¿Por qué la Navidad es más divertida cuando eres madre?

Cuando yo era pequeña, recuerdo que esta época era la que yo sentía que mi familia estaba más unida.
No era por las fiestas, ni era por los regalos; sino porque cuando se acercaba la fecha de Navidad todos tratábamos de disfrutar el mayor tiempo posible en familia porque la mayoría de los años, mi papá salía de viaje el mero 25.
Recuerdo que en mi casa solíamos en familia, prender las velas de la corona de adviento y si teníamos suerte, ir a comer al restaurante favorito de mi papá el día de Navidad.

Ahora que somos padres, obviamente esta época ha cambiado para nosotros.

Si bien, a veces es un poco estresante sobretodo por la cantidad de gente que sale a las calles a comprar todos los regalos; pero creo que precisamente esta, es una excelente oportunidad para quedarse en casa y disfrutar a nuestra familia.

Debido a que siempre viajamos a México para celebrar la Navidad, decoramos la casa con varias semanas de anticipación. Así que todo el proceso lo comenzamos a vivir desde hace días.
La magia que se vive en la casa es indescriptible y aceptémoslo, se ve mucho más bonita que con la decoración habitual.
La emoción de los niños al decorar el árbol de Navidad también es fascinante. Y aunque la mayoría de nosotras lo redecoramos en la noche o cuando ellos están en la escuela; es muy gratificante ver lo orgullosos que están de su gran trabajo.
Si en tu casa se pone el nacimiento, entenderás también cuando digo que hay veces que me gustaría tener más de un niño Dios, tal vez unos trillizos. Mis hijos se pelean por ponerlo y poco a poco entienden más el verdadero significado de la temporada.

Nuestros hijos están llegando a una edad donde van construyendo recuerdos. Mi marido y yo crecimos en ambientes diferentes y casi creo que la forma en la que festejábamos Navidad es totalmente opuesta. Sin embargo, creo que ahora como familia, unimos esas dos formas tan diferentes y hacemos una que nos funciona y nos ayuda a tener nuestras propias tradiciones. Ahora mis hijos escuchan los mismos villancicos que mis papás solían ponernos a mis hermanas y ¿quién crees que se los pone? su papá y a mi no sabes cómo se me llena el corazón cuando comienzan a cantarlos.

No importa la tradición o dinámica que quieras tener como familia, lo importante es que todos se sientan incluidos. Un día a la semana hacer una cena especial, juntarse a envolver los regalos o hasta disfrazarse de algo tonto, lo importante es pasar tiempo en familia

No se ustedes pero ahora como padres, creo que hasta tenemos permiso de comer más dulces y cosas no tan nutritivas jaja. Con los niños, hacemos galletas de Navidad que regalamos anualmente a los señores de los servicios públicos; destapamos los calendarios de adviento que tienen chocolates adentro; compramos esos panes tan deliciosos que venden en el super y los disfrutamos con un chocolate caliente antes de dormir. Y aunque normalmente no comería así, confieso que lo disfruto bastante. No hay como ver la cara de satisfacción de los hijos, cuando te comes la galleta que ellos hornearon ¿a poco no?

Sea cual sea la forma que disfrutas esta temporada, no se te olvide que lo más importante es dar gracias por todo aquello que nos ha pasado, ya sea bueno o no tanto.
Aprovecha para hacérselo saber a tus hijos. Que ellos sepan lo afortunados que son de poder celebrar en familia y disfrutar todo a su alrededor.
Tal vez sea una buena oportunidad para darse un momento en familia y comenzar la tradición de dar gracias por algo ¿no? Nosotros comenzamos este año justo antes de comernos los chocolates del calendario de adviento y aunque ellos la mayoría del tiempo están desesperados por comérselos, estoy segura, que hemos sembrado la semilita.

Y tu ¿Cómo disfrutas la Navidad ahora que eres mamá?

Conoce El Duende Mágico, una excelente opción para esta Navidad.

Navidad ya está a la vuelta de la esquina. Me emociona el olor tan característico de la temporada, los arreglos en las calles y en las tiendas, las reuniones familiares y de amigos, la comida tan deliciosa y las tradiciones.

Desde hace varios años mi esposo y yo hemos platicado sobre hacer una tradición para nuestra familia.
Nuestros hijos han alcanzado una edad donde empiezan a construir recuerdos y pueden participar en cualquier dinámica familiar que hagamos.

Conocí a El Duende Mágico en una búsqueda de opciones para lograr nuestra dinámica familiar.
Me gustó porque no es un juguete que se asocie con un personaje como Santa Claus, los Reyes Magos o cualquier otro personaje o creencia. Cada familia lo maneja según sus costumbres, así que a nosotros nos vino muy bien en la familia.

Deja te platico cómo funciona El Duende Mágico.

El Duende Mágico, vive en una aldea del Polo Norte llamada Hari y es quién fabrica todos los juguetes que se regalan en Navidad.
Vive en casitas que son en forma de buzón de correo. En el centro de la aldea hay una fuente mágica con una estrella, la cual comienza a brillar y a lanzar polvitos mágicos, que son los buenos deseos, la alegría y la felicidad de todos los niños al acercarse la Navidad.

El Duende Mágico llega a casa con un saquito rojo y tiene en su interior un muñeco de peluche súper bonito, el cuento con la historia, una pulsera mágica de recuerdo y los polvitos mágicos de la fuente de Hari.
Los polvitos mágicos solamente son un símbolo de los buenos deseos y la alegría de los niños en el mundo. Y sirven para que nuestro hijos recuerden que siempre debemos de ser felices, tener buen comportamiento y buenos deseos, en todo el año.

Entrando el mes de Diciembre, cuando El Duende Mágico llega a tu hogar, allí comienza el juego y la magia.

El Duende Mágico inicia sus aventuras y misiones divertidas. Es un juego interactivo entre padres e hijos en donde nosotros, junto con El Duende Mágico y cuando los hijos duermen, hacemos aventuras o misiones para que a la mañana siguiente ellos ilusionados y contentos, descubran que fue lo que hizo su Duende Mágico la noche anterior.

Así que mi esposo y yo nos hemos dado a la tarea de hacer una lluvia de ideas para emplearlas durante los días previos a la Navidad. Todas ellas provocando situaciones divertidas y sanas para los niños, que les dejen enseñanza positiva y así nos integremos más como familia.

Cuando las fechas festivas llegan a su fin, El Duende Mágico tiene que regresar a Hari con sus demás compañeros duendes, para continuar fabricando los juguetes de la siguiente Navidad.

Así que esta va a ser la primera Navidad que El Duende Mágico va a formar parte de nuestra familia. Estamos muy ilusionados por ver las caritas de nuestros pequeños y todas las aventuras que puedan encontrar.

Si te gusta la idea de que El Duende Mágico forme parte de tu familia también, tengo un descuento para ti.
Te invito a que visites la página www.elduendemagico.com.mx y uses mi código de descuento MQDM17 para que lleves a tu casa la magia de la Navidad y disfrutes en familia la integración familiar y enseñanza de valores con El Duende Mágico.

M.

 

 

 

Qué hacer en caso de encontrar una Garrapata

Quien tiene mascotas, está muy familiarizado con la precaución que se debe de tener cuando conviven con los niños.

Nosotros tenemos un perro desde hace casi 10 años y jamás en la vida, le hemos quitado una garrapata.
Por más de 6 años de convivencia niños-perro, la verdad es que nunca nos hemos preocupado porque estos horribles bichitos lleguen a nuestros hijos. Sin embargo, estábamos consientes de que tarde o temprano podían aparecer.

¿Sabes qué es una garrapata?

Son unos pequeños bichitos que se adhieren a la piel muy fácilmente.
Normalmente se trasladan a zonas calientes del cuerpo, se “enganchan” a la piel y comienzan a alimentarse de sangre.
Son muy comunes entre los animales y entre más sangre toman, más crecen.

Donde vivimos es una zona llena de árboles y además en nuestro patio tenemos muchos. Las garrapatas se esconden en zonas de mucha vegetación y la verdad es que todos estamos expuestos a ellos.

El otro día por la mañana, estaba apunto de peinar a mi hija cuando ¡oh sorpresa! había un pequeño bulto negro justo detrás de la oreja por donde se abrocha el arete.


¡Me traumé!
¿Pero por qué? Si la higiene que tenemos con nuestros hijos es alta y además nunca le habíamos encontrado una a la perrita. Pues al parecer es que estos bichitos no respetan nada ni a nadie.

Bueno, entre corriendo casi hiperventilándome y mis hijos sin entender por qué me ponía así, me puse manos a la obra. El veterinario aún no estaba abierto y en hacer cita con el médico no era una posibilidad.

Te voy a decir cómo sacar una garrapata.

Para empezar necesitas de un instrumento especial, pero como no soy veterinario obvio no lo tenía, así que con unas pinzas para la ceja.

No rocíes al bicho con nada, porque no va a tener ningún efecto y puede ser contraproducente. Se puede “ahogar” e instintivamente meter más a la piel.

Con la pinza pegada a la piel, sujeta muy bien el cuerpo del bicho y jálalo hacia arriba. No le des vuelta.

Si este método no funciona, amarra un hilo alrededor de la garrapata, lo más cercano a la piel y a la cabeza del bicho y tira lentamente hasta que se separe de la piel.

Tíralo en algún lugar donde no pueda salir (escusado, lavabo o en un tazón con alcohol)

Revisa que no haya quedado ningún bulto dentro de la piel, porque eso puede significar que la cabeza del bicho siga adentro.

Desinfecta la zona.

Visita al doctor para que lo revise y confirme que se haya removido todo.

Mantén en observación. Si ves que alrededor de donde se extrajo el bicho, se forma un aro rojo, puede ser que todavía haya restos del cuerpo y eso puede causar infección.

La picadura de una garrapata puede ocasionar muchas infecciones, así como transmisión de enfermedades.
Si ves que a tu hijo le da cualquiera de estos síntomas ve al médico inmediatamente:

Fiebre,
Dolor de cabeza y/o muscular,
Alteraciones en la piel (sobretodo donde fue la mordedura),
Ganglios inflamados,
Rigidez en el cuello,
Debilidad,
Sarpullido,
Falta de coordinación motriz

Como ves, esto no es cuestión de limpieza o falta de ella. Pero si es algo que debemos de tener precaución y saber reaccionar cuanto antes, para que no haya efectos secundarios.

Espero nunca estés en la misma situación, pero si llega a sucederte, espero esta información sea de ayuda.

 

 

Cómo explicarles a nuestros hijo la desgracia en México

Ayer nuestro querido país se vio nuevamente afectado por un desastre natural.
Un terremoto de 7.1 con epicentro en Puebla afectó miles de millones de personas.

Un caos por donde quiera que viera. Noticias de personas rescatadas, aún extraviadas, calles cerradas, gente atrapada en el tráfico, mensajes y más mensajes para confirmar que nuestros familiares y amigos estaban bien.

Para una persona que vive fuera de su país es muy frustrante ver todo esto y no poder ayudar como me gustaría.

No cabe duda que los mexicanos somos unos chingones y no tengo palabras para describir la fortaleza que mucha gente le ha dado al país en estas últimas horas. Inclusive fuera del país ya hay muchos movimientos de donaciones. Las embajadas y los consulados se han unido para dar su granito de arena.

Todos están afectados, material y emocionalmente. No puedo ni siquiera imaginar por el sufrimiento por el que el país está pasando.

Sin embargo, como madre ahorita mi principal preocupación son los niños.
Desgraciadamente hay muchas fatalidades, pero también hay muchos niños asustados, confundidos y que no saben bien lo que está pasando.
Uno se confía de que no va a volver a pasar, pero para las personas que viven en lugares propensos a desastres, esta información es básica.

¿Cómo explicarles a nuestros hijos lo que está pasando?

No hay una forma “correcta” o “incorrecta” de explicarles. No es una conversación fácil y varía mucho según la comprensión del niño, pero aquí te comparto algunos puntos que puede ser de tu ayuda.

  1. Crea un ambiente abierto y de apoyo en donde los niños se sientan seguros de hacer preguntas. No los obligues a hablar del tema, sólo discútelo cuando ellos lo comiencen.
  2. Se lo más honesto que puedas con ellos. Responde todas las preguntas que puedas. Los niños saben que está pasando algo y se darán cuenta si lo estás inventando.
  3. Usa palabras y conceptos que ellos entiendan. Adapta tus explicaciones a la edad y desarrollo de tus hijos.
  4. Prepárate para repetir toda la información y explicación varias veces. Alguna información puede ser difícil de aceptar y/entender. Que un niño haga constantemente la misma pregunta puede ser un mecanismo que tenga para asegurarse de haber entendido bien.
  5. Acepta y valida los pensamientos, reacciones y sentimientos del niño. Hazles saber que sus preguntas y preocupaciones son importantes para ti.
  6. Recuerda que los niños tienden a tomar todo muy personal. Se van a preocupar por su seguridad, la de su familia y personas cercanas. Tal vez se verán ansiosos por gente que vive lejos y que no pueden “proteger”. Trata de demostrarle que todos están a salvo y bajo control (de ser posible)
  7. Trata de asegurarles que van a estar bien pero no hagas falsas promesas. Esta bien hacerles saber a tus hijos que están a salvo en su casa o en la escuela. Pero no les prometas que no va a volver a suceder.
  8. Ayuda a tus hijos a encontrar la forma de expresar lo que sienten. Algunos niños tal vez no estarán listos para tocar el tema. Tal vez puedan desahogarse jugando, dibujando o escribiendo.
  9. Hazle saber a tus hijos que hay gente ayudando a las personas afectadas por el desastre. Esta es una buena oportunidad para enseñarles que cuando algo grave sucede, siempre hay gente buena dispuesta a ayudar.
  10. Nuestros hijos aprenden al ver a sus padres y maestros. Les interesa ver cómo respondes ante tales hechos. También aprenden al escuchar tus conversaciones con otros adultos. Ten mucho cuidado de la información que manejas a su alrededor.
  11. No dejes que tus hijos vean mucho la televisión. Hay muchas noticias amarillistas cuyas imágenes pueden asustar y confundir a tus hijos.
  12. Los niños que han pasado por un trauma o una pérdida, son particularmente muy susceptibles y vulnerables a este tipo de situaciones. Ellos necesitan mucho más apoyo y atención.
  13. Monitorea a tus hijos y síntomas de dolor de cabeza o dolor de estómago. Muchos niños pueden sentirse ansiosos y lo pueden expresar con dolores físicos.
  14. Si ves que después de que todo esté bajo control, y han pasado suficiente tiempo de “recuperación” tus hijos siguen muy preocupados por la situación y hacen muchas preguntas, es recomendable hablar con un psicólogo infantil. Hay algunos otros síntomas en donde debes de buscar ayuda como: sueño alterado, miedo a la muerte, dejar a los padres, preocupación constante.
  15. A pesar de que muchos padres y maestros se mantienen informados sobre los acontecimientos, no es necesario decirle todo a los niños. Hay que tratar de mantenerlos al margen de lo que sucede, al fin y al cabo son niños

Los desastres naturales no son tan fáciles de comprender y aceptar. Es natural que los niños se sientan asustados y confundidos.

Como padres, lo mejor que podemos hacer es escucharlos y responder a sus preguntas e inquietudes lo mejor que podamos. Afortunadamente, la mayoría de los niños que han sido expuestos a un trauma, son resilientes. Sin embargo, al nosotros crear un ambiente abierto donde ellos se sientan en confianza de preguntar, los va a ayudar con el estrés y con futuros eventos.

Referencia: David Fassler. Psicólogo de niños y adolescentes en Vermont. Profesor clínico del departamento de psiquiatría en la Universidad de Vermont http://www.aacap.org/publications/factsfam/disaster.htm

 

Una cita con mi hija.

Si eres mamá de más de un niño, entenderás cuando digo que, por más que te partas en mil pedazos, jamás vas a poder darle a tus otros hijos el tiempo que recibió el primero.

Para los que me conocen, saben que el pasar tiempo con mi segunda hija, ha sido algo muy importante para mi.

Con mi primera hice de todo. Todo mi tiempo era para ella.
Cuando nació mi segunda bebé, estaba muy consiente de que el tiempo no iba a ser lo mismo, sin embargo, planee muy bien los días y todas las actividades, para tener un balance entre las dos.

Pero, la vida nos tenía destinados a nuestro tercer bebé y con eso, Loretta, mi segunda, se convirtió en la de en medio.

Una de mis principales preocupaciones, era el tiempo que iba a pasar con ella.
Todo el mundo me decía que, cuando tienes el segundo bebé, la mayoría del tiempo se lo sigues dedicando al mayor, puesto que el bebé sólo duerme y come.
Esto no fue mi caso ni con mi segunda hija y MENOS con el tercero. Los dos bebés eran muy demandantes, pero nunca esperé que el tercero lo fuera aún más.

Mi tiempo estaba dividido.

Logré conseguir espacio en la guardería cerca de mi casa y traté de organizarme lo más que pudiera. Pero por más que quería pasar un poco más de tiempo con mis hijas, mi hijo no me dejaba.

¿Te has sentido como que estás en todas partes pero a la vez no estás en nada? Yo si.
Son tantas cosas que hacer que la mayoría de las veces me siento estresada y abrumada.

El tiempo que yo en mi cabeza había destinado a mis hijos, no existía y por más que no quisiera, seguía sintiendo la culpa de no dedicarles el tiempo que cada uno se merece. Sobretodo a mi talón de Aquiles…Loretta.

Mi marido siempre me insistía, en que metiera a mis dos pequeños en horarios desfasados para tener tiempo con cada uno. La realidad es que yo necesitaba tiempo para mi y en mi necesidad, esa sugerencia no era opción.
No fue sino hasta que en mi curso de disciplina positiva, una de mis compañeras mencionó que tenía de vez en cuando citas con su hijo el mayor y fue ahí donde caí en cuenta, que eso era lo único que iba a lograr que mi hija y yo tuviéramos un tiempo para nosotras.

Y fue así como un sábado, sacado de la manga, nos fuimos ella y yo a pasar el día juntas.
Ese día estaba lloviendo pero lo que ella decidiera hacer, eso haríamos. Fuimos al parque, nos mojamos muchísimo pero eso no importaba porque no tenía nada más que cuidar. Nos subimos a todos los juegos, arrancamos hojas, saltamos en los charcos, nos comimos una nieve y fuimos muy felices.
La cara de mi hija y el escucharla decir “Sólo mami y Lottie” me hacían sentir el corazón desbordado.

Mejor decisión no pude haber tomado.
Y ahora que lo pienso, mi mamá solía hacer lo mismo con nosotras. Una tarde cada quince días o al mes, nos llevaba a acompañarla a sus vueltas, nos llevaba a merendar y pasábamos una tarde solas con ella.

Ahora que ella por ser de nuevo ingreso entra una semana después al colegio, lo estamos haciendo de nuevo. Aunque sean 3 días solamente.
Muchas cosas juntas y además nos estamos preparando para su gran día.

Siempre he pensado que el tiempo que pasamos con nuestros hijos, es muy intenso y la mayoría de las veces nos abruma y nos pone irritables. Pero aprovechemos las veces que podemos hacer ese tiempo de CALIDAD y no cantidad, porque de mi te acuerdas, que te vas a relajar y lo vas a disfrutar.

He decidido que de ahora en adelante, lo voy a hacer con cada uno de mis hijos. Un momento donde solo seamos dos.

 

 

 

 

Vuelve a la rutina académica con Smartick

Como mamá de niños en etapa escolar, la verdad es que para mi es muy importante que den seguimiento en el hogar a lo que han aprendido en la escuela. Sin embargo, tampoco los quiero saturar de temas académicos porque si de por si pasan 5 horas diarias estudiando, también quiero que tengan un tiempo de relajación y de juego.

Con mis hijas hemos desarrollado una rutina donde hay tiempo para todo, pero hemos descubierto que también pueden aprender de una forma divertida y entretenida .

Durante el verano, descubrimos Smartick. Un método para aprender matemáticas basado en Inteligencia artificial que se adapta en tiempo real a las necesidades de cada niño, después de sus sesiones diarias pueden acceder al Mundo virtual y juegos, los cuales son totalmente lúdicos.
Diseñada para niños de 4-14 años, lo puedes encontrar en español e inglés.

Si bien, no quería que pasaran el verano sin practicar un poco de matemáticas y escritura, encontré que Smartick tiene sesiones entretenidas de sólo 15 minutos, en donde ellas mismas estaban tan concentradas y motivadas que a veces hasta me pedían más tiempo en la tablet.

Su sistema no son nada más sesiones de matemáticas, les ayuda a resolver problemas de diferentes formas, los ayudar a hacerlo a su propio tiempo y además es divertida.

Comienzas haciendo tu avatar a tu gusto, haces las actividades por pasos y cuando aciertas te ganas estrellas que luego puedes intercambiar por artículos para jugar, decorar tu habitación y más.

Tienen una sección en donde pueden competir en tiempo real con otros niños que también hacen Smartick y así hacer una red de amigos más grande.

Te puedo asegurar que a mis hijas les gustó bastante y lo mejor es que, ahora que regresaron a clases, con esta app nos va a ayudar a lograr regresar a la rutina académica en menos tiempo.

Visita su página Smartick para que la conozcas un poco más. Tiene un periodo de prueba de 15 días, los cuales considero que son suficientes para que sepas el ritmo con el que trabaja.
De verdad que la inversión en lo que nuestros hijos aprenden, desarrollan habilidades, juegan y pasan su tiempo libre, vale la pena cuando es de calidad.

¡Pruébala!

 

Tips para este regreso a clases

El regreso a clases puede ser un dilema en la familia. Entre que los niños no quieren regresar y que los padres están contando los días para que ya vayan, es una historia que tarde que temprano, se vive en todos los hogares.

Para que no te agarren las prisas, te traigo unos tips que te van a servir bastante, sobretodo si eres primeriza en esto del inicio a clases.

Toma nota

Organízate

Hay demasiadas cosas que hacer una vez que tu hijo es aceptado en una escuela. Papelería, formas, fechas importantes, entre muchas cosas más.
Lee absolutamente todo -no quieres que tu hijo sea el único en uniforme el día que van con ropa libre- Anota en el calendario, familiarízate con la página web de la escuela y recuerda de compartir toda esa información con las personas encargadas del cuidado de tu hijo (pareja, abuelos, niñera, etc).

 

Desarrolla independencia

Cuando los pequeños todavía van a la guardería, las personas del staff se encargan de llevarlos al baño, vestirlos, entre otras cosas.
Es importante que le enseñes en casa a vestirse solo, preparar sus cosas, ponerse los zapatos y todo lo importante que estará haciendo en la escuela y que debe de hacerlo sin ayuda.

 

Compra lo básico y esencial

Lo más probable es que la escuela te de una lista de todo lo que tu hijo necesita.
Pregunta a otros padres para conocer cuáles productos son los mejores o sus recomendaciones. Cuáles utilizan desde el principio y cuáles vale la pena comprar después.
Involucra a tu hijo en estas compras. Su mochila, lonchera y todo lo que no tenga que ver con el uniforme.

Los niños que comienzan en la escuela normalmente regresan a casa manchados, cubiertos con plastilina, rallados de tinta, entre muchas cosas, así que vale la pena tener uniformes extras por si acaso.
Pregunta si la escuela maneja uniformes de segunda mano y hazte de ellos para tus extras.

 

Etiqueta todo

Los niños que recién entran a la escuela, comúnmente olvidan el uniforme y útiles escolares... en la escuela.
Ayúdalos a identificar sus cosas, ya sea con etiquetas, algún listón colorido en las mochilas y/o loncheras, pero nunca su nombre a la vista.
Hay todo tipo de etiquetas, las que pegas, planchas, coses, pegas con cinta adhesiva, entre otras.

 

Ayúdalo a vencer el miedo

Hay muchas maneras en las que puedes ayudar a tu hijo a vencer el miedo a la escuela.
Anímalo a acompañarte a las visitas que tengas que hacer a la escuela.
Vayan a la biblioteca a tomar prestados libros y léanlos juntos.
Involúcralo en la compra de todos los utensilios escolares.
Jueguen a la escuelita y déjalo que use el uniforme en la casa.

 

Familiarízate y socializa con los miembros de la escuela.

Es una excelente forma de que el niño se vaya acostumbrado, a ver a la gente que trabaja y está involucrada con la escuela.
Las kermesses de verano, o cualquier evento que realicen como los de bienvenida, ventas al público, son algunos en los que lo puedes exponer.
Trata de conocer a los padres de sus próximos compañeros y de ser posible, organicen playdates o alguna salida para conocerse mejor.

 

Van a estar cansados y hambrientos.

Prepárate mentalmente, de que tu hijo va a estar más cansado que de costumbre. Con ello, tal vez tendrá cambios de humor más intensos y más seguidos. ES NORMAL.

También puede que lo veas hambriento para cuando lo recojas, así que procura llevar un pequeño snack.

Una rutina es lo ideal, así que procura llevar una al menos un mes antes de que comience la escuela. Irse a la cama temprano y despertar de igual manera.

 

Lunch

Los niños normalmente no tienen tanto tiempo para comer el lunch, además muchas veces prefieren irse a jugar que sentarse a comer.
Así que asegúrate de empacar cantidades adecuadas y variadas para que tenga un lunch balanceado. Hay algunas escuelas que tienen por política algunos alimentos prohibidos, no se te olvide seguirla.

También hay otras que tienen comedor, así que pueden ver los menús con anticipación y decidir cuáles opciones son mejores que otras.
Una opción es tener menús similares en casa, para que el niño se vaya acostumbrando a las opciones.

Recuerda, si tu hijo no come bien, la pura presión social en la escuela, le dará un empujón para que coma mejor.

 

Se positiva y mantén la calma

Tu hijo puede sentirse ansioso si a ti te ve preocupada.

Tu también vas a ir aprendiendo conforme la marcha. Si tienes alguna preocupación, platica con la maestra o con la coordinadora o director; recuerda que ellos están ahí para ayudar.
Una buena comunicación es la base de todo.

 

Escucha

“Nada” y “No me acuerdo” son respuestas muy comunes cuando les preguntamos a nuestros hijos cómo les fue en la escuela.
Si estabas acostumbrada que te den un informe completo en la guardería, esta situación puede ser un shock.
No te desanimes, espera y escucha. Vas a ver que cuando menos te lo esperas, tu hijo te contará cosas que le sucedieron en el día.
Trata de hacer preguntas específicas y a esperar.

 

No es una carrera

Es muy fácil caer en las comparaciones. Quién ya lee, quién ya escribe, etc.
Recuerda que todos los niños aprenden en diferentes tiempos y todos eventualmente, llegarán al objetivo.
Las habilidades que más importan cuando comienzan la escuela, son las sociales. La curiosidad, independencia, imaginación, creatividad y disfrutar al jugar con sus compañeros es mucho más importante que lo académico.

Espero estos tips sean de mucha utilidad.

M.

Yo nunca…

Cuando recién me convertí en madre, tenía muy claro las cosas que quería para mis hijos, tanto en educación, valores, crianza y demás.
Viviendo en un país lejos del mío, mi teoría era que necesitaba ser muy firme en todas mis decisiones y acciones, con el fin de que hubiese una armonía en el hogar y yo mantener mi sanidad mental.

Creo que antes de convertirme en madre, era la madre perfecta. De ahí hasta que me convertí en madre por tercera vez, creo que me he mordido la lengua muchas veces, porque he hecho miles de cosas que yo dije que nunca haría y también no he hecho muchas cosas que dije que haría.

Ayer por la tarde de plano perdí la compostura y le grité a mis hijos de una forma que cuando terminé de hacerlo, ni yo misma me reconocí.
Se la han pasado peleando constantemente todo el día. Llevan semanas así y honestamente no creo que dejen de hacerlo pronto.
Entre que se pelean, lloran, pelean, lloran y así sin descanso, luego la perrita de la casa ladrando y gruñendo todo el tiempo, lo perdí.

“¡Ya, dejen de pelearse, ya me tienen harta!
TU, deja de molestarlo y TU deja de lloriquear.
Si no saben jugar juntos, entonces tu te vas arriba y tu te quedas abajo.

Así es, yo siempre dije que nunca les gritaría a mis hijos y me he mordido tanto la lengua, que hasta sangre me salió.
Que chistoso, de verdad que nadie sabe en lo que se mete, hasta que ya está dentro ¿no?

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar comer enfrente de la tele y hay veces en que lo hacen porque prefiero no pelear por apagarla y pedirles que se vengan a comer.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar sin bañar, pero hay veces en los que el cansancio me gana y sólo quiero que se vayan a dormir.

Cuántas veces dije que nunca les iba a dar dulces entre semana y hay veces en los que les compro uno si se portan bien en el super.

Cuántas veces dije que nunca iban a dormir conmigo y hay noches en donde prefiero dormir aplastada por ellos, que ir constantemente a su cuarto para verlos.

Cuántas veces dije que nunca les iba a decir “Si no vienes, ahí te dejo” y lo he hecho un par de veces en el parque.

Cuántas veces dije que nunca les iba a prestar mi teléfono y hay veces que no tengo otro remedio que dárselos para que estén tranquilos.

Cuántas veces dije que nunca me iba a ir sin despedirme de ellos por la noche, pero hay veces que se han portado tan pesados, que su padre se encarga una vez que llega y yo no vuelvo a subir sino hasta que me voy a dormir y me voy directo a mi cuarto.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar despiertos después de su hora de dormir y hay días en los que mientras estén tranquilos y en su cuarto, no me importa que no se duerman. Ya lidiaré con despertarlos al día siguiente en 8hrs después.

Y así muchas más.

Porque en esta vida con hijos muchas veces no se puede planear. Una cosa es lo que nosotros queremos hacer y otra lo que se puede hacer.
Es un constante estira y afloja que mientras llevemos la fiesta en paz, en muchas cosas (pero muchas) tendremos que ceder.

Mantengamos claro lo siguiente que es lo básico y primordial. Que ellos estén vivos y felices. El cómo ya lo iremos descubriendo en el camino.

...¿Y tu en qué has dicho "Yo nunca"?

M.

 

 

 

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Las 23 tendencias más raras sobre crianza en los últimos 100 años.

Dale a tu hijo café o déjalo que gatee en el balcón de tu edificio.
Así es, esto es lo que decían los expertos e el pasado.
Por Megan Senseney.
Traducido por Mi Rol de Madre

No importa si eres mamá primeriza o toda una pro, pero parece ser que todo el mundo tiene una opinión en cómo criar a los niños.

Si tu crees que has escuchado consejos de lo más extraños, espera a que leas lo que algunos padres hacían en el pasado.

Las modas van y vienen y como ellas, las estrategias de los padres también.
Cuando leas estas extrañas tendencias que los padres tenían en el pasado, te alegrarás de que hayan sido solo una moda.

No abrazos
La mayoría de los padres, aprovechan cualquier oportunidad para apapachar y abrazar a sus hijos, pero antes esto casi no se hacía.
De hecho en la época de 1910, se creía que entre menos contacto físico con el bebé, mejor, ya que con esto estarías malcriándolo.
Esta tendencia se extendió hasta los 20’s.

Evita nombres “blandos”
No es secreto que a través de los años, algunos nombres han sido más populares que otros. Expertos han aconsejado a los padres, evitar algunos nombres que son muy “suaves”.
Antes se creía que el nombre definía la forma de ser de las personas, más que su personalidad.

Enseñar a ir al baño al bebé
¿Que no tienes tiempo para llevar a tu bebé 20 veces al día al baño?
Aparentemente esto es lo que se esperaba que los padres hicieran en los años 30’s.
Se les aconsejaba, comenzar con el entrenamiento para ir al baño justo después de que nacieran los bebés. Sorpresivamente (o no) era algo que se recomendaba por el gobierno Americano.

Jaulas en las ventanas
Hoy en día, los padres ni siquiera dejan a sus hijos solos en la mesa ni por un segundo, menos cerca de alguna ventana.
Aparentemente, antes los padres estaban tan obsesionados con que sus hijos tomaran el aire fresco diariamente, que inventaron una tipo jaula que se colgaba de una ventana hacia el exterior del edificio.
Y aún más sorprendente, es que nadie salió herido ni accidentado con este invento.

Grita todo lo que quieras
Hoy en día, existen muchos productos para a proteger a los niños de todos los peligros en la casa.
Antes en los años 50’s, proteger las cosas para hacerlos más seguras, era señal de un padre flojo. De hecho, antes se recomendaba gritarles de más, para que los niños aprendieran a cuidarse mejor.

¿Ejercitar el llanto?
¿Tu hijo está sollozando? No trates de averiguar el por qué, solo no le hagas caso.
En los años 50’s se creía que un buen llanto, era ejercicio esencial para los bebés.

No viajar
En 1935, se recomendaba que las mujeres embarazadas evitaran cualquier tipo de viajes, aunque fuera en coche.

La cunita viajera
Si de por si viajar es estresante, los padres saben que es 10 veces más cuando viene un bebé.
Esta era una cunita que se instalaba en la parte de arriba del asiento, específicamente en donde va el equipaje de mano.
No tenías a tu bebé todo el tiempo en regazo, pero si al alcance si necesitaba “atenciones maternales”.

Aumento de peso universal
Sabemos que el cuerpo de la mujer cambia mucho durante el embarazo. Pero antes, esto no se sabía.
En los 80’s, los doctores recomendaban a las mujeres embarazadas aumentar de entre 20-30 libras en su embarazo, sin importar su tipo de cuerpo o peso antes del embarazo.

Ten pensamientos bonitos.
A algunas personas les gusta pensar, que a todos nos toma sólo un pensamiento bonito para quitarnos el mal humor y aparentemente esto era verdad en 1910.
De hecho, se les decía a las mujeres que trataran de no pensar en cosas malas ya que, esto haría que tuvieran un bebé feo.

Muchos buenos pensamientos.
También se creía que si tenías un bebé muy bonito, no dejaras de tener pensamientos bonitos.
En 1916, se le recomendaba a las madres lactantes, que no amamantaran a sus hijos si estaban enojadas, ya que esto podría provocarles cólicos.

Baño de grasa
Todos sabemos que los bebés tienen una piel muy delicada y seguramente los padres tienen en casa aproximadamente 20 productos para protegerla
A principio de 1900, se creía que lo mejor para la piel sensible de los bebés era untarles productos de cocina, como la manteca.

Sólo diestros
Todos conocemos al menos una persona que es zurda y hoy en día hay muchos productos para ellos.
Hasta principios de los años 20’s, los maestros usaban aparatos especiales para los alumnos zurdos, para así entrenarlos a que fueran diestros.

Mantén la rutina.
Los bebés tienden a tener su propia rutina y todos son diferentes.
Los expertos recomendaban que todos los bebés siguieran la misma rutina cuando de alimentación se trataba, aún y cuando implicara despertarlos para comer. (¿Algo todavía del pasado?)

¡¿Que comían qué?!
La alimentación siempre ha sido un tema de debate y en los años 40’s no era la excepción.
No todas las recomendaciones de alimentación para mujeres embarazadas eran tan malas; pero si había algunas para los bebés que eran ridículas, como darles sopa de hígado.

Y se pone peor…
Entre las terribles recomendaciones de cosas que los bebés podían comer, se encontraba la tripa, que básicamente es la cubierta del estómago de las vacas o borregos. Aunque no sabemos cómo sabe, podemos asegurarte de que se ve tan asqueroso como se escucha.

No más chuparse el dedo pulgar
¿Bajo cuál costo? A través del tiempo, los padres han tratado de todo; desde limón hasta aparatos dentales.
Una de las peores ideas, fue inventada en 1942 y era una especie de esmalte combinado con acetona y pimienta.

Actividades postparto
La depresión postparto es cosa seria y cada día hay más mujeres que la experimentan y hablan de ella.
En 1958, no necesariamente se les decía a las mujeres que no hablaran del tema sino que, no fueran al doctor o al psiquiatra. De hecho una revista recomendaba que, en vez de buscar ayuda especializada, rompieran el mobiliario de su casa.

¿Starbucks, Alguien?
Es bien sabido que no se les debe de dar cafeína a los niños, pero eso no siempre fué el caso.
En 1962, un doctor llamado Walter Sackett, recomendó a los padres que a partir de los 6 meses de edad, les dieran café negro a sus hijos. También les alentaba a que le dieran a sus hijos de 6 semanas, huevo y tocino.

Aplausos por chuparse el dedo pulgar
¿Te acuerdas cuando mencionamos que los padres les ponían un esmalte a sus hijos para prevenir que se chuparan el dedo?
Bueno, durante los años 60’s, ese consejo se fue por la borda y los padres comenzaron a dejar que sus hijos se chuparan el dedo hasta cuando quisieran.

¿Que acurrucarse hace qué?
El consejo de que los padres no deberían de tener tanto contacto físico con sus hijos, duró sorprendente mucho tiempo; de hecho cada año que pasaba se hacía más ridículo tan poco contacto físico con sus hijos.
A principios de los 60’s los expertos decían que al demostrar amor a un bebé luego los iba a ser socialistas.

La temida madre del football
Si aún no conoces a alguna, te aseguramos que al menos la has visto. Hablamos de las madres que van a los partidos de football de sus hijos, las que los tienen en cualquier club o actividad que implique estar al aire libre y a todas ellas van y se lo toman muy en serio.
Lo que ahora le llamamos “padre helicóptero”, empezó desde los años 90’s y esperamos que se termine pronto.

Sáltate la hora del baño.
Hemos pasado de bañarlos en grasa pura, hasta no bañarlos en lo absoluto.
En algún momento de los 70’s, los padres bañaban a sus hijos solamente dos veces por semana. No queremos imaginarnos qué tipo de cosas tendrían debajo de esos gorditos y de las papadas.

¿Te gustó?
Te invito a que leas el texto original The 23 Weirdest Parenting Trends Seen In the Past 100 Years

 

 

 

 

Los amigos de tus hijos.

El ciclo escolar pronto se termina y con ello la preparación del próximo.

Como en todas las escuelas, aunque en la de mis hijas sea de dos salones por grado, cada año mezclan a sus alumnos para tener un buen balance basado en género, habilidades académicas y amistad.
La expectativa, los deseos y el nervio SIEMPRE están entre los padres para saber en dónde y con quién estarán sus hijos el próximo año. Y bueno, aunque la verdad es que yo no me preocupaba mucho hasta la fecha, ahora resulta que si porque

Este año mi hija va a estar por primera vez sin su mejor amiga.

Cuando me enteré la verdad es que me sentí un poco triste por mi hija. Tiene apenas 6 años y su mejor amiga lo ha sido desde la guardería.
Yo cuando estuve en secundaria, los 3 años de curso, los pasé con mi mejor amiga de aquellos entonces y honestamente los disfruté bastante. Cabe aclarar que yo estudié en un colegio enorme de 5 salones por nivel, con 30 alumnos por salón, así que agradezco a los profesores, que esos tres años nos hayan puesto juntas.

Toda esta situación me hizo darle muchas vueltas en la cabeza. Por una parte tenía los rumores de la mala actitud de una de las maestras que le habían tocado y por otra parte, tener que trabajar con ella sin su mejor amiga.
Seré anticuada pero yo soy de la idea de que todo es más fácil cuando tienes a tus amigas alrededor.

Pregunté, pedí opiniones y todo eso, sin decirle a mi hija. Al cabo que no había necesidad de decirle si antes podía “arreglar” las cosas.
Pedí cita con el director de la escuela, principalmente para consultarle la razón por la cual las había separado; tal vez no estaban trabajando bien juntas y era momento de separarlas. Tal vez las dos siempre estaban juntas y era tiempo de que empezaran a convivir con otras niñas o simplemente por que les dio la gana, no lo se.

No quise intervenir mucho, solamente saber la razón y una vez conociéndola ya sabría cómo actuar.

Y así pasé el día esperando que lo platicaran en la escuela y pronto tuvieran alguna respuesta para mi. Deseando que la movieran de salón y ahorrarme la incomodidad de la “mala maestra” y el “extraño a mi amiga”.

Me llevé una sorpresa cuando mi hija llegó a casa contándome el salón en el que tocó. Su opinión de las dos maestras y el hecho de que ya no estuviera con su “mejor amiga”.
Y bueno, pues resulta que no son tan mejores amigas como yo había pensado o como ella me lo había platicado. Y ahora va a estar con otras compañeritas con las que se junta mucho y trabaja muy bien.

¿Qué gané en todo eso? Bueno primero que nada una cachetada a mi misma por andar queriendo intervenir en este tipo de cosas. Pero aunque no lo creas, un gran aprendizaje también y que todos los padres deberíamos de tomar en cuenta.

Aprendí que muchas veces lo que queremos para nuestros hijos, no es siempre lo mejor.

Aprendí que a veces debemos que tomar decisiones con la cabeza y no con el corazón.

Aprendí que la plática constante con nuestros hijos es esencial para saber lo que está pasando en su vida.

Aprendí que está bien preocuparse por el más mínimo detalle. Es la vida de tus hijos.

Sigue tus instintos. Aunque todo el mundo me dijo que no interviniera, jamás me hubiera enterado de las nuevas amistades de mi hija.

Siempre da el beneficio de la duda. No conozco a esta maestra, no se cómo sea con los niños y aunque los rumores son muy fuertes, ella merece una oportunidad, así que se la daremos; sólo espero trate muy bien a mi hija.

Aprendí a reconocer su confianza y habilidades para relacionarse con más gente.

Aprendí que así como nosotros, nuestros hijos van a tener amigos por temporadas. Comenzarán a juntarse con unos, terminarán su amistad con otros y en alguno de esos ir y venir, seguramente nuestros hijos se sentirán lastimados en algún momento.
No hay mucho qué hacer más que escucharlos, consolarlos y estar ahí para ellos.

Aprendí que no se trata de mi. Y a pesar de que yo vaya a extrañar a la mamá de la amiga de mi hija, la vida sigue y si somos tan buenas amigas como pensamos, vamos a seguirnos frecuentando.