¿Por qué nos cuesta tanto aceptar cuando no estamos bien?

Cuando iniciamos todo el proceso de la cuarentena, pareció que todos se ponían las pilas para mantenerse ocupados dentro de casa.

Algunas escuelas se movieron para preparar todas sus clases en línea; gimnasios hicieron transmisiones en vivo de sus ejercicios; las redes sociales se llenaron de contenido; los supermercados y tiendas de servicio agotaron sus compras en línea y todo parecía el momento ideal, para emprender todos esos trabajos en la casa, que por falta de tiempo nunca lográbamos terminar.

La verdad es que la idea por más loca que sonara, no parecía mala idea. Si claro, a las mamás nos iba a costar trabajo tener a los hijos en casa, pero lo hacemos de todas formas cuando están de vacaciones, así que tan mal no iba a estar.

La gente comenzó a darse cuenta de la magnitud del problema y después de días de confinamiento, mucha gente empezó a abrumarse. 

Ahora lo que también importaba era la salud mental de las personas.

No a todos se nos da estar metidos en el casa 24/7. Si, algunos días cuando está lloviendo es la excusa perfecta para estar adentro; pero cuando son 5,10,20 días (ya perdí la cuenta) sin ni siquiera salir al super a distraerte, ya no es tan padre ¿no?
A mi en lo personal, me comenzó a abrumar la cantidad de actividades que la gente compartía en las redes sociales. Por alguna razón, alguien me agregó a un grupo en Facebook, de ideas y actividades para esta cuarentena, literal se llama Family lockdown tips and ideas; tiene 1,138, 274 miembros y todos parecen ser la gente más “Cositas” con ideas increíbles, con todo el material y el tiempo del mundo. Y eso sin contar Instagram y TikTok. Yo ni tengo ganas de hacer tantas cosas, ni el material, ni la energía, ni cabeza; pero necesitaba hacer cosas para que mis hijos se mantuvieran ocupados y entretenidos.

Yo sólo veía que la gente parecía llevar bien este confinamiento. Hablaba con conocidos, amigos y todos acordaban de que estaba bien. Entonces ¿Era yo la única que estaba mal por sentirme mal?
Mi conclusión es que no es que nadie se sintiera mal, sino que cuesta trabajo aceptarlo. ¿Por qué? ¿Será porque internamente aceptar que nos sentimos mal, es una muestra de debilidad? ¿Será que no nos gusta que los demás se den cuenta que no podemos? ¿Será la presión de las redes sociales? 

No podemos ser positivos todo el tiempo. La felicidad tiene un balance y para sentirnos bien, debe de haber el otro lado de la moneda para poder diferenciarlo. Sentirnos mal y reconocerlo es necesario, está bien no estar bien.
Esta situación es extraordinaria. Ninguno está preparado a actuar a ella. Menos  cuando tenemos personitas que dependen de nosotros. Y claro que ellos sienten todo. Pero contenernos para que ellos no se preocupen, tampoco está bien.

Yo lloro, grito, trato de tomarme un momento para mi. Esto no es normal y no sabemos cuándo va a mejorar. Está bien sentirte enojada, frustrada, cansada, hasta la madre. Yo lo estoy, todas lo estamos. Abraza tus sentimientos.

Pero recuerda que esto va a pasar y algún día voltearemos atrás y estaremos orgullosas de que lo sobrevivimos, de que lo sentimos.

Un cumpleaños en tiempos de pandemia

Celebrar el cumpleaños de alguien de la familia siempre es emocionante. Mucho más, cuando el que cumple es tu hijo. Muchas de nosotras nos preparamos con anticipación para celebrarlo. Algunas hacen una gran fiesta; otras invitan a los amiguitos a la casa; algunas llevan pastel al colegio y otras salen a comer con toda la familia. Sea como sea el festejo, la intensión es que no pase desapercibido. 

Nosotros todos los años invitamos a 3 amiguitos a la casa para un playdate; se quedan a merendar y después con un pastel cantamos Happy Birthday. Es algo lindo, sobretodo porque la fiesta la hacemos varias semanas después por cuestión de disponibilidad en los salones. 

Este año no fue la excepción. Con un mes de anticipación, les avisé a las mamás de los amiguitos que mi hija quería invitar a la casa; separé el lugar donde iba a ser la fiesta; envié las invitaciones; mandé pedir el pastel y me organicé para comprar los regalos que le íbamos a dar.

Poco (o nada) pensaba que este festejo no se iba a poder llevar a cabo en lo absoluto.

Habíamos escuchado de un virus en China que estaba atacando a toda la población. Muy surreal pero como era en un país tan lejos, nunca pensamos que iba a cruzar continentes. Luego que llega a Italia, España y todo se vuelve más cercano.

Los rumores empiezan a circular, la gente empieza a hacer copras de pánico; y en menos de lo que nos damos cuenta, el Primer Ministro de Inglaterra, da la orden de que se cierren las escuelas, trabajar desde casa y no salir si no es necesario; y es ahí donde a todas nos cae el 20 de lo que realmente estaba pasando. 

Las madres de la escuela preocupadas, cancelaron el playdate. Todos los restaurantes, cafeterías, zonas de juegos comenzaron a cerrar. Los supermercados no se daban abasto con productos y sus entregas estaban hasta el tope. Las pastelerías ya no entregaban pasteles, los centros comerciales y las jugueterías cerraban sus puertas también.

¿Qué hacer cuando un cumpleaños es en medio de una pandemia?

Creo que como madres nos duele mucho. No es lo que esperábamos obviamente. Los niños están decepcionados porque no van a poder festejarlo con sus familiares y amigos. La fiesta que tanta ilusión tenían tendrá que posponerse hasta nuevo aviso. No pueden recibir regalos del exterior y en algunas ciudades, hasta salir a caminar alrededor de la cuadra está prohibido. 

Jamás nos imaginamos vivir una pandemia. Pero estoy segura que como madres, siempre nos las ingeniaremos para hacer de un cumpleaños algo especial

Improvisaremos el pastel más delicioso que podamos hornear. Haremos una comida familiar que normalmente no hacemos, ya sea un picnic en el patio, unas hamburguesas al asador, un buffet de nieve con chispas de colores y demás. Nos saldrá nuestro lado creativo y envolveremos los regalos con lo que tengamos en casa, periódico, papel reciclado, hojas blancas decoradas con mensajitos y etc. 

Encontraremos algún globo viejo y con un letrero grande escribiremos Feliz Cumpleaños.

Colorearemos una tarjeta especial y cada miembro de la familia podrá escribir su mensaje.

Y así viviremos un cumpleaños diferente.

Nadie previene este tipo de eventos. Nadie estamos preparados. Ni nadie nos enseña a saber actuar y todas lo hacemos lo mejor que podemos.

Hoy más que nunca celebramos la VIDA de nuestros seres queridos. Hoy más que nunca celebramos su SALUD, que es lo más importante. En un futuro podremos contarles a nuestros hijos y a nuestros nietos, todo lo que hicimos para hacer de estos momentos, lo más normal que se puede con lo que se tenía a la mano.

Vamos a salir de esta van a ver. Sólo cuídense.

Y esperemos que un futuro no muy lejano, podamos celebrar este y muchos cumpleaños más.

M.

¿La última Navidad de Santa Claus?

Una de las cosas que más me gusta de la infancia es la inocencia.
Es increíble ver el alcance que tiene la magia y todo lo que los niños creen cuando no ven. La ignorancia a veces es la mejor aliada, sobretodo cuando de mantener la inocencia se trata.

Yo crecí creyendo en Santa Claus, el Ratón de los dientes, la Coneja de Pascua, los Reyes Magos y todo lo mágico en que se pueda creer. Ignoro cuándo me di cuenta de la realidad, pero en mi corazón no tengo ningún sentimiento de engaño, enojo o cualquier otro sentimiento negativo por conocerla.
Por el otro lado de la moneda, está mi esposo que jamás creyó en ninguno de estos personajes. En su casa jamás llegó nadie, ni dejó nada bajo el árbol, almohada u otro lugar. Y sabes qué, él tuvo una infancia feliz. Aunque para mi esto es inconcebible; primero, porque me pregunto qué pensaba cuando sus amigos/compañeros le decían lo que recibieron y de quién venía; segundo, porque para un niño a esa edad, es difícil comprender por qué a alguien más si le dieron regalos (o dinero) así y a el no; y tercero, ¿Cómo se pudo mantener ese secreto para no arruinarles la magia a todos los demás?

Bueno, el que los niños descubran la verdad, es una realidad que a todos nos va a llegar tarde que temprano.

En nuestra casa por ejemplo llega el Hada de los dientes. Todas las veces que alguno de nuestros hijos pierde un diente, aparece una puerta a lado de su cama y para cuando ellos despiertan, esta ya desapareció y debajo de su almohada hay una moneda y la respuesta escrita a mano a una carta que le dejaron.
La puerta me la dio la mamá de una compañera de Luciana  (la mayor) hace como 3 años; es hecha a mano muy linda de madera con musgo y un pequeño honguito a un lado. (Muy a pesar de que mi marido no estaba tan de acuerdo) Decidí usarla a la caída del primer diente en casa y de ahí tuvimos que continuar con los demás dientes de todos mis hijos.
Este año cuando a Leo (el menor) se le cayó su primer diente, para cuando subió a su cuarto la puerta del hada ya estaba a lado de su cama. Todos nos emocionamos, pero Luciana discretamente me tomó del brazo y me pidió hablar en mi cuarto. Me dijo que ella creía que el Hada de los dientes era yo; obvio me helé y esperé lo peor. Me dijo que la puerta se veía como una manualidad que yo haría, que la letra de las cartas se parece a la mía o a la de papá (aún y cuando usamos diferente caligrafía a la habitual) y que era imposible que un hada tan pequeña, se metiera debajo de una almohada y trajera una moneda. Terminé en shock. Ella tiene 8 años.

Siento y me duele pensar que algo similar pueda pasar con la  magia de Navidad.
Este año creo que la hemos librado.

Nosotros siempre les hemos inculcado el significado de esta fecha. Les hemos inculcado también que lo importante no es qué y cuánto recibimos. Por eso ellos siempre han confiado que aunque sea un regalo, Santa Claus les va a traer el que quieren con todo su corazón (nuevamente calidad no cantidad). También el niño Dios les trae regalos para que ellos lleven a niños que viven en la calle y que no tienen una casa en dónde dejarlos.

Los niños de hoy están demasiado despiertos, demasiado alerta, demasiado intuitivos y poco inocentes. El contacto constante con temas de adultos, la era digital y la falta de empatía, hacen que la magia tenga un tiempo de vida muy corto. La mezcla de pensamientos y creencias es inevitable y todos pelean la libertad de expresión y defenderse.
Todo eso lo entiendo. En la escuela los compañeros hablan; no todos creen en lo mismo; no todos tienen las mismas posibilidades económicas; para algunos mucho, es mejor, etc. Todo eso lo sé.
Pero yo quiero que mis hijos sigan creyendo en la magia por mucho tiempo más.
Sé que van a tener sus dudas, sé que van a intuir, sé que van a relacionar, sé que van a atar cabos, sé que van a preguntar. Todo eso lo sé.
Lo que no quiero es que alguien más venga y les quite la magia. Para mi eso no es aceptable.

Así que hoy a ti mamá te pido lo siguiente. Si en tu casa no creen en estos personajes ya sea por edad, religión, creencias o sólo por que no, recuerda que hay niños en otros hogares en los que si creen y que no hay ninguna razón ni objetivo de decir lo contrario.  Creer en la magia no le hace daño a nadie y todos en algún momento de la vida van a saber la verdad. ¿Te preocupa que luego se sientan engañados y después no vayan a confiar en ti? ¿A quién le va a molestar que lo “engañaran” con regalos y años de felicidad pura? No te preocupes por eso
Platica con tus hijos. Enséñales a ser empáticos. Enséñales que en sus manos está seguir con esa mágica ilusión. Enséñales que si no hay nada positivo qué decir, no digan nada.  Enséñales que una vez que dicen algo, no pueden retractarse y esa persona no vuelve a “no saber”. Y LO MÁS IMPORTANTE es enseñarles que la única intensión de todos estos personajes y la Navidad es el objetivo de dar y hacer feliz a los demás.

Tengo celos del papá de mis hijos

Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que soy una mamá en el extranjero sin familia cerca con quien contar cuando se necesita (o al menos no al último minuto). Por lo tanto mi esposo y yo sólo nos tenemos el uno al otro y nos aventamos toda la carga familiar entre los dos.

Debo confesar que he sido muy afortunada, porque mi esposo siempre ha ejercido su paternidad de una manera excepcional. No me malinterpretes, no es perfecto, si tiene sus cosas como todos; pero la verdad es que mejor papá, mis hijos no podrían tener.

Como sabes, hace un par de meses, tuve la oportunidad de viajar por 10 días yo sola. De entrada fue algo estresante. En mi cabeza sentía que debía de dejar absolutamente todo listo y como quien dice en “bandeja de plata”. Una sabe la friega que se lleva en el hogar y no se la quería dejar a mi esposo cuando encima, tiene que ir a trabajar. Pero la realidad, es que papá sabe exactamente lo que se tiene que hacer y si no, se las arregla.

Verás, yo no conozco lo que es que mis hijos pasen por encima de su papá para preguntarme o pedirme algo. NO. De hecho cuando estamos los dos, primero se dirigen a él para preguntarle o pedirle cualquier cosa. La verdad es que me cala Y MUCHO.
Hemos crecido con la idea de que la madre es la principal en la familia. Porque el padre trabaja, llega tarde, a veces no se involucra mucho con los hijos, etc. Y si, hay muchos casos así…tal vez más de los que me gustaría aceptar. Pero hay el otro lado de la moneda, en donde el papá lleva un rol muy importante en la familia, que no solamente es el de aportar económicamente.

Cuando un padre ejerce su responsabilidad para con sus hijos, no solo está formando parte de un equipo, sino que también está haciendo un vínculo de confianza con sus hijos.
Hoy en día los Roles en la sociedad ya están muy mezclados. El que los hombres lleven una paternidad más activa, no es símbolo de debilidad. ¡Y eso me encanta!

Hace tiempo platicaba con una amiga que está separada del papá de su hijo y lo tanto que le afectaba que su hijo no quisiera irse de estar con su papá, o lo llamara seguido y demás. La entendía perfectamente, porque a pesar de que papá y yo vivimos juntos, cuando él llega, se olvidan de mi. Literal no existo y aunque trato de verlo de una forma fría, no deja de lastimar mi corazoncito.
Y todos esos sentimientos son normales. Una se la parte durante todo el día, para que llegue papá al que no ven y todo su mundo se centre en él.

Pero saben qué, a pesar de que me ha costado tantas veces pensar en el tema y hablarlo con mi terapeuta, he hecho las paces con ese demonio. Porque pienso en todas esas familias en donde el padre sólo cohabita en el hogar. Que no tiene ninguna relación con sus hijos y no los conoce. Piensa en él y solo en él. Y la verdad, es que me siento afortunada de que papá sea un excelente papá (aunque a veces tenga celos de él)

Así que un aplauso para esos padres que están con nosotras. Hacen equipo, salen al encuentro de sus hijos en llanto, los limpian, los bañan, los pasean. Los apapachan y les llaman la atención con amor. Gracias por ser unos buenos padres para ellos.

Cuando una amistad llega a su fin

Hoy escribo esto abriéndote mi corazón, porque es algo por lo que estoy pasando en este momento y quiero compartirlo contigo.

Terminar una relación nunca es fácil. Uno pasa por muchas emociones que a veces es difícil descifrarlas.
A nuestra edad, nosotros debemos de poder decidir qué queremos en nuestra vida y a eso incluye a quién también.

Hace 2-3 años yo comencé una relación con una madre del colegio. La verdad es que fue una relación que comenzó muy…extraña.
Ella estaba pasando por una etapa muy difícil de su vida y decidió recurrir a mi para ayudarla. ¿Cómo decir que no? Si desde que somos pequeños nos enseñan a ayudar y ser buenos con el prójimo.
Debo confesar que yo siempre tuve mis reservas en nuestra amistad. La verdad es que nunca había sentido un click entre nosotras, sin embargo algo me mantenía ahí y ahí seguí por los siguientes años.

No voy a aburrirte con toda la historia, solamente quiero contarte que llegó un momento en que la relación me causó mucha ansiedad. Mi “amiga” tenía muchas complicaciones e irregularidades en su vida que no sabía ni cómo ayudarla. Cada vez era algo diferente y eso me preocupaba y me estresaba mucho a la vez.
Así que tomé la decisión de alejarme poco a poco a de ella. Inocentemente pensé que iba a ser fácil puesto que nunca nos veníamos ella y yo a solas y además nuestras hijas nunca jugaban juntas tampoco.
Pero en vez de hacerlo fácil, solo lo empeoró porque constantemente me buscaba y yo ya no sabía cómo decirle que no. El hecho de sacarle la vuelta me provocaba de nuevo mucha ansiedad.

Por supuesto que con el tiempo ella lo notó y me enfrentó. Así que me armé de valor y le dije todo lo que yo sentía y el por qué me estaba alejando.

A veces tenemos que tomar medidas drásticas cuando sentimos que una amistad no es para nosotros.
No te miento, sentí como que estaba cortando a mi novio en la preparatoria “No eres tu, soy yo, bla bla bla” Pero creo que para mi es lo mejor.

Una relación que no fluye, que no se siente bien y en donde no te sientes segura es una relación tóxica y debes deshacerte de ella cuanto antes. Y la verdad es, que lo más seguro es que tu termines siendo la mala de todas formas y lamentablemente llegues a lastimar a la otra persona; pero como dije al principio, a esta edad, debemos de estar con alguien con quien nos sintamos bien.

Así que si tu también estás en una relación donde no te sientes feliz, yo te recomiendo que la evalúes y tomes la mejor decisión. Piensa en ti, en lo que quieres para tu vida y cómo quieres sentirte. La vida es tan corta para pasarla con gente con la que no lo pasamos bien.

M.

Amor de hermanos

Yo soy la mayor de tres hijas. Entre ellas y yo nos llevamos dos años de diferencia. ¿Ellas? Si, son gemelas no idénticas y aunque las dos son completamente diferentes, las ha unido su nacimiento.
Dos años puede no ser mucho, pero cuando el ser humano está en sus primeros años de vida, dos años son dos mundos totalmente diferentes.

Y así estábamos mis hermanas y yo. Desde siempre estuvimos en dos mundos diferentes. En habitaciones diferentes, en el colegio en edificios diferentes, con horas de jugar diferentes y bueno, no se te hará raro que crecimos “separadas”.
Por la naturaleza de su nacimiento, ellas siempre fueron muy unidas, además yo por ser la mayor y por mi eterna personalidad “madre”, me hizo tomar un rol que no dejaba que las tres fuéramos tan unidas.
Así que podría decirse que en nuestro caso, en nuestros años de infancia no éramos amigas. De hecho, no lo fuimos sino hasta que crecimos y cada quien tomó su camino. Creo que maduramos de alguna forma y nos enfocamos en lo bueno nada más.

Hoy que soy madre de tres hijos, me he dado cuenta de la cercanía que un hijo puede tener con sus hermanos. Y el amor que crece entre ellos.

Así que aprovechando que pronto celebraremos el Día de San Valentín, en vez de hablar lo que es el amor de pareja o el amor entre amigos, me gustaría hablar sobre el amor que hay entre hermanos y que para ser sincera, nunca le damos el mérito que merece.

Depende mucho la edad en la que se encuentren tus hijos, pero un hermano es el primer compañero que va a tener tu hijo.
Aunque no creas, le permite desarrollar muchas habilidades sociales que no aprendería tan fácilmente afuera del hogar; como la empatía, el compartir, entre otros.

Mis hijos leen juntos, juegan juntos, se ayudan cuando lo necesitan, cantan y bailan juntos, hacen batallas juntos, se acurrucan juntos cuando es tarde de películas, quieren compartir cuarto porque juntos se cuidan entre ellos, son los compañeros de juegos en el parque, no necesitamos invitar a alguien más a la casa para que ellos tengan con quién jugar, se tienen el uno al otro. (ojo, no por eso tuvimos tantos hijos jeje)
Claro que no siempre es miel sobre hojuelas, y pelean (MUCHO), pero estoy segura que de faltar alguien nuestra vida familiar no sería igual.

Nosotros podemos alentar que nuestros hijos lleven una sana relación.

  • Resalta la importancia de una unión familiar.
  • No los compares.
  • Ayúdales a apreciar las virtudes de los demás.
  • Aliéntalos a hacer actividades en equipo.
  • Cuando peleen, platica con ellos sobre cómo nuestras actitudes pueden hacer sentir a los demás.
  • Hagan actividades en familia.

Yo se que a veces como hijos no vemos claro lo tanto que aprendemos de nuestros hermanos. Pero nosotros como padres, si podemos ayudarles a nuestros hijos a valorar a sus hermanos.

¿Y tu tienes hermanos? ¿Cómo te llevas con ellos? ¿Cómo se llevan tus hijos?

 

 

 

¿Cuándo visitar al dentista por primera vez?

La higiene bucal en los niños es básica para un buen comienzo y muy importante también para su salud.

Muchos padres se confían con la idea de que los dientes de leche no son tan importantes, porque eventualmente se van a caer. Pero te has puesto a pensar ¿Qué pasaría si mientras tanto, estos pequeños dientes se pican antes de caerse? El dolor de los dientes picados es muy fuerte y más en los niños, ya que el umbral del dolor es muy bajo.

Hoy fuimos al dentista porque encontré un pequeño agujero en la muela de mi hijo y no me gustó nada su aspecto. Aproveché para que nos vieran a mi y a mi marido y digamos que ahora si, la edad nos está cobrando factura.
He conocido varias mamás que nunca han llevado a sus hijos al dentista. Yo en lo personal no me considero una persona que visite el doctor ni al dentista seguido, pero siempre es necesario tener consultas de rutina para que todo esté en orden.

¿Cuándo debo de llevar a mis hijos al dentista?

Se recomienda que la primera cita al dentista, sea antes del primer año del bebé, de preferencia cuando le hayan salido sus primeros dientes.
De esta manera, no sólo nos ayuda a prevenir algún problema, sino también nos pueden enseñar alguna técnica para lavarles los dientes (por eso de que a algunos no les gusta).

¿Cómo encontrar un buen dentista?

Como en todos los demás servicios médicos, yo sugeriría probar recomendaciones de tu doctor de cabecera o de gente cercana con niños. Recuerda que también con los dentistas, es a prueba y error y no dejes de buscar hasta que tanto tu como tu hijo se sientan cómodos con los servicios.

¿Qué pasa en la primera visita?

De no ser porque haya un problema mayor, la primera cita es meramente introductoria.
Es la primera vez que van a conocer al dentista, platicar con el/ella y entrar en confianza.
Es recomendable que lo hagan con alguno que trabaje con niños y de ser posible, que su consultorio sea amigable.
La primera impresión jamás se olvida, así que hay que escoger bien.

La inspección es superficial. Revisan los dientes, mordida, quijada, encías.
Una pequeña limpia. Donde quitan el sarro o alguna mancha y de ser necesaria, una sencilla pulida de dientes.
Les aplicarán fluoruro, que básicamente es como un esmalte que previene que el diente se desgaste.
Y  les enseñan cómo cepillar sus dientes y tal vez alguna muestra de una pasta dental para niños.

¿Cada cuánto se debe de visitar al dentista?

Las citas de rutina se llevan a cabo cada seis meses, pero si la primera vez del niño fue muy complicada (ansioso, asustadizo, etc) yo recomendaría hacerla cada 4 meses.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo en casa?

Cuando los niños aún no tienen dientes, se les puede cepillar las encías con un trapito mojado o con un cepillo para encías.

Una vez que tienen dientes, cepíllalos con un cepillo de acuerdo a su edad. Toma un espejo y junto con tu hijo realiza los movimientos adecuados, explicando dónde se debe cepillar.
Es difícil, pero se tiene que hacer por 2 minutos 2-3 veces al día. Puedes poner un reloj divertido y así hacerlo más entretenido.
Escupir la pasta y enjuagar con poco agua.
Es importante supervisarlos cuando se cepillan los dientes o cuando hayan terminado para asegurarse de que no queden restos de comida.
A partir de los 7-8 años se puede introducir el hilo dental
Recuérdale de no correr con el cepillo en la boca.

Si tu hijo toma leche antes de dormir, asegúrate que no se quede dormido sin lavarse los dientes o si aún toma leche en biberón que no se quede dormido con ella en la boca.

Nosotros somos el mejor ejemplo. Que tu hijo te vea cepillándote los dientes y si tienen tiempo, háganlo juntos.

M.

 

 

 

No te dejes llevar por las redes sociales.

Hace un par de semanas en mis redes sociales personales y de Mi Rol de Madre, recibí un par de comentarios que me llamaron mucho la atención. No me acuerdo literal cómo decían pero básicamente la idea era que “Yo con mis comidas exóticas, con mis hijos lo máximo, con tiempo hasta para el parque, sola y además fresca como una lechuga” la vida perfecta.
Se me hizo tan curioso porque de perfecta…nada, creo que estoy muy lejos de serlo. Vivo con el peinado de mamá, las comidas son de lo más fáciles, vivo corriendo y por ende con el estómago todo apretado, tratando de lidiar con la actitud adolescente de mis hijos y miles de cosas más.

Pero me hizo pensar en lo que reflejan mis fotos.

Como figura pública muchas veces nos tenemos que cuidar de lo que publicamos. Ya sabes, a los trolls no les toma nada voltearte la tortilla y comenzar a tirar tierra. Por eso debemos de pensar dos veces lo que escribimos y cómo lo escribimos; no vaya a ser que también toquemos fibras sensibles y luego nos ataquen.
Lo mismo sucede con las fotos. La gente se ha vuelto muy poco tolerable en lo que ve en las redes sociales. Muy sensible y toman todo muy personal. Pero díganme la verdad, ¿A quién no le gusta subir fotos bonitas a sus redes?

Deja que te diga que lo que publico, no es más que mi vida actual. Pero antes de decirme que tengo la vida perfecta, quisiera decirte que no, no la tengo y todo lo que hago requiere de un gran esfuerzo (por no utilizar otra palabra mayor)

Detrás de cada foto, hay miles que salieron mal. Detrás de cada video hay uno de mis hijos diciendo “Mamá quiero hacer popó” (o algo similar). Detrás de cada post, hay interminables espacios que no me dejan terminarlo. Detrás de cada comida, hubieron varios fracasos hasta que la receta salió bien. Detrás de un producto promocionado, hay una negociación que haga valer el trabajo que estoy realizando. Detrás de cada toma de mis hijos haciendo manualidades o repostería, estoy yo traumada por todo lo que están tirando pero hey...están haciendo algo productivo ¿no?, etc.
Y así son las redes sociales.

Gracias por las veces que me dices “Te admiro, tu sola, yo no podría” o “¿Cómo logras hacer todo eso? “Wow yo quiero cocinar como tu” y muchas más. La realidad es y como te lo dije anteriormente, UN GRAN ESFUERZO. Para mi y para todas las que escribimos.
Si ves publicaciones de nosotras, no es porque todo nos salga bien a la primera. Algunas cuentan con ayuda en casa; otras tienen hijos grandes que se entretienen solos; otras hijos que pasan la mitad del día en la escuela y ahí aprovechan; otras escriben de noche cuando los hijos ya se han dormido y otras escriben con los hijos encima.

No te dejes llevar por lo que ves en las redes sociales, no sabes todo lo que hay detrás.  Es muy bonito tener personas que son fuente de inspiración o de motivación, pero nada en esta vida llega sola  y si, muchas tienen la suerte de contar con un gran equipo para sus publicaciones, presupuesto para sus fotos, patrocinadores para sus sorteos y tal vez lo que visten o con lo que juegan sus hijos; pero aún así, son personas que se mueven, buscan contactos, trabajan y andan buscando temas nuevos de interés para ti; como quien dice también hacen su luchita.

Las redes sociales han llegado a ser una herramienta muy útil, pero también un arma de doble filo y hay que tener mucho cuidado con lo que vemos y leemos.
Y así como me decía mi mamá "No todo lo que brilla es oro" Ahora entiendo por qué.

Por lo pronto yo te sigo compartiendo por aquí  y créeme que lo disfruto bastante.

Atte:
La mamá “Perfecta”

Por qué hacer amigas siendo mamá me regresó a mi época de secundaria.

Todas sabemos que cuando nos convertimos en madres, todo cambia, incluso nuestras amistades.

Muchas tienen la dicha de que sus amigas sean las mismas desde antes de ser mamás, pero hay otras que casi tienen que comenzar desde cero.

Toda mi vida pensé que era una persona extrovertida.
La verdad, es que no se me dificultaba estar a lado de una persona extraña y sacarle plática para romper el hielo. Pero ahora todo es diferente y creo que he vivido en una idea medio equivocada por vario tiempo ya.
Ahora, siento que no tengo plática que no sea de niños y muchas veces, casi puedo escuchar el grillo en mi cabeza por no saber cómo comenzar una plática (o continuarla en su defecto).

No es novedad decir que hacer nuevas amigas cuando eres madre es MUY difícil. Creo que durante nuestra vida pre-mamá, hacer amigos era más fácil. En la escuela, te juntabas con los de tu salón y al año siguiente te juntabas con los de tu nuevo salón. Tal vez te hacías amiga de las amigas de tus hermanas mayores (o menores también) En el trabajo, socializas con tus compañeros de departamento o del mismo piso, sales por unos tragos y nunca falta la comida de cumpleaños.

Pero una vez que te conviertes en madre, salir después de dar a luz es una odisea, que no debería de vivirse sola y muchas se encuentran allá afuera, en una “cacería” por compañía que puede ser muy agotadora emocionalmente.
Casi creo que se puede comparar cuando empiezas el proceso de “dating” o salir con alguien.

Una pensaría que el ser madres ya nos une por instinto (bueno, eso lo pensaba yo antes), pero en realidad no sucede así. Lo único que tenemos en común es haber dado a luz a un ser humano y conforme pasa el tiempo, podemos descubrir si hay algo más.

Me pasa con varias madres que cuando las veo o platico un poco con ellas, por dentro pienso “Somos muy parecidas, las dos con varios hijos, platicadoras, animadas, un caos, me pregunto por qué no somos amigas” Stalker tal cual. Y seguro ella puede estar pensando lo mismo, no lo se. Y aún así, una vez que nos despedimos, no nos dirigimos la palabra sino hasta que nos volvemos a topar.

No me malinterpretes, tengo amigas; no soy un hongo en la vida. Pero son amigas por aquí y por allá. Mi grupo más cercano somos 3. Una, nos conocimos por nuestros maridos y ahora hasta somos comadres y a la otra la conocimos por un grupo en Facebook. Y mis amigas de toda la vida, están en México y las veo sólo cuando voy de vacaciones, aún así estamos en constante contacto virtual.
Recuerdo muy bien cuando una amiga me dijo “Una vez que tus hijos vayan a la escuela, vas a conocer gente local, que tenga las mismas afinidades que tu y todo va a ser más fácil” Bueno, llevo dos años en etapa escolar con mis hijos y yo en cuestión de un grupo en la escuela, lo sigo sintiendo igual.

Creo que a esta edad tener un grupo es complicado y más considerando lo difícil que es organizarnos.
Fíjate con tus amigas pre-mamá. La vida va cambiando y entre colegio, clases en la tarde, compromisos aquí y allá, tampoco las reuniones son tan seguidas. Así como dice mi comadre “Esta vida de madre absorbe todo lo que tienes para el mundo”

Pienso que cuando te haces de amigas, todas por separado tienen algo que hace que se unan.
Está la amiga con la que te gusta ir a las zonas de juego o cafés;
Está la amiga con la que te gusta cocinar
Está la amiga con la que te gusta a pasear
Está la amiga con la que te gusta ir de compras;
Y así con muchas cosas más. Y está bien.

Pero TODAS estamos apenas arregladas o muy bien arregladas; con el horario volteado o bien organizadas; con el cabello recogido o todo alborotado por no haber alcanzado a peinarlo; preocupadas por que el crío está haciendo berrinches o caminando de largo pretendiendo que no lo conoce; hasta las narices de tarea o relajada porque es tarea del crio y no suya; metidas todo el día cocinando o hartas y decididas a comprar comida preparada; con la casa desordenada o toda recogida por tener obsesión por orden.
Sea lo que sea, todas siempre se preguntarán si lo están haciendo bien y muchas veces, informándose y buscando respuestas en el internet.

Te cuento esto porque he sido invitada a un “Girls night out” al bar de la colonia; por nada más ni nada menos que el grupo de mamás “fresas” del año de mi hija. La verdad a todas las conozco desde hace dos años ya y todas me caen bien por separado, pero en grupo me atrevo a decir que son nefastas, así como en secundaria, juntas para todas partes y que a nadie se le ocurra acercarse. En realidad tengo miedo.

Estas situaciones, creo yo, son algunas por las cuales todas pasamos en algún momento (y tal vez hayan más) y es por eso que pienso que es muy difícil hacer amigas una vez siendo madre.
Pero no te preocupes y así como dice el dicho "Siempre hay un roto para un descosido" y verás que en menos de lo que piensas, ya han®as congeniado con una nueva amiga.

¿Coincides conmigo? ↓

Tu cabeza está en todo y a veces en nada.

Las madres somos muy sensibles a todo el tema de la maternidad. Lo último que queremos es que otra madre nos diga que no lo estamos haciendo de la mejor forma, nos juzguen, etc. Al fin y al cabo todas somos la mejor madre de hijos ajenos y aunque no lo aceptemos, todas juzgamos.

Ves a las mamás de la escuela, las que siempre están juntas y piensas que te gustaría formar parte de ese grupo.

Si eres distraída, apenas te das cuenta de la cara de las otras mamás y muchas veces te cuesta trabajo reconocerlas fuera de la escuela.

Llegas a una etapa nueva, a un sitio nuevo, donde no conoces a nadie y tienes que comenzar desde cero a hacerte de nuevas caras. (Otra vez entra lo distraída)

Cuando te vas a vivir a otro lado, lo primero que te dicen es “Yo tengo una amiga que vive allá, tiene hijos también, debes de conocerla”

Si vives en el extranjero a veces cuesta trabajo hacerte de nuevas formas y acostumbrarte a la modos de socializar de la nueva cultura.

Es muy importante tomar en cuenta que cuando haces amigas madres, una cosa es que la mamá te caiga bien, pero también aplica al hijo y viceversa. A esas madres que solo ellas te caen bien, recomiendo verlas sólo por las noches o en fines de semana que los niños se quedan con el papá.

Invitas a un playdate, a todos los niños que tus hijos mencionan y que tu crees que juegan muy bien en la escuela. Tu casa está llena de niños, siempre tienes los snacks más ricos (aunque a las madres no les guste) ellos juegan de maravilla y piensas que en algún momento las madres te van a regresar la invitación y te quedas los siglos de los siglos esperando.

No a todas las madres se les da el hogar, no les gusta recoger y evitan a toda costa los playdates. Son de las que piensan “Para mi es un martirio recoger los tiraderos de MIS hijos, imagínate de los que no son míos”

Cuando vas a las fiestas, los hijos son la excusa ideal para romper el hielo. Si nadie te habla, te entretienes con tus hijos, pero qué pasa cuando ellos son más grandes y te dejan sola como hongo cuando llegan a la fiesta. Te vas a la mesa de los snacks, intercambias alguna mirada con otras mamás, tal vez algún comentario; si te va bien se ríen, pero no pasa de ahí.

 

 

 

 

 

 

Nutrición especializada para preescolares

Como bien sabes en casa tenemos 3 niños menores de 6 años.
Como mamá una de mis principales responsabilidades, es que ellos estén alimentados de una forma sana y balanceada. Por eso diariamente llevo la tarea de informarme sobre los ingredientes que tiene todo lo que compro y a enseñarlos a comer bien.

No creas, ¡No ha sido fácil! Dos de mis hijos han sido muy especiales para comer. Con mi primera hija me preocupaba mucho, porque además de que no quería comer variado, comía muy poco y ahora con mi tercer hijo tiene la moda de que nada le gusta.
Así que como puedes leer, cada niño tiene una forma diferente y por eso es todo un reto para mi como mamá.

Leyendo encontré este artículo de nutrición que me pareció muy útil y quisiera compartírselos.


El Club de Nutrición de Nido nos platica que la infancia es la etapa de la vida ideal para aprender a comer de forma saludable con la guía de padres, cuidadores y profesionales de la salud.

Las necesidades energéticas de los niños pueden variar mucho y se recomienda respetar la sensación de saciedad o de hambre expresada por los propios niños. Una ración puede no ser suficiente para unos y en cambio ser demasiado para otros. Mientras que unos comen poco y tienen hambre cada dos horas; otros pueden ingerir cantidades mayores y esperar tranquilamente hasta la siguiente comida.

No todos los padres saben que es fundamental realizar una transición a dieta familiar que incluya la correcta nutrición en ésta etapa, ya que una inadecuada alimentación del niño en la etapa preescolar por la exposición a patrones alimentarios con excesos o deficiencias, tendrá influencia en su salud presente y futura. La energía y nutrimentos de la alimentación diaria deben ser suficientes y evitar deficiencias, pero sin excesos que ocasionen ganancias de peso y obesidad. Estos son los riesgos cuando el niño preescolar se incorpora a la dieta familiar sin la transición correcta en tipo y cantidad de alimentos.

El Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPANG) recomienda la utilización de leche especialmente diseñada para niños hasta los tres años, pero la mayoría de familias no la emplean y los niños pequeños en etapa preescolar en México no están cumpliendo con importantes recomendaciones de alimentación dirigidas a apoyar un crecimiento saludable, desarrollo y prevención de la obesidad. Actualmente existen en el mercado productos infantiles que ofrecen nutrición especializada, indicadas para niños a partir del año, ya que son el paso intermedio entre la leche de continuación y la leche líquida familiar, debido a que ésta última no es adecuada aún por ser insuficiente en hierro, zinc, vitamina A, C y E, e inadecuada en proteína y grasas.

La alimentación en el niño de uno a tres años ya es variada y la preparación y presentación de los alimentos y bebidas están cambiando, sin embargo se mantiene y debe vigilar el objetivo de evitar la deficiencia de nutrimentos.

Con base en los requerimientos a esta edad, se puede determinar qué alimentos y en qué cantidad se deben dar al niño: 1,000 kilocalorías como promedio de energía al día, de las cuales el 50 o 55% deben ser aportadas por carbohidratos, el 30-35% por grasas y 1 gramo de proteína por kg de peso con especial atención en las fuentes de calcio y al hierro.

Carbohidratos: energía para el desarrollo.

La preferencia por los alimentos dulces y energéticos está presente desde el nacimiento ya que es parte de la evolución del ser humano. Esta preferencia puede ser modificada o formada, pero no suprimida, y es fundamental encontrar el punto intermedio entre la correcta nutrición y el placer de comer. La glucosa es la fuente de energía indispensable para la vida ya que se requiere como combustible para los procesos metabólicos de todas las células del cuerpo.

Los azúcares son las fuentes de glucosa para todo ser humano, y en la alimentación infantil se encuentran generalmente en la leche materna y fórmulas a base de leche (lactosa), las frutas y los cereales, que en conjunto deben completar el 50-55% de la energía diaria para el niño.

Proteínas, calcio y hierro suficientes.

La leche continúa siendo en esta etapa uno de los pilares en la alimentación infantil por ser fuente de proteína y calcio, sin embargo su contenido de hierro no es suficiente. Por ello, las fórmulas de crecimiento adicionadas permiten proporcionar al niño nutrición especializada cubriendo necesidades nutricionales propias de su etapa, mientras que continúa su camino en la inclusión de otros alimentos que cubran sus requerimientos.

Salud digestiva y defensas con probióticos y prebióticos

No solo los nutrimentos de la dieta son indispensables para los niños en constante crecimiento y desarrollo. Una reciente revisión del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) establece que la adición de probióticos en las fórmulas de crecimiento puede tener efectos benéficos para la salud digestiva, disminución en el empleo de antibióticos e intensidad de cólicos.

Los prebióticos por su parte, son fibras que actúan como alimento para el crecimiento y función de las bacterias benéficas en favor de la salud del niño.

Muchos papás y mamás de hoy, saben que la nutrición en esta etapa debe recibirse tanto en casa como en la guardería, y además de las vitaminas y minerales que favorecen el sistema inmunológico, los probióticos y prebióticos fortalecen las defensas que necesitan al convivir con otros niños y otras personas.

En conclusión, una fórmula de crecimiento es la fuente completa de nutrimentos específicos y en las cantidades correctas para las necesidades de la etapa.

El estado de nutrición en los primeros años de vida es la base para un desarrollo completo y los conocimientos que aporta la ciencia son útiles para apoyar la promoción continua de pautas de alimentación basadas en evidencia para niños mexicanos jóvenes.

Te recuerdo que el Club de Nutrición es una herramienta de información muy útil. Aquí puedes encontrar un acceso directo a toda información que te acabo de compartir.

M.