Ninguna madre debería de criar a sus hijos lejos de su propia madre.

Convertirse en madre es la experiencia más inolvidable que una mujer puede vivir.
Todos tus sentidos y emociones están a flor de piel. Te sientes la mujer más capaz del mundo, pero por otro lado, un mar de dudas, incertidumbres y más, llenan tu cabeza.

Ves a la pequeña persona que acabas de dar a luz y te preguntas, cómo es que existe un ser tan perfecto y tan hermoso; y lo más increíble es que tu y tu pareja lo crearon.

Sientes como tu corazón no puede de tanto amor y orgullo y  lo quieres compartir con el mundo entero; principalmente con tu familia.

Entiendes por primera vez, el Rol que tu madre ha hecho por tantos años. Confías en que ella te comparta sus consejos y sobretodo su ayuda; al cabo ella es la voz de la experiencia.

Ella, que a su manera, ha logrado que tu te conviertas en una persona de bien. La cual ha hecho muchos sacrificios para que nada te falte.
Que ha sacado adelante a su familia, buscando aquí, quitando allá y haciendo magia para que las cosas salgan bien en el hogar.

Esa madre, no debería de estar lejos de sus hijos cuando ellos se vuelven padres.
Debería de estar ahí para cuando se necesite, aún y cuando sus hijos quieran hacerse los perfectos y pretender que lo saben todo.

Debería de estar ahí lista para ayudar y estar al pie del cañón. Dispuesta a amar a sus nietos y amar aún más a sus hijos, porque al final del día, ellos son sus hijos y personas también, fuertes o débiles, pero que necesitan de un abrazo, de un "Lo estás haciendo bien" o "Todo va a estar bien" o "No te preocupes, yo me encargo", aunque no lo quieran aceptar.

No significa que ella lleve el hogar ajeno, simplemente que esté con sus hijos para darles el confort que como padre, se pierde un poco, o a veces hasta en su totalidad.

Porque ella es madre y sabe lo que se siente. Porque a ella de igual manera, su madre debe o debió estar ahí para ella también.

Porque las madres deben de estar unidas en todo momento.

Yo que he sido madre por seis años y esos años, lejos de mi madre. La he necesitado. Su apoyo, su ayuda y todo lo que una madre puede dar.
Esos años que a mi nadie me ha enseñado a ser madre.
Que he necesitado respirar y no la he tenido para que me proporcione ese oxígeno.
Que la veo y y a veces es como si fuéramos dos extrañas por estar tanto tiempo separadas.
Porque yo cambié. Me convertí en madre y volví a cambiar y ella no ha estado presente para conocer a la nueva yo, a la madre de familia.
Pero ahora la entiendo, como madre y como mujer y toda mi percepción cambia. Sea lo que sea es mi madre y tengo mucha suerte de que haya sido ella.

Ser madre es una bendición. Y es algo que no se debe de vivir sola.

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

Mis amigas blogueras y yo nos unimos para esta celebración, quédate a leer.

¿Sabes lo que es la Niñofobia?

Hace una semana tuve la oportunidad de hacer un en vivo desde mi página de Facebook, con el fin de platicar y conocer la opinión de las seguidoras de Mi Rol de Madre, sobre un tema muy controversial y que va en aumento: Niñofobia.

A pesar de que siempre ha existido, ahora ya cuenta con un término y básicamente es la falta de tolerancia hacia los niños.

Siendo madre de 3 niños menores de seis años, siempre bromeo de que se me hace raro que yo no padezca de esa fobia, sin embargo, hay gente que realmente no puede estar alrededor de niños.

Diciendo esto, obviamente hay quienes sacan provecho de la situación y en el mercado ahora puedes encontrar zonas “libres de niños”.
Restaurantes, eventos, hoteles, cruceros, entre muchos otros, ahora especifican en la entrada o desde el momento de la reservación, que no se pueden llevar niños. Y con obvia razón hay mucha gente que está en contra de esta política.

En lo personal siento que estoy en medio.
NO ME LO TOMES A MAL.
Me encantan los niños, de hecho mucho antes de convertirme en madre fui maestra infantil de danza y lo hice por mucho años. Sin embargo, siendo madre en un país extranjero, lejos de mi familia, sin el lujo de tener ayuda de quedada en casa y poder tener un momento a solas con o sin mi marido, tengo que aceptar que muchas veces lo ultimo que quiero, es estar rodeada de niños.
Son pocas las veces que mi marido y yo salimos en pareja, tranquilos y poder disfrutar de la cena es casi un lujo. Por eso, no se me apetece estar en un lugar con niños jugando, corriendo, gritando, llorando y todo lo que nuestros pequeños hacen diariamente.

Un niño es un niño. Y por más que nosotros los padres, les enseñemos a comportarse, respetar y “portarse bien” la realidad es que ellos la mayoría de las veces no lo entienden. Ellos quieren explorar, jugar, divertirse y una vez que terminan de comer o lo que están haciendo, se aburren y es muy difícil mantenerlos en su lugar.

Hay quienes en realidad no es que tengan niñofobia, sino padrefobia y es la falta de tolerancia a padres permisivos.

Porque como mencioné anteriormente, los niños son niños y se van a comportar tal, pero el punto de vista de este término, es que hay ahora una especie de padres que divinizan a sus hijos, no pueden regularlos y les es muy difícil poner límites.
Entonces al final la culpa no es del todo del niño, sino de los padres también y luego nadie quiere estar con ese niño porque es “muy maleducado, grosero, rudo, etc etc” te lo digo, me ha pasado con uno que otro compañero de mi hija.

Creo firmemente que hay lugares y momentos para todos. Como padres, tenemos que usar nuestro sentido común de a dónde llevamos a nuestros hijos. Desde una película en la noche y que no es para niños, hasta un lugar de negocios donde no tienen nada que hacer ahí.
Y así como estos lugares están en aumento, también lo son los que son “child friendly” o amigables para niños. Los cuales me parecen una opción super acertada porque no sólo tienen cosas con las que los niños se entretienen, sino que además, poco a poco van mejorando el menú infantil y al final si los niños están felices y bien comidos, los padres lo estaremos también.

La molestia con las personas que defienden los derechos de los niños y están en contra de estos establecimientos, es que, el no permitir la entrada de niños es segregarlos y eso está mal.

¿Por qué te lo tienen que imponer?

Mi opinión es que parte de aprender a vivir en sociedad, es aprender a respetar las reglas. ¿No?

Piensa en un lugar para niños y jóvenes, en donde no se permite la entrada a adultos sin niños; si un adulto en esa situación quiere entrar, no lo están discriminando ¿o si? No es un lugar para el y no considero que se estén violando sus derechos.
Otro ejemplo muy común (al menos aquí en Europa) son los trenes con vagones silenciosos, en donde va gente mayor o de negocios y no se permiten la entrada a gente menor de 14 años, ni música y menos teléfonos celulares. Son lugares de trabajo, y no es discriminar si yo me quiero meter con mi carreola y mis hijos jugando, cuando hay otros vagones donde felizmente lo puedo hacer.
Y así te podría dar muchísimos ejemplos en donde reflexiono que hay lugares para todas las personas y no por eso es discriminación.

Creo que el primer principio que debemos de meternos a la cabeza es el del respeto a todas las personas (niños y adultos) el que le sigue el sentido común y por último el de la tolerancia.

Todos hemos sido niños y hay algunos que se acuerdan mejor que otros.
Todos tenemos preferencias y elecciones y por eso no debemos de ser juzgados.

M.

Si quieres leer más al respeto, te dejo varias ligas que pueden ser de tu interés:

Universidad Complutense de Madrid
Chikiplan en Tenerife
Es mar tribu. Mamás en práctica
Derechos Humanos de la Infancia México

Por favor lava los platos. Los niños van a estar bien.

Escucha.
Antes de que todos piensen que este es uno de esos artículos, en donde te dicen que ignores las tareas del hogar, porque los hijos crecen muy rápido, déjame asegurarte esto: no lo es. Es un respiro para aquellas madres que sienten un poco de culpa por hacerlo.

Por favor lava los platos.
A pesar de que nuestros bebés crezcan muy rápido, es mejor que lo hagan cuando los platos están limpios.
Y no te sientas culpable por eso. Tu estás enseñando a tus hijos que los platos son parte de la vida. Comes, haces un mugrero y lo limpias.

A veces, yo pienso que esos artículos en donde te dicen que disfrutes el momento, no piensan que lo puedes disfrutar aún más, cuando sabes que no hay una pila de platos sucios por lavar.

Lo sé.

He luchado contra esa parte de mi que piensa que estoy mal. Yo quiero ser esa mamá que ignora el tiradero, los platos sucios, las cosas por hacer, pero honestamente nunca lo he sido. Y por todos esos poemas motivacionales, Pinterest y los blogs de maternidad, en donde te repiten una y otra vez que la maternidad en realidad se pasa muy rápido y que necesitamos disfrutar cada momento…han hecho que yo me sienta culpable y al final ahí estoy yo, tratando de despegar comida seca del plato, como si fuera pegamento extra fuerte en vez de estar descansando leyendo un libro.

Pero amigas, en serio, en verdad batallo para leer ese libro cuando se que hay miles de platos por lavar en la cocina. De verdad batallo. Si, juego con mi hijos, pero en realidad, soy la que lo hace recogiendo todo los juguetes o juega a que está limpiando, en vez de estar realmente jugando. Todo es cuestión de encontrar EL balance.

Por eso, les escribo para liberarlas.

Laven los platos.
No eres una mala madre si no estás ahí sentada, disfrutado CADA momento.

Alguien tiene que hacer el trabajo. No podemos vivir en un desorden. O al menos mi personalidad no lo permite. Y otra vez, estamos enseñando a nuestros hijos el valor del orden, las tareas, responsabilidades y las recompensas cuando nos hacemos cargo de las cosas a nuestro alrededor.
¿Y sabes qué? Puede que lavar los platos sea importante para ti, pero no para otra persona. Pero solo quiero que sepas que se vale; en un mundo en donde se nos exige disfrutar cada segundo, lavar los platos, o lavar la ropa y todas esas cosas, es bueno. Es cuidar de nuestros hijos también. Es vida.

¿Que los hijos crecen?
POR SUPUESTO

Mi hija mayor ya está en college al otro lado del país. No soy una madre cuyos hijos son menores de 5 años y está dando consejos. Es muy muy fácil pensar que lo sabemos todo. Pero de verdad te digo, hasta que no tienes un adolescente, no puedes aconsejar sobre un adolescente, ¿me explico? Te lo digo yo, no puedo aconsejar a alguien cuyos hijos sean mayores de 20 años y 9 meses.
Porque esta etapa es en la que estoy.

Pero escucha. En esos casi veintiún años de maternidad, he luchado en contra mía y de mi necesidad por el orden, porque he permitido sentir la culpabilidad de perderme cada momento.

¿Sabes lo que pasó?
Me volví muy irritable, frustrada, agobiada.
Entonces decidí hacer la culpa a un lado. Y comencé a ordenar todo y a regresar la paz a este hogar. Y así, mi verdadera yo regresó. Yo, la que puede reír y disfrutar los momentos porque no tiene que hacer un millón de cosas en la casa.

Soy una mejor mama porque los platos están limpios.

Escucha, así es la vida. No tenemos el lujo de resumir la vida en una película o en una temporada de 38 episodios en donde la gente limpia todo el desorden por arte de magia. Tu y yo lo hacemos.

No más culpabilidad. Lava los platos, siéntete orgullosa de eso. Ama a tus hijos, disfruta el momento cuando puedes. Encuentra el balance que funciona para TI y tu familia.

Pero en serio, si necesitas orden en tu casa, no te sientas culpable. Si eso es lo que te hace feliz, es lo que importa.

¿Y mi felicidad?
La hace una superficie limpia.

~Rachel

Ps: Mi Hija sobrevivió. Y a ella, le gustan las superficies limpias también.

Texto original: Just do the dishes, the kids will be fine

Traducción Mi Rol de Madre

¿Por qué los niños son tan preguntones?

Los niños son personas MUY curiosas.
Se la viven explorando y haciendo preguntas.

Sabías que en promedio, ellos nos hacen alrededor de 300 preguntas al día???

Un estudio hecho por el Daily Mail en Inglaterra, juntó las experiencias de 1000 madres con hijos entre 2-10 años.
Desde el desayuno hasta la cena, se calculan que cada 2.6 minutos tienen que contestar a una pregunta y el momento pico de estas es cuando están sentados en la mesa para comer.

Lo más interesante es que en el estudio el 82% de de los hijos, se dirigen primero a la mamá, antes que al papá. 😛

Sabes lo que es tener que contestar 105,120 preguntas al año????!!!!!

Obvio las preguntas van cambiando según la edad y el género de los niños. Hay veces que son tan graciosas y ocurrentes, que uno NO tiene la respuesta.

Tienes preguntas chistosas y ocurrentes que te hayan hecho tus hijos??? Compártenoslas!

M.

A ti madre, que luchas contra la enfermedad de tu hijo.

Hace un par de semanas, estuvimos en el hospital porque mi hijo tenía programados unos estudios de sangre.
Estuvimos ahí toda la mañana. Mi pequeño no podía comer desde una noche antes y la verdad es que fue todo un valiente. Lo canalizaron al llegar y de ahí en adelante, le sacaban sangre cada 30 minutos.

Ahora que todo ya pasó, puedo decir que me siento relajada y tranquila. Aunque seguimos en la espera de los resultados y a la expectativa de lo que va a seguir a continuación, nuestro hijo gracias a Dios está sano y es perfecto para su dos años y medio (al menos a nuestros ojos).

Pero…¿Qué pasa cuando los hijos tienen que pasar más de una mañana en el hospital?

En nuestra estancia vimos varias familias llegar, otras que ya estaban ahí y algunas que a primera vista visitan el hospital seguido.
No puedo describir la cara de los padres; fuerte, segura y sonriente para sus hijos. Algo que a mi parecer es digno de admiración. Y a pesar de que muchas veces pasó por mi pensamiento “yo no podría sobrellevar la enfermedad de mi hijo” estoy segura que ellos lo pensarían igual si estuvieran en mi lugar, digo…¿quién pensaría que sus hijos en algún punto de la vida tienen que pasar por una enfermedad seria? Pero esta vida no te da opción y cuando quieres lo mejor para tus hijos, las fuerzas y las ganas de salir adelante, las encuentras en donde menos lo piensas.

Una vez leí que cuando los hijos tienen que pelear contra enfermedades graves, ciertamente los doctores tienen un papel importante en esa pelea; ellos hacen las piedras con la que los niños se van a defender del “monstruo”, pero es la madre la que les ayuda a cargarlas, se mantiene a su lado y hace todo lo que está en sus manos para darle confort a sus hijos

Esta heroína los acompaña, vive su dolor y celebra sus alegrías. Les detiene el cabello cuando tienen que vomitar y los cambian cuando ya se ensuciaron.

Tienen muy claro lo que es verdaderamente importante para ellas y tratan de disfrutar el mayor tiempo posible con sus hijos. Pasan días buenos en donde todo parece “normal” y hasta olvidan por momentos la enfermedad que los rodea; pero también pasan días malos en donde la única solución que encuentran es rezar.

Experimentan un tipo de “pérdida” de lo que soñaban y deseaban para sus hijos. Sin embargo, a sus ojos, los hijos son superestrellas por luchar contra tantos obstáculos.

Se sienten solas y por más que tengan intenciones de socializar, prefieren evitar aquellas miradas compasivas. Aún así, necesitan alguien que las obligue salir de casa y distraerse, que las acompañen y platiquen de cosas tontas e irrelevantes.

Pero esas madres no tienen super poderes, ni habilidades especiales. Es el amor incondicional que tienen por sus hijos lo que las hace más fuertes.

Si conoces a alguna mamá cuyo hijo tenga una enfermedad o esté en el hospital, la mejor manera de reconfortarla es estar ahí, escucharla, platicar con ella y seguir con la vida, porque esta...no para.

M.

¿Qué empacar en la pañalera?

¡Felicidades! Acabas de convertirte en madre de un pequeño angelito.
Este pequeño ser, tan adorable, inocente y perfecto, también es una personita que necesita de muchas cosas; pero calma, que no cunda el pánico, porque aquí te voy a ayudar con las cosas más importantes y esenciales para tu pañalera.

Como muchas madres primerizas, con mi primera bebé cargaba hasta con el perico; pero conforme fue creciendo y nosotros recibiendo más miembros en la familia, tuvimos que tomar una decisión: o la bebé y todas sus cosas, o nuestra espalda y sanidad. Aunque no lo creas, te voy a decir que se pueden las dos, pero hay que aprender a ser prácticas y esto no llega de la noche a la mañana.
Qué es lo que necesitas:

  1. Lo primero y más importante de que debes de tener son pañales y toallitas húmedas. Los pañales que sean de entre 2-4, sobretodo si estás lactando, porque los bebecitos evacúan más seguido.
  2. Cremita para evitar rozaduras.
  3. También un Cambiador. Este tapete plastificado en donde pones al bebé cuando no hay instalaciones adecuadas para hacerlo.
  4. Bolsitas desechables. Te sacarán de apuros cuando tienes pañales o ropa sucia y no tienes dónde ponerlos.
  5. Un cambio de ropa de lo más ligero que puedas encontrar, para que no pese tanto.
  6. Si estás dando fórmula, el kit que necesites según el tiempo que estés fuera de casa. Biberones y la fórmula medida en botecitos.
  7. Trapitos repetidores y un babero, no querrás que el bebé se manche (o tu) de lechita, cuando se puede evitar fácilmente.
  8. Una cubierta para lactar en caso de que te guste tener más privacidad.
  9. Chupón (o trapito) si tu bebé está muy apegado a ellos.
  10. Gel antibacterial o toallitas antibacteriales. Nunca sabes si a donde vas está limpio o no, sobretodo las mesas, barandales o cualquier cosa que tu hijo quiera chupar.
  11. Snack y agua, en caso de que tengas un toddler.

ESPERA...¡No te olvides de ti!

He visto miles de millones de madres que aparte de llevar la pañalera, cargan con una pequeña bolsita para ellas. Yo en lo personal no lo hago, porque bastante tengo con cuidar una cosa, menos dos.
Lo que si debes de cargar para ti y es importante es lo siguiente:

  1. Almohaditas absorbentes de lactancia, no querrás dar un espectáculo y que la gente se te quede viendo.
  2. Pastillas para el dolor de cabeza. Muchas veces por el estress de salir y todo nuevo con el bebé, puede generar dolor de cabeza, así que para que esto no te detenga, carga al menos dos pastillas.
  3. Una t-shirt ligerita, hecha rollito por si en algún momento terminas con algún fluido de dudosa procedencia 😛
  4. Tu teléfono móvil.
  5. Cartera con teléfonos de emergencia.
  6. Lentes.
  7. Papel y pluma.
  8. Un lipstick, recuerda que ser mamá no significa que dejes de arreglarte (aunque sea un poquito, eso nos hace sentir mejor).
  9. Agua (opcional)

Extras.

Hay algunas cosas que siempre nos pueden sacar de apuros. La verdad es que no son necesarias, pero si no te importa cargarlas puedes agregar a tu lista:

  1. Protector solar.
  2. Un gorrito para el sol.
  3. Pañuelos.
  4. Juguetes, colores y una libreta para entretener al pequeño.

Recuerda que siempre es bueno tener un kit de cambio para emergencias, en el coche. De verdad que a mi si me ha sacado de apuros; sólo no te olvides de revisarlo periódicamente.

Espero estos tips te sirvan y a la próxima que salgas con tu pequeño, tu bolsa no pese tanto.

Y tu, ¿Qué tanto llevas en tu pañalera?
M.

Pañalera Colorland de Babycchinos

Tipos de crianza. ¿Cuál es la tuya?

El tipo de crianza que nosotros usamos con nuestros hijos, impacta en su comportamiento y su desarrollo; tanto que pueden tener un resultado positivo como negativo.

Un día platicando con mis amigas, les pedí consejos acerca de cómo manejar una situación con mis hijos.
Resulta que los 3 últimamente me contestan de una forma que no quiero permitirles. Para mi es una falta de respeto y además algo que definitivamente, no quiero que hagan con los demás. Ellas lo primero que me dijeron es que yo soy muy blanda, que necesito poner orden y de ahí, cayó una lluvia de estilos de crianza que le funciona a cada una.
Yo en lo personal, he leído tanto sobre este tema, que a veces mi cabeza está confundida. Sin embargo, hay ciertas cosas en las que mi postura es firme y por más que en ocasiones lo pierda, la violencia no es la solución. No ganas nada, generas miedo en ellos, los lastimas y al final tu también te sientes mal.

Te voy a presentar los tipos de crianza que existen y dime ¿con cuál te identificas tu?


Padre Autoritario.

Un padre autoritario establece las reglas de la casa y espera que sus hijos las sigan sin excepción.
Las cosas se hacen como los padres dicen y los hijos no tienen ninguna decisión ni aportación al respeto. De hecho una de las frases comunes de un padre autoritario cuando los hijos cuestionan el por qué?, es “porque yo lo digo”. No se les da una respuesta razonable y los hijos se quedan en las mismas.

Un padre autoritario, usa castigos en vez de consecuencias, lo cual puede afectar el autoestima del niño, incluso pueden tomar una actitud hostil y agresiva hacia los padres; están enojados con ellos por los castigos y no aprenden a tomar decisiones y solucionar problemas.

Los niños que crecen bajo este tipo de crianza, tienden a ser dependientes de sus padres, tímidos e inseguros.

Padre Democrático

Un padre democrático también tiene reglas y espera que sus hijos las sigan, sin embargo, a veces existen excepciones. Les explican a sus hijos la razón de las reglas y consideran sus sentimientos al establecerlas.

Con ellos no existen los castigos pero si las consecuencias, tanto positivas como negativas; todo con el fin de reforzar buenas conductas. Los verás usando algún método de cumplimiento de tareas o de conducta y con él alguna recompensa.
Los hijos se sienten seguros porque saben que sus padres los quieren y porque saben lo que se espera de ellos. La base más importante de este tipo de crianza es la comunicación.

Los padres respetan los intereses, las opiniones y la personalidad de sus hijos, aunque también los guían.
Los niños que crecen bajo este tipo de crianza, tienden a ser más felices y exitosos. Son buenos en la toma de decisiones y crecen siendo unos adultos responsables y seguros de expresar sus opinions.

Padre Permisivo.

El padre permisivo normalmente no cuenta con mucha disciplina en el hogar. Deja a sus hijos “libres” y solo entra en escena cuando hay un problema.
Tal vez pueda que haya algunas consecuencias por un mal comportamiento por parte de los hijos, pero normalmente es del pensamiento de “los niños siempre seran niños” o "déjalos, son niños".

Tiende a ser más amigo que padre, ya que, anima a que sus hijos platiquen con el; sin embargo tienen pocas exigencias de ellos.
Los hijos que crecen bajo esta crianza, tienden a batallar académicamente. Demostrarán problemas de conducta ya que, no tienen una figura de autoridad. Muchas veces tienen una autoestima baja y se les puede llegar a percibir tristes.

Padre Indiferente.

Un padre indiferente tiende a ser negligente. No conocen las necesidades básicas de sus hijos y esperan que estos se crien por si solos. Muchas veces la salud mental del padre o algún problema serio tiene mucho que ver.

No tiene idea de cómo educar a sus hijos o su desarrollo y generalmente les preocupa situaciones externas a la crianza.
Este tipo de padres, normalmente no saben lo que sus hijos están haciendo o por lo que están pasando.
No hay reglas en el hogar (o tal vez muy pocas) y por lo tanto tampoco expectativas.

Los hijos no cuentan con orientación y tienden a tener una baja autoestima, se sienten solos, tienen bajo desempeño en la escuela y problemas de conducta.


Como puedes ver, en este mundo hay de todos los sabores y colores. Tantas combinaciones, que cada padre recomendará lo que le sirve a su familia; recuerda que no siempre es lo mejor para otras.
La comunicación es esencial en una crianza respetuosa y positiva. Nuestros hijos merecen sentir y saber que son amados y respetados, aun cuando su comportamiento no es el que nosotros esperamos.

Establezcamos límites y normas, para que ellos sepan lo que deben de hacer y lo que se espera de ellos. Reconozcamos las cosas que hacen y lo orgullosos que estamos de ellos.

Y sobretodo, recuerda que nadie nace sabiendo ser padre. Tu sabes lo que es mejor para tu familia y lo estás haciendo bien.

M.

 

¿Las madres necesitan un break de sus hijos?

Hace un par de días mi marido y yo tuvimos una discusión un poco incómoda.
Yo había tenido un día muy cansado, los niños no estaban cooperando, la casa parecía zona de guerra y a mi me estaba atacando un resfriado.
Después de terminar la cena y antes de disponernos a comer le digo a mi marido que necesito un break, lo cual le sorprendió porque no hace más de un mes, regresamos de nuestras “vacaciones” de México. Cuándo me pregunta por qué y le explico que es un break de nuestros hijos, la cosa se tornó muy tensa.

 Si, necesito un break de mis hijos y no me avergüenzo de decirlo.

Siempre me he considerado una persona muy celosa de mi espacio. Cuando me casé, permanecí “sola” por casi 4 años antes de que llegara nuestra primera hija y de ahí en adelante nunca más volví a estarlo.
No me malinterpretes AMO a mis hijos como nadie los podría amar, me encanta pasar tiempo con ellos, hacer cosas diferentes y día a día conocerlos más. Y por que los amo, yo quiero ser lo mejor de mi y eso implica espacio para mi, para pensar, sentir y encontrar mi balance.

Nunca he tenido a mi familia cerca, entonces no se lo que es convivir con ellos sin que todo el momento sea intenso. Nos han ayudado con los niños un par de veces, pero yo siempre me quedo con el remordimiento de darles trabajo extra. Además aunque me cueste admitirlo, no siento el apoyo que me gustaría (o más bien necesito) considerando que solamente los ven dos semanas al año.
Mis amigas aquí se han ofrecido para cuidarlos, pero siempre tengo la preocupación de cargarles la mano cuando ellas también tienen más de un hijo que cuidar.

Hay días que son más fáciles que otros y no hay día que alguien me diga “Tienes las manos llenas verdad?” Mi hiperactividad me ha llevado a alcanzar unos niveles de cansancio físico y mental, que jamás había experimentado. Y a veces hasta me he encontrado pensando que me gustaría que me diera una enfermedad, de esas que te tiran en la cama y no te puedes levantar por 3-4 días, con tal de no pararme de ella  y prohibir la entrada porque es contagioso.

Aún la persona más tranquila y sana mentalmente de este planeta, necesita un descanso de algo intenso y constante que esté haciendo. ¿Por qué? Porque luego se vuelve un círculo vicioso y no hay salida, a lo que lleva a un estado de mal humor constante, irritabilidad, bajo desempeño y quién sabe cuántas cosas más.
Cada madre tendrá sus razones, lo que si aplica para todas es que una fuente de estrés constante tarde o temprano te puede tirar y hasta hacerte sentir que “quieres tirar la toalla”

Como madres, estamos acostumbradas a poner las necesidades de los demás antes que las nuestras, ¿pero cuándo tantito se convierte en demasiado? Se supone que como madres, queremos estar con nuestros hijos todo el tiempo ¿no? Mi esposo es un excelente padre y se desempeña igual o a veces hasta mejor que yo en la casa (así es, él es mejor amo de casa que yo), pero por más tiempo que él esté con los niños, aún así hay que cocinarles, prepararles la ropa, los snacks y estar al pendiente de ellos "por si acaso". Él cree que cuando salgo con mis amigas, ando desatada y no me pasan por la mente pero NO!, están ahí metidos en la cabeza (y a veces hasta en la conversación) y lo peor es que cuando regreso, siempre me dicen que “ Fue el mejor día para todos, se portaron fenomenal, no paso ni un accidente y ni pío dijeron” PLOP!
No quiero parecer desagradecida y tampoco quiero que él o los niños crean que no soy feliz y esta nueva vida no es suficiente. Porque por más cansada que esté, no veo mi vida sin ellos y de otra manera; simplemente a veces necesito algo más (y créeme que me ha costado mucho admitirlo).

¿Fantaseamos? Si, algunas lo hacemos porque no nos queda de otra. ¿Nos sentimos culpables por quererlo/necesitarlo? También. Pero lo que me queda claro es que el día que lo haga aunque sea por 1-2 días, recargaré mis energías de ser madre; tendré una relación más cercana con ellos y estaré más cerca de la madre y esposa que quiero ser.

M.

¿Por qué las madres cargan a sus bebés del lado izquierdo?

Te has dado cuenta que la mayoría de las veces cargas a tus hijos del lado izquierdo, apoyándolos justo en la cadera? Esto no es coincidencia.

La próxima vez que cargues a tu hijo mientras estás caminando, fíjate, ¿lo estás cargando del lado izquierdo? La ciencia ha demostrado que la mayoría de las mujeres lo hace. Aquí te vamos a decir por qué y te va a sorprender.

El preferir un lado cuando cargamos a nuestro bebé, no es algo de lo que nos demos cuenta enseguida. Pero esta tendencia en las madres humanas o de otra especie, es algo que los científicos se han preguntado por mucho tiempo.

Estudios recientes indican que el 70-85% de las mujeres tienden a cargar del lado izquierdo a bebés, niños pequeños o muñecas.
Esta inclinación no se limita a la maternidad solamente, niñas pequeñas preescolares, han demostrado que también lo hacen del lado izquierdo. Curiosamente esta inclinación no se encuentra en los hombres.
Mientras los papás si cargan del lado izquierdo a sus hijos, los hombres que aún no son padres, no demuestran niguna inclinación.

Por años, han existido teorías para explicar esta tendencia. Los científicos han profundizado en sus estudios para descubrir si es por la facilidad de hacer otras cosas mientras se carga al bebé, proximidad al corazón de la madre, sensibilidad en el seno izquierdo y factores socio-psicológicos.
Estudios recientes han demostrado que en realidad es algo más proveniente del cerebro.

ES PORQUE NUESTROS CEREBROS SE COMUNICAN.

Cuando una madre carga a su bebé del lado izquierdo, el hemisferio derecho del cerebro de la madre se acciona, dando como resultado que ella tenga una conexión con su bebé.
Así es como funciona.

  1. Cuando el lado izquierdo del cuerpo tiene contacto físico, hay una reacción en el lado derecho del cerebro.
  2. La relación que existe entre cada lado del cuerpo es opuesta al cerebro y a esto se llama Lateralidad.
  3. El lado derecho del cerebro, es el responsible del lenguaje, de interpreter las emociones, entre muchas otras cosas.
  4. Por lo tanto, cuando la madre carga a su bebé del lado izquierdo, el lado derecho de su cerebro se acciona y responde major a las necesidades del bebé.

Es así como lo describe la última investigación de Nature Ecology and Evolution“La posición del infant en el lado izquierdo de la madre, puede optimizar el tiempo de respuesta de ella, direccionando información importante a su hemisferio derecho del cerebro”

Lo que es más facinante, es que esta tendencia no es solamente de los humanos. Muchos mamíferos lo hacen también.
Esta investigación, observó el comportamiento de muchas especies de mamíferos, como caballos salvajes, venados, focas, canguros, ballenas, entre otros.
No solamente las madres mantenían a sus crías del lado izquierdo, sino que ellos decidían escoger ese lado también.

¿Impresionante verdad?

Texto original: Why most women carry babies on their left side
Traducción: Mi Rol de Madre

Referencias: Why do mothers cradle babies on their left?

 

¿Qué es la Resiliencia y cómo desarrollarla?

En el último mes, hemos estado en dos continentes y tres ciudades diferentes.
Creo que somos unos padres aventureros porque cada vez que alguna persona mayor no ve, nos dice que somos muy valientes por viajar con 3 niños menores de cinco años.

A pesar de ser una experiencia muy enriquecedora para la familia, queramos o no, les da una inestabilidad e incertidumbre a nuestros hijos. Están con gente “desconocida”, no están en su casa, con sus cosas, en su cama y ni siquiera comen la comida que están acostumbrados.
Inclusive por la cantidad de tiempo que vamos, han habido ocasiones en donde por días, van a una pequeña escuelita, con el fin de seguir conviviendo con niños de su edad y todo eso, les llega a abrumar más de lo que nosotros pensaríamos.

Este es un ejemplo muy sencillo pero perfecto para describir lo que es la Resiliencia. Es la capacidad para afrontar con éxito los problemas, las dificultades y las adversidades y lo que estas conllevan.
Es una habilidad que ayuda a manejar el estrés, ansiedad e incertidumbre.

Nosotros conocemos a nuestros hijos y aunque muchos de nosotros aún tenemos hijos muy pequeños y/o que todavía no hablan bien, es importante reconocer las señales de que algo les abruma, les estresa y angustia y como resultado su salud emocional se ve afectada.
Como por ejemplo:
Últimamente está muy apegado a ti.
Tiene regresión y se hace del baño.
Se chupan el dedo de nuevo.

Por más que queramos protegerlos y aislarlos de todo lo malo, es imposible; sin embargo podemos ayudarlos a desarrollar habilidades para superar los desafíos a los que se vayan a enfrentar.

Te comparto algunas ideas de cómo podemos ayudarlos.

Hacer y tener amigos.

Las relaciones sociales fuera de casa, ayuda a los niños a generar confianza en si mismos. Genera lealtad, integridad, persistencia y sobretodo desarrolla vínculos estrechos con la comunidad y crea un sentido de seguridad.

Ayudar a los demás.

La solidaridad y humildad ayuda a desarrollar el sentido de propósito y motivación. Ayudar a los demás crea la oportunidad de contribuir según las posibilidades de cada niño. Les ayuda a sentirse valorados y necesitados.

Tener una rutina.

Tener una rutina ayuda al niño a sentirse seguro, saber qué es lo que va a pasar y de cierta forma las consecuencias. Sabe qué esperar. Seguir una rutina es importante, pero tampoco hay que abusar. La clave es mantener el equilibrio.

Combatir la inquietud y preocupación.

El estrés no es solamente cosa de adultos, los niños también lo pueden padecer. Sus días están llenos de hechos emocionantes, desafiantes y complejos que pueden llegarlos a abrumar. Enfrentar los momentos de estrés también les enseña a nuestros hijos a combatir los problemas de una forma saludable y adaptativa. Nuestro papel es apoyarlos, darles estrategias para combatirlos y ánimos para superarlos.

Enseñarlos a cuidarse.

Cuidar de la salud, enseñarles a quererse y respetarse es algo básico de nuestra crianza.

Fijar metas.

Tener objetivos que ellos puedan alcanzar, genera el sentido del logro y recompensa.
Cuando nuestros hijos alcanzan sus metas y ven las consecuencias, es algo muy reconfortante para ellos.

Alimentar una autoestima positiva.

Nuestros hijos deben de tener bien claro, que hay un adulto que los quiere, los cuida y cree en ellos.
Junto con alcanzar sus metas y enfrentar el estrés, les da la confianza necesaria para saber de qué son capaces y qué pueden lograr.

Ver lo positivo en cada situación.

Cuando enfrentamos positivamente las adversidades, nos ayuda a que tomemos las cosas de una forma más tranquila.
Si bien el dicho de “después de la tormenta siempre viene la calma” es muy cierto, nos ayuda a no desesperarnos, mantener la fe y tener bien claro que la vida no se termina cuando hay un problema.

Estimular el autoconocimiento.

Todas las experiencias sean buenas o sean malas, dejan un aprendizaje. Este aprendizaje les ayuda a entender qué funcionó y qué no. Les ayuda a tomar decisiones y tener consecuencias.
Les ayuda a aprender a tener control de sus emociones, a recuperarse y a valorar.

Aceptar el cambio

El cambio puede ser un factor importante del origen del estrés. Durante esa época de cambio, comparte más tiempo con tus hijos, ya sea leyéndoles o simplemente teniéndolos cerca. Platica con ellos y explícales que no siempre un cambio es malo; que lo pueden ver como un reto.

"Es importante tener claro que aunque un niño es resiliente, eso no significa que no experimentarán dificultades o angustia. El dolor emocional y la tristeza son comunes cuando tenemos un trauma de importancia o una pérdida personal, o incluso cuando nos enteramos de la pérdida o trauma de otra persona."
Nuestro papel como padres es apoyarlos, guiarlos y ayudarlos para desarrollar esas habilidades que les ayudarán a tener un mejor y más tranquilo futuro, un futuro enfocado al éxito.

M.

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Referencias:

American Academy of Paediatrics
Healthy Children
American Psychological Association