Por qué hacer amigas siendo mamá me regresó a mi época de secundaria.

Todas sabemos que cuando nos convertimos en madres, todo cambia, incluso nuestras amistades.

Muchas tienen la dicha de que sus amigas sean las mismas desde antes de ser mamás, pero hay otras que casi tienen que comenzar desde cero.

Toda mi vida pensé que era una persona extrovertida.
La verdad, es que no se me dificultaba estar a lado de una persona extraña y sacarle plática para romper el hielo. Pero ahora todo es diferente y creo que he vivido en una idea medio equivocada por vario tiempo ya.
Ahora, siento que no tengo plática que no sea de niños y muchas veces, casi puedo escuchar el grillo en mi cabeza por no saber cómo comenzar una plática (o continuarla en su defecto).

No es novedad decir que hacer nuevas amigas cuando eres madre es MUY difícil. Creo que durante nuestra vida pre-mamá, hacer amigos era más fácil. En la escuela, te juntabas con los de tu salón y al año siguiente te juntabas con los de tu nuevo salón. Tal vez te hacías amiga de las amigas de tus hermanas mayores (o menores también) En el trabajo, socializas con tus compañeros de departamento o del mismo piso, sales por unos tragos y nunca falta la comida de cumpleaños.

Pero una vez que te conviertes en madre, salir después de dar a luz es una odisea, que no debería de vivirse sola y muchas se encuentran allá afuera, en una “cacería” por compañía que puede ser muy agotadora emocionalmente.
Casi creo que se puede comparar cuando empiezas el proceso de “dating” o salir con alguien.

Una pensaría que el ser madres ya nos une por instinto (bueno, eso lo pensaba yo antes), pero en realidad no sucede así. Lo único que tenemos en común es haber dado a luz a un ser humano y conforme pasa el tiempo, podemos descubrir si hay algo más.

Me pasa con varias madres que cuando las veo o platico un poco con ellas, por dentro pienso “Somos muy parecidas, las dos con varios hijos, platicadoras, animadas, un caos, me pregunto por qué no somos amigas” Stalker tal cual. Y seguro ella puede estar pensando lo mismo, no lo se. Y aún así, una vez que nos despedimos, no nos dirigimos la palabra sino hasta que nos volvemos a topar.

No me malinterpretes, tengo amigas; no soy un hongo en la vida. Pero son amigas por aquí y por allá. Mi grupo más cercano somos 3. Una, nos conocimos por nuestros maridos y ahora hasta somos comadres y a la otra la conocimos por un grupo en Facebook. Y mis amigas de toda la vida, están en México y las veo sólo cuando voy de vacaciones, aún así estamos en constante contacto virtual.
Recuerdo muy bien cuando una amiga me dijo “Una vez que tus hijos vayan a la escuela, vas a conocer gente local, que tenga las mismas afinidades que tu y todo va a ser más fácil” Bueno, llevo dos años en etapa escolar con mis hijos y yo en cuestión de un grupo en la escuela, lo sigo sintiendo igual.

Creo que a esta edad tener un grupo es complicado y más considerando lo difícil que es organizarnos.
Fíjate con tus amigas pre-mamá. La vida va cambiando y entre colegio, clases en la tarde, compromisos aquí y allá, tampoco las reuniones son tan seguidas. Así como dice mi comadre “Esta vida de madre absorbe todo lo que tienes para el mundo”

Pienso que cuando te haces de amigas, todas por separado tienen algo que hace que se unan.
Está la amiga con la que te gusta ir a las zonas de juego o cafés;
Está la amiga con la que te gusta cocinar
Está la amiga con la que te gusta a pasear
Está la amiga con la que te gusta ir de compras;
Y así con muchas cosas más. Y está bien.

Pero TODAS estamos apenas arregladas o muy bien arregladas; con el horario volteado o bien organizadas; con el cabello recogido o todo alborotado por no haber alcanzado a peinarlo; preocupadas por que el crío está haciendo berrinches o caminando de largo pretendiendo que no lo conoce; hasta las narices de tarea o relajada porque es tarea del crio y no suya; metidas todo el día cocinando o hartas y decididas a comprar comida preparada; con la casa desordenada o toda recogida por tener obsesión por orden.
Sea lo que sea, todas siempre se preguntarán si lo están haciendo bien y muchas veces, informándose y buscando respuestas en el internet.

Te cuento esto porque he sido invitada a un “Girls night out” al bar de la colonia; por nada más ni nada menos que el grupo de mamás “fresas” del año de mi hija. La verdad a todas las conozco desde hace dos años ya y todas me caen bien por separado, pero en grupo me atrevo a decir que son nefastas, así como en secundaria, juntas para todas partes y que a nadie se le ocurra acercarse. En realidad tengo miedo.

Estas situaciones, creo yo, son algunas por las cuales todas pasamos en algún momento (y tal vez hayan más) y es por eso que pienso que es muy difícil hacer amigas una vez siendo madre.
Pero no te preocupes y así como dice el dicho "Siempre hay un roto para un descosido" y verás que en menos de lo que piensas, ya han®as congeniado con una nueva amiga.

¿Coincides conmigo? ↓

Tu cabeza está en todo y a veces en nada.

Las madres somos muy sensibles a todo el tema de la maternidad. Lo último que queremos es que otra madre nos diga que no lo estamos haciendo de la mejor forma, nos juzguen, etc. Al fin y al cabo todas somos la mejor madre de hijos ajenos y aunque no lo aceptemos, todas juzgamos.

Ves a las mamás de la escuela, las que siempre están juntas y piensas que te gustaría formar parte de ese grupo.

Si eres distraída, apenas te das cuenta de la cara de las otras mamás y muchas veces te cuesta trabajo reconocerlas fuera de la escuela.

Llegas a una etapa nueva, a un sitio nuevo, donde no conoces a nadie y tienes que comenzar desde cero a hacerte de nuevas caras. (Otra vez entra lo distraída)

Cuando te vas a vivir a otro lado, lo primero que te dicen es “Yo tengo una amiga que vive allá, tiene hijos también, debes de conocerla”

Si vives en el extranjero a veces cuesta trabajo hacerte de nuevas formas y acostumbrarte a la modos de socializar de la nueva cultura.

Es muy importante tomar en cuenta que cuando haces amigas madres, una cosa es que la mamá te caiga bien, pero también aplica al hijo y viceversa. A esas madres que solo ellas te caen bien, recomiendo verlas sólo por las noches o en fines de semana que los niños se quedan con el papá.

Invitas a un playdate, a todos los niños que tus hijos mencionan y que tu crees que juegan muy bien en la escuela. Tu casa está llena de niños, siempre tienes los snacks más ricos (aunque a las madres no les guste) ellos juegan de maravilla y piensas que en algún momento las madres te van a regresar la invitación y te quedas los siglos de los siglos esperando.

No a todas las madres se les da el hogar, no les gusta recoger y evitan a toda costa los playdates. Son de las que piensan “Para mi es un martirio recoger los tiraderos de MIS hijos, imagínate de los que no son míos”

Cuando vas a las fiestas, los hijos son la excusa ideal para romper el hielo. Si nadie te habla, te entretienes con tus hijos, pero qué pasa cuando ellos son más grandes y te dejan sola como hongo cuando llegan a la fiesta. Te vas a la mesa de los snacks, intercambias alguna mirada con otras mamás, tal vez algún comentario; si te va bien se ríen, pero no pasa de ahí.

 

 

 

 

 

 

Mamá no te enganches

Hace un par de días en casa tuve un altercado con mi hija. Es más, ya ni me acuerdo por qué fue, pero si tengo muy presente el sentimiento que tuve después de nuestra “pelea”.

En casa tratamos de practicar la disciplina positiva, pero aunque se escucha de maravillas, la verdad es que a veces es difícil llevarla a cabo.
Siendo una persona muy emocional, a veces se me dificulta dejar ir las cosas. No es broma, pero hay momentos en donde la canción de “Let it go” retumba en mi cabeza, porque realmente muchas situaciones deben de ser así.

Yo creo que mis hijas salieron igual de emocionales como yo.

Con el tiempo, hemos descubierto su personalidad y temperamento. Hoy a sus 6 y 4 años, siento que se carburan muy rápido, por cosas tan sencillas y los sentimientos les nubla la razón.
A veces siento como que hemos llegado a la adolescencia antes de tiempo, porque se van dando golpes con los pies en el piso y cuando se van a su habitación cierran la puerta de golpe.
Yo…¡Claro que eso me carbura también! Trato de mantener la calma y darles su espacio. Pero es muy difícil.

Hay momentos en donde yo siento que ellas están midiendo mi paciencia. Ya nos molestamos y aún después de retirarse a “calmarse” siguen retándome. Ya sea pegándole a la pared, haciendo un ruido molesto, gritando cosas “hirientes” u otra cosa que puede ponernos a prueba por más que hagamos de oídos sordos.

Enseñar a nuestros hijos a descifrar sus sentimientos y a calmarse, no es cosa que suceda de la noche a la mañana. Por lo menos nuestra hija mayor ya nos ha dicho cómo se siente en esos momentos, pero no sabe cómo calmarse y en eso trabajamos todos los días.

Justo en estos días tuvimos otro altercado. Típico que les pides a tus hijos que no hagan cierta cosa, pasan la orden por alto y luego algo pasa. Bueno así sucedió y la reacción de mi hija fue de enojo. Se fue llorando a otro cuarto porque sabía que lo que había pasado era su culpa aún y cuando le habíamos advertido. Tratamos de darle su espacio, pero escaló escaló y no se cómo, terminé llamándole la atención porque estaba metida debajo de un mueble llorando sin hacerme caso cuando le pedía que se saliera porque se iba a romper. Mi marido tuvo que intervenir y el terminó solucionando el drama.

Y así como este ejemplo ¡Muchos!

Algo que también hemos aprendido con el tiempo es escoger nuestras batallas. La forma en como enfrentamos los problemas es muy diferente en todos los miembros de la familia. Mi esposo y yo como el equipo que somos, tratamos de darnos apoyo cuando uno de los dos lleva la batuta en solucionar el drama que se está llevando en ese momento. Podremos no estár de acuerdo con lo que el otro está haciendo, pero nunca le daremos la contra enfrente de nuestros hijos – ya lo arreglaremos después.

En fin, esto de la maternidad es un constante estira y afloja y la verdad es que muchas veces –si no es que la mayoría- los niños olvidan rápido el por qué se molestaron y vuelven a estar como si nada….y una como loca con los pelos de punta.

Mi recomendación es que trates de no engancharte. Recuerda que nuestras pequeñas personitas están descubriendo sus sentimientos y sus emociones y aún ni saben cómo manejarlas. Ya se, se siente una impotencia fatal, pero nosotros en esta vida hemos tenido más tiempo para saber en dónde nos enfocamos más y en dónde no.

Mama no te enganches, respira profundo y literal cuenta hasta 10.

M.

 

¿Por qué la Navidad es más divertida cuando eres madre?

Cuando yo era pequeña, recuerdo que esta época era la que yo sentía que mi familia estaba más unida.
No era por las fiestas, ni era por los regalos; sino porque cuando se acercaba la fecha de Navidad todos tratábamos de disfrutar el mayor tiempo posible en familia porque la mayoría de los años, mi papá salía de viaje el mero 25.
Recuerdo que en mi casa solíamos en familia, prender las velas de la corona de adviento y si teníamos suerte, ir a comer al restaurante favorito de mi papá el día de Navidad.

Ahora que somos padres, obviamente esta época ha cambiado para nosotros.

Si bien, a veces es un poco estresante sobretodo por la cantidad de gente que sale a las calles a comprar todos los regalos; pero creo que precisamente esta, es una excelente oportunidad para quedarse en casa y disfrutar a nuestra familia.

Debido a que siempre viajamos a México para celebrar la Navidad, decoramos la casa con varias semanas de anticipación. Así que todo el proceso lo comenzamos a vivir desde hace días.
La magia que se vive en la casa es indescriptible y aceptémoslo, se ve mucho más bonita que con la decoración habitual.
La emoción de los niños al decorar el árbol de Navidad también es fascinante. Y aunque la mayoría de nosotras lo redecoramos en la noche o cuando ellos están en la escuela; es muy gratificante ver lo orgullosos que están de su gran trabajo.
Si en tu casa se pone el nacimiento, entenderás también cuando digo que hay veces que me gustaría tener más de un niño Dios, tal vez unos trillizos. Mis hijos se pelean por ponerlo y poco a poco entienden más el verdadero significado de la temporada.

Nuestros hijos están llegando a una edad donde van construyendo recuerdos. Mi marido y yo crecimos en ambientes diferentes y casi creo que la forma en la que festejábamos Navidad es totalmente opuesta. Sin embargo, creo que ahora como familia, unimos esas dos formas tan diferentes y hacemos una que nos funciona y nos ayuda a tener nuestras propias tradiciones. Ahora mis hijos escuchan los mismos villancicos que mis papás solían ponernos a mis hermanas y ¿quién crees que se los pone? su papá y a mi no sabes cómo se me llena el corazón cuando comienzan a cantarlos.

No importa la tradición o dinámica que quieras tener como familia, lo importante es que todos se sientan incluidos. Un día a la semana hacer una cena especial, juntarse a envolver los regalos o hasta disfrazarse de algo tonto, lo importante es pasar tiempo en familia

No se ustedes pero ahora como padres, creo que hasta tenemos permiso de comer más dulces y cosas no tan nutritivas jaja. Con los niños, hacemos galletas de Navidad que regalamos anualmente a los señores de los servicios públicos; destapamos los calendarios de adviento que tienen chocolates adentro; compramos esos panes tan deliciosos que venden en el super y los disfrutamos con un chocolate caliente antes de dormir. Y aunque normalmente no comería así, confieso que lo disfruto bastante. No hay como ver la cara de satisfacción de los hijos, cuando te comes la galleta que ellos hornearon ¿a poco no?

Sea cual sea la forma que disfrutas esta temporada, no se te olvide que lo más importante es dar gracias por todo aquello que nos ha pasado, ya sea bueno o no tanto.
Aprovecha para hacérselo saber a tus hijos. Que ellos sepan lo afortunados que son de poder celebrar en familia y disfrutar todo a su alrededor.
Tal vez sea una buena oportunidad para darse un momento en familia y comenzar la tradición de dar gracias por algo ¿no? Nosotros comenzamos este año justo antes de comernos los chocolates del calendario de adviento y aunque ellos la mayoría del tiempo están desesperados por comérselos, estoy segura, que hemos sembrado la semilita.

Y tu ¿Cómo disfrutas la Navidad ahora que eres mamá?

DIY: Galletas para Santa Claus

No es ningún secreto que me encanta la época navideña, sin embargo para algunas personas puede ser una temporada muy estresante por todo el proceso de la compra de regalos.
¡Para mi lo es también! No me malinterpretes, me encanta regalar y ver las caras cuando reciben mis regalos, la verdad es que es algo incomparable; pero también me gusta dar algo que valga la pena y no vaya a terminar en la basura, así que la búsqueda puede tardar más de lo planeado.

Este año me preparé con tiempo y les hice a las maestras de mis hijos estos frascos con la mezcla exacta para preparar galletas navideñas.
Las llamo Galletas de Santa Claus, por que es una excelente idea para hacerlas con los niños para el día de noche buena.

Hoy te comparto cómo hacerlas, así como el video del tutorial.

Si tienes tiempo de sobra y quieres agregarle un toque extra, yo recomiendo que tu con tus hijos horneen las galletas y anexes una bolsita con 1-2 de ellas al frasco con la mezcla y si te quieres ver aún más dadivosa, agrega un pequeño mezclador tipo globo, para que el kit esté completo.

Es una bonita dinámica para hacer con los niños y además un regalo muy rico y original, ya que el envase de vidrio es algo que se puede usar después en la cocina.

Espero te guste y si te animas a hacerlas no se te olvide compartirnos tus creaciones.

M.

INGREDIENTES

1 1/3 Taza de harina
1 Taza de avena cruda
1 Taza de chispas de chocolate (yo use semi amargo)
1/3 Taza de azúcar morena
1/3 Taza de azúcar blanca
Envase de vidrio con tapa de 750ml-1lt
Listón rojo
Tarjeta con instrucciones ↓

INSTRUCCIONES

Calienta el horno a 170C y prepara una charola con papel encerado.

Vierte los ingredientes en un bowl grande y mezcla con 1/2 taza de mantequilla derretida 1 huevo y 1/2 cucharada de extracto de vainilla.

Haz bolitas con la mezcla y acomódalas en la charola con el papel encerado por 10 minutos.

Qué pasa cuando mamá se va de viaje sola

Hace unos meses tuve la oportunidad de viajar a México para una boda familiar.
Al principio sonaba como una buena idea. México, sola por una semana, a un buen precio y con la opción de que mi esposo trabajara desde casa y se encargara de los niños.
Lo platiqué con él y coincidimos de que era el momento ideal para que yo tuviera un momento para mi.

¡No lo podía creer! Durante mi vida he tenido la oportunidad de viajar muchísimo, pero nunca había viajado sola desde que me convertí en madre. Iba a ser toda una experiencia que ahora tenía que comenzar a planear para 6.

Estaba emocionada y junto conmigo, mi familia y amigas en México.
Aunque sólo era una semana, había tantas cosas que pensaba hacer porque ya no iba con “paquete incluido” pero ahora que lo veo bien, debí de haberme dedicado solamente a dormir (¡aha!) porque regresé cansada y lo que le sigue.

Con tiempo empecé a preparar a mis hijos a la idea de que mamá no iba a estar con ellos por un tiempo. Yo inocentemente realmente pensé que era muy sencillo, porque al final del día iban a estar con su papá 24/7.
Este proceso no fue fácil, sobretodo con mi hija de en medio. Cada vez que lo comentaba con ella, ella empezaba a llorar. Obvio por mi cabeza empezó a rondar la idea de qué necesidad había en hacer sentir mal a mis hijos. Ellos todavía son pequeños y aunque papá iba a estar con ellos, mamá es la que siempre está ahí.

Planee todo lo que iba a dejar en la casa. Ropa limpia, comidas congeladas para cada día de la semana. Actividades programadas, escuela avisada y todo para que mi falta no se sintiera tanto.
Aún y con toda mi mega preparación, siempre salía algo nuevo, supongo que las mamás siempre pensamos en todo. Hasta mi marido mencionó que por qué hacía tanto sin él se iba a quedar en casa. Pero yo creo que es algo normal en nosotros las mamás. Planeamos, organizamos y prevenimos por cualquier cosa; además, creo que eso nos ayuda a nosotros a no preocuparnos y estresarnos de más (por si alguien es estresada como yo)

Cuando llegó la fecha de mi viaje, estaba super nerviosa. Yo creo que hace muchos años no me sentía así; igual y hasta fue un sentimiento similar a la primera vez que viaje sola a Europa poco antes de casarme.
Salí temprano de casa, pero no lo suficiente como para evitar ver a mis hijos.

PAUSA

Este momento creo yo fue el más difícil. Sabía que mis hijos iban a llorar, pero realmente vivirlo es otra historia. Además aunque nos despedimos la noche anterior, sabía que ellos se iban a levantar temprano (aunque fuera inconscientemente) y verme partir.
Me fui con un nudo en el estómago y con unas ganas inmensas de llorar. Todavía tenía que manejar un buen trayecto al aeropuerto, estacionar el coche y moverme hasta la terminal. Creo que el estar concentrada en eso, ayudó a que no me fuera hecha un drama, sin embargo ese sentimiento en el corazón siguió ahí por unos días más.

Y ahí comenzó la aventura.

Llegué a registrarme y casi no podía creer cuando ya después de 10 minutos había terminado.
Podía caminar por aquí y por allá. Todavía me compré un café y me senté a desayunar. Me sentía muy rara, muy ligera, algo me faltaba. Inconscientemente pasé por la zona de niños y fue un shock cuando me seguí de largo.
La conexión fue muy rápida y todo lo hice en un abrir y cerrar de ojos. Nuevamente, algo casi nuevo para mi y que aunque con culpa, lo estaba disfrutando. Aunque mi marido no lo acepte, estoy segura que él lo disfruta igual cuando se va.

Mi estancia en México, estuvo increíble. La boda estuvo maravillosa, todas las noches salía y en las mañanas me despertaba tarde.
Me aventé dos series completas en Netflix y todos los días hacía FaceTime con mis hijos por 5 min.
Ese momento honestamente lo disfruté bastante y me di cuenta que, uno no tarda nada a acostumbrarse a estar así; pero así como todo llegó tan rápido, así de rápido se paso la semana y ya tenía que volver.

Por una parte estaba contenta, porque al fin y al cabo la casa de mis papás ya no es mi casa y en MI casa me esperaba mi familia; pero también comencé a sentirme ansiosa de todo el trabajo que me esperaba al llegar.

Así como toda esta aventura fue nueva para mi, así lo fue el recibimiento que tuve en mi casa. Unas caritas super felices y un marido agradecido de que volviera relajada y despejada mentalmente. Algo que te motiva y te ayuda a tomar un segundo aire.

Ahora se presenta la oportunidad de hacerlo de nuevo y aunque en esta ocasión no va a ser por tanto tiempo, ya le estoy tomando el gusto y creo que todas las madres deberíamos de hacer esto al menos una vez al año.
Por eso te cuento mi experiencia, porque tarde 7 años en hacerlo y ahora me cuestiono el porqué.

¿Te has ido de viaje tu sola? Cuéntame tu experiencia.

Conoce El Duende Mágico, una excelente opción para esta Navidad.

Navidad ya está a la vuelta de la esquina. Me emociona el olor tan característico de la temporada, los arreglos en las calles y en las tiendas, las reuniones familiares y de amigos, la comida tan deliciosa y las tradiciones.

Desde hace varios años mi esposo y yo hemos platicado sobre hacer una tradición para nuestra familia.
Nuestros hijos han alcanzado una edad donde empiezan a construir recuerdos y pueden participar en cualquier dinámica familiar que hagamos.

Conocí a El Duende Mágico en una búsqueda de opciones para lograr nuestra dinámica familiar.
Me gustó porque no es un juguete que se asocie con un personaje como Santa Claus, los Reyes Magos o cualquier otro personaje o creencia. Cada familia lo maneja según sus costumbres, así que a nosotros nos vino muy bien en la familia.

Deja te platico cómo funciona El Duende Mágico.

El Duende Mágico, vive en una aldea del Polo Norte llamada Hari y es quién fabrica todos los juguetes que se regalan en Navidad.
Vive en casitas que son en forma de buzón de correo. En el centro de la aldea hay una fuente mágica con una estrella, la cual comienza a brillar y a lanzar polvitos mágicos, que son los buenos deseos, la alegría y la felicidad de todos los niños al acercarse la Navidad.

El Duende Mágico llega a casa con un saquito rojo y tiene en su interior un muñeco de peluche súper bonito, el cuento con la historia, una pulsera mágica de recuerdo y los polvitos mágicos de la fuente de Hari.
Los polvitos mágicos solamente son un símbolo de los buenos deseos y la alegría de los niños en el mundo. Y sirven para que nuestro hijos recuerden que siempre debemos de ser felices, tener buen comportamiento y buenos deseos, en todo el año.

Entrando el mes de Diciembre, cuando El Duende Mágico llega a tu hogar, allí comienza el juego y la magia.

El Duende Mágico inicia sus aventuras y misiones divertidas. Es un juego interactivo entre padres e hijos en donde nosotros, junto con El Duende Mágico y cuando los hijos duermen, hacemos aventuras o misiones para que a la mañana siguiente ellos ilusionados y contentos, descubran que fue lo que hizo su Duende Mágico la noche anterior.

Así que mi esposo y yo nos hemos dado a la tarea de hacer una lluvia de ideas para emplearlas durante los días previos a la Navidad. Todas ellas provocando situaciones divertidas y sanas para los niños, que les dejen enseñanza positiva y así nos integremos más como familia.

Cuando las fechas festivas llegan a su fin, El Duende Mágico tiene que regresar a Hari con sus demás compañeros duendes, para continuar fabricando los juguetes de la siguiente Navidad.

Así que esta va a ser la primera Navidad que El Duende Mágico va a formar parte de nuestra familia. Estamos muy ilusionados por ver las caritas de nuestros pequeños y todas las aventuras que puedan encontrar.

Si te gusta la idea de que El Duende Mágico forme parte de tu familia también, tengo un descuento para ti.
Te invito a que visites la página www.elduendemagico.com.mx y uses mi código de descuento MQDM17 para que lleves a tu casa la magia de la Navidad y disfrutes en familia la integración familiar y enseñanza de valores con El Duende Mágico.

M.

 

 

 

Qué hacer en caso de encontrar una Garrapata

Quien tiene mascotas, está muy familiarizado con la precaución que se debe de tener cuando conviven con los niños.

Nosotros tenemos un perro desde hace casi 10 años y jamás en la vida, le hemos quitado una garrapata.
Por más de 6 años de convivencia niños-perro, la verdad es que nunca nos hemos preocupado porque estos horribles bichitos lleguen a nuestros hijos. Sin embargo, estábamos consientes de que tarde o temprano podían aparecer.

¿Sabes qué es una garrapata?

Son unos pequeños bichitos que se adhieren a la piel muy fácilmente.
Normalmente se trasladan a zonas calientes del cuerpo, se “enganchan” a la piel y comienzan a alimentarse de sangre.
Son muy comunes entre los animales y entre más sangre toman, más crecen.

Donde vivimos es una zona llena de árboles y además en nuestro patio tenemos muchos. Las garrapatas se esconden en zonas de mucha vegetación y la verdad es que todos estamos expuestos a ellos.

El otro día por la mañana, estaba apunto de peinar a mi hija cuando ¡oh sorpresa! había un pequeño bulto negro justo detrás de la oreja por donde se abrocha el arete.


¡Me traumé!
¿Pero por qué? Si la higiene que tenemos con nuestros hijos es alta y además nunca le habíamos encontrado una a la perrita. Pues al parecer es que estos bichitos no respetan nada ni a nadie.

Bueno, entre corriendo casi hiperventilándome y mis hijos sin entender por qué me ponía así, me puse manos a la obra. El veterinario aún no estaba abierto y en hacer cita con el médico no era una posibilidad.

Te voy a decir cómo sacar una garrapata.

Para empezar necesitas de un instrumento especial, pero como no soy veterinario obvio no lo tenía, así que con unas pinzas para la ceja.

No rocíes al bicho con nada, porque no va a tener ningún efecto y puede ser contraproducente. Se puede “ahogar” e instintivamente meter más a la piel.

Con la pinza pegada a la piel, sujeta muy bien el cuerpo del bicho y jálalo hacia arriba. No le des vuelta.

Si este método no funciona, amarra un hilo alrededor de la garrapata, lo más cercano a la piel y a la cabeza del bicho y tira lentamente hasta que se separe de la piel.

Tíralo en algún lugar donde no pueda salir (escusado, lavabo o en un tazón con alcohol)

Revisa que no haya quedado ningún bulto dentro de la piel, porque eso puede significar que la cabeza del bicho siga adentro.

Desinfecta la zona.

Visita al doctor para que lo revise y confirme que se haya removido todo.

Mantén en observación. Si ves que alrededor de donde se extrajo el bicho, se forma un aro rojo, puede ser que todavía haya restos del cuerpo y eso puede causar infección.

La picadura de una garrapata puede ocasionar muchas infecciones, así como transmisión de enfermedades.
Si ves que a tu hijo le da cualquiera de estos síntomas ve al médico inmediatamente:

Fiebre,
Dolor de cabeza y/o muscular,
Alteraciones en la piel (sobretodo donde fue la mordedura),
Ganglios inflamados,
Rigidez en el cuello,
Debilidad,
Sarpullido,
Falta de coordinación motriz

Como ves, esto no es cuestión de limpieza o falta de ella. Pero si es algo que debemos de tener precaución y saber reaccionar cuanto antes, para que no haya efectos secundarios.

Espero nunca estés en la misma situación, pero si llega a sucederte, espero esta información sea de ayuda.

 

 

Cómo explicarles a nuestros hijo la desgracia en México

Ayer nuestro querido país se vio nuevamente afectado por un desastre natural.
Un terremoto de 7.1 con epicentro en Puebla afectó miles de millones de personas.

Un caos por donde quiera que viera. Noticias de personas rescatadas, aún extraviadas, calles cerradas, gente atrapada en el tráfico, mensajes y más mensajes para confirmar que nuestros familiares y amigos estaban bien.

Para una persona que vive fuera de su país es muy frustrante ver todo esto y no poder ayudar como me gustaría.

No cabe duda que los mexicanos somos unos chingones y no tengo palabras para describir la fortaleza que mucha gente le ha dado al país en estas últimas horas. Inclusive fuera del país ya hay muchos movimientos de donaciones. Las embajadas y los consulados se han unido para dar su granito de arena.

Todos están afectados, material y emocionalmente. No puedo ni siquiera imaginar por el sufrimiento por el que el país está pasando.

Sin embargo, como madre ahorita mi principal preocupación son los niños.
Desgraciadamente hay muchas fatalidades, pero también hay muchos niños asustados, confundidos y que no saben bien lo que está pasando.
Uno se confía de que no va a volver a pasar, pero para las personas que viven en lugares propensos a desastres, esta información es básica.

¿Cómo explicarles a nuestros hijos lo que está pasando?

No hay una forma “correcta” o “incorrecta” de explicarles. No es una conversación fácil y varía mucho según la comprensión del niño, pero aquí te comparto algunos puntos que puede ser de tu ayuda.

  1. Crea un ambiente abierto y de apoyo en donde los niños se sientan seguros de hacer preguntas. No los obligues a hablar del tema, sólo discútelo cuando ellos lo comiencen.
  2. Se lo más honesto que puedas con ellos. Responde todas las preguntas que puedas. Los niños saben que está pasando algo y se darán cuenta si lo estás inventando.
  3. Usa palabras y conceptos que ellos entiendan. Adapta tus explicaciones a la edad y desarrollo de tus hijos.
  4. Prepárate para repetir toda la información y explicación varias veces. Alguna información puede ser difícil de aceptar y/entender. Que un niño haga constantemente la misma pregunta puede ser un mecanismo que tenga para asegurarse de haber entendido bien.
  5. Acepta y valida los pensamientos, reacciones y sentimientos del niño. Hazles saber que sus preguntas y preocupaciones son importantes para ti.
  6. Recuerda que los niños tienden a tomar todo muy personal. Se van a preocupar por su seguridad, la de su familia y personas cercanas. Tal vez se verán ansiosos por gente que vive lejos y que no pueden “proteger”. Trata de demostrarle que todos están a salvo y bajo control (de ser posible)
  7. Trata de asegurarles que van a estar bien pero no hagas falsas promesas. Esta bien hacerles saber a tus hijos que están a salvo en su casa o en la escuela. Pero no les prometas que no va a volver a suceder.
  8. Ayuda a tus hijos a encontrar la forma de expresar lo que sienten. Algunos niños tal vez no estarán listos para tocar el tema. Tal vez puedan desahogarse jugando, dibujando o escribiendo.
  9. Hazle saber a tus hijos que hay gente ayudando a las personas afectadas por el desastre. Esta es una buena oportunidad para enseñarles que cuando algo grave sucede, siempre hay gente buena dispuesta a ayudar.
  10. Nuestros hijos aprenden al ver a sus padres y maestros. Les interesa ver cómo respondes ante tales hechos. También aprenden al escuchar tus conversaciones con otros adultos. Ten mucho cuidado de la información que manejas a su alrededor.
  11. No dejes que tus hijos vean mucho la televisión. Hay muchas noticias amarillistas cuyas imágenes pueden asustar y confundir a tus hijos.
  12. Los niños que han pasado por un trauma o una pérdida, son particularmente muy susceptibles y vulnerables a este tipo de situaciones. Ellos necesitan mucho más apoyo y atención.
  13. Monitorea a tus hijos y síntomas de dolor de cabeza o dolor de estómago. Muchos niños pueden sentirse ansiosos y lo pueden expresar con dolores físicos.
  14. Si ves que después de que todo esté bajo control, y han pasado suficiente tiempo de “recuperación” tus hijos siguen muy preocupados por la situación y hacen muchas preguntas, es recomendable hablar con un psicólogo infantil. Hay algunos otros síntomas en donde debes de buscar ayuda como: sueño alterado, miedo a la muerte, dejar a los padres, preocupación constante.
  15. A pesar de que muchos padres y maestros se mantienen informados sobre los acontecimientos, no es necesario decirle todo a los niños. Hay que tratar de mantenerlos al margen de lo que sucede, al fin y al cabo son niños

Los desastres naturales no son tan fáciles de comprender y aceptar. Es natural que los niños se sientan asustados y confundidos.

Como padres, lo mejor que podemos hacer es escucharlos y responder a sus preguntas e inquietudes lo mejor que podamos. Afortunadamente, la mayoría de los niños que han sido expuestos a un trauma, son resilientes. Sin embargo, al nosotros crear un ambiente abierto donde ellos se sientan en confianza de preguntar, los va a ayudar con el estrés y con futuros eventos.

Referencia: David Fassler. Psicólogo de niños y adolescentes en Vermont. Profesor clínico del departamento de psiquiatría en la Universidad de Vermont http://www.aacap.org/publications/factsfam/disaster.htm

 

Una cita con mi hija.

Si eres mamá de más de un niño, entenderás cuando digo que, por más que te partas en mil pedazos, jamás vas a poder darle a tus otros hijos el tiempo que recibió el primero.

Para los que me conocen, saben que el pasar tiempo con mi segunda hija, ha sido algo muy importante para mi.

Con mi primera hice de todo. Todo mi tiempo era para ella.
Cuando nació mi segunda bebé, estaba muy consiente de que el tiempo no iba a ser lo mismo, sin embargo, planee muy bien los días y todas las actividades, para tener un balance entre las dos.

Pero, la vida nos tenía destinados a nuestro tercer bebé y con eso, Loretta, mi segunda, se convirtió en la de en medio.

Una de mis principales preocupaciones, era el tiempo que iba a pasar con ella.
Todo el mundo me decía que, cuando tienes el segundo bebé, la mayoría del tiempo se lo sigues dedicando al mayor, puesto que el bebé sólo duerme y come.
Esto no fue mi caso ni con mi segunda hija y MENOS con el tercero. Los dos bebés eran muy demandantes, pero nunca esperé que el tercero lo fuera aún más.

Mi tiempo estaba dividido.

Logré conseguir espacio en la guardería cerca de mi casa y traté de organizarme lo más que pudiera. Pero por más que quería pasar un poco más de tiempo con mis hijas, mi hijo no me dejaba.

¿Te has sentido como que estás en todas partes pero a la vez no estás en nada? Yo si.
Son tantas cosas que hacer que la mayoría de las veces me siento estresada y abrumada.

El tiempo que yo en mi cabeza había destinado a mis hijos, no existía y por más que no quisiera, seguía sintiendo la culpa de no dedicarles el tiempo que cada uno se merece. Sobretodo a mi talón de Aquiles…Loretta.

Mi marido siempre me insistía, en que metiera a mis dos pequeños en horarios desfasados para tener tiempo con cada uno. La realidad es que yo necesitaba tiempo para mi y en mi necesidad, esa sugerencia no era opción.
No fue sino hasta que en mi curso de disciplina positiva, una de mis compañeras mencionó que tenía de vez en cuando citas con su hijo el mayor y fue ahí donde caí en cuenta, que eso era lo único que iba a lograr que mi hija y yo tuviéramos un tiempo para nosotras.

Y fue así como un sábado, sacado de la manga, nos fuimos ella y yo a pasar el día juntas.
Ese día estaba lloviendo pero lo que ella decidiera hacer, eso haríamos. Fuimos al parque, nos mojamos muchísimo pero eso no importaba porque no tenía nada más que cuidar. Nos subimos a todos los juegos, arrancamos hojas, saltamos en los charcos, nos comimos una nieve y fuimos muy felices.
La cara de mi hija y el escucharla decir “Sólo mami y Lottie” me hacían sentir el corazón desbordado.

Mejor decisión no pude haber tomado.
Y ahora que lo pienso, mi mamá solía hacer lo mismo con nosotras. Una tarde cada quince días o al mes, nos llevaba a acompañarla a sus vueltas, nos llevaba a merendar y pasábamos una tarde solas con ella.

Ahora que ella por ser de nuevo ingreso entra una semana después al colegio, lo estamos haciendo de nuevo. Aunque sean 3 días solamente.
Muchas cosas juntas y además nos estamos preparando para su gran día.

Siempre he pensado que el tiempo que pasamos con nuestros hijos, es muy intenso y la mayoría de las veces nos abruma y nos pone irritables. Pero aprovechemos las veces que podemos hacer ese tiempo de CALIDAD y no cantidad, porque de mi te acuerdas, que te vas a relajar y lo vas a disfrutar.

He decidido que de ahora en adelante, lo voy a hacer con cada uno de mis hijos. Un momento donde solo seamos dos.

 

 

 

 

Mi maternidad y la lactancia.

Del 1-7 de Agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

En todas las redes sociales podrás leer sobre esta semana. Hay mucha información de todo tipo, pero lo más importante que considero que vas a encontrar, son historias de mamás como tu y yo y nuestra experiencia con la lactancia materna.

Hablar de la Lactancia Materna, es un sinónimo de muchas cosas que van más allá del alimento que en este caso es la leche. Es amor, apoyo, dedicación, apego, sacrificio, protección, confort, entre muchas otras cosas más.

Para muchas es un acto de logro y para otras es un fracaso y esto no debe de ser así.

Si, la lactancia materna es lo mejor que podemos ofrecerle a nuestros hijos.

Pero también creo que lo importante entre nuestros hijos y nosotros, es el lazo que logramos hacer, sea cual sea el acto que llevemos a cabo.

Yo amamanté a mis tres hijos pero nunca fue exclusivo. Desde un inicio combiné con fórmula y es fecha que me sigo sintiendo culpable, juzgada y muchas veces señalada.

Con decirte que esta semana, hasta he considerado tener un cuarto hijo para volverlo a intentar. Tal vez yo estaba mal y no lo intenté lo suficiente, tal vez si los tenía pegados a mi todo el santo día pudieran satisfacerse, tal vez si me aplicaba crema protectora cada segundo no sangraría todo el tiempo, tal vez si me estimulaba más podría sacar más de 2oz que sacaba con el sacaleches….

Tal vez

¿Vale la pena intentarlo¿ Si. ¿Dolerá al principio? Puede ¿Será exitosa? Quizás. Lo que si no vale es martirizarse por cosas que o no hiciste, no estás haciendo o no puedes hacer.

Infórmate sobre los beneficios y los mitos de la lactancia materna, agota todas las fuentes y oportunidades. Rodéate de grupos de ayuda y de gente que te apoye; pero ¡NO SUFRAS! este acto no es para sufrir. Es algo que debes de disfrutar y les debe de beneficiar a los dos.

Te abrazo y apoyo cualquier método de lactancia que tu escojas. Al fin del día lo que cuenta es tener una Lactancia Respetuosa y un lazo incomparable con tu hijo. Tu más que nadie sabe qué es lo mejor para los dos, al final tu eres su madre y tu eres la que vas a estar con él.