Qué significa ser el hermano mayor

Hoy escribo esto fresquito de una situación que acaba de pasar con mis hijos.

Mis hijos la mayoría de las veces, deciden que antes de salir a cualquier lugar, lo más divertido es comportarse como loquitos. Así es, se persiguen, se patean, se ríen como desquiciados y demás. ¿Ya te hiciste la imagen?
Bueno, normalmente soy yo la que tengo que estar atrás de ellos para solucionar las cosas. Hacerla de réferi cuando se pelean, negociadora y demás. Pero últimamente mi hija la mayor, ha salido al quite y está tomando un papel muy de mamá.

Muchas veces tengo que recordarle que YO SOY la mamá, que ella debe de disfrutar su infancia y ser cómplice de sus hermanos; pero no puedo evitar identificarme con ella.

Yo soy la mayor de tres hijas y tengo que decirte que ser la primera si tiene sus beneficios, como mangonear a tus hermanos menores, tener la atención de tus papás por cierto tiempo, tal vez el cuarto sola y más cosas. Pero por otro lado, no siempre es miel sobre hojuelas.

Si tu eres la mayor de tu casa, me vas a entender perfecto.

Eres la hija de prueba y error con tus padres. Cómo te explico las veces que me dijeron que no a tantas cosas. Me pedían que estuviera en casa a cierta hora y muchas otras cosas más. Nuestros papás aprendieron a ser papás con nosotras y digamos que en muchas cosas lo lograron, pero en otra la regaron también.

Tienes que esconder todas tus cosas de tus hermanos. Me acuerdo que una de mis hermanas SIEMPRE quería usar mi ropa y me enojaba bastante cuando se robaba ropa que ni siquiera yo había estrenado. Ahora a mi hija le abren su diario y usan sus joyitas. ¡Uff como arde! Y ahí si no le puedo decir que comparta ¿verdad?.

Esperan que seas la más responsable y el modelo a seguir. A quién no le dijeron “Pórtate bien porque tu eres la hermana mayor” O “Tu hermana lo aprendió de ti”. Es frustrante tener esa responsabilidad y pensar que no puedes cometer ningún error porque eres la hermana mayor.

Eres la “bossy” por andar mangoneando y ordenando  a los menores. Una vez hasta me dijeron “La generala” (mi mamá incluida) y aunque se siente muy bien que los demás hagan las cosas por ti, no se siente tanto que te pongan este tipo de apodos.

Eres la reina de la casa, pero una vez que llegan tus hermanos menores empiezan los celos, las pesadillas, el no querer compartir tus cosas (o la atención de mamá), etc. Yo no recuerdo nada porque tenía dos años, pero mi mamá dice que lo pasé muy muy mal.

Tus hermanos menores te persigue por todas partes. Se visten como tu, actúan como tu y toman tus cosas porque quieren ser como tu. Digamos que somos sus modelos a seguir (en lo que les conviene) y a pesar de que a veces es halagador, también hay un momento donde ya quieres que lo dejen de hacer.

Eres LA persona a la que recurren cuando están peleados entre ellos o con sus papás.

Llega un momento en la vida en donde no eres lo suficientemente mayor para sentarte en la mesa de los “grandes” pero tampoco eres tan joven para sentarte con tus hermanos y los demás niños.

A veces puede ser agotador ser la hermana mayor. Tener esa  responsabilidad sobre tus hombros puede generar inconscientemente mucha presión.
Pero no todo es malo. Tu eres y siempre serás la primera en tu familia. Digamos que tu estrenaste a tus papás.

Así que estoy segura que ustedes van a concordar conmigo, amamos a nuestros hermanos pequeños y a pesar de alguna vez haber querido no ser la mayor, serlo es algo que jamás cambiaría por nada del mundo.

¿Que otros pros y contras tienes tu de ser la mayor y que no están en la lista?

M.

 

 

 

 

 

 

¡Pero si a todos los criaron igual!

Cuando yo era más joven o sea pre-hijos, a veces pensaba en cómo es que si mis papás nos educaron igual a mis hermanas y a mi, las tres resultamos tan diferentes. Ahora que soy post-hijos me queda claro que esto no sucede así.

Hace unos días, me estuve desahogando con mis seguidores en Instagram y les conté que estaba pasando por una racha, en donde sentía que traía “atravesado” a uno de mis hijos. Me sentía muy mala madre por tener ese tipo de sentimientos, pero aún amando a nuestros hijos de la forma desinteresada e infinita que lo hacemos, ellos son personas también y es normal que hayan roces entre padre-hijo.
Lo estuve analizando por un par de días, porque a veces siento que estoy perdiendo conexión. Siento que no logro interpretar lo que no me dice directamente y no se cómo tomar acción.

Ciertamente nosotros somos los adultos, los que nos debemos de comportar y los que sabemos controlarnos.
Pero también es verdad que no nacemos sabiendo cómo ser padres y para llegar a tener una crianza balanceada, se tiene que recorrer un buen camino.

En alguna ocasión le hice la observación a mis esposo, de que yo sentía que éramos mucho más estrictos con uno de nuestros hijos en particular; y si, la verdad es que si, si lo somos porque su personalidad es más intensa, libre y debemos de tenerle “la cuerda” un poco más corta porque sino se nos escapa.
Así es la crianza con los hijos. Todos son diferentes y no necesitan la mismas cosas. Claro que para nosotros como padres, es mucho más fácil aplicar lo mismo para todos y aquí me viene a la mente el dicho de “O todos coludos o todos rabones” pero luego, ahí andamos batallando porque no vemos el mismo resultado con todos.

Lo importante y básico que nosotros como padres debemos de aplicar con todos nuestros hijos es lo siguiente:

Ser un buen rol a seguir. Siendo nosotros los pilares de nuestro hogar, nuestros hijos copian todo lo que ven en él. Es increíble como ellos imitan (aunque no se den cuenta) nuestras expresiones, nuestro lenguaje no verbal y mucho más. Ser un ejemplo a seguir es algo imposible de evitar, así que tratemos de que ellos sigan nuestro mejor ejemplo.

Enseñarles la empatía. Creo que esta habilidad es algo que mientras más pequeños la desarrollen, mejor; tampoco nunca es tarde para hacerlo. Les ayuda a ver el mundo con otros ojos y también a ser más compasivos.

Enseñarles buenos modales. “Por favor”, “Gracias” son palabras tan sencillas pero que pueden hacer la diferencia. Mantener limpio y recogido nuestro espacio es ideal jaja pero como padres es algo que nos cuesta trabajo lograr en nuestros hijos, sin embargo si lo comenzamos a enseñar desde pequeños, puede ser un hábito que desarrollen y mantengan en su vida adulta.

Siempre explicar el por qué de nuestras acciones. ¿Recuerdas el típico “Porque soy tu madre y lo digo yo”? Bueno, en mi casa una de mis hijas una vez me dijo “Mami, esa no es una respuesta” y tiene razón. Trata de explicar por qué van a hacer algo o la consecuencia de alguna acción (ya sea buena o mala), así ellos desarrollarán una noción de lo que está sucediendo o va a suceder y todo lo que conlleva.

Enseñarles nuestros valores. Respeto al prójimo pero en especial a los mayores. Ser amables y pensar en los demás.  Los valores que se viven en tu hogar y que quieres que tus hijos mantengan cuando crezcan.

Enseñarles a ser agradecidos. Es muy diferente ser agradecido a forzarlos a que den las “Gracias”. Aunque introducir esa palabra desde muy pequeños ayuda, el ser agradecido es un sentimiento que ellos van desarrollando con el tiempo.
Va de la mano con el esfuerzo que ponemos en las cosas. Tal vez dentro de la rutina de la noche, podemos preguntarle a nuestros hijos de qué o por qué están agradecidos. O agradecerle a las personas que nos dan un servicio y hacen nuestra vida más fácil. Pequeñas acciones que hacen la diferencia. Ser agradecido es algo que se lleva en el corazón.

Amor y atención. Estos dos son como comida y agua para cualquier ser humano. Un niño que se siente amado y que se le dedica tiempo, crece siendo un niño seguro, con raíces fuertes y protegido.

Calidad antes de cantidad. Siempre he sido fiel a este lema. Todo en extremo es malo también. Cuando pasamos todo el tiempo con nuestros hijos, llega un momento en donde ya no disfrutamos; necesitamos un tiempo a solas, estamos cansadas y cuando eso pasa, se nos nubla todo. El tiempo que le dediquemos a nuestros hijos que sea de calidad. 5,10,15 los minutos que tu escojas, dedícalos al 100% con ellos. Desconéctate, hagan cosas juntos y que disfruten los dos. La idea es que los dos pasen un buen momento. Verás que con el tiempo, tus hijos entenderán cuándo es momento para qué y cuando toque su momento, se sentirán lo más importante para ti (que en realidad lo son, pero tu entiendes la idea)

Espero que estos tips te sean de ayuda.
No soy una experta, pero te comparto lo que a mi me funciona en nuestro hogar.

M.

 

 

Mamá no te enganches

Hace un par de días en casa tuve un altercado con mi hija. Es más, ya ni me acuerdo por qué fue, pero si tengo muy presente el sentimiento que tuve después de nuestra “pelea”.

En casa tratamos de practicar la disciplina positiva, pero aunque se escucha de maravillas, la verdad es que a veces es difícil llevarla a cabo.
Siendo una persona muy emocional, a veces se me dificulta dejar ir las cosas. No es broma, pero hay momentos en donde la canción de “Let it go” retumba en mi cabeza, porque realmente muchas situaciones deben de ser así.

Yo creo que mis hijas salieron igual de emocionales como yo.

Con el tiempo, hemos descubierto su personalidad y temperamento. Hoy a sus 6 y 4 años, siento que se carburan muy rápido, por cosas tan sencillas y los sentimientos les nubla la razón.
A veces siento como que hemos llegado a la adolescencia antes de tiempo, porque se van dando golpes con los pies en el piso y cuando se van a su habitación cierran la puerta de golpe.
Yo…¡Claro que eso me carbura también! Trato de mantener la calma y darles su espacio. Pero es muy difícil.

Hay momentos en donde yo siento que ellas están midiendo mi paciencia. Ya nos molestamos y aún después de retirarse a “calmarse” siguen retándome. Ya sea pegándole a la pared, haciendo un ruido molesto, gritando cosas “hirientes” u otra cosa que puede ponernos a prueba por más que hagamos de oídos sordos.

Enseñar a nuestros hijos a descifrar sus sentimientos y a calmarse, no es cosa que suceda de la noche a la mañana. Por lo menos nuestra hija mayor ya nos ha dicho cómo se siente en esos momentos, pero no sabe cómo calmarse y en eso trabajamos todos los días.

Justo en estos días tuvimos otro altercado. Típico que les pides a tus hijos que no hagan cierta cosa, pasan la orden por alto y luego algo pasa. Bueno así sucedió y la reacción de mi hija fue de enojo. Se fue llorando a otro cuarto porque sabía que lo que había pasado era su culpa aún y cuando le habíamos advertido. Tratamos de darle su espacio, pero escaló escaló y no se cómo, terminé llamándole la atención porque estaba metida debajo de un mueble llorando sin hacerme caso cuando le pedía que se saliera porque se iba a romper. Mi marido tuvo que intervenir y el terminó solucionando el drama.

Y así como este ejemplo ¡Muchos!

Algo que también hemos aprendido con el tiempo es escoger nuestras batallas. La forma en como enfrentamos los problemas es muy diferente en todos los miembros de la familia. Mi esposo y yo como el equipo que somos, tratamos de darnos apoyo cuando uno de los dos lleva la batuta en solucionar el drama que se está llevando en ese momento. Podremos no estár de acuerdo con lo que el otro está haciendo, pero nunca le daremos la contra enfrente de nuestros hijos – ya lo arreglaremos después.

En fin, esto de la maternidad es un constante estira y afloja y la verdad es que muchas veces –si no es que la mayoría- los niños olvidan rápido el por qué se molestaron y vuelven a estar como si nada….y una como loca con los pelos de punta.

Mi recomendación es que trates de no engancharte. Recuerda que nuestras pequeñas personitas están descubriendo sus sentimientos y sus emociones y aún ni saben cómo manejarlas. Ya se, se siente una impotencia fatal, pero nosotros en esta vida hemos tenido más tiempo para saber en dónde nos enfocamos más y en dónde no.

Mama no te enganches, respira profundo y literal cuenta hasta 10.

M.

 

Yo nunca…

Cuando recién me convertí en madre, tenía muy claro las cosas que quería para mis hijos, tanto en educación, valores, crianza y demás.
Viviendo en un país lejos del mío, mi teoría era que necesitaba ser muy firme en todas mis decisiones y acciones, con el fin de que hubiese una armonía en el hogar y yo mantener mi sanidad mental.

Creo que antes de convertirme en madre, era la madre perfecta. De ahí hasta que me convertí en madre por tercera vez, creo que me he mordido la lengua muchas veces, porque he hecho miles de cosas que yo dije que nunca haría y también no he hecho muchas cosas que dije que haría.

Ayer por la tarde de plano perdí la compostura y le grité a mis hijos de una forma que cuando terminé de hacerlo, ni yo misma me reconocí.
Se la han pasado peleando constantemente todo el día. Llevan semanas así y honestamente no creo que dejen de hacerlo pronto.
Entre que se pelean, lloran, pelean, lloran y así sin descanso, luego la perrita de la casa ladrando y gruñendo todo el tiempo, lo perdí.

“¡Ya, dejen de pelearse, ya me tienen harta!
TU, deja de molestarlo y TU deja de lloriquear.
Si no saben jugar juntos, entonces tu te vas arriba y tu te quedas abajo.

Así es, yo siempre dije que nunca les gritaría a mis hijos y me he mordido tanto la lengua, que hasta sangre me salió.
Que chistoso, de verdad que nadie sabe en lo que se mete, hasta que ya está dentro ¿no?

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar comer enfrente de la tele y hay veces en que lo hacen porque prefiero no pelear por apagarla y pedirles que se vengan a comer.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar sin bañar, pero hay veces en los que el cansancio me gana y sólo quiero que se vayan a dormir.

Cuántas veces dije que nunca les iba a dar dulces entre semana y hay veces en los que les compro uno si se portan bien en el super.

Cuántas veces dije que nunca iban a dormir conmigo y hay noches en donde prefiero dormir aplastada por ellos, que ir constantemente a su cuarto para verlos.

Cuántas veces dije que nunca les iba a decir “Si no vienes, ahí te dejo” y lo he hecho un par de veces en el parque.

Cuántas veces dije que nunca les iba a prestar mi teléfono y hay veces que no tengo otro remedio que dárselos para que estén tranquilos.

Cuántas veces dije que nunca me iba a ir sin despedirme de ellos por la noche, pero hay veces que se han portado tan pesados, que su padre se encarga una vez que llega y yo no vuelvo a subir sino hasta que me voy a dormir y me voy directo a mi cuarto.

Cuántas veces dije que nunca los iba a dejar despiertos después de su hora de dormir y hay días en los que mientras estén tranquilos y en su cuarto, no me importa que no se duerman. Ya lidiaré con despertarlos al día siguiente en 8hrs después.

Y así muchas más.

Porque en esta vida con hijos muchas veces no se puede planear. Una cosa es lo que nosotros queremos hacer y otra lo que se puede hacer.
Es un constante estira y afloja que mientras llevemos la fiesta en paz, en muchas cosas (pero muchas) tendremos que ceder.

Mantengamos claro lo siguiente que es lo básico y primordial. Que ellos estén vivos y felices. El cómo ya lo iremos descubriendo en el camino.

...¿Y tu en qué has dicho "Yo nunca"?

M.

 

 

 

Photo by Kristina Flour on Unsplash

 

Las 23 tendencias más raras sobre crianza en los últimos 100 años.

Dale a tu hijo café o déjalo que gatee en el balcón de tu edificio.
Así es, esto es lo que decían los expertos e el pasado.
Por Megan Senseney.
Traducido por Mi Rol de Madre

No importa si eres mamá primeriza o toda una pro, pero parece ser que todo el mundo tiene una opinión en cómo criar a los niños.

Si tu crees que has escuchado consejos de lo más extraños, espera a que leas lo que algunos padres hacían en el pasado.

Las modas van y vienen y como ellas, las estrategias de los padres también.
Cuando leas estas extrañas tendencias que los padres tenían en el pasado, te alegrarás de que hayan sido solo una moda.

No abrazos
La mayoría de los padres, aprovechan cualquier oportunidad para apapachar y abrazar a sus hijos, pero antes esto casi no se hacía.
De hecho en la época de 1910, se creía que entre menos contacto físico con el bebé, mejor, ya que con esto estarías malcriándolo.
Esta tendencia se extendió hasta los 20’s.

Evita nombres “blandos”
No es secreto que a través de los años, algunos nombres han sido más populares que otros. Expertos han aconsejado a los padres, evitar algunos nombres que son muy “suaves”.
Antes se creía que el nombre definía la forma de ser de las personas, más que su personalidad.

Enseñar a ir al baño al bebé
¿Que no tienes tiempo para llevar a tu bebé 20 veces al día al baño?
Aparentemente esto es lo que se esperaba que los padres hicieran en los años 30’s.
Se les aconsejaba, comenzar con el entrenamiento para ir al baño justo después de que nacieran los bebés. Sorpresivamente (o no) era algo que se recomendaba por el gobierno Americano.

Jaulas en las ventanas
Hoy en día, los padres ni siquiera dejan a sus hijos solos en la mesa ni por un segundo, menos cerca de alguna ventana.
Aparentemente, antes los padres estaban tan obsesionados con que sus hijos tomaran el aire fresco diariamente, que inventaron una tipo jaula que se colgaba de una ventana hacia el exterior del edificio.
Y aún más sorprendente, es que nadie salió herido ni accidentado con este invento.

Grita todo lo que quieras
Hoy en día, existen muchos productos para a proteger a los niños de todos los peligros en la casa.
Antes en los años 50’s, proteger las cosas para hacerlos más seguras, era señal de un padre flojo. De hecho, antes se recomendaba gritarles de más, para que los niños aprendieran a cuidarse mejor.

¿Ejercitar el llanto?
¿Tu hijo está sollozando? No trates de averiguar el por qué, solo no le hagas caso.
En los años 50’s se creía que un buen llanto, era ejercicio esencial para los bebés.

No viajar
En 1935, se recomendaba que las mujeres embarazadas evitaran cualquier tipo de viajes, aunque fuera en coche.

La cunita viajera
Si de por si viajar es estresante, los padres saben que es 10 veces más cuando viene un bebé.
Esta era una cunita que se instalaba en la parte de arriba del asiento, específicamente en donde va el equipaje de mano.
No tenías a tu bebé todo el tiempo en regazo, pero si al alcance si necesitaba “atenciones maternales”.

Aumento de peso universal
Sabemos que el cuerpo de la mujer cambia mucho durante el embarazo. Pero antes, esto no se sabía.
En los 80’s, los doctores recomendaban a las mujeres embarazadas aumentar de entre 20-30 libras en su embarazo, sin importar su tipo de cuerpo o peso antes del embarazo.

Ten pensamientos bonitos.
A algunas personas les gusta pensar, que a todos nos toma sólo un pensamiento bonito para quitarnos el mal humor y aparentemente esto era verdad en 1910.
De hecho, se les decía a las mujeres que trataran de no pensar en cosas malas ya que, esto haría que tuvieran un bebé feo.

Muchos buenos pensamientos.
También se creía que si tenías un bebé muy bonito, no dejaras de tener pensamientos bonitos.
En 1916, se le recomendaba a las madres lactantes, que no amamantaran a sus hijos si estaban enojadas, ya que esto podría provocarles cólicos.

Baño de grasa
Todos sabemos que los bebés tienen una piel muy delicada y seguramente los padres tienen en casa aproximadamente 20 productos para protegerla
A principio de 1900, se creía que lo mejor para la piel sensible de los bebés era untarles productos de cocina, como la manteca.

Sólo diestros
Todos conocemos al menos una persona que es zurda y hoy en día hay muchos productos para ellos.
Hasta principios de los años 20’s, los maestros usaban aparatos especiales para los alumnos zurdos, para así entrenarlos a que fueran diestros.

Mantén la rutina.
Los bebés tienden a tener su propia rutina y todos son diferentes.
Los expertos recomendaban que todos los bebés siguieran la misma rutina cuando de alimentación se trataba, aún y cuando implicara despertarlos para comer. (¿Algo todavía del pasado?)

¡¿Que comían qué?!
La alimentación siempre ha sido un tema de debate y en los años 40’s no era la excepción.
No todas las recomendaciones de alimentación para mujeres embarazadas eran tan malas; pero si había algunas para los bebés que eran ridículas, como darles sopa de hígado.

Y se pone peor…
Entre las terribles recomendaciones de cosas que los bebés podían comer, se encontraba la tripa, que básicamente es la cubierta del estómago de las vacas o borregos. Aunque no sabemos cómo sabe, podemos asegurarte de que se ve tan asqueroso como se escucha.

No más chuparse el dedo pulgar
¿Bajo cuál costo? A través del tiempo, los padres han tratado de todo; desde limón hasta aparatos dentales.
Una de las peores ideas, fue inventada en 1942 y era una especie de esmalte combinado con acetona y pimienta.

Actividades postparto
La depresión postparto es cosa seria y cada día hay más mujeres que la experimentan y hablan de ella.
En 1958, no necesariamente se les decía a las mujeres que no hablaran del tema sino que, no fueran al doctor o al psiquiatra. De hecho una revista recomendaba que, en vez de buscar ayuda especializada, rompieran el mobiliario de su casa.

¿Starbucks, Alguien?
Es bien sabido que no se les debe de dar cafeína a los niños, pero eso no siempre fué el caso.
En 1962, un doctor llamado Walter Sackett, recomendó a los padres que a partir de los 6 meses de edad, les dieran café negro a sus hijos. También les alentaba a que le dieran a sus hijos de 6 semanas, huevo y tocino.

Aplausos por chuparse el dedo pulgar
¿Te acuerdas cuando mencionamos que los padres les ponían un esmalte a sus hijos para prevenir que se chuparan el dedo?
Bueno, durante los años 60’s, ese consejo se fue por la borda y los padres comenzaron a dejar que sus hijos se chuparan el dedo hasta cuando quisieran.

¿Que acurrucarse hace qué?
El consejo de que los padres no deberían de tener tanto contacto físico con sus hijos, duró sorprendente mucho tiempo; de hecho cada año que pasaba se hacía más ridículo tan poco contacto físico con sus hijos.
A principios de los 60’s los expertos decían que al demostrar amor a un bebé luego los iba a ser socialistas.

La temida madre del football
Si aún no conoces a alguna, te aseguramos que al menos la has visto. Hablamos de las madres que van a los partidos de football de sus hijos, las que los tienen en cualquier club o actividad que implique estar al aire libre y a todas ellas van y se lo toman muy en serio.
Lo que ahora le llamamos “padre helicóptero”, empezó desde los años 90’s y esperamos que se termine pronto.

Sáltate la hora del baño.
Hemos pasado de bañarlos en grasa pura, hasta no bañarlos en lo absoluto.
En algún momento de los 70’s, los padres bañaban a sus hijos solamente dos veces por semana. No queremos imaginarnos qué tipo de cosas tendrían debajo de esos gorditos y de las papadas.

¿Te gustó?
Te invito a que leas el texto original The 23 Weirdest Parenting Trends Seen In the Past 100 Years

 

 

 

 

Cómo explicarle a tus hijos las parejas del mismo sexo

Hoy en día, el mundo es tan diferente del que yo viví cuando era niña.
Si bien, las parejas del mismo género siempre han existido, ahora que ya soy mayor, me doy cuenta que no he sido tan ajena a ese tema desde mi infancia.

En muchas ciudades y/o países, ya es legal el matrimonio del mismo género y cada vez vemos más parejas convirtiéndose en padres.

Mi marido y yo fuimos criados en una cultura muy conservadora, en un país donde aún es fuerte en el valor de la familia tradicional.
Ahora como padres, no sólo queremos continuar fomentando el mismo valor en nuestra familia, sino que también por vivir en otro país con una cultura totalmente diferente a la de nosotros, nos enfrentamos con muchos temas nuevos, de los que tenemos que aprender para poder explicárselos de la mejor manera a nuestros hijos.

En la actualidad los niños son más observadores y siento que están más despiertos.
Se dan cuenta de todo lo que pasa alrededor y cada vez hacen más preguntas “complicadas” desde muy temprana edad.
Nosotros los padres nos vemos forzados a contestarlas porque no queremos que luego anden repitiendo cosas falsas y sin argumento.

Hoy precisamente mi hija me preguntó si había matrimonios de dos niñas.

Me quedé sin habla. La verdad es que quise contestarle honestamente, pero aunque para nosotros es muy fácil de entender, para ellos no (al menos no por el momento).
Para ellos, dentro de su inocencia, no les hace sentido ¿Por qué dos personas que se quieren no pueden estar juntas?

Lo platiqué brevemente con mi esposo y los dos acordamos en varios puntos que quisiera compartirte y que queremos aplicar en nuestra familia.

Lo primero que deben de acordar es bajo cuáles valores quieren criar a sus hijos.

Un valor básico es el respeto. Si alguien piensa diferente a ti, también está bien. Tal vez no compartas el mismo pensamiento, pero es importante que lo respetes.

Sean sinceros con ellos.

Aprovechen la oportunidad de hablar del tema cuando se presente. No lo evadas. De esta manera el mensaje que le transmitirás es de que es algo incómodo de hablar.

El amor y compasión hacia los demás es parte importante de nuestra interacción como sociedad. Les enseña a nuestros hijos a aceptar y aceptarse.

En el mundo existen muchas familias de diferente tipos: mamá y papá, mamá y mamá, papá y papá, monoparentales, con familiares cercanos, etc. Nosotros no tenemos el derecho de juzgar la forma de ser, ni las decisiones que otras familias tomen.
Todos somos diferentes y eso no es motivo de burla ni exclusión.

Recuerda que los niños copian mucho de lo que decimos y hacemos. Seamos prudentes sobre cómo nos expresamos a su alrededor.

Es un tema que lo vemos cada día más y en algún momento nuestros hijos se van a dar cuenta y van a preguntar. Qué mejor que lo escuchen de nosotros como sus padres, maestros y guías.

M.

¿Tienes un hijo intenso y de alta demanda?

Has escuchado la frase de “los segundos vienen corregidos y aumentados”?
Bueno en mi caso, mi segunda hija vino a corroborarnos este dicho y después de cuatro años, no hay día en que alguien me diga lo llena de energía y espíritu que es.

Mi niña es una persona que me llena de amor todos los días pero su energía e intensidad me tienen muy cansada.
Desde que se levanta no para de correr, de arriba abajo, perseguirla para vestirla es una odisea. Su perseverancia, determinación e insistencia en todos los sentidos es agotadora física y emocionalmente y hay veces que me siento frustrada y orillada a salir de la habitación para tomar un segundo aire.

Tener en la familia un hijo así es todo un reto, sobretodo si tienes más hijos que atender.

A este tipo de personalidad de se le llama Tozudo, pero la verdad es que se me hace una palabra muy ambigua y de contexto negativo. Algunos sinónimos pueden ser tercos, testarudos, obstinados entre otros, pero para mi punto de vista, estos se me hacen muy fuertes para un niño.

Para mi, es una personalidad llena de espíritu, viva y al máximo.

La mayoría son niños llenos de carisma que se ganan a toda la gente. Son simpáticos, divertidos y muchas veces eso les ayuda a salirse con la suya.

Son niños llenos de vida, perceptibles y eso los lleva a ser más sensibles. Sus emociones se intensifican al mil y cuando algo en realidad es sencillo, ellos lo llevan al extremo. (ej. Algún accidente pequeño, un berrinche por algo muy sencillo o cuando regresas a casa y su emoción por verte es demasiada).

Son personitas que se hacen notar y muchas veces, la gente por falta de comprensión, tolerancia y empatía, los puede llegar a confundir como una influencia negativa.
Habrá gente que quiera opinar sobre la personalidad de tu hijo y tu forma de criarlo. Que si es hiperactivo, que si le diste mucha azúcar, que no descansa lo suficiente, que si está sobre estimulado por ver la tele, que es un malcriado, un malosito, que no le pones límites, etc etc etc.

Su percepción los lleva a ser muy observadores y a tener sus sentidos muy desarrollados. Se pueden dar cuenta de muchas cosas, aún y cuando estas no se notan (ej. Cuando mamá está triste o papá está preocupado por algo)

No es fácil ser padre de un hijo así. Siento que es una lucha constante para todo, puesto que la mayoría de las veces las dos queremos diferentes cosas y no siempre hay la oportunidad de que se hagan las cosas a su manera y tiempo.
Muchas veces me voy a la cama pensando que tal vez pude haber hecho más, o haber jugado más...ya sabes, esa sensación de insuficiencia.
Pero como todo, hay formas en las que esta personalidad se puede manejar.

Hay muchas cosas que tomar en cuenta para poder direccionar esa energía y perseverancia para que el resultado sea algo positivo.
Todos los días es trabajar en ello (créeme TODOS LOS DÍAS).
Por eso, aquí te comparto algunas que yo llevo a cabo y que me sirven.

  • Habilidades de comunicación. Mensajes sencillos.
  • Instrucciones concretas.
  • Más flexibilidad en las rutinas. No romperlas, pero llevarlas más ligeras. Ser tan estrictos sólo hará que te estreses más.
  • Mucho contacto físico.
  • Toma lo que te sirva cuando te den consejo, sino sólo asienta con la cabeza.
  • Maneja con anticipación y suavidad los cambios, ya que ellos son susceptibles a ellos.
  • Paciencia.

RESPIRA. Esto lleva tiempo y si con algunos niños sirve una llamada de atención a la primera o algún soborno, con este tipo de niños vas a tardar más.

Recuerda, que todos los niños son diferentes y lo que le sirve a una familia, puede que a otra no.
Amo a mi hija como a nadie en el mundo y por tal motivo, he leído y me he documentado para poder compartirte mi experiencia.

Te dejo dos links de autores de libros que te pueden servir también.

Hijos Intensos, enfoque positivo de Mónica San Martín
Raising your Spirited Child de Mary Sheedy Kurcinka

M.

Por favor lava los platos. Los niños van a estar bien.

Escucha.
Antes de que todos piensen que este es uno de esos artículos, en donde te dicen que ignores las tareas del hogar, porque los hijos crecen muy rápido, déjame asegurarte esto: no lo es. Es un respiro para aquellas madres que sienten un poco de culpa por hacerlo.

Por favor lava los platos.
A pesar de que nuestros bebés crezcan muy rápido, es mejor que lo hagan cuando los platos están limpios.
Y no te sientas culpable por eso. Tu estás enseñando a tus hijos que los platos son parte de la vida. Comes, haces un mugrero y lo limpias.

A veces, yo pienso que esos artículos en donde te dicen que disfrutes el momento, no piensan que lo puedes disfrutar aún más, cuando sabes que no hay una pila de platos sucios por lavar.

Lo sé.

He luchado contra esa parte de mi que piensa que estoy mal. Yo quiero ser esa mamá que ignora el tiradero, los platos sucios, las cosas por hacer, pero honestamente nunca lo he sido. Y por todos esos poemas motivacionales, Pinterest y los blogs de maternidad, en donde te repiten una y otra vez que la maternidad en realidad se pasa muy rápido y que necesitamos disfrutar cada momento…han hecho que yo me sienta culpable y al final ahí estoy yo, tratando de despegar comida seca del plato, como si fuera pegamento extra fuerte en vez de estar descansando leyendo un libro.

Pero amigas, en serio, en verdad batallo para leer ese libro cuando se que hay miles de platos por lavar en la cocina. De verdad batallo. Si, juego con mi hijos, pero en realidad, soy la que lo hace recogiendo todo los juguetes o juega a que está limpiando, en vez de estar realmente jugando. Todo es cuestión de encontrar EL balance.

Por eso, les escribo para liberarlas.

Laven los platos.
No eres una mala madre si no estás ahí sentada, disfrutado CADA momento.

Alguien tiene que hacer el trabajo. No podemos vivir en un desorden. O al menos mi personalidad no lo permite. Y otra vez, estamos enseñando a nuestros hijos el valor del orden, las tareas, responsabilidades y las recompensas cuando nos hacemos cargo de las cosas a nuestro alrededor.
¿Y sabes qué? Puede que lavar los platos sea importante para ti, pero no para otra persona. Pero solo quiero que sepas que se vale; en un mundo en donde se nos exige disfrutar cada segundo, lavar los platos, o lavar la ropa y todas esas cosas, es bueno. Es cuidar de nuestros hijos también. Es vida.

¿Que los hijos crecen?
POR SUPUESTO

Mi hija mayor ya está en college al otro lado del país. No soy una madre cuyos hijos son menores de 5 años y está dando consejos. Es muy muy fácil pensar que lo sabemos todo. Pero de verdad te digo, hasta que no tienes un adolescente, no puedes aconsejar sobre un adolescente, ¿me explico? Te lo digo yo, no puedo aconsejar a alguien cuyos hijos sean mayores de 20 años y 9 meses.
Porque esta etapa es en la que estoy.

Pero escucha. En esos casi veintiún años de maternidad, he luchado en contra mía y de mi necesidad por el orden, porque he permitido sentir la culpabilidad de perderme cada momento.

¿Sabes lo que pasó?
Me volví muy irritable, frustrada, agobiada.
Entonces decidí hacer la culpa a un lado. Y comencé a ordenar todo y a regresar la paz a este hogar. Y así, mi verdadera yo regresó. Yo, la que puede reír y disfrutar los momentos porque no tiene que hacer un millón de cosas en la casa.

Soy una mejor mama porque los platos están limpios.

Escucha, así es la vida. No tenemos el lujo de resumir la vida en una película o en una temporada de 38 episodios en donde la gente limpia todo el desorden por arte de magia. Tu y yo lo hacemos.

No más culpabilidad. Lava los platos, siéntete orgullosa de eso. Ama a tus hijos, disfruta el momento cuando puedes. Encuentra el balance que funciona para TI y tu familia.

Pero en serio, si necesitas orden en tu casa, no te sientas culpable. Si eso es lo que te hace feliz, es lo que importa.

¿Y mi felicidad?
La hace una superficie limpia.

~Rachel

Ps: Mi Hija sobrevivió. Y a ella, le gustan las superficies limpias también.

Texto original: Just do the dishes, the kids will be fine

Traducción Mi Rol de Madre

Tipos de crianza. ¿Cuál es la tuya?

El tipo de crianza que nosotros usamos con nuestros hijos, impacta en su comportamiento y su desarrollo; tanto que pueden tener un resultado positivo como negativo.

Un día platicando con mis amigas, les pedí consejos acerca de cómo manejar una situación con mis hijos.
Resulta que los 3 últimamente me contestan de una forma que no quiero permitirles. Para mi es una falta de respeto y además algo que definitivamente, no quiero que hagan con los demás. Ellas lo primero que me dijeron es que yo soy muy blanda, que necesito poner orden y de ahí, cayó una lluvia de estilos de crianza que le funciona a cada una.
Yo en lo personal, he leído tanto sobre este tema, que a veces mi cabeza está confundida. Sin embargo, hay ciertas cosas en las que mi postura es firme y por más que en ocasiones lo pierda, la violencia no es la solución. No ganas nada, generas miedo en ellos, los lastimas y al final tu también te sientes mal.

Te voy a presentar los tipos de crianza que existen y dime ¿con cuál te identificas tu?


Padre Autoritario.

Un padre autoritario establece las reglas de la casa y espera que sus hijos las sigan sin excepción.
Las cosas se hacen como los padres dicen y los hijos no tienen ninguna decisión ni aportación al respeto. De hecho una de las frases comunes de un padre autoritario cuando los hijos cuestionan el por qué?, es “porque yo lo digo”. No se les da una respuesta razonable y los hijos se quedan en las mismas.

Un padre autoritario, usa castigos en vez de consecuencias, lo cual puede afectar el autoestima del niño, incluso pueden tomar una actitud hostil y agresiva hacia los padres; están enojados con ellos por los castigos y no aprenden a tomar decisiones y solucionar problemas.

Los niños que crecen bajo este tipo de crianza, tienden a ser dependientes de sus padres, tímidos e inseguros.

Padre Democrático

Un padre democrático también tiene reglas y espera que sus hijos las sigan, sin embargo, a veces existen excepciones. Les explican a sus hijos la razón de las reglas y consideran sus sentimientos al establecerlas.

Con ellos no existen los castigos pero si las consecuencias, tanto positivas como negativas; todo con el fin de reforzar buenas conductas. Los verás usando algún método de cumplimiento de tareas o de conducta y con él alguna recompensa.
Los hijos se sienten seguros porque saben que sus padres los quieren y porque saben lo que se espera de ellos. La base más importante de este tipo de crianza es la comunicación.

Los padres respetan los intereses, las opiniones y la personalidad de sus hijos, aunque también los guían.
Los niños que crecen bajo este tipo de crianza, tienden a ser más felices y exitosos. Son buenos en la toma de decisiones y crecen siendo unos adultos responsables y seguros de expresar sus opinions.

Padre Permisivo.

El padre permisivo normalmente no cuenta con mucha disciplina en el hogar. Deja a sus hijos “libres” y solo entra en escena cuando hay un problema.
Tal vez pueda que haya algunas consecuencias por un mal comportamiento por parte de los hijos, pero normalmente es del pensamiento de “los niños siempre seran niños” o "déjalos, son niños".

Tiende a ser más amigo que padre, ya que, anima a que sus hijos platiquen con el; sin embargo tienen pocas exigencias de ellos.
Los hijos que crecen bajo esta crianza, tienden a batallar académicamente. Demostrarán problemas de conducta ya que, no tienen una figura de autoridad. Muchas veces tienen una autoestima baja y se les puede llegar a percibir tristes.

Padre Indiferente.

Un padre indiferente tiende a ser negligente. No conocen las necesidades básicas de sus hijos y esperan que estos se crien por si solos. Muchas veces la salud mental del padre o algún problema serio tiene mucho que ver.

No tiene idea de cómo educar a sus hijos o su desarrollo y generalmente les preocupa situaciones externas a la crianza.
Este tipo de padres, normalmente no saben lo que sus hijos están haciendo o por lo que están pasando.
No hay reglas en el hogar (o tal vez muy pocas) y por lo tanto tampoco expectativas.

Los hijos no cuentan con orientación y tienden a tener una baja autoestima, se sienten solos, tienen bajo desempeño en la escuela y problemas de conducta.


Como puedes ver, en este mundo hay de todos los sabores y colores. Tantas combinaciones, que cada padre recomendará lo que le sirve a su familia; recuerda que no siempre es lo mejor para otras.
La comunicación es esencial en una crianza respetuosa y positiva. Nuestros hijos merecen sentir y saber que son amados y respetados, aun cuando su comportamiento no es el que nosotros esperamos.

Establezcamos límites y normas, para que ellos sepan lo que deben de hacer y lo que se espera de ellos. Reconozcamos las cosas que hacen y lo orgullosos que estamos de ellos.

Y sobretodo, recuerda que nadie nace sabiendo ser padre. Tu sabes lo que es mejor para tu familia y lo estás haciendo bien.

M.

 

¿Por qué las madres cargan a sus bebés del lado izquierdo?

Te has dado cuenta que la mayoría de las veces cargas a tus hijos del lado izquierdo, apoyándolos justo en la cadera? Esto no es coincidencia.

La próxima vez que cargues a tu hijo mientras estás caminando, fíjate, ¿lo estás cargando del lado izquierdo? La ciencia ha demostrado que la mayoría de las mujeres lo hace. Aquí te vamos a decir por qué y te va a sorprender.

El preferir un lado cuando cargamos a nuestro bebé, no es algo de lo que nos demos cuenta enseguida. Pero esta tendencia en las madres humanas o de otra especie, es algo que los científicos se han preguntado por mucho tiempo.

Estudios recientes indican que el 70-85% de las mujeres tienden a cargar del lado izquierdo a bebés, niños pequeños o muñecas.
Esta inclinación no se limita a la maternidad solamente, niñas pequeñas preescolares, han demostrado que también lo hacen del lado izquierdo. Curiosamente esta inclinación no se encuentra en los hombres.
Mientras los papás si cargan del lado izquierdo a sus hijos, los hombres que aún no son padres, no demuestran niguna inclinación.

Por años, han existido teorías para explicar esta tendencia. Los científicos han profundizado en sus estudios para descubrir si es por la facilidad de hacer otras cosas mientras se carga al bebé, proximidad al corazón de la madre, sensibilidad en el seno izquierdo y factores socio-psicológicos.
Estudios recientes han demostrado que en realidad es algo más proveniente del cerebro.

ES PORQUE NUESTROS CEREBROS SE COMUNICAN.

Cuando una madre carga a su bebé del lado izquierdo, el hemisferio derecho del cerebro de la madre se acciona, dando como resultado que ella tenga una conexión con su bebé.
Así es como funciona.

  1. Cuando el lado izquierdo del cuerpo tiene contacto físico, hay una reacción en el lado derecho del cerebro.
  2. La relación que existe entre cada lado del cuerpo es opuesta al cerebro y a esto se llama Lateralidad.
  3. El lado derecho del cerebro, es el responsible del lenguaje, de interpreter las emociones, entre muchas otras cosas.
  4. Por lo tanto, cuando la madre carga a su bebé del lado izquierdo, el lado derecho de su cerebro se acciona y responde major a las necesidades del bebé.

Es así como lo describe la última investigación de Nature Ecology and Evolution“La posición del infant en el lado izquierdo de la madre, puede optimizar el tiempo de respuesta de ella, direccionando información importante a su hemisferio derecho del cerebro”

Lo que es más facinante, es que esta tendencia no es solamente de los humanos. Muchos mamíferos lo hacen también.
Esta investigación, observó el comportamiento de muchas especies de mamíferos, como caballos salvajes, venados, focas, canguros, ballenas, entre otros.
No solamente las madres mantenían a sus crías del lado izquierdo, sino que ellos decidían escoger ese lado también.

¿Impresionante verdad?

Texto original: Why most women carry babies on their left side
Traducción: Mi Rol de Madre

Referencias: Why do mothers cradle babies on their left?