Yo nunca…

Cuando recién me convertí en madre, tenía muy claro las cosas que quería para mis hijos, tanto en educación, valores, crianza y demás.
Viviendo en un país lejos del mío, mi teoría era que necesitaba ser muy firme en todas mis decisiones y acciones, con el fin de que hubiese una armonía en el hogar y yo mantener mi sanidad mental.

Creo que antes de convertirme en madre, era la madre perfecta. De ahí hasta que me convertí en madre por tercera vez, creo que me he mordido la lengua muchas veces, porque he hecho miles de cosas que yo dije que nunca haría y también no he hecho muchas cosas que dije que haría.

Ayer por la tarde de plano perdí la compostura y le grité a mis hijos de una forma que cuando terminé de hacerlo, ni yo misma me reconocí.
Se la han pasado peleando constantemente todo el día. Llevan semanas así y honestamente no creo que dejen de hacerlo pronto.
Entre que se pelean, lloran, pelean, lloran y así sin descanso, luego la perrita de la casa ladrando y gruñendo todo el tiempo, lo perdí.

“¡Ya, dejen de pelearse, ya me tienen harta!
TU, deja de molestarlo y TU deja de lloriquear.
Si no saben jugar juntos, entonces tu te vas arriba y tu te quedas abajo.

Así es, yo siempre dije que nunca les gritaría a mis hijos y me he mordido tanto la lengua, que hasta sangre me salió.
Que chistoso, de verdad que nadie sabe en lo que se mete, hasta que ya está dentro ¿no?

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar comer enfrente de la tele y hay veces en que lo hacen porque prefiero no pelear por apagarla y pedirles que se vengan a comer.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar sin bañar, pero hay veces en los que el cansancio me gana y sólo quiero que se vayan a dormir.

Cuántas veces dije que nunca les iba a dar dulces entre semana y hay veces en los que les compro uno si se portan bien en el super.

Cuántas veces dije que nunca iban a dormir conmigo y hay noches en donde prefiero dormir aplastada por ellos, que ir constantemente a su cuarto para verlos.

Cuántas veces dije que nunca les iba a decir “Si no vienes, ahí te dejo” y lo he hecho un par de veces en el parque.

Cuántas veces dije que nunca les iba a prestar mi teléfono y hay veces que no tengo otro remedio que dárselos para que estén tranquilos.

Cuántas veces dije que nunca me iba a ir sin despedirme de ellos por la noche, pero hay veces que se han portado tan pesados, que su padre se encarga una vez que llega y yo no vuelvo a subir sino hasta que me voy a dormir y me voy directo a mi cuarto.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar despiertos después de su hora de dormir y hay días en los que mientras estén tranquilos y en su cuarto, no me importa que no se duerman. Ya lidiaré con despertarlos al día siguiente en 8hrs después.

Y así muchas más.

Porque en esta vida con hijos muchas veces no se puede planear. Una cosa es lo que nosotros queremos hacer y otra lo que se puede hacer.
Es un constante estira y afloja que mientras llevemos la fiesta en paz, en muchas cosas (pero muchas) tendremos que ceder.

Mantengamos claro lo siguiente que es lo básico y primordial. Que ellos estén vivos y felices. El cómo ya lo iremos descubriendo en el camino.

...¿Y tu en qué has dicho "Yo nunca"?

M.

 

 

 

Photo by Kristina Flour on Unsplash

 

Los amigos de tus hijos.

El ciclo escolar pronto se termina y con ello la preparación del próximo.

Como en todas las escuelas, aunque en la de mis hijas sea de dos salones por grado, cada año mezclan a sus alumnos para tener un buen balance basado en género, habilidades académicas y amistad.
La expectativa, los deseos y el nervio SIEMPRE están entre los padres para saber en dónde y con quién estarán sus hijos el próximo año. Y bueno, aunque la verdad es que yo no me preocupaba mucho hasta la fecha, ahora resulta que si porque

Este año mi hija va a estar por primera vez sin su mejor amiga.

Cuando me enteré la verdad es que me sentí un poco triste por mi hija. Tiene apenas 6 años y su mejor amiga lo ha sido desde la guardería.
Yo cuando estuve en secundaria, los 3 años de curso, los pasé con mi mejor amiga de aquellos entonces y honestamente los disfruté bastante. Cabe aclarar que yo estudié en un colegio enorme de 5 salones por nivel, con 30 alumnos por salón, así que agradezco a los profesores, que esos tres años nos hayan puesto juntas.

Toda esta situación me hizo darle muchas vueltas en la cabeza. Por una parte tenía los rumores de la mala actitud de una de las maestras que le habían tocado y por otra parte, tener que trabajar con ella sin su mejor amiga.
Seré anticuada pero yo soy de la idea de que todo es más fácil cuando tienes a tus amigas alrededor.

Pregunté, pedí opiniones y todo eso, sin decirle a mi hija. Al cabo que no había necesidad de decirle si antes podía “arreglar” las cosas.
Pedí cita con el director de la escuela, principalmente para consultarle la razón por la cual las había separado; tal vez no estaban trabajando bien juntas y era momento de separarlas. Tal vez las dos siempre estaban juntas y era tiempo de que empezaran a convivir con otras niñas o simplemente por que les dio la gana, no lo se.

No quise intervenir mucho, solamente saber la razón y una vez conociéndola ya sabría cómo actuar.

Y así pasé el día esperando que lo platicaran en la escuela y pronto tuvieran alguna respuesta para mi. Deseando que la movieran de salón y ahorrarme la incomodidad de la “mala maestra” y el “extraño a mi amiga”.

Me llevé una sorpresa cuando mi hija llegó a casa contándome el salón en el que tocó. Su opinión de las dos maestras y el hecho de que ya no estuviera con su “mejor amiga”.
Y bueno, pues resulta que no son tan mejores amigas como yo había pensado o como ella me lo había platicado. Y ahora va a estar con otras compañeritas con las que se junta mucho y trabaja muy bien.

¿Qué gané en todo eso? Bueno primero que nada una cachetada a mi misma por andar queriendo intervenir en este tipo de cosas. Pero aunque no lo creas, un gran aprendizaje también y que todos los padres deberíamos de tomar en cuenta.

Aprendí que muchas veces lo que queremos para nuestros hijos, no es siempre lo mejor.

Aprendí que a veces debemos que tomar decisiones con la cabeza y no con el corazón.

Aprendí que la plática constante con nuestros hijos es esencial para saber lo que está pasando en su vida.

Aprendí que está bien preocuparse por el más mínimo detalle. Es la vida de tus hijos.

Sigue tus instintos. Aunque todo el mundo me dijo que no interviniera, jamás me hubiera enterado de las nuevas amistades de mi hija.

Siempre da el beneficio de la duda. No conozco a esta maestra, no se cómo sea con los niños y aunque los rumores son muy fuertes, ella merece una oportunidad, así que se la daremos; sólo espero trate muy bien a mi hija.

Aprendí a reconocer su confianza y habilidades para relacionarse con más gente.

Aprendí que así como nosotros, nuestros hijos van a tener amigos por temporadas. Comenzarán a juntarse con unos, terminarán su amistad con otros y en alguno de esos ir y venir, seguramente nuestros hijos se sentirán lastimados en algún momento.
No hay mucho qué hacer más que escucharlos, consolarlos y estar ahí para ellos.

Aprendí que no se trata de mi. Y a pesar de que yo vaya a extrañar a la mamá de la amiga de mi hija, la vida sigue y si somos tan buenas amigas como pensamos, vamos a seguirnos frecuentando.

 

 

 

 

 

 

 

Al padre de mis hijos

Cuando te conocí y conocí el amor que tenías por los niños en tu familia, supe que ese amor se iba a multiplicar e iba a ser infinito cuando fueran los tuyos.

Te vi interactuar con ellos y mi amor por ti creció cada vez más.

Me ilusionaba pensar en lo que sería si algún día, Dios nos permitiera tomarle la mano a una pequeña personita que fuera mitad tuya y mitad mía.

No tardamos mucho para que esa ilusión se volviera realidad.
Recibimos con tanto amor a nuestra primera hija. Ese sueño por fin llegaba a nuestras vidas.

Con el tiempo recibimos a nuestros últimos dos hijos y con ellos nuestra familia crecía.

Cómo olvidar tu cara cuando nacían. Tus ojos cargados de emoción y tu sonrisa que no cabía en tu cara.

Cómo olvidar cuando llegamos a la casa por primera vez con uno, dos, tres hijos y pasar la primera noche con ellos.

Cada día te convertías en un hombre más fuerte y un mejor padre.

La manera en la que los tratas y tu amor incondicional por ellos hacen que cada día te ame más.
La forma en como juegas con ellos y te pones a su nivel cuando quieres que te hagan caso.
Tu balance porque coman bien pero poderse escapar una tarde para comer chucherías.
Tu dedicación y voluntad para atenderlos por las noches.
Tus abrazos cuando llegas de trabajar y tu disposición por estar con ellos el más tiempo posible.
Y muchas cosas más.

Hoy no sólo admiro tu fortaleza y tu manera de ver la vida. Sino también la forma en que has elegido ser padre.

Tal vez no concordemos en muchas cosas como pareja, pero me queda claro lo que queremos como padres.

Me da mucha alegría poder celebrar el Día del Padre contigo y que nuestros hijos te tengan a ti como papá.

¡Felicidades!

 

Papá es papá

Recuerdo el día que me casé y llegó el momento del baile de la novia con su papá. Creo que en todo el día no había llorado como lo hice en ese momento. ¿La razón? Dejaba a la persona que siempre me hizo sentir comprendida.

En la familia que formaron mis padres, todas fuimos mujeres. Siento que eso y el hecho de haber sido la mayor, fueron un gran factor para que yo estuviera más unida a mi papá; al fin y al cabo yo era la niña de papá.

Conforme pasó el tiempo, fui aprendiendo muchas cosas de él. Cosas que me ayudaron a ser lo que soy, ya sean buenas o malas, mi padre me ha dejado muchos aprendizajes que hoy quiero compartir contigo y que estoy segura que tu padre te ha dejado alguno que otro también.

Me enseñó que fuera lo que fuera, creyera en Dios. Él no juzga y me va a querer por la persona que soy.

Mi papá habla el lenguaje del amor. Lo veo a diario con mi madre. Él la ama de la forma en la que ella necesita y está a su lado sin importar qué.

Me enseñó a tener bien claro qué es lo que yo quiero en el matrimonio. Alguien que me ame incondicionalmente y que me ayude a mejorar mis errores. Alguien bueno, inteligente, trabajador y que me tenga sobre todas las cosas.

Me enseñó a tener cuidado con mis palabras. A pensar bien antes de hablar. En que una palabra puede ser mucho más dolorosa que una acción y que tal vez la herida tarde más en sanar.

Me ha enseñado a siempre estar al tanto del bienestar de los demás. Siempre ha dado aún cuando lo que tiene en sus manos no es lo que sobra. Y siempre ha preguntado cómo estás, aunque tu no quieras responder.

Me ha enseñado a aceptar mis errores y pedir perdón por ellos.

Si no estas agusto en un grupo de personas y no quieres hacer lo que ellos hacen, no pierdas el tiempo y vete de ahí. La vida es muy corta para desperdiciarla en cosas que no valen la pena.

Los amigos son pocos, cuídalos.

La educación es la herencia más importante que podemos darle a nuestros hijos.

Da un lugar especial a las cosas que te gustan y trata de hacerlas lo más seguido posible.

Los niños son un tesoro, si tu das, ellos dan a cambio.

Está bien fracasar. La clave es saber levantarse y seguir adelante.

La familia siempre es primero. Aunque te molestes con ellos o estés lejos, ellos son parte de ti.

Y yo creo que lo más importante es que pase lo que pase, él siempre estará ahí echándote porras.

Feliz Día del Padre papá, mejor no pude haber pedido.
¡Te amo!

Mamá, olvídate de cómo luces en traje de baño.

Hablar de nuestra complexión física, es para muchas mujeres un tema sensible.

Ahora que comienza el verano, muchas de nosotras nos vemos entre la espada y la pared.
Por una parte, queremos llevar a nuestros hijos a todos esos sitios de agua en donde estás debajo del sol muriéndote de calor, pero por otra, no te sientes con la suficiente confianza para ir con ropa diminuta, fresca, si no es que hasta en traje de baño.

Hace un par de días, la naturaleza nos regaló una semana completa de un clima maravilloso.

Llevé a mis hijos a un pequeño parque de agua en donde podían correr, mojarse, jugar con otros niños y yo…poder despejarme un poquito…

NO PUDE

¡Estaba que moría de calor!
Ya se que siempre me quejo de que no soporto el frio y el viento que hace en este país; pero cuando aquí hace calor…HACE CALOR.

Me encanta, lo amo y él y yo somos uno mismo, pero no iba preparada, ni física ni mentalmente para disfrutar el momento en el agua.

Desde que me convertí en madre, algo de lo mucho que cambió fue mi cuerpo.
Con el tiempo, me he visto con pocas oportunidades para sentarme a comer, cambiar mis comidas preparadas por las sobras de las de mis hijos y llenarme de comida chatarra durante mis momentos de ansiedad.
Me falta la motivación para hacer ejercicio y lo único que quiero hacer por las noches es dormir.
Eso se refleja en mi cuerpo

Pero, cuando estoy con mis hijos en la playa o en las albercas, ellos NO VEN mi cuerpo. Ellos ven a la mamá que juega con ellos aquí y allá y quieren hacerlo en el agua también.
Ellos no le dan importancias a las “rayitas” que tengo por todo el cuerpo y tampoco si se me ve bien el traje de baño o no.

Mi pena, mis complejos y todo eso, se queda atrás cuando veo en sus caras la emoción de que mamá vaya a jugar con ellos en el agua.

Cuando me siento con ellos a cavar un pozo en la arena.
Cuando corremos entre las fuentes esquivando los chorros de agua.
Cuando la hacemos de sirenas o tiburón por toda la alberca.
O simplemente estar ahí, frescos, tirados descansando sin importar qué llevemos puesto.

Nadie se va a fijar en ti ni tu en ellos, te lo digo porque estamos tan enfocados en nuestros hijos, que nadie tiene tiempo para ver a los demás.
Todo lo demás va a pasar a segundo plano o va a importar menos en comparación con lo que de verdad importa y es pasar esos momentos divertidos con nuestros hijos.

Yo voy a seguir con mis imperfecciones al menos por un buen rato y no quiero que eso limite el pasar un tiempo diferente ellos.
Ya vendrán días en los que pueda cocinar de manera completa, sentarme a comer por más de 15 minutos e irme al gimnasio y tener un cuerpo más saludable.

Por el momento tengo a mis hijos pequeños, con los brazos abiertos y dispuestos a jugar hasta cansarse debajo del agua con mamá.

Tal vez te pueda interesar este texto ⇒ Por qué me cuesta tanto aceptar mi cuerpo

Melissa

 

Cómo explicarle a tus hijos las parejas del mismo sexo

Hoy en día, el mundo es tan diferente del que yo viví cuando era niña.
Si bien, las parejas del mismo género siempre han existido, ahora que ya soy mayor, me doy cuenta que no he sido tan ajena a ese tema desde mi infancia.

En muchas ciudades y/o países, ya es legal el matrimonio del mismo género y cada vez vemos más parejas convirtiéndose en padres.

Mi marido y yo fuimos criados en una cultura muy conservadora, en un país donde aún es fuerte en el valor de la familia tradicional.
Ahora como padres, no sólo queremos continuar fomentando el mismo valor en nuestra familia, sino que también por vivir en otro país con una cultura totalmente diferente a la de nosotros, nos enfrentamos con muchos temas nuevos, de los que tenemos que aprender para poder explicárselos de la mejor manera a nuestros hijos.

En la actualidad los niños son más observadores y siento que están más despiertos.
Se dan cuenta de todo lo que pasa alrededor y cada vez hacen más preguntas “complicadas” desde muy temprana edad.
Nosotros los padres nos vemos forzados a contestarlas porque no queremos que luego anden repitiendo cosas falsas y sin argumento.

Hoy precisamente mi hija me preguntó si había matrimonios de dos niñas.

Me quedé sin habla. La verdad es que quise contestarle honestamente, pero aunque para nosotros es muy fácil de entender, para ellos no (al menos no por el momento).
Para ellos, dentro de su inocencia, no les hace sentido ¿Por qué dos personas que se quieren no pueden estar juntas?

Lo platiqué brevemente con mi esposo y los dos acordamos en varios puntos que quisiera compartirte y que queremos aplicar en nuestra familia.

Lo primero que deben de acordar es bajo cuáles valores quieren criar a sus hijos.

Un valor básico es el respeto. Si alguien piensa diferente a ti, también está bien. Tal vez no compartas el mismo pensamiento, pero es importante que lo respetes.

Sean sinceros con ellos.

Aprovechen la oportunidad de hablar del tema cuando se presente. No lo evadas. De esta manera el mensaje que le transmitirás es de que es algo incómodo de hablar.

El amor y compasión hacia los demás es parte importante de nuestra interacción como sociedad. Les enseña a nuestros hijos a aceptar y aceptarse.

En el mundo existen muchas familias de diferente tipos: mamá y papá, mamá y mamá, papá y papá, monoparentales, con familiares cercanos, etc. Nosotros no tenemos el derecho de juzgar la forma de ser, ni las decisiones que otras familias tomen.
Todos somos diferentes y eso no es motivo de burla ni exclusión.

Recuerda que los niños copian mucho de lo que decimos y hacemos. Seamos prudentes sobre cómo nos expresamos a su alrededor.

Es un tema que lo vemos cada día más y en algún momento nuestros hijos se van a dar cuenta y van a preguntar. Qué mejor que lo escuchen de nosotros como sus padres, maestros y guías.

M.

Ninguna madre debería de criar a sus hijos lejos de su propia madre.

Convertirse en madre es la experiencia más inolvidable que una mujer puede vivir.
Todos tus sentidos y emociones están a flor de piel. Te sientes la mujer más capaz del mundo, pero por otro lado, un mar de dudas, incertidumbres y más, llenan tu cabeza.

Ves a la pequeña persona que acabas de dar a luz y te preguntas, cómo es que existe un ser tan perfecto y tan hermoso; y lo más increíble es que tu y tu pareja lo crearon.

Sientes como tu corazón no puede de tanto amor y orgullo y  lo quieres compartir con el mundo entero; principalmente con tu familia.

Entiendes por primera vez, el Rol que tu madre ha hecho por tantos años. Confías en que ella te comparta sus consejos y sobretodo su ayuda; al cabo ella es la voz de la experiencia.

Ella, que a su manera, ha logrado que tu te conviertas en una persona de bien. La cual ha hecho muchos sacrificios para que nada te falte.
Que ha sacado adelante a su familia, buscando aquí, quitando allá y haciendo magia para que las cosas salgan bien en el hogar.

Esa madre, no debería de estar lejos de sus hijos cuando ellos se vuelven padres.
Debería de estar ahí para cuando se necesite, aún y cuando sus hijos quieran hacerse los perfectos y pretender que lo saben todo.

Debería de estar ahí lista para ayudar y estar al pie del cañón. Dispuesta a amar a sus nietos y amar aún más a sus hijos, porque al final del día, ellos son sus hijos y personas también, fuertes o débiles, pero que necesitan de un abrazo, de un "Lo estás haciendo bien" o "Todo va a estar bien" o "No te preocupes, yo me encargo", aunque no lo quieran aceptar.

No significa que ella lleve el hogar ajeno, simplemente que esté con sus hijos para darles el confort que como padre, se pierde un poco, o a veces hasta en su totalidad.

Porque ella es madre y sabe lo que se siente. Porque a ella de igual manera, su madre debe o debió estar ahí para ella también.

Porque las madres deben de estar unidas en todo momento.

Yo que he sido madre por seis años y esos años, lejos de mi madre. La he necesitado. Su apoyo, su ayuda y todo lo que una madre puede dar.
Esos años que a mi nadie me ha enseñado a ser madre.
Que he necesitado respirar y no la he tenido para que me proporcione ese oxígeno.
Que la veo y y a veces es como si fuéramos dos extrañas por estar tanto tiempo separadas.
Porque yo cambié. Me convertí en madre y volví a cambiar y ella no ha estado presente para conocer a la nueva yo, a la madre de familia.
Pero ahora la entiendo, como madre y como mujer y toda mi percepción cambia. Sea lo que sea es mi madre y tengo mucha suerte de que haya sido ella.

Ser madre es una bendición. Y es algo que no se debe de vivir sola.

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

Mis amigas blogueras y yo nos unimos para esta celebración, quédate a leer.

¿Sabes lo que es la Niñofobia?

Hace una semana tuve la oportunidad de hacer un en vivo desde mi página de Facebook, con el fin de platicar y conocer la opinión de las seguidoras de Mi Rol de Madre, sobre un tema muy controversial y que va en aumento: Niñofobia.

A pesar de que siempre ha existido, ahora ya cuenta con un término y básicamente es la falta de tolerancia hacia los niños.

Siendo madre de 3 niños menores de seis años, siempre bromeo de que se me hace raro que yo no padezca de esa fobia, sin embargo, hay gente que realmente no puede estar alrededor de niños.

Diciendo esto, obviamente hay quienes sacan provecho de la situación y en el mercado ahora puedes encontrar zonas “libres de niños”.
Restaurantes, eventos, hoteles, cruceros, entre muchos otros, ahora especifican en la entrada o desde el momento de la reservación, que no se pueden llevar niños. Y con obvia razón hay mucha gente que está en contra de esta política.

En lo personal siento que estoy en medio.
NO ME LO TOMES A MAL.
Me encantan los niños, de hecho mucho antes de convertirme en madre fui maestra infantil de danza y lo hice por mucho años. Sin embargo, siendo madre en un país extranjero, lejos de mi familia, sin el lujo de tener ayuda de quedada en casa y poder tener un momento a solas con o sin mi marido, tengo que aceptar que muchas veces lo ultimo que quiero, es estar rodeada de niños.
Son pocas las veces que mi marido y yo salimos en pareja, tranquilos y poder disfrutar de la cena es casi un lujo. Por eso, no se me apetece estar en un lugar con niños jugando, corriendo, gritando, llorando y todo lo que nuestros pequeños hacen diariamente.

Un niño es un niño. Y por más que nosotros los padres, les enseñemos a comportarse, respetar y “portarse bien” la realidad es que ellos la mayoría de las veces no lo entienden. Ellos quieren explorar, jugar, divertirse y una vez que terminan de comer o lo que están haciendo, se aburren y es muy difícil mantenerlos en su lugar.

Hay quienes en realidad no es que tengan niñofobia, sino padrefobia y es la falta de tolerancia a padres permisivos.

Porque como mencioné anteriormente, los niños son niños y se van a comportar tal, pero el punto de vista de este término, es que hay ahora una especie de padres que divinizan a sus hijos, no pueden regularlos y les es muy difícil poner límites.
Entonces al final la culpa no es del todo del niño, sino de los padres también y luego nadie quiere estar con ese niño porque es “muy maleducado, grosero, rudo, etc etc” te lo digo, me ha pasado con uno que otro compañero de mi hija.

Creo firmemente que hay lugares y momentos para todos. Como padres, tenemos que usar nuestro sentido común de a dónde llevamos a nuestros hijos. Desde una película en la noche y que no es para niños, hasta un lugar de negocios donde no tienen nada que hacer ahí.
Y así como estos lugares están en aumento, también lo son los que son “child friendly” o amigables para niños. Los cuales me parecen una opción super acertada porque no sólo tienen cosas con las que los niños se entretienen, sino que además, poco a poco van mejorando el menú infantil y al final si los niños están felices y bien comidos, los padres lo estaremos también.

La molestia con las personas que defienden los derechos de los niños y están en contra de estos establecimientos, es que, el no permitir la entrada de niños es segregarlos y eso está mal.

¿Por qué te lo tienen que imponer?

Mi opinión es que parte de aprender a vivir en sociedad, es aprender a respetar las reglas. ¿No?

Piensa en un lugar para niños y jóvenes, en donde no se permite la entrada a adultos sin niños; si un adulto en esa situación quiere entrar, no lo están discriminando ¿o si? No es un lugar para el y no considero que se estén violando sus derechos.
Otro ejemplo muy común (al menos aquí en Europa) son los trenes con vagones silenciosos, en donde va gente mayor o de negocios y no se permiten la entrada a gente menor de 14 años, ni música y menos teléfonos celulares. Son lugares de trabajo, y no es discriminar si yo me quiero meter con mi carreola y mis hijos jugando, cuando hay otros vagones donde felizmente lo puedo hacer.
Y así te podría dar muchísimos ejemplos en donde reflexiono que hay lugares para todas las personas y no por eso es discriminación.

Creo que el primer principio que debemos de meternos a la cabeza es el del respeto a todas las personas (niños y adultos) el que le sigue el sentido común y por último el de la tolerancia.

Todos hemos sido niños y hay algunos que se acuerdan mejor que otros.
Todos tenemos preferencias y elecciones y por eso no debemos de ser juzgados.

M.

Si quieres leer más al respeto, te dejo varias ligas que pueden ser de tu interés:

Universidad Complutense de Madrid
Chikiplan en Tenerife
Es mar tribu. Mamás en práctica
Derechos Humanos de la Infancia México

Por favor lava los platos. Los niños van a estar bien.

Escucha.
Antes de que todos piensen que este es uno de esos artículos, en donde te dicen que ignores las tareas del hogar, porque los hijos crecen muy rápido, déjame asegurarte esto: no lo es. Es un respiro para aquellas madres que sienten un poco de culpa por hacerlo.

Por favor lava los platos.
A pesar de que nuestros bebés crezcan muy rápido, es mejor que lo hagan cuando los platos están limpios.
Y no te sientas culpable por eso. Tu estás enseñando a tus hijos que los platos son parte de la vida. Comes, haces un mugrero y lo limpias.

A veces, yo pienso que esos artículos en donde te dicen que disfrutes el momento, no piensan que lo puedes disfrutar aún más, cuando sabes que no hay una pila de platos sucios por lavar.

Lo sé.

He luchado contra esa parte de mi que piensa que estoy mal. Yo quiero ser esa mamá que ignora el tiradero, los platos sucios, las cosas por hacer, pero honestamente nunca lo he sido. Y por todos esos poemas motivacionales, Pinterest y los blogs de maternidad, en donde te repiten una y otra vez que la maternidad en realidad se pasa muy rápido y que necesitamos disfrutar cada momento…han hecho que yo me sienta culpable y al final ahí estoy yo, tratando de despegar comida seca del plato, como si fuera pegamento extra fuerte en vez de estar descansando leyendo un libro.

Pero amigas, en serio, en verdad batallo para leer ese libro cuando se que hay miles de platos por lavar en la cocina. De verdad batallo. Si, juego con mi hijos, pero en realidad, soy la que lo hace recogiendo todo los juguetes o juega a que está limpiando, en vez de estar realmente jugando. Todo es cuestión de encontrar EL balance.

Por eso, les escribo para liberarlas.

Laven los platos.
No eres una mala madre si no estás ahí sentada, disfrutado CADA momento.

Alguien tiene que hacer el trabajo. No podemos vivir en un desorden. O al menos mi personalidad no lo permite. Y otra vez, estamos enseñando a nuestros hijos el valor del orden, las tareas, responsabilidades y las recompensas cuando nos hacemos cargo de las cosas a nuestro alrededor.
¿Y sabes qué? Puede que lavar los platos sea importante para ti, pero no para otra persona. Pero solo quiero que sepas que se vale; en un mundo en donde se nos exige disfrutar cada segundo, lavar los platos, o lavar la ropa y todas esas cosas, es bueno. Es cuidar de nuestros hijos también. Es vida.

¿Que los hijos crecen?
POR SUPUESTO

Mi hija mayor ya está en college al otro lado del país. No soy una madre cuyos hijos son menores de 5 años y está dando consejos. Es muy muy fácil pensar que lo sabemos todo. Pero de verdad te digo, hasta que no tienes un adolescente, no puedes aconsejar sobre un adolescente, ¿me explico? Te lo digo yo, no puedo aconsejar a alguien cuyos hijos sean mayores de 20 años y 9 meses.
Porque esta etapa es en la que estoy.

Pero escucha. En esos casi veintiún años de maternidad, he luchado en contra mía y de mi necesidad por el orden, porque he permitido sentir la culpabilidad de perderme cada momento.

¿Sabes lo que pasó?
Me volví muy irritable, frustrada, agobiada.
Entonces decidí hacer la culpa a un lado. Y comencé a ordenar todo y a regresar la paz a este hogar. Y así, mi verdadera yo regresó. Yo, la que puede reír y disfrutar los momentos porque no tiene que hacer un millón de cosas en la casa.

Soy una mejor mama porque los platos están limpios.

Escucha, así es la vida. No tenemos el lujo de resumir la vida en una película o en una temporada de 38 episodios en donde la gente limpia todo el desorden por arte de magia. Tu y yo lo hacemos.

No más culpabilidad. Lava los platos, siéntete orgullosa de eso. Ama a tus hijos, disfruta el momento cuando puedes. Encuentra el balance que funciona para TI y tu familia.

Pero en serio, si necesitas orden en tu casa, no te sientas culpable. Si eso es lo que te hace feliz, es lo que importa.

¿Y mi felicidad?
La hace una superficie limpia.

~Rachel

Ps: Mi Hija sobrevivió. Y a ella, le gustan las superficies limpias también.

Texto original: Just do the dishes, the kids will be fine

Traducción Mi Rol de Madre

¿Por qué es tan importante tener un Testamento?

Platicando con mis amigas, van varias veces que sale el tema de los testamentos. Aunque no lo creas, si hay veces en las que nos ponemos serias y hablamos de temas importantes y sobretodo necesarios.

Lo hemos discutido y a pesar de que yo bromeo con que dentro de mis herencias, se encuentran todos mis moldes de hornear, mi computadora y todos mis aparatos de trabajo; la realidad es que ya siendo seria, no tengo ni la menor idea de todas las cuentas que tenemos, todo lo relacionado con el trabajo de mi marido, asuntos de la casa, entre otras cosas. En pocas palabras, soy una ignorante de nuestros asuntos financieros.

Cuando te conviertes en padre, obviamente todo el tema económico se vuelve importante, pero antes que eso, creo que lo más importante es que si tu o tu pareja o los dos, llegan a faltar, ¿Con quién se quedan tu hijos?
En nuestra situación esto es aún más complicado, puesto que vivimos lejos de nuestra familia; y a pesar de que tenemos muy buenos amigos cerca, quienes incluso mis hijos los ven como parte de la familia; legalmente ellos no tienen ningún derecho sobre mis hijos en caso de que nosotros llegásemos a faltar.

Por eso y todo lo demás, mi esposo y yo nos sentamos a revisar cuenta por cuenta, planes y demás para decidir qué vamos a hacer si nos encontramos con esta desgracia.
No te voy a mentir, no es algo de una sola plática ni un par de horas. Es algo que los dos tienen que estar de acuerdo y al tanto de todo lo que le pertenece a la familia, en dónde se encuentra, a qué nombre, etc.

Pero ¿Por qué es tan importante tener un testamento?

Cuando alguno de los padres llega a faltar y nada está escrito, normalmente todo pasa al que todavía vive. Pero cuando los dos llegan a morir, es importante tener por escrito los deseos para que se puedan cumplir conforme su voluntad.

Un testamento

Es la única forma de asegurar que tus ahorros y tus bienes, sean destinados a gente o causas que tu deseas.

Ayuda a evitar discrepancias y pleitos entre familiares.

Cuidas de tus seres queridos aún y cuando ya no estás.

Asignas a un protector de tus hijos. Nunca asumas que tu familia directa estará disponible o dispuesta a cuidar a tus hijos. Así que si ustedes como padres, quieren dejar la patria protestad a alguien en específico deberá estar bien especificado. De otra forma, tus hijos podrán irse con alguien que tu no hubieses querido.

Proteges tus bienes para las siguientes generaciones.

(En algunos casos) Con un testamento bien planeado, puedes ahorrar en los impuestos por herencia.

Ayuda a que tus familiares sepan de qué manera quisieras que se realizara tu funeral. Si quieres que te entierren, en dónde; que te cremen y quién mantendrá tus cenizas, etc.

Los testamentos son manejados por abogados. Escoge una persona a la que le tengas confianza y la cuál administrará todo una vez que tu faltes.
Tiene que ser una persona objetiva por eso se recomienda que no sea un familiar.
Te sugiero que guardes algo de dinero de tu herencia, para cubrir con los gastos del abogado y no dejarles ese gasto a tus familiares.

Así que si le has sacado la vuelta por desidia o por cuestiones económicas, déjame decirte que hoy en día, hacer uno no es caro, de hecho son muy accesibles, fáciles y rápidos de hacer.

Platícalo con tu pareja y tu familia y tan pronto tengan la oportunidad, dense a la tarea de hacer un testamento.

M.

Referencias

St. Jame's  Place. Wealth Management.
Business insider.
The Law Society.
El Economista.