Cuando nace un bebé, también nace una mamá

Hoy en casa celebramos 7 años de vida de mi primera hija.

La verdad es que cuando alguien de la familia cumple años, me pongo algo sentimental y es que a veces siento que los años se me pasan como agua por las manos.

Pero fuera de sentimentalismos, me da mucha risa lo chistosas que somos las mamás cuando de festejar a nuestros hijos se trata.

Recuerdo cuando iba a ser el primer festejo de mi hija, planee su fiesta por meses. Los detalles, la comida, los regalos de agradecimiento, la piñata en forma de #1, ¡Todo! Estaba tan emocionada, que jamás pensé en que ella no se iba ni a percatar de todo lo que estábamos preparando para ella. Más bien era una fiesta para mi jaja para mi primer año de mamá.

Cuando estamos embarazadas anhelamos con tanta ilusión conocer a nuestros pequeños.
Imaginamos su cara, sus facciones, expresiones, el color de su cabello, si se parecerá a nosotras o a su papá.
Nos cuidamos hasta de más. Comemos muy sano, a veces dejamos de comer ciertas cosas por no perjudicar al bebé o comenzamos a comer otras que normalmente no comeríamos.

Todo gira alrededor de ellos.

Preparamos todo lo que van a vestir; su habitación; todo lo que conlleva su alimentación; que si la almohada para lactar, el manto, la silla especial, etc. Su medio de transporte; todo lo relacionado con su seguridad e higiene y la lista jamás se termina.
Muchas nos preocupamos por la lactancia sin ni siquiera todavía llegar el bebé.
Vamos a cursos psicoprofilácticos y hasta aprendemos a cambiar un pañal con una muñeca.

Y sigue girando alrededor de ellos.

Pero cuando por fin llega el día…es un sentimiento que no hay palabras para describirlo.
Sea cual sea la forma de su llegada, pero la primera vez que lo ponen sobre tu pecho o en tus brazos todo cambia.
Es como comenzar de cero.
¿De verdad yo hice a ese pequeño ser?

Y para todas ese momento se detiene. Por que en ese momento también nace una mamá.

Algunas su instinto maternal lo tienen desde que nacen y otras lo van desarrollando junto con su hijos, pero una vez que todas llegan al mismo punto, su amor se vuelve infinito y desinteresado.

Hace 7 años yo me convertí en mamá por primera vez.
Ha sido hermoso y loco a la vez.
Sin duda el mejor Rol que he desempeñado hasta la fecha y el que más me ha costado.

Felicidades Luciana por 7 años de estar con nosotros. Tu me convertiste en madre y por eso te estoy infinitivamente agradecida. Contigo llegó esta nueva vida y junto con ella un sin fin de emociones.
Tu, junto con tus hermanos, hacen que esta familia sea aún más feliz.
Que Dios te siga iluminando con esa hermosa sonrisa y nos permita muchos años más junto a ti.

 

 

 

 

 

¿Por qué las madres cargan a sus bebés del lado izquierdo?

Te has dado cuenta que la mayoría de las veces cargas a tus hijos del lado izquierdo, apoyándolos justo en la cadera? Esto no es coincidencia.

La próxima vez que cargues a tu hijo mientras estás caminando, fíjate, ¿lo estás cargando del lado izquierdo? La ciencia ha demostrado que la mayoría de las mujeres lo hace. Aquí te vamos a decir por qué y te va a sorprender.

El preferir un lado cuando cargamos a nuestro bebé, no es algo de lo que nos demos cuenta enseguida. Pero esta tendencia en las madres humanas o de otra especie, es algo que los científicos se han preguntado por mucho tiempo.

Estudios recientes indican que el 70-85% de las mujeres tienden a cargar del lado izquierdo a bebés, niños pequeños o muñecas.
Esta inclinación no se limita a la maternidad solamente, niñas pequeñas preescolares, han demostrado que también lo hacen del lado izquierdo. Curiosamente esta inclinación no se encuentra en los hombres.
Mientras los papás si cargan del lado izquierdo a sus hijos, los hombres que aún no son padres, no demuestran niguna inclinación.

Por años, han existido teorías para explicar esta tendencia. Los científicos han profundizado en sus estudios para descubrir si es por la facilidad de hacer otras cosas mientras se carga al bebé, proximidad al corazón de la madre, sensibilidad en el seno izquierdo y factores socio-psicológicos.
Estudios recientes han demostrado que en realidad es algo más proveniente del cerebro.

ES PORQUE NUESTROS CEREBROS SE COMUNICAN.

Cuando una madre carga a su bebé del lado izquierdo, el hemisferio derecho del cerebro de la madre se acciona, dando como resultado que ella tenga una conexión con su bebé.
Así es como funciona.

  1. Cuando el lado izquierdo del cuerpo tiene contacto físico, hay una reacción en el lado derecho del cerebro.
  2. La relación que existe entre cada lado del cuerpo es opuesta al cerebro y a esto se llama Lateralidad.
  3. El lado derecho del cerebro, es el responsible del lenguaje, de interpreter las emociones, entre muchas otras cosas.
  4. Por lo tanto, cuando la madre carga a su bebé del lado izquierdo, el lado derecho de su cerebro se acciona y responde major a las necesidades del bebé.

Es así como lo describe la última investigación de Nature Ecology and Evolution“La posición del infant en el lado izquierdo de la madre, puede optimizar el tiempo de respuesta de ella, direccionando información importante a su hemisferio derecho del cerebro”

Lo que es más facinante, es que esta tendencia no es solamente de los humanos. Muchos mamíferos lo hacen también.
Esta investigación, observó el comportamiento de muchas especies de mamíferos, como caballos salvajes, venados, focas, canguros, ballenas, entre otros.
No solamente las madres mantenían a sus crías del lado izquierdo, sino que ellos decidían escoger ese lado también.

¿Impresionante verdad?

Texto original: Why most women carry babies on their left side
Traducción: Mi Rol de Madre

Referencias: Why do mothers cradle babies on their left?

 

El duelo del último bebé

Deja que te cuente algo.

Cuando supe que estaba embarazada por tercera vez, la verdad es que no fue algo emocionante para mi. Siempre pensé que iba a tener 3 hijos, pero en ese momento tener el tercero no era el mejor. Mi segunda hija tenía sólo 5 meses, tenía una toddler y prácticamente estaba sola. Lloré mucho y estuve negada por mucho tiempo. No anunciamos el embarazo sino hasta las 20 semanas cuando fuimos a ver a nuestros papás a México; ahí descubrimos que íbamos a tener un niño y eso nos ayudó a visualizar más nuestro futuro.

¿Cómo le iba a hacer? sola, con otras dos pequeñas, ya no vamos a caber en la casa, tenemos que mudarnos, ¿A dónde? ¡Todo es muy caro aquí! etc etc etc.

Nació mi hijo, nos mudamos y comenzamos una nueva vida.

Él era muy demandante, le gustaba estar en brazos todo el tiempo y sino lloraba histérico, eso era muy estresante para mi puesto que, tenía otras dos bebés prácticamente que también necesitaban de mi.

La verdad es que antes de mudarme hice una extensiva investigación de todas las actividades alrededor para poder mantenernos activos y no quedarnos en casa aburridos.
Los traía a todos de arriba abajo, entre playgroups, clases, parques y más.

Nuestro hijo fue creciendo. De repente ¡Las niñas ya eran grandes! La mayor entraba en una etapa MUY difícil, los 3 años le sentaron muy pesado y entre mi loquera y su  "rebeldía" no lo estábamos pasando bien. Mi otra hija dejó de ser mi bebé y en menos de lo que pensaba, se hizo una bebé grande independiente; supongo que algo muy normal para la hija de en medio. Pasaba mucho tiempo con el bebé y yo nada mas sentía la culpa de mi anhelado dicho de "dedicarle el tiempo merecido a cada hijo".

Luego llegó el momento de guardar o regalar la ropa que ya no le quedaba a mi hijo.
Con las niñas no lo sentí tanto porque la mayor se la pasó a la chica y de ahí al basurero por lo maltratada que la dejaba. Pero la del bebé aún estaba MUY buena y me daba pena ya no usarla. Ahí fue cuando comencé el duelo del último bebé.

La guardé toda y con un poquito de reserva se la "presté" a una amiga que pronto iba a tener a su bebé. No me malinterpretes, creo que es un sentimiento normal puesto que inconscientemente pensaba que la iba a volver a usar. De repente me vi pidiéndole a mi amiga que me la regresara cuando a su hijo ya no le quedara y ahora la tengo en bolsas guardadas en la obscuridad.

Después llegó la hora de hacer algo con mi fertilidad (al parecer somos MUY fértiles jeje). Así que me puse el dispositivo y decidimos que por unos años al menos, mi esposo no se iba a hacer la vasectomía - otra vez se hacía presente el sentimiento de no hacerlo por si acaso queremos otro-.

Mi esposo me sugirió vender la cunita que iba en nuestro cuarto. La mecedora para lactar, el cojín.....fue mucho para mi. Decidí guardarlo todo en nuestro garage y ahí está ocupando un espacio por "si acaso".

Hoy en día, siento que poco a poco estoy viendo la luz. Mis hijos cada día son más independientes, mi hijo ya no es tan demandante y los tres han llegado a un momento en donde juegan muy bien los tres.
Ya tengo dos mañanas para mi en donde aprovecho para escribirte y siento que estoy recuperando algo de mi vida....
Sin embargo, mi corazón piensa en otro bebé y mi cabeza dice NO NO NO...quieres dar al manicomio ¿O qué? y ahí comienza la eterna discusión racional y emocional, entre "no disfruté bien a los dos más pequeños por las circunstancias" a "disfrútalos ahora y no pienses en el qué sería".

Todavía hay días en los que fantaseo tener un recién nacido en mis brazos; alimentario y dormirlo conmigo en mi pecho. Toda la emoción de las primeras patadas y descubrir el sexo después de las 20 semanas. La ilusión de dónde va a nacer, planear la logística familiar, el anunciarlo a nuestras familias y el escoger el nombre.
Sólo no quiero que mi corazón se quede con la idea de "qué pudo haber sido tener otro más.

M.

 

 

 

¿Qué es un objeto de apego o de transición?

 
 
 
Practicamente desde que nacieron mis hijas, han estado muy apegadas a sus animalitos afelpados.
Mi primera hija tiene un Teddy rosa y la segunda tiene un conejito blanco que nosotros le llamamos Bunny –que creativos todos- pero que ella por su hermana le llama Teddy también.
Son parte de la familia y si no están al alcance durante momentos críticos –digamos, cuando tienen sueño y ellas no se aguantan ni solas, a la hora de dormir, cuando tienen miedo,etc- nuestra sanidad mental está en juicio.
Antes de convertirme en madre, este apego no lo entendía para nada; para mi la solución perfecta era que si los padres de la criatura no lo encontraban, esta entendería que se buscó, no se encontró y ya aparecerá o encontrará otro con que reemplazarlo…ERROR!!!! Melissa ilusa…
En fin, hace un par de días leí en un artículo de una mamá bloggera como yo, que ella sentía que su hija la había reemplazado con un muñeco afelpado y yo me quedé….bueno para qué te cuento que a mi me cayó una cubeta con agua helada! Y qué tal si a mi también? A mi hija la mayor, por poco más de dos años le toco toda mi atención, mimos, clases y demás. Ciertamente como te lo comenté en algún otro post, varias veces me fui por los consejos “negativos” de no cargarla tanto para que no se embracilara y demás, pero no creo que eso fuera un detonante para que ella buscara en otra parte más amor.
Con mi segunda…al principio yo creo que se lo impusimos, por que Bunny estaba todo suavecito y bueno…la mayor lo tenía y las dos ahí bien tiernas con sus peluches..
Además, de cierta manera la destronamos, de ser la bebé bien pequeña y ahora ¡No hay poder humano que se lo quite!
Cuando se pega, le llamamos la atención, está aburrida o simplemente por que si, lo llama a gritos.
Entonces me metí a investigar qué demonios podíamos hacer porque el que los tengan aparte de ser estresante cuando no los encontramos, conlleva a una eternal discusión de que si los pueden llevar con ellas fuera de la casa y también que se chupen sus deditos.
Aprendí que a veces los niños de entre 6 meses a 1 año empiezan a experimentar el proceso de dependencia a independencia y con ello el estado de ansiedad al momento de la separación de sus padres.
Para eso muchos recurren a algún  objeto trancicional o de seguridad. Puede ser un peluche, una mantita, un trapo o a veces cosas inusuales como el cordón con el que se amarra la bata de baño.
Es suavecito, huele a ellos y les recuerda su estado de confort y por lo tanto al hogar.
Les hacen sentir que todo va a estar bien y dentro de su pequeña cabecita llena de imaginación, ellos son sus amigos y fieles compañeros.
Aprendí también que no es malo que lo tengan. Yo de loca, llegué a pensar que era por que no satisfacía su necesidad de amor jeje pero en realidad es todo lo contrario; George Askews Pediatra del Hospital Zero to Three en Washington menciona que “un niño que busca confort en un objeto de seguridad, es aquel que su necesidad de atención y amor ha sido complacida constantemente por sus padres”
En fin, hay alguna serie de recomendaciones por si tus hijos se ven en esta situación:
Escoge juguetes u objetos que sean seguros, no vaya a ser que tengan accesorios que se les caigan y que luego los curiosos se los lleven a la boca y suceda una fatalidad
Busca un doble de ser posible. Cámbialo de vez en cuando para que no se quede nuevo nuevo. A veces a algunos niños lo que les gusta es el olor y la textura del objeto.
Define límites. En dónde si y en dónde no puede tener al objeto. En el caso de mis hijas, NO PUEDEN salir de la casa con ellos. En teoría solo es para dormir, pero hemos batallado mucho para que no los saquen de su cuarto. Cuando viajamos largas distancias me los llevo por si acaso el asunto se pone complicado y necesito calmarlas y arrullarlas.
No te preocupes. Aunque yo aún no domino esto, y me parece que mientras más grandes son más se apegan a sus muñecos, para cuando llegan a los 4-5 años, los niños tienen tantos compromisos sociales que poco a poco van dejando a un lado su apego a un objeto. También la presión social de que los vean con un juguete o chupándose los dedos los orillarán a dejarlo, ellos imitan lo que los demás hacen y si los demás no traen a sus muñecos, ellos tampoco.
Recuerda, no hay mal que dure cien años y esta etapa terminará en menos de lo que nos damos cuenta, la verdad es que va de la mano con su crecimiento. No forces a tu hijo a dejarlo, eso lo estresará más y será más difícil dejarlo, mejor que lo deje cuando ya esté listo.
Yo se que esos amiguitos las hacen sentir mejor y mi intensión no es quitarles esa tranquilidad, sólo trataremos de tener cuidado para que la transición sea lo más sutil posible.
M.