supongo que las mamás siempre pensamos en todo. Hasta mi marido mencionó que por qué hacía tanto sin él se iba a quedar en casa. Pero yo creo que es algo normal en nosotros las mamás. Planeamos, organizamos y prevenimos por cualquier cosa; además, creo que eso nos ayuda a nosotros a no preocuparnos y estresarnos de más (por si alguien es estresada como yo)

Cuando llegó la fecha de mi viaje, estaba super nerviosa. Yo creo que hace muchos años no me sentía así; igual y hasta fue un sentimiento similar a la primera vez que viaje sola a Europa poco antes de casarme.
Salí temprano de casa, pero no lo suficiente como para evitar ver a mis hijos.

PAUSA

Este momento creo yo fue el más difícil. Sabía que mis hijos iban a llorar, pero realmente vivirlo es otra historia. Además aunque nos despedimos la noche anterior, sabía que ellos se iban a levantar temprano (aunque fuera inconscientemente) y verme partir.
Me fui con un nudo en el estómago y con unas ganas inmensas de llorar. Todavía tenía que manejar un buen trayecto al aeropuerto, estacionar el coche y moverme hasta la terminal. Creo que el estar concentrada en eso, ayudó a que no me fuera hecha un drama, sin embargo ese sentimiento en el corazón siguió ahí por unos días más.

Y ahí comenzó la aventura.

Llegué a registrarme y casi no podía creer cuando ya después de 10 minutos había terminado.
Podía caminar por aquí y por allá. Todavía me compré un café y me senté a desayunar. Me sentía muy rara, muy ligera, algo me faltaba. Inconscientemente pasé por la zona de niños y fue un shock cuando me seguí de largo.
La conexión fue muy rápida y todo lo hice en un abrir y cerrar de ojos. Nuevamente, algo casi nuevo para mi y que aunque con culpa, lo estaba disfrutando. Aunque mi marido no lo acepte, estoy segura que él lo disfruta igual cuando se va.

Mi estancia en México, estuvo increíble. La boda estuvo maravillosa, todas las noches salía y en las mañanas me despertaba tarde.
Me aventé dos series completas en Netflix y todos los días hacía FaceTime con mis hijos por 5 min.
Ese momento honestamente lo disfruté bastante y me di cuenta que, uno no tarda nada a acostumbrarse a estar así; pero así como todo llegó tan rápido, así de rápido se paso la semana y ya tenía que volver.

Por una parte estaba contenta, porque al fin y al cabo la casa de mis papás ya no es mi casa y en MI casa me esperaba mi familia; pero también comencé a sentirme ansiosa de todo el trabajo que me esperaba al llegar.

Así como toda esta aventura fue nueva para mi, así lo fue el recibimiento que tuve en mi casa. Unas caritas super felices y un marido agradecido de que volviera relajada y despejada mentalmente. Algo que te motiva y te ayuda a tomar un segundo aire.

Ahora se presenta la oportunidad de hacerlo de nuevo y aunque en esta ocasión no va a ser por tanto tiempo, ya le estoy tomando el gusto y creo que todas las madres deberíamos de hacer esto al menos una vez al año.
Por eso te cuento mi experiencia, porque tarde 7 años en hacerlo y ahora me cuestiono el porqué.

¿Te has ido de viaje tu sola? Cuéntame tu experiencia.

Conoce El Duende Mágico, una excelente opción para esta Navidad.

Navidad ya está a la vuelta de la esquina. Me emociona el olor tan característico de la temporada, los arreglos en las calles y en las tiendas, las reuniones familiares y de amigos, la comida tan deliciosa y las tradiciones.

Desde hace varios años mi esposo y yo hemos platicado sobre hacer una tradición para nuestra familia.
Nuestros hijos han alcanzado una edad donde empiezan a construir recuerdos y pueden participar en cualquier dinámica familiar que hagamos.

Conocí a El Duende Mágico en una búsqueda de opciones para lograr nuestra dinámica familiar.
Me gustó porque no es un juguete que se asocie con un personaje como Santa Claus, los Reyes Magos o cualquier otro personaje o creencia. Cada familia lo maneja según sus costumbres, así que a nosotros nos vino muy bien en la familia.

Deja te platico cómo funciona El Duende Mágico.

El Duende Mágico, vive en una aldea del Polo Norte llamada Hari y es quién fabrica todos los juguetes que se regalan en Navidad.
Vive en casitas que son en forma de buzón de correo. En el centro de la aldea hay una fuente mágica con una estrella, la cual comienza a brillar y a lanzar polvitos mágicos, que son los buenos deseos, la alegría y la felicidad de todos los niños al acercarse la Navidad.

El Duende Mágico llega a casa con un saquito rojo y tiene en su interior un muñeco de peluche súper bonito, el cuento con la historia, una pulsera mágica de recuerdo y los polvitos mágicos de la fuente de Hari.
Los polvitos mágicos solamente son un símbolo de los buenos deseos y la alegría de los niños en el mundo. Y sirven para que nuestro hijos recuerden que siempre debemos de ser felices, tener buen comportamiento y buenos deseos, en todo el año.

Entrando el mes de Diciembre, cuando El Duende Mágico llega a tu hogar, allí comienza el juego y la magia.

El Duende Mágico inicia sus aventuras y misiones divertidas. Es un juego interactivo entre padres e hijos en donde nosotros, junto con El Duende Mágico y cuando los hijos duermen, hacemos aventuras o misiones para que a la mañana siguiente ellos ilusionados y contentos, descubran que fue lo que hizo su Duende Mágico la noche anterior.

Así que mi esposo y yo nos hemos dado a la tarea de hacer una lluvia de ideas para emplearlas durante los días previos a la Navidad. Todas ellas provocando situaciones divertidas y sanas para los niños, que les dejen enseñanza positiva y así nos integremos más como familia.

Cuando las fechas festivas llegan a su fin, El Duende Mágico tiene que regresar a Hari con sus demás compañeros duendes, para continuar fabricando los juguetes de la siguiente Navidad.

Así que esta va a ser la primera Navidad que El Duende Mágico va a formar parte de nuestra familia. Estamos muy ilusionados por ver las caritas de nuestros pequeños y todas las aventuras que puedan encontrar.

Si te gusta la idea de que El Duende Mágico forme parte de tu familia también, tengo un descuento para ti.
Te invito a que visites la página www.elduendemagico.com.mx y uses mi código de descuento MQDM17 para que lleves a tu casa la magia de la Navidad y disfrutes en familia la integración familiar y enseñanza de valores con El Duende Mágico.

M.

 

 

 

Qué hacer en caso de encontrar una Garrapata

Quien tiene mascotas, está muy familiarizado con la precaución que se debe de tener cuando conviven con los niños.

Nosotros tenemos un perro desde hace casi 10 años y jamás en la vida, le hemos quitado una garrapata.
Por más de 6 años de convivencia niños-perro, la verdad es que nunca nos hemos preocupado porque estos horribles bichitos lleguen a nuestros hijos. Sin embargo, estábamos consientes de que tarde o temprano podían aparecer.

¿Sabes qué es una garrapata?

Son unos pequeños bichitos que se adhieren a la piel muy fácilmente.
Normalmente se trasladan a zonas calientes del cuerpo, se “enganchan” a la piel y comienzan a alimentarse de sangre.
Son muy comunes entre los animales y entre más sangre toman, más crecen.

Donde vivimos es una zona llena de árboles y además en nuestro patio tenemos muchos. Las garrapatas se esconden en zonas de mucha vegetación y la verdad es que todos estamos expuestos a ellos.

El otro día por la mañana, estaba apunto de peinar a mi hija cuando ¡oh sorpresa! había un pequeño bulto negro justo detrás de la oreja por donde se abrocha el arete.


¡Me traumé!
¿Pero por qué? Si la higiene que tenemos con nuestros hijos es alta y además nunca le habíamos encontrado una a la perrita. Pues al parecer es que estos bichitos no respetan nada ni a nadie.

Bueno, entre corriendo casi hiperventilándome y mis hijos sin entender por qué me ponía así, me puse manos a la obra. El veterinario aún no estaba abierto y en hacer cita con el médico no era una posibilidad.

Te voy a decir cómo sacar una garrapata.

Para empezar necesitas de un instrumento especial, pero como no soy veterinario obvio no lo tenía, así que con unas pinzas para la ceja.

No rocíes al bicho con nada, porque no va a tener ningún efecto y puede ser contraproducente. Se puede “ahogar” e instintivamente meter más a la piel.

Con la pinza pegada a la piel, sujeta muy bien el cuerpo del bicho y jálalo hacia arriba. No le des vuelta.

Si este método no funciona, amarra un hilo alrededor de la garrapata, lo más cercano a la piel y a la cabeza del bicho y tira lentamente hasta que se separe de la piel.

Tíralo en algún lugar donde no pueda salir (escusado, lavabo o en un tazón con alcohol)

Revisa que no haya quedado ningún bulto dentro de la piel, porque eso puede significar que la cabeza del bicho siga adentro.

Desinfecta la zona.

Visita al doctor para que lo revise y confirme que se haya removido todo.

Mantén en observación. Si ves que alrededor de donde se extrajo el bicho, se forma un aro rojo, puede ser que todavía haya restos del cuerpo y eso puede causar infección.

La picadura de una garrapata puede ocasionar muchas infecciones, así como transmisión de enfermedades.
Si ves que a tu hijo le da cualquiera de estos síntomas ve al médico inmediatamente:

Fiebre,
Dolor de cabeza y/o muscular,
Alteraciones en la piel (sobretodo donde fue la mordedura),
Ganglios inflamados,
Rigidez en el cuello,
Debilidad,
Sarpullido,
Falta de coordinación motriz

Como ves, esto no es cuestión de limpieza o falta de ella. Pero si es algo que debemos de tener precaución y saber reaccionar cuanto antes, para que no haya efectos secundarios.

Espero nunca estés en la misma situación, pero si llega a sucederte, espero esta información sea de ayuda.

 

 

Mi hija se muerde las uñas

Cuando era pequeña tenía una maña muy fea que literal me sacaba hasta sangre. Me mordía las uñas.
La psicóloga le decía a mi mamá, que era una sobrecarga de energía, que necesitaba salir por algún lugar.
Pasaron los años y con ellos mucha sangre y dedos inflamados, pero no fue sino hasta que me pusieron uñas postizas por primera vez, que dejé de mordérmelas; me crecieron por abajo y cuando me las quitaron, me las pinté muy bonitas y dejé de mordérmelas para que no se me cayera el esmalte.

Crecí y esa maña se convirtió en tocarme MUY seguido las manos.
Han habido personas cercanas, que me dan manazos para que me suelte las manos o mi esposo me toma de la mano y así solo tengo libre una y demás. Pero la realidad es que eso no sirve y por más que quiera quitarme ese malo hábito, creo que se quedará de por vida.

No se si es herencia o qué, pero últimamente he visto a mi hija seguir mis pasos.

Mi hija se muerde las uñas.

La razón por la que las personas se muerden las uñas pueden ir desde nerviosismo, ocio, estrés o hasta imitación a alguien más. Es un hábito nervioso, así como lo es tocarse el cabello, morder las plumas, chuparse el dedo, etc. La verdad es que es nefasto, pero es una forma de reaccionar a situaciones de presión.

Mi hija lo hace cuando está viendo la tele o cuando le estamos llamando la atención. Hasta el momento no es algo grave, pero si ha pasado más de una vez que se llega a jalar las uñas que se muerde y al hacerlo tan deprisa, se lastima.

¿Cuándo debo de preocuparme?

La verdad es que bien podría decirte que usaras guantes, esos esmaltes que saben asquerosos o tratar de distraerlo cuando lo hace, ya sea con algún juguete como el Fidget Spinner y otra cosa que mantengan sus manos ocupadas.
Pero creo que si tu hijo lo hace muy seguido, vale la pena profundizar y lograr encontrar una razón por la cuál lo hace.

La ansiedad en los niños puede llevarlos a tener una fijación oral. Ya sea el chupón, chuparse el dedo, meterse cosas a la boca o morderse las uñas. Y eso crece con ellos hasta la edad adulta.

Yo lo hago cuando tengo mucha carga de trabajo en la casa o cuando paso mucho tiempo con los niños.
Mi hija por el momento lo hace en las tardes, después de haber pasado mucho tiempo en la escuela y se sienta a descansar.
También lo hace cuando está aburrida o cuando tiene algún pedacito de carne (pellejo o padrastro) levantado.

Normalmente es un hábito que se va quitando con el tiempo, pero si ves que tu hijo cada día lo hace más seguido y se está lastimando, tal vez lo puedas ayudar.
Es muy importante hacerlo de una forma que no se avergüencen de lo que hacen.

  • Mantén las uñas cortas.
  • Comienza con metas reales y cortas. 24 horas, 48 y así.
  • Si son niñas y la escuela lo permite, tal vez pintar las uñas con un esmalte lindo y animarlas a que no se las muerda para mantener el color.
  • Algún premio pequeño a corto plazo puede servir, sobretodo si el mal hábito apenas va comenzando.
  • Ayúdalo a que este consiente del hábito, para que esté más alerta. Tal vez alguna señal que solo la familia conozca.
  • No lo avergüences y menos enfrente de la gente.
  • Platícalo con su maestra, tal vez ella tenga otras técnicas que puedan servir.

Recuerda que este hábito es muy difícil de parar. Requiere de muchos intentos , mucha paciencia y perseverancia. Pero asegúrale que tu estás a su lado y lo vas a seguir ayudando.

Una cita con mi hija.

Si eres mamá de más de un niño, entenderás cuando digo que, por más que te partas en mil pedazos, jamás vas a poder darle a tus otros hijos el tiempo que recibió el primero.

Para los que me conocen, saben que el pasar tiempo con mi segunda hija, ha sido algo muy importante para mi.

Con mi primera hice de todo. Todo mi tiempo era para ella.
Cuando nació mi segunda bebé, estaba muy consiente de que el tiempo no iba a ser lo mismo, sin embargo, planee muy bien los días y todas las actividades, para tener un balance entre las dos.

Pero, la vida nos tenía destinados a nuestro tercer bebé y con eso, Loretta, mi segunda, se convirtió en la de en medio.

Una de mis principales preocupaciones, era el tiempo que iba a pasar con ella.
Todo el mundo me decía que, cuando tienes el segundo bebé, la mayoría del tiempo se lo sigues dedicando al mayor, puesto que el bebé sólo duerme y come.
Esto no fue mi caso ni con mi segunda hija y MENOS con el tercero. Los dos bebés eran muy demandantes, pero nunca esperé que el tercero lo fuera aún más.

Mi tiempo estaba dividido.

Logré conseguir espacio en la guardería cerca de mi casa y traté de organizarme lo más que pudiera. Pero por más que quería pasar un poco más de tiempo con mis hijas, mi hijo no me dejaba.

¿Te has sentido como que estás en todas partes pero a la vez no estás en nada? Yo si.
Son tantas cosas que hacer que la mayoría de las veces me siento estresada y abrumada.

El tiempo que yo en mi cabeza había destinado a mis hijos, no existía y por más que no quisiera, seguía sintiendo la culpa de no dedicarles el tiempo que cada uno se merece. Sobretodo a mi talón de Aquiles…Loretta.

Mi marido siempre me insistía, en que metiera a mis dos pequeños en horarios desfasados para tener tiempo con cada uno. La realidad es que yo necesitaba tiempo para mi y en mi necesidad, esa sugerencia no era opción.
No fue sino hasta que en mi curso de disciplina positiva, una de mis compañeras mencionó que tenía de vez en cuando citas con su hijo el mayor y fue ahí donde caí en cuenta, que eso era lo único que iba a lograr que mi hija y yo tuviéramos un tiempo para nosotras.

Y fue así como un sábado, sacado de la manga, nos fuimos ella y yo a pasar el día juntas.
Ese día estaba lloviendo pero lo que ella decidiera hacer, eso haríamos. Fuimos al parque, nos mojamos muchísimo pero eso no importaba porque no tenía nada más que cuidar. Nos subimos a todos los juegos, arrancamos hojas, saltamos en los charcos, nos comimos una nieve y fuimos muy felices.
La cara de mi hija y el escucharla decir “Sólo mami y Lottie” me hacían sentir el corazón desbordado.

Mejor decisión no pude haber tomado.
Y ahora que lo pienso, mi mamá solía hacer lo mismo con nosotras. Una tarde cada quince días o al mes, nos llevaba a acompañarla a sus vueltas, nos llevaba a merendar y pasábamos una tarde solas con ella.

Ahora que ella por ser de nuevo ingreso entra una semana después al colegio, lo estamos haciendo de nuevo. Aunque sean 3 días solamente.
Muchas cosas juntas y además nos estamos preparando para su gran día.

Siempre he pensado que el tiempo que pasamos con nuestros hijos, es muy intenso y la mayoría de las veces nos abruma y nos pone irritables. Pero aprovechemos las veces que podemos hacer ese tiempo de CALIDAD y no cantidad, porque de mi te acuerdas, que te vas a relajar y lo vas a disfrutar.

He decidido que de ahora en adelante, lo voy a hacer con cada uno de mis hijos. Un momento donde solo seamos dos.

 

 

 

 

Mi maternidad y la lactancia.

Del 1-7 de Agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

En todas las redes sociales podrás leer sobre esta semana. Hay mucha información de todo tipo, pero lo más importante que considero que vas a encontrar, son historias de mamás como tu y yo y nuestra experiencia con la lactancia materna.

Hablar de la Lactancia Materna, es un sinónimo de muchas cosas que van más allá del alimento que en este caso es la leche. Es amor, apoyo, dedicación, apego, sacrificio, protección, confort, entre muchas otras cosas más.

Para muchas es un acto de logro y para otras es un fracaso y esto no debe de ser así.

Si, la lactancia materna es lo mejor que podemos ofrecerle a nuestros hijos.

Pero también creo que lo importante entre nuestros hijos y nosotros, es el lazo que logramos hacer, sea cual sea el acto que llevemos a cabo.

Yo amamanté a mis tres hijos pero nunca fue exclusivo. Desde un inicio combiné con fórmula y es fecha que me sigo sintiendo culpable, juzgada y muchas veces señalada.

Con decirte que esta semana, hasta he considerado tener un cuarto hijo para volverlo a intentar. Tal vez yo estaba mal y no lo intenté lo suficiente, tal vez si los tenía pegados a mi todo el santo día pudieran satisfacerse, tal vez si me aplicaba crema protectora cada segundo no sangraría todo el tiempo, tal vez si me estimulaba más podría sacar más de 2oz que sacaba con el sacaleches….

Tal vez

¿Vale la pena intentarlo¿ Si. ¿Dolerá al principio? Puede ¿Será exitosa? Quizás. Lo que si no vale es martirizarse por cosas que o no hiciste, no estás haciendo o no puedes hacer.

Infórmate sobre los beneficios y los mitos de la lactancia materna, agota todas las fuentes y oportunidades. Rodéate de grupos de ayuda y de gente que te apoye; pero ¡NO SUFRAS! este acto no es para sufrir. Es algo que debes de disfrutar y les debe de beneficiar a los dos.

Te abrazo y apoyo cualquier método de lactancia que tu escojas. Al fin del día lo que cuenta es tener una Lactancia Respetuosa y un lazo incomparable con tu hijo. Tu más que nadie sabe qué es lo mejor para los dos, al final tu eres su madre y tu eres la que vas a estar con él.

Yo nunca…

Cuando recién me convertí en madre, tenía muy claro las cosas que quería para mis hijos, tanto en educación, valores, crianza y demás.
Viviendo en un país lejos del mío, mi teoría era que necesitaba ser muy firme en todas mis decisiones y acciones, con el fin de que hubiese una armonía en el hogar y yo mantener mi sanidad mental.

Creo que antes de convertirme en madre, era la madre perfecta. De ahí hasta que me convertí en madre por tercera vez, creo que me he mordido la lengua muchas veces, porque he hecho miles de cosas que yo dije que nunca haría y también no he hecho muchas cosas que dije que haría.

Ayer por la tarde de plano perdí la compostura y le grité a mis hijos de una forma que cuando terminé de hacerlo, ni yo misma me reconocí.
Se la han pasado peleando constantemente todo el día. Llevan semanas así y honestamente no creo que dejen de hacerlo pronto.
Entre que se pelean, lloran, pelean, lloran y así sin descanso, luego la perrita de la casa ladrando y gruñendo todo el tiempo, lo perdí.

“¡Ya, dejen de pelearse, ya me tienen harta!
TU, deja de molestarlo y TU deja de lloriquear.
Si no saben jugar juntos, entonces tu te vas arriba y tu te quedas abajo.

Así es, yo siempre dije que nunca les gritaría a mis hijos y me he mordido tanto la lengua, que hasta sangre me salió.
Que chistoso, de verdad que nadie sabe en lo que se mete, hasta que ya está dentro ¿no?

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar comer enfrente de la tele y hay veces en que lo hacen porque prefiero no pelear por apagarla y pedirles que se vengan a comer.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar sin bañar, pero hay veces en los que el cansancio me gana y sólo quiero que se vayan a dormir.

Cuántas veces dije que nunca les iba a dar dulces entre semana y hay veces en los que les compro uno si se portan bien en el super.

Cuántas veces dije que nunca iban a dormir conmigo y hay noches en donde prefiero dormir aplastada por ellos, que ir constantemente a su cuarto para verlos.

Cuántas veces dije que nunca les iba a decir “Si no vienes, ahí te dejo” y lo he hecho un par de veces en el parque.

Cuántas veces dije que nunca les iba a prestar mi teléfono y hay veces que no tengo otro remedio que dárselos para que estén tranquilos.

Cuántas veces dije que nunca me iba a ir sin despedirme de ellos por la noche, pero hay veces que se han portado tan pesados, que su padre se encarga una vez que llega y yo no vuelvo a subir sino hasta que me voy a dormir y me voy directo a mi cuarto.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar despiertos después de su hora de dormir y hay días en los que mientras estén tranquilos y en su cuarto, no me importa que no se duerman. Ya lidiaré con despertarlos al día siguiente en 8hrs después.

Y así muchas más.

Porque en esta vida con hijos muchas veces no se puede planear. Una cosa es lo que nosotros queremos hacer y otra lo que se puede hacer.
Es un constante estira y afloja que mientras llevemos la fiesta en paz, en muchas cosas (pero muchas) tendremos que ceder.

Mantengamos claro lo siguiente que es lo básico y primordial. Que ellos estén vivos y felices. El cómo ya lo iremos descubriendo en el camino.

...¿Y tu en qué has dicho "Yo nunca"?

M.

 

 

 

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Mamá, olvídate de cómo luces en traje de baño.

Hablar de nuestra complexión física, es para muchas mujeres un tema sensible.

Ahora que comienza el verano, muchas de nosotras nos vemos entre la espada y la pared.
Por una parte, queremos llevar a nuestros hijos a todos esos sitios de agua en donde estás debajo del sol muriéndote de calor, pero por otra, no te sientes con la suficiente confianza para ir con ropa diminuta, fresca, si no es que hasta en traje de baño.

Hace un par de días, la naturaleza nos regaló una semana completa de un clima maravilloso.

Llevé a mis hijos a un pequeño parque de agua en donde podían correr, mojarse, jugar con otros niños y yo…poder despejarme un poquito…

NO PUDE

¡Estaba que moría de calor!
Ya se que siempre me quejo de que no soporto el frio y el viento que hace en este país; pero cuando aquí hace calor…HACE CALOR.

Me encanta, lo amo y él y yo somos uno mismo, pero no iba preparada, ni física ni mentalmente para disfrutar el momento en el agua.

Desde que me convertí en madre, algo de lo mucho que cambió fue mi cuerpo.
Con el tiempo, me he visto con pocas oportunidades para sentarme a comer, cambiar mis comidas preparadas por las sobras de las de mis hijos y llenarme de comida chatarra durante mis momentos de ansiedad.
Me falta la motivación para hacer ejercicio y lo único que quiero hacer por las noches es dormir.
Eso se refleja en mi cuerpo

Pero, cuando estoy con mis hijos en la playa o en las albercas, ellos NO VEN mi cuerpo. Ellos ven a la mamá que juega con ellos aquí y allá y quieren hacerlo en el agua también.
Ellos no le dan importancias a las “rayitas” que tengo por todo el cuerpo y tampoco si se me ve bien el traje de baño o no.

Mi pena, mis complejos y todo eso, se queda atrás cuando veo en sus caras la emoción de que mamá vaya a jugar con ellos en el agua.

Cuando me siento con ellos a cavar un pozo en la arena.
Cuando corremos entre las fuentes esquivando los chorros de agua.
Cuando la hacemos de sirenas o tiburón por toda la alberca.
O simplemente estar ahí, frescos, tirados descansando sin importar qué llevemos puesto.

Nadie se va a fijar en ti ni tu en ellos, te lo digo porque estamos tan enfocados en nuestros hijos, que nadie tiene tiempo para ver a los demás.
Todo lo demás va a pasar a segundo plano o va a importar menos en comparación con lo que de verdad importa y es pasar esos momentos divertidos con nuestros hijos.

Yo voy a seguir con mis imperfecciones al menos por un buen rato y no quiero que eso limite el pasar un tiempo diferente ellos.
Ya vendrán días en los que pueda cocinar de manera completa, sentarme a comer por más de 15 minutos e irme al gimnasio y tener un cuerpo más saludable.

Por el momento tengo a mis hijos pequeños, con los brazos abiertos y dispuestos a jugar hasta cansarse debajo del agua con mamá.

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Melissa

 

Cómo explicarle a tus hijos las parejas del mismo sexo

Hoy en día, el mundo es tan diferente del que yo viví cuando era niña.
Si bien, las parejas del mismo género siempre han existido, ahora que ya soy mayor, me doy cuenta que no he sido tan ajena a ese tema desde mi infancia.

En muchas ciudades y/o países, ya es legal el matrimonio del mismo género y cada vez vemos más parejas convirtiéndose en padres.

Mi marido y yo fuimos criados en una cultura muy conservadora, en un país donde aún es fuerte en el valor de la familia tradicional.
Ahora como padres, no sólo queremos continuar fomentando el mismo valor en nuestra familia, sino que también por vivir en otro país con una cultura totalmente diferente a la de nosotros, nos enfrentamos con muchos temas nuevos, de los que tenemos que aprender para poder explicárselos de la mejor manera a nuestros hijos.

En la actualidad los niños son más observadores y siento que están más despiertos.
Se dan cuenta de todo lo que pasa alrededor y cada vez hacen más preguntas “complicadas” desde muy temprana edad.
Nosotros los padres nos vemos forzados a contestarlas porque no queremos que luego anden repitiendo cosas falsas y sin argumento.

Hoy precisamente mi hija me preguntó si había matrimonios de dos niñas.

Me quedé sin habla. La verdad es que quise contestarle honestamente, pero aunque para nosotros es muy fácil de entender, para ellos no (al menos no por el momento).
Para ellos, dentro de su inocencia, no les hace sentido ¿Por qué dos personas que se quieren no pueden estar juntas?

Lo platiqué brevemente con mi esposo y los dos acordamos en varios puntos que quisiera compartirte y que queremos aplicar en nuestra familia.

Lo primero que deben de acordar es bajo cuáles valores quieren criar a sus hijos.

Un valor básico es el respeto. Si alguien piensa diferente a ti, también está bien. Tal vez no compartas el mismo pensamiento, pero es importante que lo respetes.

Sean sinceros con ellos.

Aprovechen la oportunidad de hablar del tema cuando se presente. No lo evadas. De esta manera el mensaje que le transmitirás es de que es algo incómodo de hablar.

El amor y compasión hacia los demás es parte importante de nuestra interacción como sociedad. Les enseña a nuestros hijos a aceptar y aceptarse.

En el mundo existen muchas familias de diferente tipos: mamá y papá, mamá y mamá, papá y papá, monoparentales, con familiares cercanos, etc. Nosotros no tenemos el derecho de juzgar la forma de ser, ni las decisiones que otras familias tomen.
Todos somos diferentes y eso no es motivo de burla ni exclusión.

Recuerda que los niños copian mucho de lo que decimos y hacemos. Seamos prudentes sobre cómo nos expresamos a su alrededor.

Es un tema que lo vemos cada día más y en algún momento nuestros hijos se van a dar cuenta y van a preguntar. Qué mejor que lo escuchen de nosotros como sus padres, maestros y guías.

M.

¿Tienes un hijo intenso y de alta demanda?

Has escuchado la frase de “los segundos vienen corregidos y aumentados”?
Bueno en mi caso, mi segunda hija vino a corroborarnos este dicho y después de cuatro años, no hay día en que alguien me diga lo llena de energía y espíritu que es.

Mi niña es una persona que me llena de amor todos los días pero su energía e intensidad me tienen muy cansada.
Desde que se levanta no para de correr, de arriba abajo, perseguirla para vestirla es una odisea. Su perseverancia, determinación e insistencia en todos los sentidos es agotadora física y emocionalmente y hay veces que me siento frustrada y orillada a salir de la habitación para tomar un segundo aire.

Tener en la familia un hijo así es todo un reto, sobretodo si tienes más hijos que atender.

A este tipo de personalidad de se le llama Tozudo, pero la verdad es que se me hace una palabra muy ambigua y de contexto negativo. Algunos sinónimos pueden ser tercos, testarudos, obstinados entre otros, pero para mi punto de vista, estos se me hacen muy fuertes para un niño.

Para mi, es una personalidad llena de espíritu, viva y al máximo.

La mayoría son niños llenos de carisma que se ganan a toda la gente. Son simpáticos, divertidos y muchas veces eso les ayuda a salirse con la suya.

Son niños llenos de vida, perceptibles y eso los lleva a ser más sensibles. Sus emociones se intensifican al mil y cuando algo en realidad es sencillo, ellos lo llevan al extremo. (ej. Algún accidente pequeño, un berrinche por algo muy sencillo o cuando regresas a casa y su emoción por verte es demasiada).

Son personitas que se hacen notar y muchas veces, la gente por falta de comprensión, tolerancia y empatía, los puede llegar a confundir como una influencia negativa.
Habrá gente que quiera opinar sobre la personalidad de tu hijo y tu forma de criarlo. Que si es hiperactivo, que si le diste mucha azúcar, que no descansa lo suficiente, que si está sobre estimulado por ver la tele, que es un malcriado, un malosito, que no le pones límites, etc etc etc.

Su percepción los lleva a ser muy observadores y a tener sus sentidos muy desarrollados. Se pueden dar cuenta de muchas cosas, aún y cuando estas no se notan (ej. Cuando mamá está triste o papá está preocupado por algo)

No es fácil ser padre de un hijo así. Siento que es una lucha constante para todo, puesto que la mayoría de las veces las dos queremos diferentes cosas y no siempre hay la oportunidad de que se hagan las cosas a su manera y tiempo.
Muchas veces me voy a la cama pensando que tal vez pude haber hecho más, o haber jugado más...ya sabes, esa sensación de insuficiencia.
Pero como todo, hay formas en las que esta personalidad se puede manejar.

Hay muchas cosas que tomar en cuenta para poder direccionar esa energía y perseverancia para que el resultado sea algo positivo.
Todos los días es trabajar en ello (créeme TODOS LOS DÍAS).
Por eso, aquí te comparto algunas que yo llevo a cabo y que me sirven.

  • Habilidades de comunicación. Mensajes sencillos.
  • Instrucciones concretas.
  • Más flexibilidad en las rutinas. No romperlas, pero llevarlas más ligeras. Ser tan estrictos sólo hará que te estreses más.
  • Mucho contacto físico.
  • Toma lo que te sirva cuando te den consejo, sino sólo asienta con la cabeza.
  • Maneja con anticipación y suavidad los cambios, ya que ellos son susceptibles a ellos.
  • Paciencia.

RESPIRA. Esto lleva tiempo y si con algunos niños sirve una llamada de atención a la primera o algún soborno, con este tipo de niños vas a tardar más.

Recuerda, que todos los niños son diferentes y lo que le sirve a una familia, puede que a otra no.
Amo a mi hija como a nadie en el mundo y por tal motivo, he leído y me he documentado para poder compartirte mi experiencia.

Te dejo dos links de autores de libros que te pueden servir también.

Hijos Intensos, enfoque positivo de Mónica San Martín
Raising your Spirited Child de Mary Sheedy Kurcinka

M.