Las amigas que todas deberíamos de tener

Poquito antes de que mi primera hija naciera, me propuse conocer mujeres que estuvieran en la misma situación que yo.
Iba a clases prenatales, quedábamos para ir a tomar cafés y demás. Mi idea era construir poco a poco mi comunidad, conocer a mi tribu.
La verdad es que al principio no tuve mucho éxito. Tenía amigas mexicanas, pero vivían en otra parte de la ciudad; las que vivían cerca de mi eran un poco cerradas y sólo logré conocer a una latina, que después tener a su bebé  sufrió de depresión post parto muy severa y lamentablemente no la podía ver tan seguido.

Siempre he sido una persona muy extrovertida, pero llegó el momento en mi vida en donde se me complicó hacer amigas fácilmente. Ahora que lo escribo se puede escuchar como una ñoñada, pero cuando te conviertes en madre, es muy fácil sentirse sola, olvidada, incomprendida y así me sentía yo.
Recuerdo en esas épocas una conocida me dijo, que una vez que mis hijos comenzaran la escuela, iba a ser más fácil conectar con mamás; porque las iba a ver seguido, seguramente iban a vivir cerca de mi y así llegaría a conocerlas y formar mi grupo. Pues nada. Cada una anda con sus rollos que a veces es difícil hacerlo.

Durante mi maternidad (y antes de ella también) he aprendido que en esta vida, es bueno tener amigas de todo tipo. Aunque nosotros pasamos casi todo el tiempo como mamás, no solamente somos eso. Ciertamente tener amigas mamás nos ayuda a platicar con alguien con las que tal vez nos podamos sentir identificadas, pero yo también te recomendaría que tuvieras un grupo mixto. ¿Por qué?  Porque todas somos una mezcla de todo.

Estas son las amigas que todas deberíamos de tener.

Las amigas desde la infancia. Ellas te conocen todo; te han visto crecer y madurar. Tienen una historia juntas.

Amigas mamás que tengan hijos de la misma edad. Así se echan la mano con situaciones similares, aprenden juntas. Saben por lo que están pasando y puedes tener a alguien empática a tu lado.

Amigas que tengan hijos más grandes que los tuyos. Así puedes aprender de la voz de la experiencia y tal vez no meter la pata tan seguido experimentando. Al final de todo han sobrevivido ¿no?

Amigas que NO TENGAN HIJOS. Para que saquen a la mujer que hay en ti. En donde tengan pláticas fuera de la maternidad. Salgan hasta tarde.

Amigas que sean profesionalmente activas. Que hagan tu cabeza trabajar. Es super fácil perderse en el mundo de la maternidad, que a veces hasta sumar no podemos hacerlo tan rápido como antes.

Mamás que saben que aunque los hijos te absorben cada parte de tu ser, están dispuestas a salir, pasar un tiempo a solas con amigas y tener tiempo para ti.

Las mamás con las que no te sientas juzgada. Con la que no tengas que disculparte porque tu casa esté hecha un desmadre. Esas son de las mías.

Las mamás que son cero drama. Porque quién necesita drama en la vida. Bastante tenemos con el nuestro.

Las amigas mamás con las que no has hablado en un buen tiempo, pero cuando las vuelves a ver es como si no hubiese pasado tanto.

Las mamás aventureras. Las que no se pueden quedar quietas y andan de arriba para abajo. Las que te sacan de tu zona de confort y te invitan a probar cosas nuevas.

Las mamás que te cuidan a ti también. No es que no podamos cuidarnos nosotras mismas; pero siempre es reconfortante sentir que alguien se preocupa por ti y está al pendiente cuando lo necesitas.

Y tu ¿Qué otro tipo de amigas agregarías?
M.


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Por qué ser tía es lo máximo

Convertirse en madre es una de las experiencias más  gratificantes en la vida. No me lo tomes a mal, pero también es el rol más difícil que he llevado a cabo en mis 36 años.
Te enamoras en el momento en que sabes que está dentro de ti y el día en que nace y lo conoces en persona, sientes que tu corazón va a explotar de amor. No te imaginas sentir lo mismo por otro ser.

Soy la mayor en mi familia. Fui la primera en tener hijos y a pesar de tener sobrinos de parte de la familia de mi esposo, no los conocí de recién nacidos y además viven lejos de nosotros.  Así que no he tenido la oportunidad de disfrutar de mi rol de tía como se debe.
Nunca había estado involucrada en un embarazo de algún familiar cercano, sino hasta ahora. Mi hermana hace poco, me dió el regalo más grande que es el de convertirme en tía.

Verás, tener hijos es lo más maravilloso que me ha pasado. Pero tener sobrinos es lo máximo. ¿Por qué digo esto? Pues porque nunca me imaginé poder amar tanto a alguien que no es mío.

¿Te acuerdas de tus tías? Yo tengo varios recuerdos, pero los más importantes, son en los que yo era como una hija para ellas y me traían de arriba abajo como su muñeca. Me invitaban a pijamadas, se hacían de la vista gorda cuando hacía algo indebido, me dejaban probar su ropa cool y lo que hoy recuerdo, es que me encantaba estar con ellas. Así que la relación que tengo con ellas es muy buena.
Bueno, ahora me toca estar del lado de ellas y no sabes la emoción que me da.
Desde que te dan la noticia, el sentimiento de emoción, esperanza y anticipación te llena por completo. No puedes esperar a que ese pequeñito ser ya salga y conocerlo por fin.

Hace unas semanas estuvo mi hermana de visita con el bebé y haberlo disfrutado junto con mis hijos, fue lo máximo. No sabes cómo tenía mi corazón.

Si ciertamente una de las mejores cosas de ser tía, es que los disfrutas en su mejor estado y luego lo regresas a su mamá cuando se ponen necios; o no te toca disciplinarlos del todo y demás. Pero ser tía va más allá de estos beneficios.

Para empezar, cambian los ojos con los que ves a tus hermanos. Ya no son los hermanitos pequeños con los que jugabas o te peleabas. Son adultos que están por cambiar su vida por completo y una nueva admiración hacia ellos crece en ti.

Una bonita amistad con alguien de tu familia. Ya que los tíos pueden llegar a ser confidentes y aliados de sus sobrinos.

Cuando el sentimiento de amor hacia tus sobrinos es recíproco, es un sentimiento difícil de explicar.

Te permite descubrir una forma diferente de crianza. Es curioso, pero a pesar de que tus hermanos y tu fueron criados en el mismo hogar, la percepción de crianza es diferente; no solamente porque son personas diferentes, sino que  también es una mezcla de ideales de crianza con la otra mitad.

Ser tía es un rol que no todos tienen la fortuna de llevar a cabo. Viene con una responsabilidad oculta, porque somos los siguientes adultos de llevarlos por un buen camino.  ¡Disfrutémoslos! (Y si quieres los puedes regresar a sus papás al final del día)

 

 

 

 

 

 

Cómo es una fiesta infantil en Inglaterra

No cabe duda que los mexicanos tenemos la fiesta en la sangre.
Nos encanta invitar hasta el primo lejano del sobrino de nuestro mejor amigo. Duran horas primero porque se quedan hasta que se pueda, pero también porque somos muy impuntuales y llegamos bien tarde. Se piensa en todo y en todos y a veces hasta echamos la casa por la ventana. Hay comida hasta decir ya basta y aparte de contar platillo para cada invitado, contratamos extras y tenemos mesa de postres y botanas.
Para nosotros los mexicanos, el primer cumpleaños, 2do,3ro,4to…..100 es de igual importancia y a veces las festividades duran hasta una semana (sino que todo el mes).

Yo como buena mexicana obvio traigo en la piel esa forma de festejar. Me gusta y lo disfruto y se me da.

Ciertamente cuando te mudas a otro país, descubres una cultura nueva y en algunas cosas totalmente diferente. La forma en que los padres organizan una fiesta infantil aquí en Inglaterra no es la excepción.

Al principio no te das cuenta de lo que sucede detrás de la fiesta. Tu te presentas como invitada con tu regalo y dispuesta a disfrutar. Pero tan pronto como empieza a tomar forma la fiesta, ya es hora de comer, soplar las velas del pastel y san se acabó.
No es sino que hasta que tu organizas una fiesta, que todo comienza a tener sentido. Y entiendes por qué las fiestas duran entre 1:30-2:00 horas.

Comienzo con el tempo de anticipación en el que se envían las invitaciones. Este puede ser de 1 mes hasta mes y medio antes de la fiesta. Se pone fecha límite para confirmar y si alguien no ha confirmado, se le contacta o se da por hecho que no va a asistir.

Como bien sabemos, las familias aquí en Europa son muy pequeñas, 1-2 hijos. Entonces la verdad es que no se tienen que preocupar por invitar a toda la familia y con eso llenar la fiesta. Además que en muchísimos casos, el valor de la familia no es tan especial como lo es en Latinoamérica.
Los niños comienzan a ir a la escuelita a partir de los 3 años. Antes solo están con la mamá y los que van a la guardería privada, raramente los papás que trabajan, conviven con los demás; así que no hay el compromiso de invitar a extraños.

El máximo de invitados en los sitios de juegos, son de 25 personas. Los salones de los colegios son de 30 alumnos, así que es imposible invitar a todo el salón (y menos a los amigos de fuera). Así que sólo invitas a los VIP o a los favoritos. Al principio eso me mortificaba porque no quería herir los sentimientos de algún compañero, pero los padres aquí lo saben y entienden que no es nada personal.

Si quieres invitar a más gente, tienes que rentar los famosos Halls, que básicamente son salones de eventos, los cuales te los dan con sillas y mesas, pero tu tienes que armar todo, traer tu propia comida, decoración, desechables y todo lo necesario para tener una fiesta.
Estos Halls los rentan por hora; son relativamente baratos. Normalmente pagas 1hr extra antes del evento para decorar y alistar todo y 1hr después para poder limpiar y entregarlo como lo encontraste. En algunos no se permite pegar sobre las paredes y si decides decorar, te las tienes que ingeniar.
Cabe mencionar que, entre más grandes de edad son los cumpleañeros, las fiestas van disminuyendo en tamaño y se vuelven mas VIP.

La comida de los niños es muy básicay te vas a sorprender. Todo lo ponen en charolas en el centro de las mesas y cada niño y/o papá se encarga de servir.
Entre la comida y bebidas puedes encontrar

  • Sándwiches de ya sea mantequilla con jamón, mantequilla con queso o mantequilla con mermelada de fresa.
  • Salchichas cockteleras.
  • Cuadritos de pizza margarita
  • Galletas
  • Papitas
  • Nuggets de queso
  • Uvas y Fresas
  • Palitos de zanahoria y pepino
  • Jugo de concentrado de naranja o grosella negra y agua.

Y los papás no están contemplados. Así que si no te comes las sobras de tus hijos, puede que te mueras de hambre durante la fiesta.

En cuestión de entretenimiento, si la fiesta no se lleva a cabo en una zona de juegos, lo más común es que se contraten magos, disco móvil, animadores temáticos o maestros de futbol o baile para que les organicen a los niños partidos o coreografías. Los contratas por 2 horas, pero ellos descansan mientras los niños están comiendo.

El pastel es otro tema importante. Son muy caros y meramente decorativos en la fiesta. Mucha gente prefiere hacerlos ellos mismos. Aquí después de cantar las “Mañanitas” y soplarle a las velas, se lo llevan a partirlo, pero no te lo dan sino hasta el final dentro de la bolsita de dulces, cuando te vas

Los dulces. Aquí no se acostumbra a dar tantos dulces. Están traumados con el azúcar. Obviamente no rompen piñatas y cuando alguna fiesta hace esta tradición tan mexicana, nadie sabe qué hacer. No se saben la canción, no tiene sentido del peligro con el palo, no saben que hacer cuando se rompe y caen todos los dulces al piso y obviamente no se los pueden comer todos en ese instante.
En la bolsita te dan 2-3 dulces y nunca vas a ver una mesa de dulces.
Sobre las bolsitas que se dan al final, aparte de la rebanada de pastel, es común que te den juguetitos como pequeños rompecabezas, hombres elásticos, avioncitos de papel, pulseritas, pelotas que rebotan, libros pequeños para colorear o artículos temáticos según la fiesta. Honestamente, juguetes que terminan en la basura al día siguiente.

Los regalos como todo, depende de quién te lo de. Aquí las clases sociales están mezcladas. Así que te puedes encontrar desde algo muy sencillo, el juguete más caro, dinero o vouchers. Sea cual sea el invitado, se envían tarjetas de agradecimiento personalizadas mencionando el regalo y cuánto te gustó.

Bueno, ahora entienden por qué organizar una fiesta infantil puede ser un dolor de cabeza. La cultura aquí no es de echar la casa por la ventana y para los padres, rara vez hay alguna fiesta que haya sido LA FIESTA.

Aún así creo que estos eventos, nuestros hijos llegan a tener mejor vida social que nosotros; así que mejor a disfrutarlos.

M.

 

 

 

Carta a una amiga

Hola. ¿Cómo estás?

Hace mucho que no te escribía, de hecho creo que jamás lo he hecho.
La verdad es que ni siquiera sabría por donde empezar. Creo que me daba un poco de pena que leyeras esto y pensaras que soy una cursi.
Pero hoy no es cualquier día; es un día especial. Hoy festejamos el Amor  y nunca está de más recordarnos cuánto queremos y cuánto nos preocupamos por los demás.

He estado pensando mucho en ti, en lo que siempre he querido decirte y que hasta hoy no había encontrado las palabras. Te admiro. Eres una persona (que aunque tu no lo creas así) muy fuerte. Y aunque estoy segura que mucha gente te lo ha dicho anteriormente, no has llegado a creerlo, por eso en esta ocasión YO lo quiero hacer.

Se necesita de mucho valor para hacer todas las cosas que diariamente haces.

Irte al otro lado del mundo por amor, dejar tu propio mundo para comenzar una nueva vida. Debes de tener mucho amor para cuidar de ti y además de otra persona también.
Buscarte en medio de tanta gente desconocida, otro idioma y otra cultura. ¿Cómo le hiciste para no sentir que quieres tirar la toalla? Que difícil ha de ser estar casi todo el día sola tratando de ser lo más productiva posible, cuando ni siquiera podías comunicarte. De verdad que, que valiente. Estoy segura que todo el aprendizaje que has obtenido personalmente, lo has querido transmitir a los que estamos al rededor y que todos podamos aprovecharlo al máximo.

Se que no ha sido fácil y que te has sentido triste, sola, estancada, pero me encanta que eso no te haya detenido. Que a pesar de ser otra cultura, con formas diferentes, siempre busques ir hacia adelante, por ti y tu familia.
Por cierto ¿Cómo están?

Más de una ocasión se me ha pasado decirte que tienes una hermosa familia. Se nota que tu marido y tu son un buen equipo y han trabajado mucho por sus hijos.
Ser madre es muy hermoso pero a la vez muy retador y más estando lejos de tu propia familia; pero platicando con ellos  y viendo cómo han crecido, puedo asegurarte que estás haciendo un gran trabajo. Es muy gracioso verte reflejada en ellos, son como una mini versión tuya y de tu esposo. Unas grandes personas

¿Cómo estás tu? ¿Qué haces para cuidarte? No se te olvide que para que ellos estén bien, tu lo tienes que estar primero. Vi por alguna parte que habías vuelto a bailar, ¿Cómo vas con eso? Tanto que te gusta; ¿Sigues subiéndole al volumen  y bailando en la cocina? A veces eso es lo que necesitamos para soltarnos y despejarnos.

Querida amiga. Me da gusto saber que hoy estás cosechando lo que has sembrado en el camino. Me da gusto ver que a pesar de haber caído, has sabido levantarte. Me da gusto verte rodeada de tanto amor, porque es tanto el amor que tu has dado, que siempre las cosas buenas se regresan.

No me queda más que decirte que sigas adelante. Que la vida es tan increíble que nos llena de sorpresas. Pero no te olvides de ti. No te olvides de mi. Aquí estoy para levantarte, para motivarte. Confío en ti y se que las cosas por más complicadas que se vean, tu siempre las logras vencer.

Deseo que tengas un día muy lindo y lleno de mucho amor.

Te quiere

Melissa

 

 

El verdadero significado de la Navidad

El volvernos padres cambia totalmente la perspectiva de esta fecha.
La hace extra especial, pero lo más importante es el significado que nosotros le damos.

Por obvias razones, nos encontramos en las tiendas tratando de encontrar EL regalo que nosotros sabemos, va a ser muy especial para nuestros hijos. En esta ocasión tuve varias vueltas a la juguetería, porque por primera vez en mi maternidad, mis hijos cambiaron sus deseos de Navidad varias veces. Así que como el objetivo es que se sorprendan (positivamente) disfruten su regalo y NO sea algo que van a hacer a un lado en un par de meses, la búsqueda fue exhaustiva.

Las cosas sin querer se vuelven estresantes. Todos los eventos habidos y por haber, se llevan a cabo un par de semanas antes de salir de clases. Reuniones aquí y allá. Vueltas por todos lados y la gente entorpece por todo lo que se tienen que hacer.
Quieres ver a toda la familia y a veces (o muchas) se vuelve incómodo porque no los tienes a todos en un mismo lugar.
Pero para algunos como nosotros que vivimos tan lejos de la familia, creo que este es EL momento, en donde realmente le damos el valor que merece a estar con ellos y celebrar esta fecha tan especial para nosotros.

Creo que además de la importancia religiosa que celebramos, es un momento de agradecimiento sobre lo afortunados que somos. De lo que nos ha costado nuestro trabajo y la satisfacción que este trae.
También es un momento de reflexión sobre las cosas que no hemos podido alcanzar y la forma en la que trabajaremos para poder lograrlo. Las personas que hemos conocido, lo que han traído a nuestras vidas y lo que también se han llevado.

Estas fechas nos hacen muy sensibles. Tenemos el sentimiento a flor de piel y es el momento para disfrutarlas al máximo.
Sean buenas o sean malas, todas nos han llevado a donde estamos. Es el momento para aprender de ellas.

Enseñémosles a nuestros hijos el verdadero significado de esta fecha. Regalemos porque nos nace, no porque tenemos que.
Regalemos cosas con valor, que disfrutemos, porque al final del día estamos felices de poder estar una Navidad más en esta tierra.
Hagamos actividades de calidad con ellos. Comencemos una tradición en familia. ← Nosotros comenzamos una hace unos años y es algo que quiero que mis hijos continúen haciendo aún cuando nosotros ya no estemos.
Sembremos en ellos el verdadero motivo.

De mi familia a la tuya, de todo corazón te deseamos una muy Feliz Navidad y un excelente 2019.

Qué pasa con mamá cuando los hijos crecen

No tienen idea de cuánto trabajo me ha costado escribir esto.

Para las que aún no me conozcan, les hago un resumen de mi maternidad.
Me convertí en madre hace poco más de 7 años; planeamos a nuestra segunda hija y 5 meses después de que ella nació, de la nada nos enteramos que estaba embarazada otra vez.

De ahí en adelante, mi mundo giró alrededor de estas pequeñas personitas.

Ser madre en el extranjero, como ya lo he platicado antes, puede ser muy complicado, sobretodo si no tienes familia cerca. En muchos países, no se acostumbra enviar a los niños a una guardería de no ser porque los padres trabajan y estas son muy caras. Aquí el pre escolar comienza hasta los 3 años y solo unas cuantas horas a la semana. Por ende, los niños pasan mucho tiempo con sus madres.
Los llevamos a todas partes y aunque es lindo pasar tiempo con nuestros hijos, hay veces que para algunas, esto puede ser muy abrumador.

Este año después de que me convertí en madre por primera vez, tenderé todas las mañanas libres para hacer lo que yo quiera…
…y la verdad es que NO se qué hacer.

Estoy entrando a una etapa de mi vida que nunca había experimentado.
Los tiempos han cambiado, pero yo también he cambiado. Aunque soy Melissa, en realidad soy Melissa madre de 3, esposa de 1 y responsable de una casa y todo lo que esta conlleva.

Cuando los hijos se van, es muy duro para las mamás. Si, por un momento brincamos de felicidad gritando “Libre soy, libre soy”; pero la realidad es que muchas enfrentan la soledad y eso aunque por un momento se disfruta, después se vuelve vacía.
A esto se le llama Síndrome del nido vacío. Y aunque la mayor parte del tiempo las madres somos las que lo sufrimos, los padres lo pueden sentir también. Cabe recalcar, que este síndrome es más enfocado a cuando los hijos abandonan el hogar definitivamente, pero se puede aplicar a cuando crecen y se vuelven más independientes.

Por eso yo creo que también es un momento de re encontrarse.
¡RE ENCONTRARME...pero si nunca me he perdido! Bueno, aunque no lo crean, si. No somos las mismas. Ni de cuanto éramos solteras, ni cuando decidimos compartir la vida con alguien más (para las que lo hicieron) y MENOS después de convertirse en madre.

Todo cambia, el cuerpo, las responsabilidades, las prioridades TODO.
Pasamos de ser X, a ser la mamá de Y y poner sus necesidades antes que las nuestras.

¿Alguna vez fantaseaste con qué harías si tuvieras un poco más de tiempo cuando tus hijos ocupaban todo tu tiempo? Bueno ahora es el momento.

¿Pero qué pasa si no sabes qué hacer como yo?

Bueno, me cuesta decirlo, pero a veces creo que no he encontrado lo que me llene realmente.
Algo que me haga sentir realizada y que al mismo tiempo aporte a la comunidad. No tengo ni la remota idea de qué puede ser eso.

Lo que si te puedo recomendar, son algunos puntos para que puedas salir adelante y no mueras en el intento. Los podemos intentar juntas.

Primero reconoce tu pena. Es normal sentirse así, es una especie de pérdida.
Descansa y tómate tu tiempo. No te apresures a comprometerte a algo hasta que ya tengas un balance.
Retoma actividades que hacías antes y te gustaban (tal vez todavía las puedes disfrutar)
Busca alguna actividad nueva que se lleve a cabo cerca de donde vives.  Nunca sabes si pueda gustarte y encuentres un nuevo hobby.
Busca un voluntariado ya sea en la escuela de tus hijos, en algún sanatorio o en donde tu sientas que puedas ser de gran ayuda.
Haz ejercicio. Mantén tu mente ocupada.
Estudia algún curso que sea de tu interés. No tiene que ser universitario.
Sal con amigas que estén en la misma situación que tu.  Tal vez juntas, el tiempo sea más divertido.

Algo que he aprendido conforme pasa el tiempo, es que este sentimiento se terminará en cuanto nos adaptemos a nuestra nueva rutina. Así que a ponernos manos a la obra y a volver a re encontrarNOS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace años que tuve que ponerle a mi vida profesional una mega pausa, ni siquiera se si lo que aprendí todavía sirve.

¿Por qué las mamás nos sentimos culpables?

Hace un par de semanas tuvimos accidente en casa.
Mi hijo estaba saltando en el trampolín con más gente y mojado. Cuando trató de salirse se resbaló y literal voló. Con la escalera se pegó en la cara y aterrizó con la cabeza.
Obviamente todo tenía que pasar cuando estaba yo a un par de metros de él y todo lo vi en cámara lenta (al menos así lo sentí). Lo levanté,  instantáneamente le sobé la nuca pensando que si tenía un golpe mayor eso de alguna manera le iba a ayudar y me lo llevé adentro para revisarlo.

Estaba sangrando de la nariz y llorando sin parar.
Una vez que le limpié toda la sangre y logré calmarlo, marqué al número de no-emergencia que hay aquí en Inglaterra. Me asusté muchísimo porque mi hijo se estaba quedando dormido, su cuerpo suelto y yo en el teléfono sólo esperando instrucciones. Terminando le llamé a mi esposo para explicarle lo sucedido y bajo las instrucciones de la persona en el teléfono, me preparé para llevarlo al hospital.

Mi hijo despertó fresco como una lechuga y sólo pedía a su papá. Así que cuando papá llegó, se lo llevó al hospital y yo me quedé en casa de mi amiga para que mis hijas terminaran de merendar.

Cuando regresé a la casa y acosté a las niñas para dormir, una vez estando sola con mis pensamientos, me empezó a invadir la culpa.
¿Por qué no lo llevé yo, si él estaba conmigo y yo vi todo lo que pasó? ¿Por qué me quedé en casa de mi amiga como si nada hubiera pasado? ¿Por qué no me iba a mi casa a esperar a que me avisaran que todo estaba bien?
Llegó mi marido con mi hijo después de un rato y gracias a Dios solo fue el susto. Él estaba bien pero aún así durmió esa noche en nuestra cama.

Ya más noche, mis amigas me escribieron para preguntar cómo estábamos, y fue ahí donde les dije que estaba sintiendo la culpa.
Todos esos monstros que nos hacemos en nuestra cabeza y que nos hacen dudar y cuestionarnos sin lo hicimos bien, si no hicimos suficiente, si debimos de haberlo hecho diferente, entre muchas otras cosas más.

Me calmaron y me dijeron que mi esposo y yo somos un equipo y que así como él lo llevó, yo tenía que asegurarme que mis hijas estuvieran bien también. Pero eso mi cabeza NO lo veía.

Cuando nace un hijo, nace una madre y también nace la culpa. Es algo de lo que no te cuentan en todos los cursos profilácticos ni nada por el estilo.
Hoy en día nosotras las mujeres queremos hacer muchas cosas. Nos preparamos profesionalmente y queremos ejercer un buen tiempo, queremos subir de nivel, queremos ser madres, queremos que nuestros hijos coman bien y completo, queremos ayudar en la escuela, queremos salir y tener vida social, necesitamos un espacio para nosotras, queremos reencontrarnos con nuestro yo, etc. Pero…el día sólo tiene 24 hrs y nos sentimos mal por no hacer más.
Es más, a veces nos sentimos culpables por no sentirnos culpables.

Pero está bien sentirnos culpables de vez en cuando. Indirectamente lo sentimos porque queremos a nuestros hijos y nos preocupamos por ellos. Queremos lo mejor para ellos y nos lleva a exigirnos mucho…de más diría yo.
Pero todas estamos haciendo lo mejor que podemos para ellos.

Hay algunas cosas que podemos hacer para no sentirnos culpables (o al menos no tanto)

Aceptación. Hay muchas cosas que podemos hacer, pero tenemos que aceptar que no podemos hacer muchas otras. Haz bien lo que sabes hacer. Sácale provecho.

Comparación. Todas hacemos las cosas diferentes y todas tenemos resultados diferentes. A algunas les sirve algo y a otras les sirve otra cosa. Deja de compararte. Tu eres única.

Exigencia. No te exijas de más, tu sabes hasta dónde puedes llegar o hacer. Es mejor hacer bien una cosa, que hacer 5 a la mitad.

Practica afirmaciones positivas.  Hay muchos pensamientos que podemos llevar a cabo justo al iniciar el día; estos pueden ayudar a darnos tranquilidad, armonía y darnos un sentido de poder. Intenta “ Yo soy fuerte, hago lo mejor que esta en mis manos, estoy muy agradecida por, tengo salud, mis hijos están sanos, fuertes y felices”

Perdónate.Cuando logramos perdonarnos, nos quitamos un peso invisible de encima. Nos ayuda a seguir adelante. Aunque casi creo seamos superhéroes, también somos humanos y tenemos el derecho a equivocarnos y hacer las cosas bien de nuevo. Los errores son una buena oportunidad para aprender, crecer y hacerlo mejor a la próxima.

Y recuerda.

No existe la mamá perfecta, pero si hay millones de maneras de ser una mejor madre.

 

 

No te olvides de tus pasatiempos favoritos

Durante toda nuestra corta vida (¡Aha!) hemos tenido pasatiempos. Algunos cambian y otros permanecen, pero no conozco a nadie que no tenga algo que ame hacer (aunque sea dormir).
Yo creo que muchas de nosotras tuvimos que poner en pausa algunos de nuestros pasatiempos favoritos. Ya sea porque requerían de cierto esfuerzo físico, porque eran presenciales y no había quién cuidara a los hijos, porque son muy tarde en el día y una ya se siente como un saco de papas o simplemente porque no hay motivación. Sea la razón que sea, es muy triste no hacer lo que te gusta ¿No?

Por ejemplo, una de mis grandes pasiones siempre ha sido bailar. No se si sea buena, pero me gusta tener la música a todo volumen, bailar con ritmo y aprenderme una coreografía. Tengo tan buena memoria con el baile, que todavía me acuerdo de coreografías que bailé en la preparatoria.
Bueno, ese pasatiempo lo puse en pausa cuando me mudé a Alemania, por el idioma y en lo que encontraba una buena academia. Luego lo volví a poner en pausa cuando recién me embaracé por primera vez y apenas hasta ahora, lo retomé. ¿Por qué hasta ahora después de 7 años? Bueno digamos que no hay muchos sitios en donde pueda hacerlo de forma flexible y tampoco muchos para adultos (y menos mamás). El caso es que ahora todos los lunes a pesar de que esté muy cansada, a las 7pm voy al gimnasio y por 1hr bailo bailo bailo y salgo muy feliz.

Otro de mis pasatiempos favoritos y que lo he podido combinar con la maternidad y hacerlo también de manera profesional, es hacer cuadros con palabras haciendo un tipo crucigrama, usando pequeños mosaicos como los que se usan para el juego de mesa Scrabble.
Así es. Le ayuda a mi cerebro a pensar para poder hacer los crucigramas y además me relaja porque necesita de mucha precisión. Así que cuando los hago, es en la noche, cuando los niños están dormidos y puedo hacerlo en silencio, sin que nadie me mueva y a mi tiempo.
A esta actividad en particular no le he podido dar ninguna publicidad por cuestión de tiempo; pero los que me conocen y les gusta mi trabajo, me lo piden y yo termino muy contenta también.

Siempre he dicho que para nosotras las mamás, el tiempo es nuestro peor enemigo.
Siempre estamos corriendo y siento que pocas veces, nos sentamos a disfrutar los momentos que llenan nuestro día.

Darnos un tiempo para poder hacer lo que nos gusta es primordial. Es algo que nos gusta hacer y disfrutamos. Nos alegra el momento y de alguna manera le aporta algo diferente a nuestras vidas. Al fin y al cabo nuestra vida también es importante.

Por eso yo te sugiero que encuentres (o retomes) tres pasatiempos.

Uno que te ayude a hacer dinero.
Uno que te mantenga en forma.
Y uno que te ayude a ser creativa.

Sean los que sean, que te ayuden a salir de su estado de confort y te motiven a seguir adelante.

Para que estés muy organizada con tu tiempo, yo te recomiendo los nuevos relojes de Daniel Wellington. Ahora sacaron su nueva colección de verano Roselyny Bayswatercon correas intercambiables y la verdad es que están divinos.
Ya sea para ti o para un regalo especial, no te quedes sin echarles un vistazo en www.danielwellington.com/mx y si te gustan te comparto mi descuento del 15% con mi código MIROLDEMADRE

No te dejes llevar por las redes sociales.

Hace un par de semanas en mis redes sociales personales y de Mi Rol de Madre, recibí un par de comentarios que me llamaron mucho la atención. No me acuerdo literal cómo decían pero básicamente la idea era que “Yo con mis comidas exóticas, con mis hijos lo máximo, con tiempo hasta para el parque, sola y además fresca como una lechuga” la vida perfecta.
Se me hizo tan curioso porque de perfecta…nada, creo que estoy muy lejos de serlo. Vivo con el peinado de mamá, las comidas son de lo más fáciles, vivo corriendo y por ende con el estómago todo apretado, tratando de lidiar con la actitud adolescente de mis hijos y miles de cosas más.

Pero me hizo pensar en lo que reflejan mis fotos.

Como figura pública muchas veces nos tenemos que cuidar de lo que publicamos. Ya sabes, a los trolls no les toma nada voltearte la tortilla y comenzar a tirar tierra. Por eso debemos de pensar dos veces lo que escribimos y cómo lo escribimos; no vaya a ser que también toquemos fibras sensibles y luego nos ataquen.
Lo mismo sucede con las fotos. La gente se ha vuelto muy poco tolerable en lo que ve en las redes sociales. Muy sensible y toman todo muy personal. Pero díganme la verdad, ¿A quién no le gusta subir fotos bonitas a sus redes?

Deja que te diga que lo que publico, no es más que mi vida actual. Pero antes de decirme que tengo la vida perfecta, quisiera decirte que no, no la tengo y todo lo que hago requiere de un gran esfuerzo (por no utilizar otra palabra mayor)

Detrás de cada foto, hay miles que salieron mal. Detrás de cada video hay uno de mis hijos diciendo “Mamá quiero hacer popó” (o algo similar). Detrás de cada post, hay interminables espacios que no me dejan terminarlo. Detrás de cada comida, hubieron varios fracasos hasta que la receta salió bien. Detrás de un producto promocionado, hay una negociación que haga valer el trabajo que estoy realizando. Detrás de cada toma de mis hijos haciendo manualidades o repostería, estoy yo traumada por todo lo que están tirando pero hey...están haciendo algo productivo ¿no?, etc.
Y así son las redes sociales.

Gracias por las veces que me dices “Te admiro, tu sola, yo no podría” o “¿Cómo logras hacer todo eso? “Wow yo quiero cocinar como tu” y muchas más. La realidad es y como te lo dije anteriormente, UN GRAN ESFUERZO. Para mi y para todas las que escribimos.
Si ves publicaciones de nosotras, no es porque todo nos salga bien a la primera. Algunas cuentan con ayuda en casa; otras tienen hijos grandes que se entretienen solos; otras hijos que pasan la mitad del día en la escuela y ahí aprovechan; otras escriben de noche cuando los hijos ya se han dormido y otras escriben con los hijos encima.

No te dejes llevar por lo que ves en las redes sociales, no sabes todo lo que hay detrás.  Es muy bonito tener personas que son fuente de inspiración o de motivación, pero nada en esta vida llega sola  y si, muchas tienen la suerte de contar con un gran equipo para sus publicaciones, presupuesto para sus fotos, patrocinadores para sus sorteos y tal vez lo que visten o con lo que juegan sus hijos; pero aún así, son personas que se mueven, buscan contactos, trabajan y andan buscando temas nuevos de interés para ti; como quien dice también hacen su luchita.

Las redes sociales han llegado a ser una herramienta muy útil, pero también un arma de doble filo y hay que tener mucho cuidado con lo que vemos y leemos.
Y así como me decía mi mamá "No todo lo que brilla es oro" Ahora entiendo por qué.

Por lo pronto yo te sigo compartiendo por aquí  y créeme que lo disfruto bastante.

Atte:
La mamá “Perfecta”

Cuando nace un bebé, también nace una mamá

Hoy en casa celebramos 7 años de vida de mi primera hija.

La verdad es que cuando alguien de la familia cumple años, me pongo algo sentimental y es que a veces siento que los años se me pasan como agua por las manos.

Pero fuera de sentimentalismos, me da mucha risa lo chistosas que somos las mamás cuando de festejar a nuestros hijos se trata.

Recuerdo cuando iba a ser el primer festejo de mi hija, planee su fiesta por meses. Los detalles, la comida, los regalos de agradecimiento, la piñata en forma de #1, ¡Todo! Estaba tan emocionada, que jamás pensé en que ella no se iba ni a percatar de todo lo que estábamos preparando para ella. Más bien era una fiesta para mi jaja para mi primer año de mamá.

Cuando estamos embarazadas anhelamos con tanta ilusión conocer a nuestros pequeños.
Imaginamos su cara, sus facciones, expresiones, el color de su cabello, si se parecerá a nosotras o a su papá.
Nos cuidamos hasta de más. Comemos muy sano, a veces dejamos de comer ciertas cosas por no perjudicar al bebé o comenzamos a comer otras que normalmente no comeríamos.

Todo gira alrededor de ellos.

Preparamos todo lo que van a vestir; su habitación; todo lo que conlleva su alimentación; que si la almohada para lactar, el manto, la silla especial, etc. Su medio de transporte; todo lo relacionado con su seguridad e higiene y la lista jamás se termina.
Muchas nos preocupamos por la lactancia sin ni siquiera todavía llegar el bebé.
Vamos a cursos psicoprofilácticos y hasta aprendemos a cambiar un pañal con una muñeca.

Y sigue girando alrededor de ellos.

Pero cuando por fin llega el día…es un sentimiento que no hay palabras para describirlo.
Sea cual sea la forma de su llegada, pero la primera vez que lo ponen sobre tu pecho o en tus brazos todo cambia.
Es como comenzar de cero.
¿De verdad yo hice a ese pequeño ser?

Y para todas ese momento se detiene. Por que en ese momento también nace una mamá.

Algunas su instinto maternal lo tienen desde que nacen y otras lo van desarrollando junto con su hijos, pero una vez que todas llegan al mismo punto, su amor se vuelve infinito y desinteresado.

Hace 7 años yo me convertí en mamá por primera vez.
Ha sido hermoso y loco a la vez.
Sin duda el mejor Rol que he desempeñado hasta la fecha y el que más me ha costado.

Felicidades Luciana por 7 años de estar con nosotros. Tu me convertiste en madre y por eso te estoy infinitivamente agradecida. Contigo llegó esta nueva vida y junto con ella un sin fin de emociones.
Tu, junto con tus hermanos, hacen que esta familia sea aún más feliz.
Que Dios te siga iluminando con esa hermosa sonrisa y nos permita muchos años más junto a ti.